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Desafío de verano: Actualización de metas (día 38 de 92)

julio 8, 2014 — by Gabriella2

Un martes más me exhibo ante todos vosotros para informaros del estado de mis metas para este desafío de verano. Seguimos con Beeminder y seguimos peleando con el calor, pero por ahora resisto, resisto, y pienso seguir resistiendo. Y tomando más virgin marys, que ahora he comprado apio y todo. Y haciendo todo tipo de cosas con las herramientas de siempre (el bolígrafo de la derecha es una preciosidad de Swaroski que me regalaron mi primo y su novia cuando salió publicado El fin de los sueños. Lo gracioso (o no) es que me lo regalaron para que lo usara para firmar libros, pero nunca me lo llevo a ferias ni convenciones por miedo a perderlo):

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1. Escribir 60000 palabras de mi novela: ¡Hemos llegado a la mitad de la meta! He superado las 30000 palabras, lo cual significa que voy bastante adelantada y que llevo un ritmo excelente. Generalmente hago 1000+ palabras al día de la novela durante la semana, y el fin de semana me dedico a escribir otras cosas, como los relatos que aparecen en este blog.

-Escritas: 31413 palabras

-Faltan: 28587 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Mi tobillo sigue fastidiando al nadar, y las rodillas van regular. Creo que todo es un círculo vicioso, porque puede deberse a falta de técnica, pero por varias razones no puedo comprometerme a asistir a una clase de natación con un horario fijo, ni puedo invertir en entrenamiento personalizado. De cualquier forma imagino que acabaré yendo al médico a ver si me puede dar alguna recomendación (lo de las rodillas sé que puede deberse a un problema de alineación, que generalmente mejora si fortaleces otros músculos de las piernas, pero ya estuve un tiempo haciendo ejercicios de ese tipo cuando corría y, aunque las rodillas mejoran un poco, es, claramente, un coñazo). Por todo esto, esta semana he nadado poco y he estado andando, sobre todo. Por ser verano nos han cambiado a los de nado libre a otra piscina (tienen la olímpica que usamos siempre llena por actividades infantiles), y esta es de 25 m de largo, lo cual es muy raro tras tanto tiempo usando una olímpica. Tienes la sensación de que en dos brazadas has atravesado la piscina, y las calles son más estrechas. Es agobiante, pero imagino que me acostumbraré.

¿No se suponía que el deporte era bueno para la salud? Sea como sea, sigo en el mismo peso y he perdido otro medio centímetro de cintura, así que todo bien. Es curioso, peso 70 kilos y tengo una talla 40, así que o estoy cogiendo masa muscular o tengo adamantio en los huesos. Lo segundo molaría también.

-Ejercicio hecho: 975 minutos.

-Faltan por hacer: 1211 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, viernes y domingo, y hoy actualizo de nuevo. Domingo es un mal día para actualizar (pocas visitas), pero ya que los relatos son los posts menos visitados (sois muy poco literarios todos :P), compensa; además me gusta escribirlos a lo largo del fin de semana, para así limpiarme un poco la cabeza de la novela. También publiqué el viernes la primera de mis entrevistas relámpago, que funcionó relativamente bien. Las entrevistas no funcionan tan bien como los artículos, pero tengo la esperanza de que conforme vayan cogiendo ritmo de publicación más y más gente se apuntará a leerlas. Si es posible, la de esta semana se publicará en jueves, que es un día más activo.

-Actualizaciones realizadas: 16.

-Por realizar: 20.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: Todo bien. Una ingestión un poco más alta que antes de calorías durante la semana, pero bajan las ingeridas durante el finde, así que sigo en un pequeño déficit bastante cómodo. Mi intención es más que nada vigilar lo que como, para no devorar sin pensar y para luego poder volverme un poco loca cuando toquen los viajes. Antes comía bastante por ansiedad, y tengo más que comprobado que apuntar lo que consumo me ayuda a controlar ese mal hábito. También es una buena forma de asegurarme de llevar una dieta más o menos equilibrada, que con los bajones de energía con el calor me es fundamental.

-Actualizaciones realizadas: 37.

-Por actualizar: 48.


5. Leer más: Esta semana ha sido productiva. Estoy cogiendo la costumbre de tomarme el primer té del día en la terraza, temprano, mientras leo algo. Me está funcionando bastante bien, porque también es una forma de obligarme a levantarme a una hora decente para poder disfrutar del fresco de la mañana. También es ideal para coger la agenda y planificar el día con tranquilidad, en vez de lanzarme directamente a trabajar y a la distracción de las redes sociales. Tengo tres libros en la pila que me estaban dando pereza y que tenía apalancados, ahora los llevo en buena rotación y por fin siento que progreso realmente con esta meta.

-Minutos de lectura: 535 minutos.

-Minutos por leer: 315 minutos.

6. Participar en más concursos: ¡Por fin! Terminado el cuento, revisado y enviado a concurso. Vamos por el siguiente, que será para la antología Alucinadas.

-Relatos enviados: 2.

-Por enviar: 1.

7. Beber menos alcohol: Pues otra semanita más portándome (medio) bien. No he tomado alcohol en casa, meta cumplida. Eso sí, el viernes salí y me puse hasta arriba de vino blanco. La resaca, no obstante, llegó por un único y maldito chupito de Jagermeister. Creo.

No creo que siga por ahora con esa meta (que de todas formas era semanal, no parte del desafío trimestral), ya que me espera el cumpleaños de mi padre y la escapada a Madrid para la Wizardcon. Probablemente la retome a la vuelta. ¿Y vosotros, cómo vais? ¿Habéis conseguido hacer algo de lo que os propusisteis para verano?

Por otra parte, os dejo algunas de las cosas más interesantes que he estado viendo por internet esta semana:

  1. El hombre que consiguió transformar su vida cambiando su contraseña (en inglés). Este es muy interesante, y voy a pedirle permiso al autor a ver si me deja traducirlo al español para compartirlo con todos vosotros.
  2. La Bella Varsovia convoca el VIII Premio de Poesía Joven Pablo García Baena.
  3. Isaac Belmar habla en Hoja en Blanco del poder de la vergüenza para obligarnos a escribir.
  4. Fabrizio Ferri-Benedetti escribe un artículo para Softonic donde nos explica todo lo que necesitamos saber sobre el famoso experimento psicológico de Facebook que ha indignado a tantísimos usuarios.
  5. Mi admiradísima Maria Popova nos habla de las cartas de amor entre Vita Sackville-West (quien también mantuvo una correspondencia de lo más encendida con Virginia Woolf) y Violet Trefusis (en inglés). Preciosas es poco.

Ahí tenéis material de lectura para rato. ¡Y mil gracias a los que os habéis pasado por el blog esta semana!

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío de verano, junto con el artículo inicial.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 31 de 92)

julio 1, 2014 — by Gabriella4

Una vez más, llego con una emocionante entrega del estado de mis metas, de las que ya os hablé en un post anterior. Seguimos con Beeminder, y seguimos avanzando. Ya empiezo a notar los efectos del calor, que durante el verano suelen dejarme tal que así (gracias a mi gato Ebony por prestarse como ejemplo):

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1. Escribir 60000 palabras de mi novela: Ya a unas 4000 palabras de llegar a la mitad de la meta, así que voy bastante adelantada. Una amiga me propuso participar en el CampNaNoWriMo, que empieza hoy mismo. Yo prefiero no meterme en más cosas, así que seguiré con el método que llevo, que me está funcionando muy bien, pero si a alguien le interesa lo del CampNaNo, más le vale darse prisa. Es como el NaNoWriMo de noviembre pero puedes establecer otros límites de palabras y tiempo, formar y participar en “cabinas” con otros escritores, etc.

-Escritas: 26097 palabras

-Faltan: 33903 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Justo cuando pensaba que estaba mejorando la cosa, empecé a tener problemas con el tobillo otra vez. Creo que en algún momento me lo lastimé o torcí nadando, y como no ha descansado en condiciones, sigue fastidiando. Fui el lunes y el martes pasado a la piscina, pero desde entonces he estado saliendo a andar un poco con la esperanza de que mejorara, y mañana toca volver a nadar.

-Ejercicio hecho: 810 minutos.

-Faltan por hacer: 1376 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, jueves y viernes, y hoy actualizo de nuevo. Me faltó publicar algún cuento, a ver si esta semana lo consigo. En cuanto al artículo del viernes sobre cómo enfrentarse a la página en blanco, funcionó relativamente bien, pero tengo claro que los viernes no son el mejor día para novedades (y menos por la tarde). De cualquier forma sé bien que julio y agosto son malos meses en general y que todo se ralentiza mucho en internet.

-Actualizaciones realizadas: 13.

-Por realizar: 23.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: Todo según lo planeado. He comido un poco más durante la semana, pero el finde no ha sido tan terrible como cabría esperar con barbacoas y celebraciones varias.

-Actualizaciones realizadas: 30.

-Por actualizar: 55.


5. Leer más: Poca cosa esta semana, algo de The Wandering Earth. Con el atontamiento por el calor me apetece más ver series por la noche. Hoy me toca ponerme al día.

-Minutos de lectura: 400 minutos.

-Minutos por leer: 450 minutos.

6. Participar en más concursos: Sigo pasando a ordenador este cuento interminable… Va a ser una semana ocupada, entre terminar con este envío, escribir a mansalva y preparar la conferencia para la Wizardcon.

-Relatos enviados: 1.

-Por enviar: 2.

7. Beber menos alcohol: He aguantado bien una semana limitando mi consumo de alcohol a salidas y celebraciones. Anoche me di un día libre y me puse alegre con vino blanco, pero ahora ya volvemos otra semana a la restricción de no beber en casa.

Así que ahora en casa cuando quiero celebrar algo me tomo un virgin mary. Con gazpacho andaluz del Mercadona, que le va estupendo, salsa Lea and Perrins y tabasco. Me falta comprar el apio para decorarlo.

¿Y vosotros, cómo lleváis los proyectos y metas de verano?

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones junto con el artículo inicial.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 24 de 92)

junio 24, 2014 — by Gabriella5

Y aquí estoy de nuevo, actualizando como os prometí con una entrega más del estado de mis metas, de las que ya os hablé en un post anterior. Sigo muy contenta con Beeminder como aplicación para esto, y estoy sacando motivación de donde no creí que tuviera. Sigamos adelante, pues. Estas son las metas:

1. Escribir 60000 palabras de mi novela: Ya casi he llegado a un tercio de la meta (20000 palabras), así que estoy muy satisfecha. Escribir me quita mucho más tiempo que antes, pero ahora en el verano a nivel laboral las cosas están más tranquilas, así que puedo permitírmelo. La novela en sí va por las 64000 palabras, voy a buen ritmo. Tengo la esperanza de terminar el primer borrador antes de que acabe el año (luego quedarán los meses de edición, revisión y corrección y relectura, pero esa es otra historia).

-Escritas: 19840 palabras

-Faltan: 40160 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Esta semana he podido nadar bastante, y estoy llegando a un punto en que estoy notando los beneficios a nivel físico. Tengo más resistencia (mis rodillas y tobillos ya no se quejan tanto, toca madera), mejor postura y más fuerza en general. De energía voy regular, pero sospecho que es porque mi patrón de sueño se ha descentrado un poco. Lo que sí me siguen molestando son los calambres en los pies (suelen darme si supero la hora de natación, pero es un fastidio nadar con la sensación de que tarde o temprano va a ocurrir). Creo que puede estar relacionado con el cansancio y no dormir en condiciones, porque en cuanto a hidratación, minerales y etc. voy bien. Si alguien tiene consejos para evitarlos, lo agradecería.

-Ejercicio hecho: 670 minutos.

-Faltan por hacer: 1516 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, jueves y domingo, y hoy actualizo de nuevo. El domingo no es un buen día para actualizar, pero reconozco que el sábado fue un día perezoso y no me quedó más remedio que ponerme a ello el domingo por la tarde. En cuanto al post del jueves, funcionó muy bien (las fuentes principales de visitas fueron Facebook y Menéame, así que gracias miles a todos los que compartisteis y a la persona que lo mandó a Menéame). Ya sé que lo de los listados está por todas partes y está muy visto, pero está comprobado que es un formato que funciona, así que es muy posible que abuse un poco más de él.

-Actualizaciones realizadas: 10.

-Por realizar: 26.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: No ha ido mal la semana; mi entrada de calorías ha sido más bien alta, pero también he tenido un gasto importante con la natación. Al no beber alcohol me he permitido comer más porquería de lo normal, lo cual ha afectado a mis niveles de energía. Creo que me compensa más comer de forma más saludable y beber un poco. Está claro que en general todo esto me funciona; he cogido dos kilos y perdido casi tres cm de cintura en el últimos mes y medio, lo cual me parece una buena señal de que poco a poco estoy convirtiendo grasa en músculo:

-Actualizaciones realizadas: 23.

-Por actualizar: 62.


5. Leer más: No he leído mucho esta semana (aparte de zamparme el tomo de Hellblazer y avanzar un poco con The Wandering Earth, de Liu Cixin. Seguiré con eso por ahora, y me tiene que llegar Snow Crash (Neal Stephenson) de Bookdepository.com. Voy a ver si retomo El mapa del tiempo, de Félix J. Palma, que lo empecé hace un año y lo abandoné.

-Minutos de lectura: 355 minutos.

-Minutos por leer: 495 minutos.

6. Participar en más concursos: Estoy pasando ahora a ordenador un cuento bastante largo que escribí a mano entre viaje y viaje. Creo que lo empecé hace ya más de un año, y fue creciendo en la libreta en hoteles, trenes y aviones. Hay algo mágico y encantador en el acto de escribir a mano, pero es una pesadez muy grande tener que pasarlo luego todo al PC. Y no, mi letra no es reconocible para ningún programa de OCR, sospecho.

-Relatos enviados: 1.

-Por enviar: 2.

7. Beber menos alcohol: Tras aguantar una semana sin beber nada (bueno, miento, ayer por la noche ya bebí, ¡pero es que era San Juan!), he recordado lo aburrido que es no beber cuando salgo y he decidido simplemente restringir el alcohol a salidas fuera de casa. Vamos a darle otra semana a eso.

Además, si no bebiera fuera de casa no podría hacer cosas tan decadentes como pintarme las uñas de los pies mientras bebo batidos de ron con fresas (no voy a deciros quién me los prepara porque entonces todos querríais y no quedaría batido para mí).

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¿Cómo lleváis vuestros proyectos? ¿Habéis conseguido avanzar o se ha adueñado la playa, el sol y la piscina de vuestra voluntad?

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones junto con el artículo inicial.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 17 de 92)

junio 17, 2014 — by Gabriella2

De nuevo os traigo una actualización de las metas que me he propuesto para este verano (hasta el 1 de septiembre), de las que ya os hablé en un post anterior. Como me comprometí a realizar actualizaciones periódicas con el estado de este desafío, allá vamos. Aquí van mis actualizaciones para el día 17 del proyecto. Estoy bastante contenta con el sistema de Beeminder, y hasta ahora no he fallado. Espero continuar así:

1. Escribir 60000 palabras de mi novela: Esto avanza. La obligación de escribir 5000 palabras mínimo a la semana en la novela ha acabado con la sensación de estancamiento que tenía. Es desesperante estar en el ecuador de una novela y ver toooodo lo que te queda por delante, así que, aunque luego tenga que borrar y editar bastante, por lo menos ahora siento que voy progresando.

-Escritas: 13479 palabras

-Faltan: 46521 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: La semana pasada mi compi habitual de natación no pudo ir a la piscina, y yo no tenía ganas de ir, sencillamente. Ir sola se ha vuelto más aburrido; cuando vas con alguien mucho más avanzado que tú (mi compi es socorrista), el reto es estimulante. Pero tenía que hacer ejercicio, así que fui a dar largos y amenas andadas por el paseo marítimo con mi padre, que hacía tiempo que no compartíamos esos ratos de cháchara intrascendente, y ha estado genial. Eso sí, al ser el paseo un ejercicio menos intensivo que la natación, le he otorgado la mitad de minutos que a esta (una hora andando sería en mi tabla el equivalente de media hora de natación). Esta semana ya he vuelto a la piscina y lo estoy agradeciendo bastante (aunque mis rodillas no tanto).

-Ejercicio hecho: 480 minutos.

-Faltan por hacer: 1706 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, miércoles y jueves, y hoy actualizo de nuevo. Así que todo sobre ruedas, aunque es un ritmo bastante intenso.

-Actualizaciones realizadas: 7.

-Por realizar: 29.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: Esta meta es de las que más me cuestan, no solo por la pesadez de tener que contabilizar todo lo que como, sino por la vergüenza de admitir que este fin de semana me fui al campo y nos pusimos hasta arriba de barbacoas y de alcohol. Pero al final, con el resto de la semana y lo que llevo estos días creo que voy compensando con un ligero déficit. Como compensación, inserto fotos del tipo de sitio al que suelo ir con mi familia para explicar nuestro nivel de decadencia:

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-Actualizaciones realizadas: 16.

-Por actualizar: 69.


5. Leer más: Como ya os comenté la semana pasada, le subí un poco el nivel de dificultad a esta meta (con menos días de ventaja). Al principio costó un poco, pero enseguida cogí el ritmo de nuevo. Con Beeminder, en el momento en el que fallas, estás obligado a dar datos de pago o te bloquean la meta. Y si fallas de nuevo, te cobran 5 dólares. Otro fallo, se duplica esa cantidad. Y así. Un incentivo muy poderoso, desde luego. Para esta meta, los últimos días han sido los más fáciles, ya que la escapada al campo y la llegada de mi nuevo tomo de Hellblazer han ayudado bastante.

-Minutos de lectura: 310 minutos.

-Minutos por leer: 540 minutos.

6. Participar en más concursos: Me he propuesto enviar a un mínimo de tres concursos estos meses. Este mes de junio ya he mandado uno, así que no me pondré con el siguiente hasta la semana que viene. Tengo ya varios escritos (en los viajes me llevo una libreta y escribo relatos largos a mano), solo hay que superar la pereza de pasarlos a ordenador, editarlos y enviarlos.

-Relatos enviados: 1.

-Por enviar: 2.

7. Beber menos alcohol: Repito que Beeminder está resultando ser una herramienta muy útil. Así que decidí probar con una meta corta, solo de una semana. Como estas últimas dos semanas han sido un poco excesivas con el alcohol, me he puesto una meta reducida para darme un descanso esta semana. Ahora mismo está sin iniciarse, ya que pondré el primer punto al terminar el día de hoy, que es el primero.

¿Cómo lleváis vosotros el verano? ¿Es una época que aprovechéis para adelantar en proyectos personales, o preferís utilizarlo para descanso total y absoluto (los que tengáis vacaciones, claro)?

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones junto con el artículo inicial.

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Nuevo desafío: Implementación del hábito del ejercicio

febrero 20, 2013 — by Gabriella2

Aunque había realizado (con mayor y menor éxito) otros desafíos de 30 días, no ha sido hasta que comencé el de Escribir sin excusas que me di cuenta del verdadero potencial de este método. Eso sí, tengo seguro que hay ciertas condiciones que ayudan al éxito, y son las siguientes:

La realización del hábito debe tener un mínimo que se realiza a diario, todos los días. Este mínimo debe ser muy fácil, tan fácil que parezca ridículo. Al principio estarás tentado de sumarle dificultad, pero necesitas ese mínimo para los días en los que no tienes ganas, estás enfermo, o surgen otros imprevistos. En el caso del hábito de escritura, son 200 palabras. Parecen muy pocas, ¿verdad? Pues hay días en los que cuestan horrores.

El hábito debe llevarse a cabo siempre a la misma hora, y si va encadenado con otros hábitos, mejor. Analiza los hábitos que ya tienes y enlaza el hábito nuevo a uno de estos. Te resultará más fácil y automático llevarlo a cabo. En el caso de la escritura, me pongo justo después de desayunar, y además se ha convertido en el detonante de un día de trabajo productivo (aunque por alguna circunstancia me levante tarde, si me hago el té de siempre y luego escribo, todos los demás bloques de trabajo vienen solos). Obviamente hay días en los que no podrás realizarlo a la hora de siempre, pero es fundamental mantenerlo dentro de lo posible en un horario establecido.

El hábito tarda unos 60 días en cuajar. 30 días son un buen comienzo (y es ideal para ver si el nuevo hábito te conviene), y la parte más difícil de la ecuación, pero para que la cosa se instale con firmeza en tu cabeza y tu rutina, lo mejor son 60. Y 90 ya son ideales. Yo estoy cerca de los 90 con el desafío de escritura (llevo 82 días seguidos escribiendo), y ni se me pasa ahora por la cabeza pasar un día sin escribir, no solo por la rabia que me daría romper la racha, sino porque la costumbre se me ha metido en el cuerpo del todo. No digo que no pueda pasar algo raro y termine por romperse esa racha, pero quitarme el hábito ya sería muchísimo más difícil.

Compartir el desafío con otros ayuda muchísimo. En el grupo de Facebook nos hemos ido dando ánimos y hemos publicado a diario nuestros resultados. Es genial compartir el entusiasmo, y el hecho de estar a plena vista de los demás nos presiona para no desfallecer. Si te quieres apuntar al desafío de escritura, solo tienes que solicitar acceso por Facebook. Puedes empezar en cualquier momento (hay quien lleva 80 días y hay quien lleva unas semanas).

-Los resultados son lentos, pero llegan. Si alguien me llega a decir que en unos meses iba a tener más de 40000 palabras escritas, lo habría dudado seriamente. He escrito antes, mucho, pero siempre de forma errática. Este nuevo hábito es sistemático y muy productivo, y es importante para mí marcar esta distancia entre la escritura de ficción, para la que necesito un tiempo concreto a diario, y la escritura por trabajo (ensayo y etc.), que realizo según las necesidades de cada proyecto. Cuando un tipo de escritura no tiene más motivación que el propio deseo (nada de remuneración, ni apoyo ajeno), es mucho más difícil comprometerse con ella. Tengo muy claro que estas 40000 palabras pueden no llegar a nada, pero son 40000 palabras menos de los millones de palabras que tengo que escribir para mejorar en esto de juntar letras con sentido.

Ahora que me acerco al cumplimiento de esos 90 días, que se ampliarán y apostarán por un margen de 120 en cuanto llegue, he decidido empezar otro desafío similar, y mantener las mismas condiciones y estructura con el desafío de Escribir sin excusas, que tan buenos resultados me ha proporcionado. He dudado bastante acerca de qué elegir, había muchas cosas que me resultaban atractivas. Al final me he decantado por el ejercicio; por razones de trabajo mi régimen de ejercicio ha sido muy caótico últimamente y me gustaría tener un hábito para realizar un ejercicio, aunque sea mínimo, a la misma hora todas las mañanas. Será una cosa en principio muy sencilla (seguramente algo de calentamiento y un ejercicio de pilates, unos cinco minutos en total), con la idea de ampliarla con el tiempo. Lo importante no es la cantidad en estos momentos, sino crear la costumbre como me ha ocurrido con la escritura.

He empezado esta mañana. ¿Alguien se apunta conmigo? Si os interesa, podríamos formar otro grupo común. Estas serían las características:

  1. La idea es elegir un momento al día en el que realizar el ejercicio (el mío sería a primera hora de la mañana, antes del desayuno), e intentar mantener ese horario.
  2. Seleccionar el mínimo que queremos realizar (en mi caso será el ejercicio de pilates, pero podrían ser 2 minutos corriendo, o 5 minutos en bici, o una flexión, o 2 abdominales, o lo que sea). Debe ser algo muy sencillo, y si puede realizarse sin necesidad de grandes preparaciones, mucho mejor. Cuanto más fácil nos lo pongamos, más posibilidades tenemos de triunfar. Yo he elegido el pilates porque puedo hacerlo en pijama, en casa, lo cual elimina aún más la pereza previa. 
  3. También debe ser algo que puedes realizar incluso cuando no estás en tu mejor momento. Es muy importante tener claro que la meta aquí es crear el hábito, no perder peso o crear músculo. No estamos buscando un workout completo (aunque podemos ir aumentando la dificultad muy poco a poco), sino algo que nos incentive porque realmente no tenemos ninguna excusa para no hacerlo.
  4. Si fallamos algún día, debemos volver a contar desde el principio.
  5. Este hábito puede complementarse con otros ejercicios que hagamos a lo largo del día, pero no es obligatorio. Lo que es obligatorio es realizar esos 2 minutos, esa flexión, esos 2 abdominales, ese ejercicio de pilates, o lo que hayamos elegido como mínimo diario.
  6. La meta es realizar 30 días este hábito, todos los días. Esta meta puede ampliarse a 60, a 90, etc., si lo creemos conveniente.
Editando: Ya tenemos grupo en Facebook. Podéis solicitar entrada aquí si os interesa participar.
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Image courtesy of ArtDigital / FreeDigitalPhotos.net

Leyendo: At Swim, Two Boys, de Jamie O’Neill. Una maravilla de prosa que recuerda al Joyce más cercano.
Escuchando: Enganchada al Synthetica de Metric.

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Acerca de las metas (3) y otras actualizaciones

octubre 23, 2012 — by Gabriella2

Y aquí estoy de nuevo para ponerme al día con todo lo que ha estado sucediendo durante las últimas semanas, que no ha sido poco. En primer lugar, me toca hacer una actualización respecto al estado actual de mis metas y desafíos.

Alcohol: No sé si merece la pena seguir hablando de esto, ya que puede hacerse repetitivo. Apenas bebo. Bebo cuando salgo, nunca en casa (una regla que me funciona bastante bien). Mis resacas además son crueles, así que tengo que tener mucho cuidado con no pasarme. Se acabaron las borracheras legendarias para mí. No digo que no tenga tentaciones de vez en cuando, pero por ahora he conseguido evitar las que no eran convenientes, y eso me enorgullece. Cuando comparo mi productividad de antes con la de ahora, la diferencia es bastante notable. Por no hablar de los efectos en mi dieta: perder peso sin haber dejado de beber habría sido imposible. Lo cual nos lleva al…

Peso: Mi peso lleva más de un mes un tanto extraño. En el último par de meses he perdido volumen de manera notable (sobre todo barriga), pero mi peso se ha mantenido más o menos estable, a pesar de estar comiendo de manera bastante sana (del modo que hasta ahora me ha hecho perder peso). Tal vez sea un poco atrevido decir que he creado una cantidad importante de músculo en tan solo un mes de gimnasio, pero creo que esta es la explicación más coherente, y desde luego veo cambios significativos en mi aspecto (¡hasta hay una sombra de abdominales!). Por las mismas razones, no me fío mucho de mi BMI (índice de masa corporal), ya que al calcularlo en un programa simple de peso/altura no se tiene en cuenta la proporción grasa-músculo, pero puede decir que estoy en 25.9, no muy lejos de bajar de la categoría de sobrepeso (25).

Por lo general mi dieta es bastante variada, y procuro invertir las calorías en cosas saludables como fruta o harina integral, abundante pescado y verduras. Tengo mis pequeños caprichos (el camembert light de Lidl con tostada se está convirtiendo en un desayuno habitual) y rutinas diarias (no suele faltar el zumo o smoothie por la mañana hecho en batidora con montones de frutas diferentes). Uno podría pensar que debería encontrarme con una salud maravillosa, pero la realidad no es exactamente así. Tengo una migraña que parece que se ha quedado a vivir en mi cabeza, que nunca se va, solo se difumina un poco para coger impulso y volver de forma vengativa. En cuanto a niveles de energía, siguen sin ser óptimos, pero han mejorado bastante gracias al ejercicio físico, lo que nos lleva al siguiente punto.

Ejercicio: Como ya he comentado en posts anteriores, me he apuntado a un gimnasio. Alterno algo de cardio diario con clases de pilates dos o tres veces a la semana. La diferencia ha sido grande, sobre todo a niveles de liberación de estrés, tonificación y aumento de energía en general (por no hablar de flexibilidad y resistencia en… erm, en quehaceres diarios). Estoy bastante contenta con esta decisión, a pesar de que de vez en cuando el pilates me deje completamente inútil al día siguiente (tengo pesadillas, como muchos sabréis, con pelotas suizas).

Miss Cristal: Mi eterno quebradero de cabeza. Tenía el firme propósito de dedicarle bastante tiempo este mes, y así ha sido, aunque no tanto como habría querido (había otros proyectos prioritarios porque… bueno, porque son pagados). El resultado ha sido muy decepcionante. Sospecho que las más recientes modificaciones de Facebook, que es donde realizo la mayor parte de mis ventas, tienen bastante que ver. Observo que mis publicaciones parecen llegar solo a un número pequeño de personas, aquellas que ya seguían con bastante atención la página. Facebook, claro está, te ofrece “promocionar” tus publicaciones. Pagando. Tampoco ayuda que la gente no tenga dinero para comprar cosas, como es obvio, pero lo del movimiento de “me gusta” y similares es bastante más limitado que antes; como digo, parece estar restringido a aquellas personas que ya eran seguidores habituales, y necesito abrir mi círculo de compradores potenciales.

Me he debatido, como llevo haciendo ya meses, entre aumentar el tiempo dedicado a Miss Cristal, reducirlo y dedicarlo a cosas más rentables, abandonarlo por un tiempo (no puedo decir de manera definitiva, la realidad es que me gusta demasiado) o intentar llegar a canales de difusión más productivos. Si alguien tiene ideas en este sentido, alguna sugerencia para ampliar mi público o realizar promoción útil, me encantaría escucharlas.

En cuanto al desafío de 30 días más reciente, podéis leer más en el post anterior, sobre el tema de la meditación.

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Imagen de http://www.freedigitalphotos.net

 

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35 días de meditación: Una odisea mental

octubre 15, 2012 — by Gabriella1

Cuando decidí, como desafío de 30 días para el mes de septiembre, dedicar un rato diario a la meditación, imaginaba que sería como las demás veces que había meditado, con los efectos habituales de sosiego y relajación.

Me sorprendió (y frustró) ver que no terminaba de llegar a ese estado de tranquilidad que solía otorgarme la meditación. Estaba en un momento algo complicado por muchas razones (o tal vez por ninguna en particular, simplemente porque sí), y me encontraba estresada, muy nerviosa, con los consiguientes síntomas físicos de la ansiedad (dificultad para respirar, dolor de cabeza, cansancio, etc.). La idea de tener que pararme durante por lo menos cinco minutos al día a meditar me estresaba aún más. No conseguía concentrarme, y cuando lo conseguía, me limitaba a intentar expulsar a la fuerza los pensamientos que me reconcomían.

Un poco de ayuda del pilates

Pilates: le mola hasta a los delfines

En este sentido el pilates, que comencé a principios de septiembre, fue mucho más efectivo que la meditación. Someter al cuerpo a determinados esfuerzos, y sobre todo ponerlo en posturas en las que lo estiras absolutamente todo, significa una descarga física y mental muy bruta. Es imposible preocuparte por una fecha de entrega o por una bronca estúpida si tu cabeza está demasiado ocupada gritando de una manera muy extraña: algo así como el consabido y pornográfico “me duele pero me gusta”. Era una sensación que hasta ahora desconocía y he de decir que he descubierto que la necesito (la de pilates, no la pornográfica. Esa ya la conocía). Esa hora y media, al principio dos veces a la semana (ahora he añadido otra hora los viernes) es horrible. Hace que me sienta torpe y avergonzada, además de que no suelo aguantar la hora y media sin tener que pararme a descansar, pero cuando supero el ridículo y la angustia de no poder realizar algún ejercicio la liberación física es asombrosa. Tras las primeras clases acuñé la frase “en pilates, si no te duele es que no lo estás haciendo bien”. Ahora que llevo más de un mes creo que lo cambiaré por “si te resulta fácil es que no lo estás haciendo bien”, ahora que mis músculos empiezan a acostumbrarse al esfuerzo. No duele tanto (a veces), pero sigue siendo condenadamente difícil, y a la vez de lo más relajante. En este sentido tengo que agradecerle su buen hacer a la profesora, que consigue mantener un ritmo lento, maneja bien los aspectos meditativos del ejercicio, además del tiempo que dedica a corregirnos a todos personalmente y asegurarse de que estamos utilizando los músculos y respiración adecuados. He tenido alguna clase con profesores diferentes, y su actitud más rápida, más de entrenamiento, implica menos esfuerzo y concentración. Cuando haces bien un ejercicio de pilates, hacer dos repeticiones es mucho más cansado (y efectivo) que hacer diez si el ejercicio está mal hecho y con prisa. Por otro lado, acababa tan agotada y con las endorfinas tan a tope que me daba todo igual: fechas de entrega, peleas, problemas, el fin del mundo… nada conseguía alterar mi paz mental.

Al comparar el pilates con la meditación, he llegado a la conclusión de que ambos consiguen resultados en el mismo terreno pero utilizan métodos muy diferentes. El pilates funciona gracias a la concentración, del mismo modo que muchos al meditar utilizan un foco para no perderse en sus pensamientos: su respiración, una vela, una imagen, etc. Como resultado se ignoran todos los demás pensamientos y se obtiene un sosiego, una calma.

Un paso más allá

Pero esto ya no era suficiente para mí. Quería volver a llegar hasta ese sentimiento de jhana que me producía euforia, calma absoluta, sensación de unidad con mi entorno, y un Amor de esos con mayúsculas que te dan ganas de ir a buscar a tu peor enemigo y darle un abrazo. Es el estado al que antes podía llegar con relativa facilidad, justo después de las flores y las mariposas y todas esas imágenes mentales extrañas que me solían asediar. Creo que la sensación de plenitud y felicidad llegaba como consecuencia de experimentar imágenes tan fabulosas, un poco como cuando tienes un sueño que va a explotar de color y figuras y no quieres despertarte nunca. Esas sensaciones no son, ni de lejos, un estado avanzado de la meditación, pero sí que hacen que tengas más ganas de llevar a cabo la práctica, y surgen al llegar a una concentración total, generalmente en un objeto o estado. Para mí, el foco de la concentración es mi propia mente. Por lo que he leído, si bien no lo he probado, el yoga sería el ejercicio más adecuado para este tipo de abstracción.

¿Por qué, entonces, me costaba ahora tanto llegar a ese estado? Al terminar los 30 días propuestos, decidí seguir durante otro mes, más por cabezonería que por otra cosa. Y parece que todo se ha confabulado para lanzarme mensajes, de todas partes, acerca de este tema. He estado leyendo acerca del zen, acerca de la meditación, y acerca de nuevas técnicas que van un poco más allá de la programación neurolingüística y otro tipo de técnicas que me llamaban bastante la atención. Y creo que he dado con una clave importante.

Del mismo modo que en pilates, hasta ahora mi actitud era expulsar la tensión, expulsar los pensamientos negativos y estresantes. Pero estos seguían ahí, tal vez no en forma de pensamientos pero sí de emociones, de angustia y ansiedad. Pero a lo mejor hay que enfrentarse a ello de otra forma, como en la meditación: no se trata, realmente, de eliminar las distracciones, sino aceptarlas, prestarles atención, y entonces despedirse de ellas. Y lo mismo con los pensamientos negativos, las emociones destructivas. Hay que aceptarlas, reconocer que están ahí, y entonces darles permiso para que se larguen.

En busca de una conciencia más atenta

Por ahora los resultados son muy positivos, y solo llevo unos días aplicando esta nueva actitud. En cuanto lo relacioné con el tema de la meditación, me di cuenta de exactamente por qué meditaba. La meditación me estaba entrenando para llevar esto a cabo, es una práctica donde las distracciones y los pensamientos se observan, como desde una segunda mente superior, que toma la decisión de si hacerles caso o no. Ha sido un descubrimiento muy interesante, y pienso seguir experimentando con él durante los próximos días. Ya os haré saber qué conclusiones saco a la larga. De primeras, he de decir que estoy descubriendo cosas sobre mí misma que no era muy consciente de que estaban ahí, tal vez porque prefería ignorarlas. He descubierto que soy horriblemente celosa (no me refiero a las relaciones de pareja, donde soy bastante segura, sino de todo lo demás) y competitiva; rencorosa e insegura. Lo sabía, hasta cierto punto, pero no me daba cuenta de la cantidad de emoción que le dedicaba a estas características, de lo destructivas que eran. Es extraordinario pensar que estás agobiada simplemente por un tema, aparentemente absurdo, de trabajo, y de repente darte cuenta de todo lo demás que hay involucrado. Poco a poco, descubres qué es lo que está pasando realmente, por qué te sientes tan mierda ante algo que ni siquiera tiene importancia.

Esto es solo la punta del iceberg. Han sido 35 días de meditación que de primeras han sido poco efectivos, que en la superficie no me han aportado nada. Pero ahora que de repente empiezan a llegar tantos datos, tanta información acerca de mí misma y de mi forma de reflexionar, empiezo a pensar si tal vez este desafío habrá ido mucho más allá de lo que pensaba.

Seguiré informando. Por ahora os dejo con una foto de mi jardín trasero, hace un par de días. No hay un incendio, no, es simplemente un amanecer de esos radiantes:

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Imagen del delfín de Flickr, por cortesía Creative Commons de post406.

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Formando el hábito del ejercicio: trucos y consejos de una floja

septiembre 12, 2012 — by Gabriella4

Septiembre es uno de esos meses decisivos para mucha gente. No es solo la vuelta al cole (ahí ya nos empezaban a enseñar la importancia de este mes), con sus nuevos libros, profesores y horarios, o la vuelta al trabajo (o a la búsqueda incesante de este, por desgracia para muchos), sino una especie de reinicio o renacimiento en general. Cuando tenía la editorial, septiembre era, junto con enero, el mes de más trabajo, no solo porque nos enviaban libros con idea de que se publicaran en Navidad, sino porque muchos se crujían los nudillos y se atrevían a hacer aquello que llevaban planteándose todo el verano: publicar un libro, cerrar una fase vital y empezar otra.

Para mí septiembre siempre ha sido un mes fantástico, porque significa el final del calor sofocante de agosto. Uno de los cambios más importantes este año ha sido el apuntarme a un gimnasio, donde voy para realizar pilates dos veces a la semana y un poco de cardio el resto de los días. Más que nada ha sido una decisión tomada para apoyar a mi hermano, pero es algo que llevaba tiempo queriendo hacer y que no había podido (todos los gimnasios de la zona me pillan bastante lejos). Aprovechando que mi hermano va en coche he tenido la oportunidad, por fin, de empezar de nuevo (ya hacía un par de años que no pisaba uno).

Aprovecho para mencionar que, sobre todo en comparación con años anteriores, mi forma física ha mejorado de manera notable. Sin llegar a ser una atleta, ni mucho menos, estoy muy lejos de ser la persona rígida y fofa que era, y puedo afirmar que esto ha sido gracias a los ejercicios de los que os hablé y que he estado realizando (no tanto como debería, eso sí) en casa. La tabla es excelente, pero sí que es cierto que llega un momento en que puede resultar un tanto aburrida, además de que soy una de esas personas que necesita un sitio donde ir a hacer ejercicio con otras personas, por mucha vergüenza y reparo que eso suele darme al principio. Lo bueno es que en general el ejercicio se ha ido convirtiendo en parte de mi vida diaria, ya sea por la tabla mencionada o a base de darme paseos eternos por la ciudad. Ha llegado el momento de ir un poco más allá, y estaba buscando algo que me mantenga en forma pero que al mismo tiempo me divierta y entretenga. Por ahora parece que el pilates es la opción ideal, si bien hoy, tras la segunda clase y unas pelotas gigantes con las que creo que voy a tener pesadillas, puedo afirmar que me duele absolutamente todo.

El gimnasio me trae buenos recuerdos porque es una de las pocas cosas con las que me he comprometido en serio, de manera diaria. Al final lo abandoné por diversas razones (aunque sospecho que algunos de esas razones eran excusas que me daba a mí misma para no tener que ir), pero me llamaba la atención que si mi patrón de comportamiento era, hasta entonces, apuntarme a algo y luego dejar de ir, algo habría que hiciera que aguantara seis meses yendo todas las mañanas, de lunes a viernes, a un gimnasio, y creo que de ahí pueden extrapolarse ciertas características que ayudan mucho con los hábitos del ejercicio. Si bien mi mentalidad de ahora es muy diferente a la de antes, y creo que mi disciplina y fuerza de voluntad es superior ahora a la que tenía entonces, me quedo con estos puntos fundamentales para desarrollar un hábito eficiente de ejercicio:

1. Lo primero y fundamental es identificar tus excusas, para poder rebatirlas por adelantado. Creo que estas son mis excusas principales:

  • Pierdo mucho tiempo
  • Me he hecho daño en x parte de mi cuerpo, me duele x, no tengo energía, etc.
  • Estoy de bajón, no me apetece, etc.
2. ¿Cómo puede uno luchar contra estas excusas? En el fondo todo queda en tus manos, la decisión de IR, de salir ahí y hacerlo, es tuya. Pero hay cosas que ayudan:
  • Tu lugar de ejercicio ha de estar muy cerca o ser fácilmente accesible.
  • Organiza bien tu tiempo el día anterior para que quede muy claro que el ejercicio es una parte más de tu rutina, no algo que te quita tiempo necesario para otras cosas. Debes planear siempre con el tiempo de ejercicio en mente.
  • Intenta ir con otra persona. Esto ayuda muchísimo: si puedes unir tus metas y objetivos con los de otra persona os animaréis mutuamente y no faltaréis a la cita por no dejar tirado al otro y/o por miedo a quedar mal.
  • Procura ir siempre a la misma hora. Que se convierta en una costumbre, que el cuerpo necesite hacer ejercicio a determinada hora.
  • Une este hábito a otro que realices todos los días para que te salga de manera automática. Esto es lo que los expertos llaman trigger (gatillo). Realizar un hábito que tengas bien asimilado sirve como “gatillo” para que se dispare el siguiente. La última vez que iba al gimnasio lo hacía siempre antes de entrar a trabajar, no se me ocurría ir a trabajar sin haber pasado antes por el gimnasio (en este caso el “gatillo” era el hábito posterior, no el anterior, pero funcionaba igualmente).
  • Analiza qué hora del día es la mejor para ti, aquella en que te dé menos pereza y que tengas más energía. Siempre se recomienda hacer ejercicio a primera hora, para obtener energía para el resto del día y para quitárnoslo de enmedio cuanto antes, pero yo por las mañanas soy un zombie, así que prefiero ir por las tardes.
  • Evalúa qué harás si te haces daño o te duele alguna parte de tu cuerpo. Considera qué otras opciones tienes y si puedes ejercitar mientras las partes de tu cuerpo que están bien. Yo antes evitaba hacer ejercicio cuando tenía migraña, pero lo curioso es que he descubierto que el subidón de endorfinas que proporciona la actividad física intensa es con frecuencia un buen remedio para el dolor de cabeza.
  • Tómatelo con calma, es mejor hacer menos ejercicio que forzarte demasiado y cogerle manía. Al principio todo el mundo se emociona y hace mucho más de lo que debe, o se obliga a forzar la máquina para no quedar mal. Sé inteligente, ve despacio pero seguro. Recuerdo cómo me contaban los monitores que había un tipo de persona que era casi un estereotipo de gimnasio: el que se apunta y va tres veces al día. Al cabo de un par de semanas, ya no vuelve (es, además, el tipo de persona con el que los gimnasios más se lucran, ya que suelen pagar varios meses por adelantado y apenas usan las instalaciones).
  • Busca apoyo. Cuéntale tus planes, tus metas, a las personas de tu entorno.
  • Ponte las zapatillas de deporte. Si no tienes ganas, si no te apetece, no hace falta que te mates durante una hora. Ponte las zapatillas y empieza. Solo tienes que hacer cinco minutos. Solo tienes que empezar, pero hazlo.
  • Diviértete. Parece una tontería, una obviedad, pero no lo es. Si odias el ejercicio que estás realizando, cada vez te costará más realizarlo. Siempre va a costar hacer ejercicio, del tipo que sea, pero si el entorno es agradable, las actividades son entretenidas y sales del lugar de ejercicio con una sonrisa y sintiendo que has conseguido algo importante, las posibilidades de que vuelvas son mucho mayores.
¿Cuáles son vuestras excusas más frecuentes y vuestros trucos más eficientes para combatirlas?

Actualizando: Otros sitios web que ofrecen trucos y consejos para combatir las excusas y simplemente ponerse a hacer ejercicio:

-Hábitos vitales, con 25 trucos para el ejercicio.

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Escuchando: Breathe Underwater de Placebo en mi cabeza.
Leyendo: Watchmen.


Imagen por cortesía de: FreeDigitalPhotos.net