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Pausas, o por qué llevo semanas sin leer

diciembre 21, 2012 — by Gabriella2

Estaba buscando temas para escribir un artículo para Lecturalia y, casi sin darme cuenta, me di cuenta de que llevo una racha en la que estoy escribiendo para una página web sobre el maravilloso placer de la lectura y yo misma no recibo, en estos momentos, ese privilegio.

Una vez más me he dejado llevar por lo que debería estar leyendo y no por lo que quiero leer. En los últimos meses he estado comprando libros, recibiendo libros que consideraba que formaban parte de mi acervo obligatorio, que debía leer por amistad, por estar en la onda, por estar al día, porque otras personas me los recomendaban. He empezado varios libros que, todos me aseguran, son fantásticos. Algunos están escritos por españoles, y quiero apoyar a los escritores españoles. Algunos pertenecen a géneros que antaño me gustaban, o son el epítome de lo que muchos de mis amigos creen que me gusta. Y me doy cuenta de nuevo de algunas cosas sobre mí misma que siempre se me olvidan:

1. Que a nivel de idiomas, funciono por rachas. No sé si a otros bilingües les pasa lo mismo, pero hay épocas en las que quiero devorar libros escritos en español, y otras en las que quiero zampar cosas en inglés, del mismo modo que la bisexualidad puede empujarte a buscar hombres viriles una mañana, y mujeres hiperfemeninas tres meses más tarde. A lo mejor soy una chica de contrastes, aunque siempre hay días que quieres comer textos en Spanglish (para eso están Chris Stewart y similares) y leer cuerpos andróginos. Así que si todavía me estoy recuperando del buen cuerpo que me han dejado Franzen y Amis, no puedo meterme de golpe en algo escrito en otro idioma, por muy maravilloso que pueda ser.

2. Que nunca debería escribir sobre algo si no quiero tomármelo de forma personal. Cuando escribí el artículo Detente, respira y escoge. La cortísima vida del lector, tuve la mala suerte de dejar que me influyera. No hay tiempo. En serio. No lo pierdas con libros con los que no consigas avanzar más de 50 páginas (o, si crees que valdrán la pena, en otro momento, apártalos y vuelve otro día). Hablo, por supuesto, de libros que  sabes que no tendrán mayor trascendencia en tu vida. Claro que hay que lidiar y pelearse con Shakespeare y con Nietzsche, aunque cueste. Pero si Tim Powers no te está apasionando… pues va a ser que no.

3. Que no puedo con todo, y no pasa nada. Tengo muy poco tiempo para hacer cosas que me gusten mucho, que me relajen, que sean ocio puro. Y llevo unas semanas en las que esa hora escasa antes de dormir prefiero dedicarla a algún videojuego o a ver alguna serie. Mi mente necesita desconectar.

No es que no lea. Leo todo el puñetero día, tal vez ese sea el problema. No necesariamente cosas que habría elegido por mí misma, sino que forman parte de mi trabajo (correcciones, traducciones, artículos, documentación, información tras información). Así que cuando llega el momento de abrir un libro por gusto, más le vale que sea uno que me absorba por completo, que me proporcione un placer absoluto. Me largo ahora mismo a Book Depository a darme un buen capricho.

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Nota acerca del desafío de Escribir sin excusas:

Todo va viento en popa, a día 21 he conseguido ya tres semanas de escritura diaria, lo que me alegra sobremanera. No solo eso, sino que conmigo se ha animado un grupo genial de personas, que llevan fenomenal esto de la tarea diaria. Ya sabéis que podéis apuntaros si queréis al grupo de Facebook, cualquiera puede unirse y empezar en cualquier momento, el objetivo es escribir a diario un mínimo de 200 palabras, durante 30 días (para más información, pincha aquí).

Por otro lado, una participante del desafío lleva un blog donde publica sus textos diarios, os animo a que le echéis un vistazo. Podéis verlo aquí.

Y sí, habéis acertado, tengo intención de que este desafío de 30 días se convierta en uno de 60. Pero para eso habrá que superar primero las Navidades. Seguiremos informando.

Por cierto, por primera vez en unos cuantos años, ya no soy pelirroja.

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Image courtesy of nuchylee / FreeDigitalPhotos.net

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Desafío de diciembre: Escribir sin excusas

diciembre 1, 2012 — by Gabriella4

Como el mes pasado no tuve ningún desafío claro porque sabía que sería difícil crear hábitos nuevos en un entorno descontrolado (me pasé 11 días metida en un aparthotel con el Demiurgo, donde el 90% de los huéspedes eran mayores de 60 y finlandeses), estuve reflexionando acerca de a qué dedicaría el mes de diciembre. Ya hace un par de semanas decidí, por muchas razones, que sería un mes de escritura, pero no volví a una rutina más o menos ordenada hasta hace tres o cuatro días, que fue cuando empecé a escribir de manera obligatoria.

Y no es que no escriba. Todas las semanas envío dos artículos a Lecturalia, siempre relacionados con la lectura y la literatura en general. De vez en cuando actualizo los blogs. Y me paso la vida corrigiendo y revisando textos ajenos. Así que no es tanto una cuestión de escribir en general, sino de escribir algo mío, que es algo que he hecho siempre, pero de manera desorganizada, cuando pillaba un ratito. He aprovechado que tengo parada ahora mismo la novela en la que estoy trabajando con otra persona (por cuestiones laborales, no podremos seguir hasta bien entrado enero) y he decidido dedicarme en este tiempo a escribir algo solo mío, que está resultando ser también prosa. Pero los detalles no importan, lo que importa es el desafío, que es escribir 200 palabras todos los días, ya sea prosa o poesía, pero que no se trate de trabajo ni de ensayo.

Y os preguntaréis ¿por qué solo 200 palabras? ¡Si eso no es nada! Y no lo es, sobre todo para todos los que se hayan zampado la burrada del NaNoWriMo del mes pasado o aquellos que solo se dediquen a escribir. Pero yo no busco escribir una novela en un mes, busco establecer un hábito, una costumbre diaria. Y como me conozco, y sé que habrá días que escribiré 1000 palabras y días que no querré escribir una mierda, días que tendré tiempo libre y días que no lo tendré, prefiero que la tarea sea lo más sencilla y menos exigente posible, como debe ser a la hora de establecer un nuevo hábito.

Y ya que estamos a día 1 de diciembre, aprovecho. Hoy, día 1 de diciembre y día 1 del desafío, y aunque llevo ya unos días escribiendo, comienzo de manera oficial con el desafío:

1/12/2012: 692 palabras
TOTAL: 692 palabras

¿Alguien se une al desafío? Las reglas son muy sencillas:

-Debes escribir un mínimo de 200 palabras al día, todos los días, durante 30 días.
-El desafío dura 30 días, da igual cuándo. No tiene que coincidir con el día 1 del mes. Puedes empezar el 3 y seguir hasta el 2 de enero, por ejemplo.
-Si es posible, haz público tu desafío y progreso para que lo podamos compartir contigo, ya sea en tu blog, redes sociales, etc., o déjanos un comentario por aquí y lo iré compartiendo en este mismo blog.
-Yo he elegido escribir ficción, para separarlo de lo que es trabajo (ensayo), pero claro está que sois libres de elegir el género y formato que prefiráis. Que igual este desafío os viene genial para trabajar en una tesina, por ejemplo.
-¿Qué ocurre si uno falla, si no escribe un día? Obviamente esto queda en manos de quien quiera participar, pero yo diría que lo justo es tener que empezar otra vez de cero. La intención es conseguir una racha de 30 días seguidos 😉

Actualizando: Pues ya tenemos a dos catorce diecinueve (!) personas que se han apuntado, a ver qué tal nos va. Procuraremos darnos todos ánimos, recuentos y empujones.

Metas alcanzadas (iré actualizando conforme vaya avanzando el desafío):

  • Racha de 30 días: CONSEGUIDO
  • Racha de 60 días: CONSEGUIDO
  • Racha de 90 días: CONSEGUIDO
  • Racha de 120 días: CONSEGUIDO
  • Racha de 150 días: EN PROCESO

La idea final es, por supuesto, convertir lo de escribir en un hábito, y 30 días es la mejor forma de empezar, pero una vez te pones es difícil no seguir con la racha. 

-Si os animáis a participar, podéis uniros (si queréis) al grupo de Facebook, donde vamos haciendo el recuento y dándonos apoyo moral entre todos: http://www.facebook.com/groups/311381508975188/

-En la página ACCIONARTE han propuesto un desafío similar para el mes de marzo, para publicar los textos producidos en su web, por si a alguien le interesa participar.

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Image courtesy of healingdream / FreeDigitalPhotos.net

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35 días de meditación: Una odisea mental

octubre 15, 2012 — by Gabriella1

Cuando decidí, como desafío de 30 días para el mes de septiembre, dedicar un rato diario a la meditación, imaginaba que sería como las demás veces que había meditado, con los efectos habituales de sosiego y relajación.

Me sorprendió (y frustró) ver que no terminaba de llegar a ese estado de tranquilidad que solía otorgarme la meditación. Estaba en un momento algo complicado por muchas razones (o tal vez por ninguna en particular, simplemente porque sí), y me encontraba estresada, muy nerviosa, con los consiguientes síntomas físicos de la ansiedad (dificultad para respirar, dolor de cabeza, cansancio, etc.). La idea de tener que pararme durante por lo menos cinco minutos al día a meditar me estresaba aún más. No conseguía concentrarme, y cuando lo conseguía, me limitaba a intentar expulsar a la fuerza los pensamientos que me reconcomían.

Un poco de ayuda del pilates

Pilates: le mola hasta a los delfines

En este sentido el pilates, que comencé a principios de septiembre, fue mucho más efectivo que la meditación. Someter al cuerpo a determinados esfuerzos, y sobre todo ponerlo en posturas en las que lo estiras absolutamente todo, significa una descarga física y mental muy bruta. Es imposible preocuparte por una fecha de entrega o por una bronca estúpida si tu cabeza está demasiado ocupada gritando de una manera muy extraña: algo así como el consabido y pornográfico “me duele pero me gusta”. Era una sensación que hasta ahora desconocía y he de decir que he descubierto que la necesito (la de pilates, no la pornográfica. Esa ya la conocía). Esa hora y media, al principio dos veces a la semana (ahora he añadido otra hora los viernes) es horrible. Hace que me sienta torpe y avergonzada, además de que no suelo aguantar la hora y media sin tener que pararme a descansar, pero cuando supero el ridículo y la angustia de no poder realizar algún ejercicio la liberación física es asombrosa. Tras las primeras clases acuñé la frase “en pilates, si no te duele es que no lo estás haciendo bien”. Ahora que llevo más de un mes creo que lo cambiaré por “si te resulta fácil es que no lo estás haciendo bien”, ahora que mis músculos empiezan a acostumbrarse al esfuerzo. No duele tanto (a veces), pero sigue siendo condenadamente difícil, y a la vez de lo más relajante. En este sentido tengo que agradecerle su buen hacer a la profesora, que consigue mantener un ritmo lento, maneja bien los aspectos meditativos del ejercicio, además del tiempo que dedica a corregirnos a todos personalmente y asegurarse de que estamos utilizando los músculos y respiración adecuados. He tenido alguna clase con profesores diferentes, y su actitud más rápida, más de entrenamiento, implica menos esfuerzo y concentración. Cuando haces bien un ejercicio de pilates, hacer dos repeticiones es mucho más cansado (y efectivo) que hacer diez si el ejercicio está mal hecho y con prisa. Por otro lado, acababa tan agotada y con las endorfinas tan a tope que me daba todo igual: fechas de entrega, peleas, problemas, el fin del mundo… nada conseguía alterar mi paz mental.

Al comparar el pilates con la meditación, he llegado a la conclusión de que ambos consiguen resultados en el mismo terreno pero utilizan métodos muy diferentes. El pilates funciona gracias a la concentración, del mismo modo que muchos al meditar utilizan un foco para no perderse en sus pensamientos: su respiración, una vela, una imagen, etc. Como resultado se ignoran todos los demás pensamientos y se obtiene un sosiego, una calma.

Un paso más allá

Pero esto ya no era suficiente para mí. Quería volver a llegar hasta ese sentimiento de jhana que me producía euforia, calma absoluta, sensación de unidad con mi entorno, y un Amor de esos con mayúsculas que te dan ganas de ir a buscar a tu peor enemigo y darle un abrazo. Es el estado al que antes podía llegar con relativa facilidad, justo después de las flores y las mariposas y todas esas imágenes mentales extrañas que me solían asediar. Creo que la sensación de plenitud y felicidad llegaba como consecuencia de experimentar imágenes tan fabulosas, un poco como cuando tienes un sueño que va a explotar de color y figuras y no quieres despertarte nunca. Esas sensaciones no son, ni de lejos, un estado avanzado de la meditación, pero sí que hacen que tengas más ganas de llevar a cabo la práctica, y surgen al llegar a una concentración total, generalmente en un objeto o estado. Para mí, el foco de la concentración es mi propia mente. Por lo que he leído, si bien no lo he probado, el yoga sería el ejercicio más adecuado para este tipo de abstracción.

¿Por qué, entonces, me costaba ahora tanto llegar a ese estado? Al terminar los 30 días propuestos, decidí seguir durante otro mes, más por cabezonería que por otra cosa. Y parece que todo se ha confabulado para lanzarme mensajes, de todas partes, acerca de este tema. He estado leyendo acerca del zen, acerca de la meditación, y acerca de nuevas técnicas que van un poco más allá de la programación neurolingüística y otro tipo de técnicas que me llamaban bastante la atención. Y creo que he dado con una clave importante.

Del mismo modo que en pilates, hasta ahora mi actitud era expulsar la tensión, expulsar los pensamientos negativos y estresantes. Pero estos seguían ahí, tal vez no en forma de pensamientos pero sí de emociones, de angustia y ansiedad. Pero a lo mejor hay que enfrentarse a ello de otra forma, como en la meditación: no se trata, realmente, de eliminar las distracciones, sino aceptarlas, prestarles atención, y entonces despedirse de ellas. Y lo mismo con los pensamientos negativos, las emociones destructivas. Hay que aceptarlas, reconocer que están ahí, y entonces darles permiso para que se larguen.

En busca de una conciencia más atenta

Por ahora los resultados son muy positivos, y solo llevo unos días aplicando esta nueva actitud. En cuanto lo relacioné con el tema de la meditación, me di cuenta de exactamente por qué meditaba. La meditación me estaba entrenando para llevar esto a cabo, es una práctica donde las distracciones y los pensamientos se observan, como desde una segunda mente superior, que toma la decisión de si hacerles caso o no. Ha sido un descubrimiento muy interesante, y pienso seguir experimentando con él durante los próximos días. Ya os haré saber qué conclusiones saco a la larga. De primeras, he de decir que estoy descubriendo cosas sobre mí misma que no era muy consciente de que estaban ahí, tal vez porque prefería ignorarlas. He descubierto que soy horriblemente celosa (no me refiero a las relaciones de pareja, donde soy bastante segura, sino de todo lo demás) y competitiva; rencorosa e insegura. Lo sabía, hasta cierto punto, pero no me daba cuenta de la cantidad de emoción que le dedicaba a estas características, de lo destructivas que eran. Es extraordinario pensar que estás agobiada simplemente por un tema, aparentemente absurdo, de trabajo, y de repente darte cuenta de todo lo demás que hay involucrado. Poco a poco, descubres qué es lo que está pasando realmente, por qué te sientes tan mierda ante algo que ni siquiera tiene importancia.

Esto es solo la punta del iceberg. Han sido 35 días de meditación que de primeras han sido poco efectivos, que en la superficie no me han aportado nada. Pero ahora que de repente empiezan a llegar tantos datos, tanta información acerca de mí misma y de mi forma de reflexionar, empiezo a pensar si tal vez este desafío habrá ido mucho más allá de lo que pensaba.

Seguiré informando. Por ahora os dejo con una foto de mi jardín trasero, hace un par de días. No hay un incendio, no, es simplemente un amanecer de esos radiantes:

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Imagen del delfín de Flickr, por cortesía Creative Commons de post406.

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Adiós, clutterfuck y hola, meditación

septiembre 9, 2012 — by Gabriella0

Hoy se cumple el último día del desafío de 30 días Clutterfuck. Los días 29 y 30 no los he fotografiado ni voy a exponerlos ya que se han tratado de objetos recibidos como regalos. Aunque creo que ninguna de las personas involucradas lee este blog, preferiría no publicar dichos objetos por si acaso. Son cosas a las que les tengo cariño pero que llevo ya un tiempo sin usar y que están en muy buenas condiciones; cosas que podrán ser aprovechadas y queridas por otros. A continuación os dejo mi resumen de lo que ha significado este desafío:

¿De qué trataba el desafío y cuál era su objetivo?
Durante 30 días me he deshecho, de manera diaria, de un objeto que ya no usaba, un objeto que sobraba. En el caso de cosas ya muy avejentadas o rotas, las he tirado; las nuevas las he donado a Cudeca o a amigos que me las han pedido. El objetivo era valorar de nuevo los objetos materiales, darles la importancia que merecen, y considerar qué necesito realmente y qué está simplemente ocupando espacio y molestando en mi entorno. Mi esperanza era que este comportamiento además me ayudara a hacer un poco de clutterfuck mental y laboral.

¿Cómo ha sido de difícil?
Relativamente fácil, si bien ha llevado más tiempo los días que tenía que reorganizar y ordenar cosas, por no hablar de subir mis progresos al blog y realizar fotografías. En general ha sido bastante sencillo, pero me alegro de haber terminado y no tener que seguir haciéndolo a diario.

¿Prueba superada?
Sí, lo he hecho a lo largo de 30 días, deshaciéndome de algo a diario. ¡Conseguido!

¿Ha funcionado?
Pues sí, ha funcionado. Tengo menos cosas (aunque todavía me quedan muchísimas más que deberían ir por el mismo camino), menos bulto a mi alrededor. Y no solo eso, empiezo a tener cierto estado mental que me ha ayudado en mi vida laboral también. He conseguido reorganizar algunos proyectos, quitarme carga de trabajo en otros (he recortado en algunas cosas que me satisfacían a nivel personal y profesional: prefiero hacer menos y de mejor calidad) y dejar algo de tiempo para encargos ocasionales, tanto de Miss Cristal como relacionados con las letras, que me entran y que siempre producen un caos total en una rutina que estaba llena de obligaciones que me saturaban. Un tiempo que además me ha venido estupendo para poder echarle más horas a esto de hacer ejercicio (he empezado a ir a un gimnasio, aprovechando que mi hermano se ha apuntado y puede acercarme en coche). Sobre todo me ha ayudado a ver qué es esencial y qué no, si bien queda claro que este es un proceso que no ha hecho más que comenzar. Sospecho que en los próximos meses me veréis ir cortando con algunos otros proyectos que tengo por ahí sin terminar, languideciendo, y que ya no me aportan nada. Me está enseñando a ser más realista y a enfocar, a concentrarme en lo importante y fundamental. Sobre todo, se me está quitando el apego tonto a cosas que no lo necesitan. El afecto es limitado, creo que voy a distribuirlo mejor a partir de ahora.

¿Vas a seguir haciéndolo?
No a diario, desde luego, ya que implica un gasto de tiempo y energía que necesito para probar otros retos. Pero a partir de ahora dedicaré un día fijo, cada dos meses, para hacer un clutterfuck masivo en mi espacio vital, tanto mental como físico. Será muy útil para actualizar prioridades y hacer limpieza en todos los sentidos. También me he adjudicado una nueva regla, muy sencilla: Nada entra sin que algo salga, es decir, cualquier compra, regalo, etc., implicará que tendrá que salir de mi espacio otro objeto que ya no sea esencial. Para empezar, el día 9 de octubre haré el primer clutterfuck masivo y me comprometo a mostrarlo en el blog, sois todos testigos 😉

¿Cuál es el siguiente reto?
Mañana empieza el siguiente desafío de 30 días, el de meditación. Como ya os comenté, la primera semana se tratará de meditación guiada, aprovechando la oferta de Meditationfest (lamentablemente, en inglés), de siete sesiones distintas gratuitas, más que nada por probar diferentes formas y perspectivas frente a la meditación. Después, volveré a mi meditación habitual, que está explicada aquí, y que consiste en poner en blanco la mente hasta entrar en un estado en el que puedes dejar simplemente fluir los pensamientos sin agarrarte a ellos. Si alguien quiere apuntarse al reto pero no sabe ni por dónde empezar porque jamás ha meditado, aconsejo el siguiente proceso para empezar:

  • Busca una posición cómoda (pero no tan cómoda que te vayas a quedar dormido). Yo uso medio loto, con las manos abiertas en forma de pinza sobre las rodillas (así, si te duermes, te despiertan tus propias manos al cerrarse. En la imagen veréis a lo que me refiero). Pero te puedes sentar en una silla normal, o donde estés a gusto. Lo importante es que la espalda esté recta y no estés tumbado/a.
  • Cierra los ojos y concéntrate en respirar. Si sabes realizar respiración abdominal o diafragmática, esta es la buena. Si no, limítate a inspirar y espirar como siempre, pero de manera mucho más lento y profunda.
  • Cuando te sientas ya algo más relajado, no pienses en nada. Es decir, lo que venga córtalo de forma abrupta. Cualquier pensamiento elimínalo tan pronto aparezca, hasta que no estés pensando en nada. Esto al principio es bastante más complicado de lo que podría parecer.
  • Una vez has conseguido esto, empieza a dejar pasar los pensamientos. Pero no reflexiones ni te pares con ellos, déjalos fluir y pasar. No los cortes pero tampoco les prestes atención. Simplemente observa. Se trata de conseguir una especie de “mente tras la mente”, o testigo de tu propio pensar. Este es el estado ideal al que queremos llegar.

Personalmente me gusta reflexionar un poco antes de empezar a meditar, para quitarme preocupaciones o cosas interesantes que podrían distraerme demasiado durante la meditación. Del mismo modo, suelo quedarme reflexionando un rato después de meditar, ya que pueden haber surgido pensamientos interesantes sobre los que me gustaría profundizar pero que por la naturaleza de la meditación tuve que dejar fluir en vez de pararme lo necesario. A veces apunto cosas. Como método de inspiración es inigualable, desde luego. Lo idóneo es empezar con un tiempo fijo, ponerse el despertador, por ejemplo, y realizar unos cinco minutos, para ir ampliando el tiempo según vamos haciendo sesiones. En mi caso, mi objetivo es llegar a cierto estado de paz y gusto que suelo alcanzar pasados unos 10-15 minutos*, por lo que para mí una sesión exitosa rondará los 20 minutos. Hay días que tardo mucho más, porque estoy preocupada, estresada, etc., y días en los que llego en nada. De cualquier forma cada persona es un mundo y veréis cómo, después de un tiempo de práctica, vosotros también daréis con la cantidad de tiempo idónea para que cada sesión sea fructífera, es decir, que os ayude a vaciar la mente, limpiaros un poco las ideas y os proporcione una relajación fabulosa.

Si alguien quiere hacerme alguna pregunta, sentíos libres de hacerlo por los comentarios o escribiéndome a gabriellavc(arroba)yahoo.es

*Yo lo defino como “el estado de las florecillas y las mariposas”, porque suele ir acompañado de imágenes mentales de flores que crecen de mis manos, con mariposas que revolotean alrededor. Sí, WTF. No me preguntéis de dónde sale eso ni por qué. Pero sí que es cierto que en las épocas en las que he meditado más a menudo cada vez tenía imágenes mentales más vívidas durante la sesión. Algunas en concreto acaban asociándose a cierto estado mental, como en el caso de las florecillas en cuestión.
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Imagen por cortesía de: FreeDigitalPhotos.net

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Clutterfuck. Deshazte de las cosas que te sobran. Días 27 y 28.

septiembre 7, 2012 — by Gabriella0

Y ya estamos en la recta final. Para ayer y hoy os ofrezco estas dos entregas clutterfuck. Primero, otro montoncito de ropa que estaba guardado en el fondo del armario y que se va, me temo, directo a la basura. Y segundo, un par de bolsos que están también en condiciones deplorables y que llevo años sin usar:

 La próxima y última actualización será seguramente el domingo o el propio lunes, donde tocará evaluar la experiencia y ver cuáles han sido mis impresiones acerca del desafío.

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Clutterfuck. Deshazte de las cosas que te sobran. Días 25 y 26.

septiembre 5, 2012 — by Gabriella0

A pesar de todas las cosas de las que me he deshecho ya con este reto de 30 días de clutterfuck, tengo la sensación de que no termino nunca de quitar cosas de enmedio. Además, el tema de la ropa comienza a volverse espinoso, ya que estoy en ese momento en el que todo me queda o muy grande o muy pequeño, así que aproveché unas rebajas en Santander y compré un par de cosas en una tienda a la que le tenía echado el ojo desde hacía un tiempo. Por supuesto, por cada prenda nueva que entra tiene que salir otra, así que ahí va el clutterfuck correspondiente, con una camiseta que llevo años sin ponerme y una minifalda que me compró mi madre y que no me he puesto nunca (siempre me ha quedado pequeña y, para más inri, las cosas rosas no casan bien con el pelo rojo):

Y como clutterfuck del día 26 ahí va un buen montoncito de restos de collares viejos y fornituras que no voy a usar porque ya no utilizo enganches que no sean hipoalergénicos ni de una calidad mínima. ¡Adiós, bisutería baratuna!

Os recuerdo que este domingo 9 de septiembre hacemos 30 días, así que daré por finalizado el reto una vez publicado el último post con las últimas entregas, el día 9. Ahí hablaré de mis conclusiones al respecto del desafío en general. Y el lunes 10 empieza el siguiente reto, que será el de la meditación. Mi objetivo es practicar una meditación diaria (los 11 primeros días serán meditaciones guiadas), el resto ya veré, pero imagino que seguirán mi tónica habitual, de entre 10 y 30 minutos en postura de medio loto. En este artículo hablé de cómo suelo practicar la meditación y cómo suele beneficiarme, pero por lo general he tomado esta decisión para volver a controlar la ansiedad y marcarme el hábito de meditar a diario para mejorar mi estado mental en general. Veremos si, una vez superados los 30 días (¡esta vez lo tengo que conseguir!), decido darle continuación durante otros 30. Como dije en el clutterfuck anterior, si a alguien le interesa el tema de la meditación y cree que esto podría beneficiarle, están las puertas del blog abiertas para que participe.
Editando. Otros clutterfucks ajenos: montones de sobres y cartones de una oficina.

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De regreso y clutterfuck días 23 y 24. Reflexiones sobre el próximo reto.

septiembre 3, 2012 — by Gabriella2

Actualizo solo para haceros saber que ya estoy de regreso y que todo vuelve a su rutina habitual. Este viaje ha sido bastante más tranquilo y mi peso vuelve a estar de nuevo bien encarrilado. A ver si este mes puedo empezar a perder de nuevo (en los días prerregla es difícil saberlo ya que se aumenta algo de peso por retención de líquidos, pero todo parece indicar que sí).

En cuanto al clutterfuck, lo retomo donde lo dejé. Para los días 23 y 24 del desafío le tocó su turno a una camiseta que está hecha polvo pero que me resistía a abandonar, y un neceser que me sobraba y que había estado guardando por alguna razón extraña que solo conocerá mi subconsciente:

En lo que se refiere al desafío siguiente, ya que me queda menos de una semana para terminar éste, le he estado dando bastantes vueltas. Tengo ganas de concentrarme en el tema del ejercicio, pero tengo algunos problemas de salud que tengo que resolver antes de poder comprometerme a fondo con algo diario a nivel físico. Estos problemas se resumen en una astenia que llevo arrastrando desde la primavera, que hace que mínimo tres de cada siete días me los pase con la energía en negativo, incapaz de moverme ni de hacer casi nada. Es increíblemente frustrante y ya lo he probado todo: cambio de patrones de sueño, de alimentación, etc., etc., etc. Durante un tiempo funcionan, pero al cabo de poco vuelvo a recaer en esta ausencia de energía absoluta. Mi médico, cuya respuesta para todo es que soy muy rara (y sí, sigo con fantosmia también, aunque ya solo de manera ocasional) me hizo un análisis de sangre pero los resultados daban que tengo una salud estupendísima y envidiable y me mandó de vuelta a casa sin molestarse en hacer nada más al respecto. Así que una de mis metas más importantes de esta semana es cambiarme de médico e intentar obtener mejor ayuda profesional. Estar horriblemente cansada la mitad del tiempo no tiene gracia ninguna, sobre todo cuando quieres hacer tanto.

Como tengo que aparcar parcialmente lo del ejercicio por ahora (sigo haciendo la tabla de la que os hablé, pero menos de lo que querría, del mismo modo que mi actividad física en general se ha visto bastante reducida)., estoy evaluando otras opciones para el siguiente desafío. Muchas veces la falta de energía es un síntoma de ansiedad, y sí que es cierto que desde que dejé la meditación a un lado la ansiedad se está convirtiendo de nuevo en un bicho poco manejable. Así que volver a los 30 días de meditación que me propuse en su momento pero que no conseguí me parece una opción muy atractiva. Por otro lado, hay otro reto que me llama mucho y que, por razones variadas, me convenía hacer este mes, y es el de escribir los sueños. Necesito bastante material para una narración de carácter onírico, y no hay mejor sitio donde encontrarlo que en la oniria propia. Lo de apuntar lo soñado es algo que me gusta, y que he hecho alguna vez, por muchos motivos (entre ellos, disfruto reconociendo patrones o incluso identificando representaciones subconscientes). No creo que sea buena idea hacer dos retos a la vez, y en principio creo que la meditación tiene más relevancia ahora mismo. Así que creo que a partir del lunes 10 de septiembre será en lo que me concentraré. Si alguien está interesado en apuntarse para hacerlo juntos (ya sabéis, seguirnos por internet, animarnos mutuamente y todas esas cosas) que me lo diga. Yo utilizo una meditación muy básica, pero a partir del 11 de septiembre hay una serie de meditaciones guiadas disponibles de manera gratuita en Internet, así que es posible que pruebe alguna (ojo, están en inglés. Me han llamado la atención porque son de estilos y formas de pensar muy distintas entre sí y las meditaciones guiadas pueden ser muuuy relajantes. Ya os comentaré qué tal están). Si alguien se presta a hacer el reto de 30 días conmigo está claro que podrá llevarlo a cabo como él o ella quiera, con la duración diaria que desee y el método que prefiera.

Para aquellos que desconfíen de la meditación en general, yo lo veo simplemente como una manera de relajar cuerpo y mente, algo que a mí personalmente me resulta muy necesario. Prefiero la práctica simple y básica, en este artículo hablé de cómo lo llevo a cabo y por qué me resulta beneficioso.

También tengo otra meta personal para este mes de septiembre que empieza. Durante el verano no he podido hacer gran cosa de Miss Cristal, sobre todo he estado centrándome en los encargos, pero lamentablemente estos son poco rentables, debido al tiempo que inviertes en comunicación con el cliente, fotografía de muestras, buscar los materiales necesarios, etc. Tengo poco stock gracias a unas cuantas ventas grandes que hice antes del verano. Así que este mes quiero concentrarme en llenar otra vez la tienda y en vender todo lo que pueda. Quiero ver cuánto puedo conseguir a lo largo del mes.

Editando clutterfucks ajenos: Ropa que no se usa, revistas viejas de cocina y decoración.
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Imagen: FreeDigitalPhotos.net

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De viaje y clutterfuck días 21 y 22

agosto 22, 2012 — by Gabriella0

Me voy de viaje hoy y regreso el día 1 de septiembre. Dudo que me resulte posible hacer clutterfuck mientras esté fuera (no creo que a mis anfitriones les haga mucha gracia que regale o tire sus cosas), así que seguiré cuando regrese.

Por ahora os dejo con el clutterfuck de este último par de días: una bolsa llena de cables sobrantes que han ido de regreso al hogar mágico de todo lo informático (léase el taller de mi hermano), y una lámpara viejísima cubierta de polvo que estaba guardando para probar una bombilla de luz blanca para Miss Cristal (que nunca llegué a probar y de la que probablemente pasaré en los próximos meses):

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Clutterfuck. Deshazte de las cosas que te sobran. Días 18, 19 y 20.

agosto 20, 2012 — by Gabriella0

Y seguimos recopilando cosas que se han vuelto inutilizables o simplemente ya no me hacen falta. Estos últimos tres días han sido sobre todo de ropa.

Empecé con más zapatos. Los de la izquierda los compré hace más de diez años y me los he puesto dos veces. Me encantan, son verdaderos zapatos de bruja, pero me quedan algo pequeños y nunca han sido cómodos. Los de la derecha son zapatos que me he puesto MUCHO, y que están ya en las últimas:

Luego descubrí un vestido y varios sujetadores que se me habían quedado grandes. Con estas excepciones, por ahora estoy guardando la ropa que se me ha quedado grande, ya que supongo que no termino de creerme, en el fondo, que vaya a mantener mi peso actual (tantos años de perder y recuperar peso deprisa han hecho mella). Me pregunto si debería deshacerme de toda esa ropa grande como forma de obligarme a tener mucho cuidado de no recuperar el peso perdido.

Y ya que estaba con el tema de la lencería, recuperé del armario una bolsa llena de lencería que tenía guardada porque me quedaba pequeña. Ha sido adecuadamente organizada, con cosas que se han ido directamente a la basura y otras que han regresado al cajón:

autosuperaciónclutterfuckDesafío 30 díaslimpiezaorden

Clutterfuck. Deshazte de las cosas que te sobran. Días 16 y 17.

agosto 17, 2012 — by Gabriella0

Ahí va mi clutterfuck de ayer y de hoy. Aunque hago cada limpieza a diario, es más cómodo ofrecéroslas por entregas (además así evito llenar tanto el blog de lo mismo).

El de ayer es de libros ajenos. Así es, he recopilado un puñado de libros que no son míos y que han de volver a su legítimo dueño. Hay unos cuantos más, pero tendré que ir poco a poco, más que nada por problemas de logística. Las convivencias y los conciliábulos tienen eso, antes de que te des cuenta tienes las estanterías llenas de libros de parejas, ex-parejas, amistades y familia:

Y el de hoy es de restos de bisutería, piezas variadas, abalorios y medallones que no voy a usar. No sé muy bien qué hacer con esto, supongo que lo pondré a la venta en Etsy, si bien por su peso (unos 750 gramos) me imagino que solo interesarán a compradores nacionales (los gastos de envío internacionales para ese peso se disparan):

Y vosotros, ¿de qué os habéis deshecho hoy?