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Desafío de verano: Actualización de metas (día 45 de 92)

julio 15, 2014 — by Gabriella0

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Nos acercamos ya al ecuador de este desafío de verano, y hoy martes vengo para entregaros mi informe semanal. Para aquellos que no sepan de qué va este reto ni qué es Beeminder, podéis leer el artículo inicial y todas las actualizaciones aquí. Esta semana no ha sido muy buena en general para mis metas, debido a que hemos tenido unos días de fiesta por cumpleaños familiar, y por el desajuste que suponen siempre los viajes (en este caso, un fin de semana largo en Madrid para la Wizardcon). Por suerte para mí, llevaba bastante ventaja en la mayoría de las metas, así que me he podido permitir ese pequeño respiro. Por otra parte, veremos qué tal se da esta semana entrante, que el aire acondicionado del hotel ha hecho mella en mí (no estoy muy segura de si era aire acondicionado o un viento glacial venido del Norte…), y estoy en ese desagradable punto en el que uno está que si se resfría o no se resfría.

Muchísimas gracias, por cierto, a los que asististeis a nuestra conferencia, firmas y mesas redondas. Por el tipo de festival que era, centrado sobre todo en series de televisión, no esperábamos a casi nadie para la parte de literatura, y un buen puñado de asistentes inteligentes y avispados nos demostraron lo contrario. Echamos unos ratos realmente buenos con un público fiel con el que compartimos experiencias, opiniones y risas.

De la conferencia "Cómo escribir una novela de fantasía y no morir en el intento".
De la conferencia “Cómo escribir una novela de fantasía y no morir en el intento”. Nosotros, a lo lejos, haciendo como que sabíamos del tema.

Así que, sin más dilación, ahí va mi progreso (por lo demás poco impresionante) de esta semana:

1. Escribir 60000 palabras de mi novela: Poco esta semana, ya que el viernes tuve que preparar bastantes cosas para la Wizardcon y durante el viaje y los días de la convención no estuve con mi novela, sino con un relato en mi ya tradicional cuaderno de viajes (al que, por cierto, tendré que sustituir pronto).

-Escritas: 33101 palabras

-Faltan: 26899 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Bastante flojo esta semana, y además no he tenido posibilidad de calcular realmente cuánto he hecho, debido a los kilómetros recorridos corriendo de un lado del hotel (dicen que es el más grande de Europa) a otro unas cien veces al día. A ver si consigo esquivar el resfriado y retomar la piscina, que hay ganas.

-Ejercicio hecho: 1020 minutos.

-Faltan por hacer: 1166 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, miércoles y jueves, y hoy actualizo de nuevo. Aunque el jueves tuvimos un pequeño despunte con la entrevista al divertidísimo Jesús Cañadas, se nota que ya estamos a mediados de julio y la gente tiene mejores cosas que hacer que leer mi blog, como por ejemplo vaguear al lado de una piscina con un cóctel decadente en la mano.

-Actualizaciones realizadas: 19.

-Por realizar: 17.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: Bastante desastroso. Actualizar he actualizado, pero las cantidades calóricas se salían, como era inevitable en situaciones de festejo y de hoteles perdidos en mitad de ninguna parte donde nos hemos visto obligados a alimentarnos a base de patatas fritas y pizza. En serio, este fue nuestro almuerzo el sábado:

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Comida por cortesía de la gran María del Mar, amiga y asistente a la Wizardcon, que nos vio cara de famélicos.

-Actualizaciones realizadas: 44.

-Por actualizar: 41.


5. Leer más: No ha ido mal lo de la lectura, más que nada por mi nuevo hábito de salir a la terraza por las mañanas a leer a la sombrita antes de que empiece el calor. Sigo con tres libros en rotación (The Net Delusion (El engaño de internet) de Morozov, The Wandering Earth de Liu Cixin y un compendio de cuentos de Cortázar). Son largos y voy lenta, pero algún día los terminaré y podré meterle mano a Hellblazer, Snow Crash y ya veré qué más.

-Minutos de lectura: 645 minutos.

-Minutos por leer: 205 minutos.

6. Participar en más concursos: Todavía no me he puesto con él, pero esta semana tocará empezar con el siguiente cuento, que será para la antología Alucinadas. Escrito está, falta pasarlo a PC, editar y revisar.

-Relatos enviados: 2.

-Por enviar: 1.

Como terminé (por ahora) con las metas relacionadas con el alcohol (no sé si haré alguna más), es posible que esta semana inicie alguna meta nueva. Ya os contaré. Y contadme a mí también cómo os va el verano, ya sea con metas o sin ellas.

Y aquí otra pequeña lista de cosas que me han llamado la atención esta última semana:

  1. El MIT desarrolla una herramienta que permite a los ciegos leer simplemente pasando su dedo por el texto (inglés).
  2. Open Desk es una web que ofrece diseños y plantillas para hacerte tus propios muebles. Tienen una sección de diseños realizados por y para españoles.
  3. Miguel Espigado nos proporciona en su blog los que opina que son los diez mejores consejos para ser crítico literario. Muy refrescante en una época en la que parece que domina la reseña fácil y a veces se olvida la importancia de la crítica responsable y su deber para con el lector.
  4. En Rejected Princesses (Princesas rechazadas), Jason Porath analiza e ilustra las historias de chicas a las que Disney jamás va a incluir en sus películas (inglés).
  5. Ana Garralón opina sobre la famosa colección de Alfaguara de Mi primer…, donde autores como Javier Marías o Almudena Grandes se atrevían con el infantil. No es la única; Begoña Oro también tuvo algo que decir al respecto.

Una vez más, muchas gracias a todos los que habéis pasado por el blog esta semana.

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío de verano, junto con el artículo inicial.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 38 de 92)

julio 8, 2014 — by Gabriella2

Un martes más me exhibo ante todos vosotros para informaros del estado de mis metas para este desafío de verano. Seguimos con Beeminder y seguimos peleando con el calor, pero por ahora resisto, resisto, y pienso seguir resistiendo. Y tomando más virgin marys, que ahora he comprado apio y todo. Y haciendo todo tipo de cosas con las herramientas de siempre (el bolígrafo de la derecha es una preciosidad de Swaroski que me regalaron mi primo y su novia cuando salió publicado El fin de los sueños. Lo gracioso (o no) es que me lo regalaron para que lo usara para firmar libros, pero nunca me lo llevo a ferias ni convenciones por miedo a perderlo):

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1. Escribir 60000 palabras de mi novela: ¡Hemos llegado a la mitad de la meta! He superado las 30000 palabras, lo cual significa que voy bastante adelantada y que llevo un ritmo excelente. Generalmente hago 1000+ palabras al día de la novela durante la semana, y el fin de semana me dedico a escribir otras cosas, como los relatos que aparecen en este blog.

-Escritas: 31413 palabras

-Faltan: 28587 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Mi tobillo sigue fastidiando al nadar, y las rodillas van regular. Creo que todo es un círculo vicioso, porque puede deberse a falta de técnica, pero por varias razones no puedo comprometerme a asistir a una clase de natación con un horario fijo, ni puedo invertir en entrenamiento personalizado. De cualquier forma imagino que acabaré yendo al médico a ver si me puede dar alguna recomendación (lo de las rodillas sé que puede deberse a un problema de alineación, que generalmente mejora si fortaleces otros músculos de las piernas, pero ya estuve un tiempo haciendo ejercicios de ese tipo cuando corría y, aunque las rodillas mejoran un poco, es, claramente, un coñazo). Por todo esto, esta semana he nadado poco y he estado andando, sobre todo. Por ser verano nos han cambiado a los de nado libre a otra piscina (tienen la olímpica que usamos siempre llena por actividades infantiles), y esta es de 25 m de largo, lo cual es muy raro tras tanto tiempo usando una olímpica. Tienes la sensación de que en dos brazadas has atravesado la piscina, y las calles son más estrechas. Es agobiante, pero imagino que me acostumbraré.

¿No se suponía que el deporte era bueno para la salud? Sea como sea, sigo en el mismo peso y he perdido otro medio centímetro de cintura, así que todo bien. Es curioso, peso 70 kilos y tengo una talla 40, así que o estoy cogiendo masa muscular o tengo adamantio en los huesos. Lo segundo molaría también.

-Ejercicio hecho: 975 minutos.

-Faltan por hacer: 1211 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, viernes y domingo, y hoy actualizo de nuevo. Domingo es un mal día para actualizar (pocas visitas), pero ya que los relatos son los posts menos visitados (sois muy poco literarios todos :P), compensa; además me gusta escribirlos a lo largo del fin de semana, para así limpiarme un poco la cabeza de la novela. También publiqué el viernes la primera de mis entrevistas relámpago, que funcionó relativamente bien. Las entrevistas no funcionan tan bien como los artículos, pero tengo la esperanza de que conforme vayan cogiendo ritmo de publicación más y más gente se apuntará a leerlas. Si es posible, la de esta semana se publicará en jueves, que es un día más activo.

-Actualizaciones realizadas: 16.

-Por realizar: 20.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: Todo bien. Una ingestión un poco más alta que antes de calorías durante la semana, pero bajan las ingeridas durante el finde, así que sigo en un pequeño déficit bastante cómodo. Mi intención es más que nada vigilar lo que como, para no devorar sin pensar y para luego poder volverme un poco loca cuando toquen los viajes. Antes comía bastante por ansiedad, y tengo más que comprobado que apuntar lo que consumo me ayuda a controlar ese mal hábito. También es una buena forma de asegurarme de llevar una dieta más o menos equilibrada, que con los bajones de energía con el calor me es fundamental.

-Actualizaciones realizadas: 37.

-Por actualizar: 48.


5. Leer más: Esta semana ha sido productiva. Estoy cogiendo la costumbre de tomarme el primer té del día en la terraza, temprano, mientras leo algo. Me está funcionando bastante bien, porque también es una forma de obligarme a levantarme a una hora decente para poder disfrutar del fresco de la mañana. También es ideal para coger la agenda y planificar el día con tranquilidad, en vez de lanzarme directamente a trabajar y a la distracción de las redes sociales. Tengo tres libros en la pila que me estaban dando pereza y que tenía apalancados, ahora los llevo en buena rotación y por fin siento que progreso realmente con esta meta.

-Minutos de lectura: 535 minutos.

-Minutos por leer: 315 minutos.

6. Participar en más concursos: ¡Por fin! Terminado el cuento, revisado y enviado a concurso. Vamos por el siguiente, que será para la antología Alucinadas.

-Relatos enviados: 2.

-Por enviar: 1.

7. Beber menos alcohol: Pues otra semanita más portándome (medio) bien. No he tomado alcohol en casa, meta cumplida. Eso sí, el viernes salí y me puse hasta arriba de vino blanco. La resaca, no obstante, llegó por un único y maldito chupito de Jagermeister. Creo.

No creo que siga por ahora con esa meta (que de todas formas era semanal, no parte del desafío trimestral), ya que me espera el cumpleaños de mi padre y la escapada a Madrid para la Wizardcon. Probablemente la retome a la vuelta. ¿Y vosotros, cómo vais? ¿Habéis conseguido hacer algo de lo que os propusisteis para verano?

Por otra parte, os dejo algunas de las cosas más interesantes que he estado viendo por internet esta semana:

  1. El hombre que consiguió transformar su vida cambiando su contraseña (en inglés). Este es muy interesante, y voy a pedirle permiso al autor a ver si me deja traducirlo al español para compartirlo con todos vosotros.
  2. La Bella Varsovia convoca el VIII Premio de Poesía Joven Pablo García Baena.
  3. Isaac Belmar habla en Hoja en Blanco del poder de la vergüenza para obligarnos a escribir.
  4. Fabrizio Ferri-Benedetti escribe un artículo para Softonic donde nos explica todo lo que necesitamos saber sobre el famoso experimento psicológico de Facebook que ha indignado a tantísimos usuarios.
  5. Mi admiradísima Maria Popova nos habla de las cartas de amor entre Vita Sackville-West (quien también mantuvo una correspondencia de lo más encendida con Virginia Woolf) y Violet Trefusis (en inglés). Preciosas es poco.

Ahí tenéis material de lectura para rato. ¡Y mil gracias a los que os habéis pasado por el blog esta semana!

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío de verano, junto con el artículo inicial.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 24 de 92)

junio 24, 2014 — by Gabriella5

Y aquí estoy de nuevo, actualizando como os prometí con una entrega más del estado de mis metas, de las que ya os hablé en un post anterior. Sigo muy contenta con Beeminder como aplicación para esto, y estoy sacando motivación de donde no creí que tuviera. Sigamos adelante, pues. Estas son las metas:

1. Escribir 60000 palabras de mi novela: Ya casi he llegado a un tercio de la meta (20000 palabras), así que estoy muy satisfecha. Escribir me quita mucho más tiempo que antes, pero ahora en el verano a nivel laboral las cosas están más tranquilas, así que puedo permitírmelo. La novela en sí va por las 64000 palabras, voy a buen ritmo. Tengo la esperanza de terminar el primer borrador antes de que acabe el año (luego quedarán los meses de edición, revisión y corrección y relectura, pero esa es otra historia).

-Escritas: 19840 palabras

-Faltan: 40160 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Esta semana he podido nadar bastante, y estoy llegando a un punto en que estoy notando los beneficios a nivel físico. Tengo más resistencia (mis rodillas y tobillos ya no se quejan tanto, toca madera), mejor postura y más fuerza en general. De energía voy regular, pero sospecho que es porque mi patrón de sueño se ha descentrado un poco. Lo que sí me siguen molestando son los calambres en los pies (suelen darme si supero la hora de natación, pero es un fastidio nadar con la sensación de que tarde o temprano va a ocurrir). Creo que puede estar relacionado con el cansancio y no dormir en condiciones, porque en cuanto a hidratación, minerales y etc. voy bien. Si alguien tiene consejos para evitarlos, lo agradecería.

-Ejercicio hecho: 670 minutos.

-Faltan por hacer: 1516 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, jueves y domingo, y hoy actualizo de nuevo. El domingo no es un buen día para actualizar, pero reconozco que el sábado fue un día perezoso y no me quedó más remedio que ponerme a ello el domingo por la tarde. En cuanto al post del jueves, funcionó muy bien (las fuentes principales de visitas fueron Facebook y Menéame, así que gracias miles a todos los que compartisteis y a la persona que lo mandó a Menéame). Ya sé que lo de los listados está por todas partes y está muy visto, pero está comprobado que es un formato que funciona, así que es muy posible que abuse un poco más de él.

-Actualizaciones realizadas: 10.

-Por realizar: 26.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: No ha ido mal la semana; mi entrada de calorías ha sido más bien alta, pero también he tenido un gasto importante con la natación. Al no beber alcohol me he permitido comer más porquería de lo normal, lo cual ha afectado a mis niveles de energía. Creo que me compensa más comer de forma más saludable y beber un poco. Está claro que en general todo esto me funciona; he cogido dos kilos y perdido casi tres cm de cintura en el últimos mes y medio, lo cual me parece una buena señal de que poco a poco estoy convirtiendo grasa en músculo:

-Actualizaciones realizadas: 23.

-Por actualizar: 62.


5. Leer más: No he leído mucho esta semana (aparte de zamparme el tomo de Hellblazer y avanzar un poco con The Wandering Earth, de Liu Cixin. Seguiré con eso por ahora, y me tiene que llegar Snow Crash (Neal Stephenson) de Bookdepository.com. Voy a ver si retomo El mapa del tiempo, de Félix J. Palma, que lo empecé hace un año y lo abandoné.

-Minutos de lectura: 355 minutos.

-Minutos por leer: 495 minutos.

6. Participar en más concursos: Estoy pasando ahora a ordenador un cuento bastante largo que escribí a mano entre viaje y viaje. Creo que lo empecé hace ya más de un año, y fue creciendo en la libreta en hoteles, trenes y aviones. Hay algo mágico y encantador en el acto de escribir a mano, pero es una pesadez muy grande tener que pasarlo luego todo al PC. Y no, mi letra no es reconocible para ningún programa de OCR, sospecho.

-Relatos enviados: 1.

-Por enviar: 2.

7. Beber menos alcohol: Tras aguantar una semana sin beber nada (bueno, miento, ayer por la noche ya bebí, ¡pero es que era San Juan!), he recordado lo aburrido que es no beber cuando salgo y he decidido simplemente restringir el alcohol a salidas fuera de casa. Vamos a darle otra semana a eso.

Además, si no bebiera fuera de casa no podría hacer cosas tan decadentes como pintarme las uñas de los pies mientras bebo batidos de ron con fresas (no voy a deciros quién me los prepara porque entonces todos querríais y no quedaría batido para mí).

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¿Cómo lleváis vuestros proyectos? ¿Habéis conseguido avanzar o se ha adueñado la playa, el sol y la piscina de vuestra voluntad?

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones junto con el artículo inicial.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 17 de 92)

junio 17, 2014 — by Gabriella2

De nuevo os traigo una actualización de las metas que me he propuesto para este verano (hasta el 1 de septiembre), de las que ya os hablé en un post anterior. Como me comprometí a realizar actualizaciones periódicas con el estado de este desafío, allá vamos. Aquí van mis actualizaciones para el día 17 del proyecto. Estoy bastante contenta con el sistema de Beeminder, y hasta ahora no he fallado. Espero continuar así:

1. Escribir 60000 palabras de mi novela: Esto avanza. La obligación de escribir 5000 palabras mínimo a la semana en la novela ha acabado con la sensación de estancamiento que tenía. Es desesperante estar en el ecuador de una novela y ver toooodo lo que te queda por delante, así que, aunque luego tenga que borrar y editar bastante, por lo menos ahora siento que voy progresando.

-Escritas: 13479 palabras

-Faltan: 46521 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: La semana pasada mi compi habitual de natación no pudo ir a la piscina, y yo no tenía ganas de ir, sencillamente. Ir sola se ha vuelto más aburrido; cuando vas con alguien mucho más avanzado que tú (mi compi es socorrista), el reto es estimulante. Pero tenía que hacer ejercicio, así que fui a dar largos y amenas andadas por el paseo marítimo con mi padre, que hacía tiempo que no compartíamos esos ratos de cháchara intrascendente, y ha estado genial. Eso sí, al ser el paseo un ejercicio menos intensivo que la natación, le he otorgado la mitad de minutos que a esta (una hora andando sería en mi tabla el equivalente de media hora de natación). Esta semana ya he vuelto a la piscina y lo estoy agradeciendo bastante (aunque mis rodillas no tanto).

-Ejercicio hecho: 480 minutos.

-Faltan por hacer: 1706 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, miércoles y jueves, y hoy actualizo de nuevo. Así que todo sobre ruedas, aunque es un ritmo bastante intenso.

-Actualizaciones realizadas: 7.

-Por realizar: 29.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: Esta meta es de las que más me cuestan, no solo por la pesadez de tener que contabilizar todo lo que como, sino por la vergüenza de admitir que este fin de semana me fui al campo y nos pusimos hasta arriba de barbacoas y de alcohol. Pero al final, con el resto de la semana y lo que llevo estos días creo que voy compensando con un ligero déficit. Como compensación, inserto fotos del tipo de sitio al que suelo ir con mi familia para explicar nuestro nivel de decadencia:

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-Actualizaciones realizadas: 16.

-Por actualizar: 69.


5. Leer más: Como ya os comenté la semana pasada, le subí un poco el nivel de dificultad a esta meta (con menos días de ventaja). Al principio costó un poco, pero enseguida cogí el ritmo de nuevo. Con Beeminder, en el momento en el que fallas, estás obligado a dar datos de pago o te bloquean la meta. Y si fallas de nuevo, te cobran 5 dólares. Otro fallo, se duplica esa cantidad. Y así. Un incentivo muy poderoso, desde luego. Para esta meta, los últimos días han sido los más fáciles, ya que la escapada al campo y la llegada de mi nuevo tomo de Hellblazer han ayudado bastante.

-Minutos de lectura: 310 minutos.

-Minutos por leer: 540 minutos.

6. Participar en más concursos: Me he propuesto enviar a un mínimo de tres concursos estos meses. Este mes de junio ya he mandado uno, así que no me pondré con el siguiente hasta la semana que viene. Tengo ya varios escritos (en los viajes me llevo una libreta y escribo relatos largos a mano), solo hay que superar la pereza de pasarlos a ordenador, editarlos y enviarlos.

-Relatos enviados: 1.

-Por enviar: 2.

7. Beber menos alcohol: Repito que Beeminder está resultando ser una herramienta muy útil. Así que decidí probar con una meta corta, solo de una semana. Como estas últimas dos semanas han sido un poco excesivas con el alcohol, me he puesto una meta reducida para darme un descanso esta semana. Ahora mismo está sin iniciarse, ya que pondré el primer punto al terminar el día de hoy, que es el primero.

¿Cómo lleváis vosotros el verano? ¿Es una época que aprovechéis para adelantar en proyectos personales, o preferís utilizarlo para descanso total y absoluto (los que tengáis vacaciones, claro)?

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones junto con el artículo inicial.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 10 de 92)

junio 10, 2014 — by Gabriella0

Ya os hablé en un post anterior de las metas que me había propuesto para los próximos tres meses (la fecha final sería el 1 de septiembre), y me comprometí a realizar actualizaciones periódicas con el estado de este desafío de verano. Reconozco que esto lo hago más por mí que cualquier otra cosa: tener que mantener mi palabra y no quedar mal es un gran incentivo para mantenerme al día. Así que aquí van mis actualizaciones para el día 10 del proyecto Metas de Gabriella para Verano, también conocido como Escribir, Nadar y Leer a Cuarenta Grados a la Sombra:

1. Escribir 60000 palabras de mi novela: Como he estado tres días fuera por la feria del libro de Madrid, esos días, como siempre que voy de viaje, llevaba un cuaderno donde escribía un relato a mano. Así que, aunque he escrito todos los días, solo 6 han sido para la novela.

-Escritas: 7312 palabras

-Faltan: 52688 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Por causas ajenas a mi poder (como que la oficina cerrase y no pudiese comprar tickets), uno de los días no pude ir a nadar, así que compensé caminando a destajo. Debido al menor impacto de caminar, le he dado la mitad de minutos que a la natación:

-Ejercicio hecho: 260 minutos.

-Faltan por hacer: 1926 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé lunes, martes y miércoles, así que por ahora todo bien. Y hoy actualizo de nuevo.

-Actualizaciones realizadas: 4.

-Por realizar: 32.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: Este ha sido, sin duda, el más difícil, al estar de viaje. No solo porque no tenía tiempo de meter los datos, sino porque es horrorosamente horrorosa la cantidad de calorías que puedes llegar a consumir cuando comes de bares y restaurantes. Terrible, pero ahora me queda un mes por delante de rutina casera y sana para recuperarme.

-Actualizaciones realizadas: 9.

-Por actualizar: 76.


5. Leer más: Aquí vais a ver una cosa un poco rara: veréis que sale en naranja, en zona de peligro. Esto es porque me di cuenta de que la meta era demasiado fácil, así que le he quitado los días de “ventaja” que me concedía el programa. Vamos, que hoy tengo que leer sí o sí. Tengo unos cuantos libros en la pila a los que no termino de tenerles ganas, esta será una buena forma de obligarme mientras ataco o no ataco de nuevo Book Depository. Cabe la posibilidad de que me haya subestimado con esta meta en concreto, pero siempre puedo ampliarla más adelante.

-Minutos de lectura: 180 minutos.

-Minutos por leer: 670 minutos.

6. Participar en más concursos: Me he propuesto enviar a un mínimo de tres concursos estos meses. No soy muy creyente en los concursos en general (yo he visto cosas…), y nunca he tenido mucha suerte con ellos, pero ya sabéis que si uno no participa nunca va a ganar nada. Más que nada son una forma excelente de motivación, y sirven bien para fijarte una fecha de entrega para relatos largos. Tiendo a escribirlos mientras viajo, a mano en un cuaderno, y lo que me da pereza sobre todo es pasarlos luego a ordenador. Esta es una buena forma de obligarme a terminarlos. Este mes de junio ya he mandado uno.

-Relatos enviados: 1.

-Por enviar: 2.

En resumen, me alegra comprobar que llevo todos los objetivos al día, y desde luego Beeminder está resultando ser una herramienta muy útil para ello. Los viajes tienden a llamar al caos (cuando uno está cansado y fuera de su entorno habitual, es más fácil ceder a las tentaciones y dejar la disciplina de lado). A ver qué tal se nos da esta segunda semana.

¿Cuáles son vuestros objetivos para este verano? ¿Hay algo en particular que queráis conseguir en los próximos meses? No dejéis de compartirlo conmigo en los comentarios 😀

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones junto con el artículo inicial.

 

 

 

 

 

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El método Eisenhower. Cómo elegir lo que es realmente importante.

abril 30, 2014 — by Gabriella0

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Hace poco estaba leyendo, para variar, a James Clear (podéis leer un artículo suyo que traduje aquí, o ir directamente a su blog aquí), en un artículo en el que hablaba del método Eisenhower. Este es un modo de productividad que, si bien se inspiró en la metodología del presidente americano (imaginad la necesidad de productividad de una persona como Eisenhower, con la que le cayó a ese hombre encima), fue adaptado luego por gurúes de la productividad como Steve Covey (de hecho se menciona este método de pasada en el artículo que le traduje a Niall Doherty, con 69 técnicas de productividad).

Clear insiste en la efectividad de este método para ahorrar tiempo y ser más productivo, pero a mí lo que me llama la atención de esta técnica es su forma brutal de obligarte a elegir entre lo que es y lo que no es prioritario.

El método consiste en crear un cuadro de cuatro cajas, ordenadas por urgencia e importancia. En una va lo urgente e importante, en otra lo urgente pero no importante, en otro va lo importante pero no urgente, y en la última va lo que no es urgente ni importante. A partir de esta división de tareas se efectuarán las cuatro “D”:

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-Do (hacer): En el cuadro de las tareas importantes y urgentes (cuadro 1 del diagrama) solo cabe una acción: hacer, llevarlas a cabo.

-Delegate (delegar): En el cuadro de las tareas que son urgentes pero no importantes (3), uno debe intentar delegar (conseguir que otros hagan estas tareas). Esto es útil, imagino, en un entorno empresarial; para los freelancers se sugiere recurrir al outsourcing, que consiste en pagarle a alguien para que lo haga por ti. En España esto es algo que no es demasiado común, pero tened en cuenta que en EEUU es relativamente común en el mundo de los negocios pagarle a alguien en India para que actúe como asistente virtual. Para el caso de personas con muchísimo email o con tareas repetitivas pero relativamente sencillas, este tipo de asistente puede ahorrarles muchos quebraderos de cabeza.

-Defer (retrasar): Es el cuadro de las tareas importantes pero no urgentes (estas suelen ser tareas relacionadas con metas a largo plazo). Deberemos otorgarles un espacio de cumplimiento, una fecha y hora (o varias, si se trata de tareas grandes) para llevarlas a cabo (2).

-Delete (eliminar): Según este método, las cosas que no son ni urgentes ni importantes deben eliminarse (4). Esta es la parte que impresiona, porque nos hace ser conscientes de la cantidad de tareas que llevamos a cabo por obligación, por costumbre o por alguna visión idealizada de nosotros mismos.

Para dividir nuestras tareas en estas cuatro cajas es importante tener claro cuáles son nuestros objetivos a corto y largo plazo. También nos obliga a decidir qué cosas no son realmente necesarias, para evitar perder el tiempo con esa sensación de que estamos ocupados cuando realmente solo estamos llevando a cabo tareas que no nos aportan gran cosa y que nos quitan tiempo para lo realmente importante. Por tanto, creo que este es un método tremendamente útil para establecer prioridades. Uno podría pensar que lavar la ropa, por ejemplo, no es ni útil ni importante, pero intentar eliminarla de la lista nos probaría lo opuesto: necesitamos ropa limpia (ergo esta tarea no es urgente pero sí importante). También podría parecer que ir a tomar café con un amigo no es urgente ni importante, pero si nuestra vida se reduce a trabajar y necesitamos relajarnos con una vida social más activa, esta tarea es, desde una perspectiva a largo plazo, muy importante. No obstante, jugar al Angry Birds no es urgente ni importante, y a no ser que seas un desarrollador de juegos probando a la competencia, no tiene mucha justificación a largo plazo.

Implementar el método lleva tiempo. Lleva tiempo decidir qué es importante y qué no. Los profesionales aseguran que este tipo de sistema, bien implementado, puede ocuparte hasta una hora diaria, pero que los resultados ofrecen una recuperación de esa inversión más que sobrada, con pingües beneficios.

¿Qué opináis? ¿Es este un método que consideraríais probar? Si lo hacéis, no dejéis de contarme qué tal os ha funcionado.


Otra forma de aprovechar el tiempo es sacarle el máximo rendimiento a la corrección y revisión de tu libro. Si quieres un montón de  trucos e ideas para ello, ya sabes que tengo un libro que solo cuesta 2,99 € en Amazon 😉

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Cómo seguir centrado cuando te aburres trabajando en tus metas (traducción de un artículo de James Clear)

abril 15, 2014 — by Gabriella3

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Hoy os traigo otro artículo de uno de mis blogueros favoritos, James Clear. Clear se especializa en ciencia del comportamiento, e intenta adaptar los estudios científicos de esta área al día a día, concentrándose en temas como productividad y superación personal; también habla de muchas de sus experiencias personales y hace uso del conocimiento de diferentes expertos de todo tipo de sectores. Este artículo en concreto me pareció importante: ¿cuántas veces habéis iniciado un proyecto de forma apasionada y enseguida os habéis hartado? Puede ser muy difícil eso de la constancia, de seguir trabajando cuando lo diario es aburrido y las metas parecen lejanas e inalcanzables, cuando un proyecto pierde su brillo inicial. Para mí era casi imposible, pero poco a poco empiezas a hacerlo con cosas muy pequeñas, y un día algo cambia en tu cabeza, en tu forma de pensar. Es difícil, sí, pero no imposible. 

La traducción, por supuesto, se ha realizado con permiso de Clear. A partir de aquí todo el texto es suyo, la traducción es mía. Este artículo se publicó inicialmente en JamesClear.com. Espero que lo disfrutéis y que os resulte útil.

Cómo seguir centrado cuando te aburres trabajando en tus metas

me aburro en el trabajo

Todos tenemos metas y sueños, pero a veces es difícil ser fieles a nuestros objetivos.

Todas las semanas, me escribe gente que dice cosas como: «Empiezo con buenas intenciones, pero no consigo ser constante durante periodos largos de tiempo­».

O me dicen: «Tengo un problema de resistencia mental. Empiezo pero no consigo mantenerme concentrado durante mucho tiempo».

No os preocupéis. A mí me pasa lo mismo. Por ejemplo: empiezo un proyecto, trabajo en él durante un rato, luego pierdo el enfoque y empiezo con otra cosa diferente. Y entonces pierdo concentración en esa meta nueva y empiezo con otra. Y así siempre. Al final, he parado y reiniciado tantas veces que apenas he progresado en nada.

A lo mejor tú también te has sentido así.

Este problema me recuerda a algo que aprendí un día en el gimnasio…

El mito de la pasión y la motivación

Un día en el gimnasio vino de visita un entrenador que había trabajado con miles de atletas a lo largo de su carrera; algunos eran competidores a nivel nacional u olímpico.

Yo acababa de terminar de entrenar; me acerqué y le pregunté: «¿Cuál es la diferencia entre los mejores atletas y todos los demás? ¿Qué es lo que hace la gente de éxito que los demás no hacen?».

Él mencionó de pasada todas las cosas que eran de esperar: genética, suerte, talento…

Pero entonces dijo algo que no me esperaba.

«Llega un momento en que todo se reduce a quién puede soportar el aburrimiento de entrenar todos los días, levantar las mismas pesas una y otra vez».

Este consejo me sorprendió, porque es una forma muy distinta de pensar en cuanto a la ética del trabajo.

La gente casi siempre habla de motivarse para poder trabajar en sus metas. Ya sean negocios, deportes o arte, es común escuchar a gente que dice: «Todo se reduce a tener pasión por lo que haces».

Debido a esto, creo que muchas personas se deprimen cuando pierden enfoque o motivación, ya que creen que la gente de éxito debe de tener una pasión imparable y una fuerza de voluntad que a ellos les falta. Pero eso no es lo que decía este entrenador, de hecho era lo contrario.

Él decía que la gente de éxito siente el mismo aburrimiento y falta de motivación que el resto. No tienen una pastillita mágica que los prepare e inspire todos los días. La diferencia está en que las personas que se comprometen con sus metas no dejan que sus emociones condicionen sus acciones. Aquellos que ofrecen un mayor rendimiento encuentran la manera de hacer acto de presencia, lidiar con el aburrimiento y aceptar la práctica diaria necesaria para alcanzar sus metas.

Según este entrenador, la habilidad para llevar a cabo el trabajo diario cuando no es fácil es lo que separa a los máximos exponentes de un campo de todos los demás. Es la diferencia entre profesionales y aficionados.

Trabajar cuando el trabajo no es fácil

Cualquiera puede trabajar cuando se siente motivado.

Cuando era atleta, me encantaba ir a entrenar después de una victoria. ¿A quién no? Tu entrenador está contento, tus compañeros están emocionados y sientes que puedes con cualquiera. Como emprendedor, me encanta trabajar cuando me sobran los clientes y las cosas van bien. Los buenos resultados tienden a empujarte hacia delante.

¿Pero qué hay de cuando estás aburrido? ¿Qué hay de cuando el trabajo no es fácil? ¿Qué hay de cuando sientes que nadie te está haciendo caso o no estás consiguiendo los resultados que querías?

¿Estás dispuesto a trabajar durante diez años de silencio? (Nota de Gabriella: Aquí Clear se refiere a esas 10000 horas de las que tanto hemos hablado en este blog, de esos años de trabajo constante y sin recompensa que hacen falta para destacar en cualquier campo).

Lo que realmente marca la diferencia es tu habilidad para trabajar cuando el trabajo no es fácil.

No se trata del evento, sino del proceso

Con demasiada frecuencia tendemos a pensar que las metas solo son el resultado. Vemos el éxito como un evento que puede ser alcanzado y completado.

Aquí tenemos algunos ejemplos comunes:

  • Mucha gente ve la salud como un evento: «Si pierdo nueve kilos, estaré en forma».
  • Mucha gente ve ser emprendedor como un evento: «Si conseguimos que nuestro negocio salga en el New York Times, ya hemos triunfado».
  • Mucha gente ve el arte como un evento: «Si consiguiera que mi trabajo se expusiera en una galería más grande, conseguiría el prestigio que necesito».

Esta son algunas de las muchas maneras en las que limitamos el éxito a un solo evento.

Pero si te fijas en la gente que alcanza sus metas de forma habitual, empiezas a darte cuenta de que no son los eventos o los resultados los que hacen diferentes a esas personas. Es su compromiso para con el proceso. Se enamoran de su práctica diaria, no del evento individual.

Lo gracioso, claro, es que este amor por el proceso es lo que te permite disfrutar de buenos resultados.

Si quieres ser un gran escritor, tener un libro superventas es maravilloso. Pero la única forma de llegar a eso es enamorarte del proceso de escribir.

Si quieres que el mundo conozca tu empresa, claro que sería genial salir en la revista Forbes. Pero la única forma de conseguir ese resultado es enamorarse del proceso de promoción.

Si quieres estar más en forma que nunca, es posible que sí, que te haga falta perder nueve kilos. Pero la única forma de conseguirlo es enamorarte del proceso de comer sano y hacer ejercicio de forma periódica.

Si quieres mejorar de forma notable en cualquier aspecto, tienes que enamorarte del proceso. Tienes que enamorarte de la construcción de la identidad de alguien que lleva a cabo ese trabajo diario, en vez de limitarte a soñar con los resultados que deseas.

En otras palabras:

Enamórate del aburrimiento. Enamórate de la repetición y la práctica. Enamórate del proceso de lo que haces y deja que los resultados vengan solos.

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James Clear writes at JamesClear.com, where he uses behavior science to share ideas for mastering your habits, improving your health, and increasing your creativity. To get useful ideas on improving your mental and physical performance, join his free newsletter.

James Clear escribe en JamesClear.com, donde utiliza la ciencia del comportamiento para compartir ideas que puedan servir para controlar tus hábitos, mejorar tu salud y aumentar tu creatividad. Si buscas ideas útiles para mejorar tu rendimiento mental y físico, apúntate a su boletín gratuito (en inglés).

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Imagen por cortesía de bplanet / FreeDigitalPhotos.net

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¿Es realmente posible alcanzar una meta si le dedicas el tiempo y el trabajo suficiente?

febrero 7, 2014 — by Gabriella3

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Hace poco más de un año tomé la decisión, seria y algo acojonada, de escribir. Había escrito antes, claro, toda mi vida, pero de una forma insegura, intermitente, valiéndome solo de las musas y la inspiración. La disciplina la dejaba para la edición, que fue, al fin y al cabo, a lo que me dediqué durante casi toda mi vida anterior.

No me lanzaba a la piscina desde el vacío, desde la nada. Siempre he leído bastante, ya fuera por ocio o trabajo, y he pasado muchísimo tiempo trabajando textos ajenos, tanto desde un punto de vista académico como profesional. Corregí, maqueté, valoré, analicé, y casi todo lo que se puede hacer con un texto destinado al público. Me di cuenta de que estaba ocupándome casi por completo, de una manera u otra, del proceso editorial, y eso estaba bien. Estaba ayudando a otros escritores a mejorar su obra, a presentarla de la mejor forma que yo supiera ofrecerles. Una forma que, si bien no era perfecta, era mucho mejor que el manuscrito inicial. Creía (y sigo creyendo) que tenía un pequeño don para sacar lo mejor de un autor. Esto es algo que sigo desarrollando a través de la corrección de estilo, y que me mete en más de un lío, ya que me resulta muy difícil separar mi labor de simple correctora de mi antigua labor de edición: si me encuentro con un texto con agujeros argumentales o incoherencias narrativas, por ejemplo, necesito trabajarlo con el autor, aunque sepa que eso va a complicar y alargar mi trabajo de forma innecesaria.

Todo ese bagaje era importantísimo para comenzar una labor seria como escritora, no solo por la formación que me proporcionaba, sino por todos los contactos que realicé en mi fase de editora, y por todo lo que aprendí de otros profesionales del mundo de la edición, gente a la que aún admiro y a la que ocasionalmente acudo. Creo que hice lo que tenía que hacer, pero por otro lado lamento no haber tenido una meta más específica. El mundo de la edición te exige estar en muchos frentes a la vez, y yo tiendo a la multitarea y al pluriempleo. Hace un año me di cuenta, ya de forma definitiva, de que eso tenía que cambiar. Necesitaba un objetivo claro.

La importancia del trabajo diario

Ya he hablado varias veces en el blog de las 10000 horas, las que se supone que necesitas para dominar una habilidad. No se trata solo de echarle 10000 horas a algo: deben ser horas realmente útiles para tu habilidad, horas de aprendizaje puro, y también hay muchos otros factores que deben cultivarse: redes sociales (no me refiero a Facebook, que también, sino a redes de interacción en general con otras personas de las que puedes aprender). Cerca de esta teoría está la de los 7 años, que es que necesitas 7 años para llegar a algo en algún campo; también está el llamado compromiso de los cinco años, del que leí por primera vez en un artículo de Steve Pavlina, pero que tiene variantes de todo tipo por todas partes.

El compromiso de los cinco años es interesante porque te hace plantearte en serio si lo que estás haciendo es útil para ti. Si tomas una dirección, profesional o personal, ayuda mucho preguntarte: ¿voy a comprometerme a seguir haciendo esto dentro de cinco años? ¿En serio? ¿Pase lo que pase? ¿Todos los días? Son preguntas importantes, si tenemos en cuenta que esos cinco años son lo mínimo que hacen falta para obtener algo de importancia en cualquier campo. Uno no puede rendirse, opinar que todo ha salido mal, cuando solo lleva seis meses haciendo algo. Y muchos argumentarán que interviene la suerte, que hay quien es descubierto de la noche a la mañana, por ejemplo. Pero si uno investiga un poco, descubre que la mayoría de esas personas que han tenido éxito en algún campo, de manera aparentemente afortunada y casual, llevaban ya años desarrollando determinadas habilidades, y que el hecho de que estuvieran en el sitio adecuado en el momento adecuado se debe en gran medida al desarrollo de esas habilidades. La suerte existe, sí, pero es un factor mucho menos determinante de lo que podría parecer.

Primeros resultados

Tras el primer año realmente dirigido, de esos cinco a los que me he comprometido, puedo decir que los resultados han sido favorables: tengo un libro a las puertas (El fin de los sueños, junto con José Antonio Cotrina, que saldrá publicado el 20 de marzo con Plataforma Neo); tengo otra obra finalizada, en proceso de corrección, que pronto empezará a hacer la ronda por editoriales; y escribí 90000 palabras de una novela que, por muchas razones, me he visto obligada a reiniciar por completo, pero que espero poder terminar antes de que acabe el 2014. Pero todo esto no viene solo de sentarse a escribir a diario: si yo no hubiera pasado ocho años de mi vida de congreso en congreso, de convención en convención, hablando con escritores y editores, nunca habría conocido a las personas adecuadas para aprender a navegar en el complejísimo mundo de la edición. Si no me hubiera hecho un currículo, publicado otras cosas, nadie habría creído en mis posibilidades. Si no hubiera tenido cierta habilidad mínima para empezar, mi coautor no habría considerado compartir portada conmigo (y os puedo asegurar que es una persona tremendamente exigente y meticulosa). Así, repetimos: esas 10000 horas no son solo de escribir, leer, corregir y escribir de nuevo. También son de socializar con gente del gremio, de estar en todas partes, de dar y asistir a charlas y conferencias que de primeras podrían parecer inconsecuentes (todas estas acciones que, para una persona de naturaleza introvertida como yo, son agotadoras). Incluso son de escribir cientos y cientos de artículos sobre literatura para una página web. Todo está relacionado.

Contra viento y marea

Todo esto ha exigido una reestructuración mental muy grande por mi parte. Para empezar, decidí dirigirme a un nicho de mercado más productivo, que antes no había considerado: la literatura juvenil. He intentado tragarme la timidez y atreverme con ciertas cosas a pesar del miedo. He aceptado la disciplina diaria de escribir, y no he fallado ni un solo día. Escribir se ha convertido en una prioridad absoluta, por encima de comer, dormir o incluso pasar tiempo con mi familia o mi pareja. Todo esto compaginado con horas y horas de otros trabajos para intentar obtener algún ingreso. No soy muy fan de Almudena Grandes, por ejemplo, pero sí soy muy fan del hecho de que durante años se levantara a las cinco de la mañana para poder escribir, antes de llevar a los niños al colegio o ponerse a trabajar. Esas son las cosas que nunca nos cuentan de la glamurosa vida del escritor.

Hay muchos días que me levanto desalentada y me pregunto si algo de esto merece la pena. Los ingresos, tanto por mi trabajo como escritora como por mis demás ocupaciones laborales, son ínfimos (hace un par de años volví a casa de mis padres porque ya no podía permitirme alquilar un piso y pagar las facturas. Sigo sin poder permitírmelo). Trabajo mucho, e intento hacerlo lo mejor posible. Pero desde hace un tiempo siento que, a pesar de la ocasional desesperación, mi vida está llena de cosas maravillosas, de experiencias alucinantes y de posibilidades mágicas. Y tengo algo que mucha gente no tiene: un compromiso para cinco años. No puedo esperar a ver qué me deparan los cuatro siguientes.

Conclusión

Todo esto nos lleva a una única pregunta: ¿Es verdad lo que nos venden? ¿Es posible entonces desarrollar una habilidad y llegar a algún sitio con ella en el espacio de cinco años de trabajo constante y teledirigido?

No lo sé, pero pienso averiguarlo.

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69 ideas para una productividad sobrehumana (traducción de un artículo de Niall Doherty)

noviembre 24, 2013 — by Gabriella22

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Me encantan los artículos bien escritos y razonados sobre productividad, aquellos que van más allá de “ten fuerza de voluntad y no te distraigas”. Y es posible que Niall Doherty, en su blog Disrupting the Rabblement, haya escrito EL artículo de productividad definitivo. Y sí, yo también soy consciente de la paradoja de dedicar tiempo que podría estar dedicando a cosas más importantes que leer (¡y traducir!) un artículo así, pero para ello hay unas instrucciones muy útiles que da Niall al principio del artículo. Ya le había traducido un artículo para su blog (Tus padres contra tus sueños), pero este en concreto me pareció de mayor interés para los lectores del mío. Así que, con su permiso, procedo a ofreceros mi traducción de su pieza. Ojo: es bastante larga, así que os recomiendo que lo vayáis leyendo como aconseja el propio Niall al principio. Lo que vais a ver a continuación es una lista bastante completa de trucos y maneras de alcanzar una productividad fabulosa. Yo ya utilizaba algunos y puedo decir por experiencia que funcionan, y muy bien.

Todo lo que hay a continuación en este artículo es de Niall. Hay un par de anotaciones mías que aparecen en burdeos. Podéis ver el artículo original aquí.

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Nuevo desafío: Implementación del hábito del ejercicio

febrero 20, 2013 — by Gabriella2

Aunque había realizado (con mayor y menor éxito) otros desafíos de 30 días, no ha sido hasta que comencé el de Escribir sin excusas que me di cuenta del verdadero potencial de este método. Eso sí, tengo seguro que hay ciertas condiciones que ayudan al éxito, y son las siguientes:

La realización del hábito debe tener un mínimo que se realiza a diario, todos los días. Este mínimo debe ser muy fácil, tan fácil que parezca ridículo. Al principio estarás tentado de sumarle dificultad, pero necesitas ese mínimo para los días en los que no tienes ganas, estás enfermo, o surgen otros imprevistos. En el caso del hábito de escritura, son 200 palabras. Parecen muy pocas, ¿verdad? Pues hay días en los que cuestan horrores.

El hábito debe llevarse a cabo siempre a la misma hora, y si va encadenado con otros hábitos, mejor. Analiza los hábitos que ya tienes y enlaza el hábito nuevo a uno de estos. Te resultará más fácil y automático llevarlo a cabo. En el caso de la escritura, me pongo justo después de desayunar, y además se ha convertido en el detonante de un día de trabajo productivo (aunque por alguna circunstancia me levante tarde, si me hago el té de siempre y luego escribo, todos los demás bloques de trabajo vienen solos). Obviamente hay días en los que no podrás realizarlo a la hora de siempre, pero es fundamental mantenerlo dentro de lo posible en un horario establecido.

El hábito tarda unos 60 días en cuajar. 30 días son un buen comienzo (y es ideal para ver si el nuevo hábito te conviene), y la parte más difícil de la ecuación, pero para que la cosa se instale con firmeza en tu cabeza y tu rutina, lo mejor son 60. Y 90 ya son ideales. Yo estoy cerca de los 90 con el desafío de escritura (llevo 82 días seguidos escribiendo), y ni se me pasa ahora por la cabeza pasar un día sin escribir, no solo por la rabia que me daría romper la racha, sino porque la costumbre se me ha metido en el cuerpo del todo. No digo que no pueda pasar algo raro y termine por romperse esa racha, pero quitarme el hábito ya sería muchísimo más difícil.

Compartir el desafío con otros ayuda muchísimo. En el grupo de Facebook nos hemos ido dando ánimos y hemos publicado a diario nuestros resultados. Es genial compartir el entusiasmo, y el hecho de estar a plena vista de los demás nos presiona para no desfallecer. Si te quieres apuntar al desafío de escritura, solo tienes que solicitar acceso por Facebook. Puedes empezar en cualquier momento (hay quien lleva 80 días y hay quien lleva unas semanas).

-Los resultados son lentos, pero llegan. Si alguien me llega a decir que en unos meses iba a tener más de 40000 palabras escritas, lo habría dudado seriamente. He escrito antes, mucho, pero siempre de forma errática. Este nuevo hábito es sistemático y muy productivo, y es importante para mí marcar esta distancia entre la escritura de ficción, para la que necesito un tiempo concreto a diario, y la escritura por trabajo (ensayo y etc.), que realizo según las necesidades de cada proyecto. Cuando un tipo de escritura no tiene más motivación que el propio deseo (nada de remuneración, ni apoyo ajeno), es mucho más difícil comprometerse con ella. Tengo muy claro que estas 40000 palabras pueden no llegar a nada, pero son 40000 palabras menos de los millones de palabras que tengo que escribir para mejorar en esto de juntar letras con sentido.

Ahora que me acerco al cumplimiento de esos 90 días, que se ampliarán y apostarán por un margen de 120 en cuanto llegue, he decidido empezar otro desafío similar, y mantener las mismas condiciones y estructura con el desafío de Escribir sin excusas, que tan buenos resultados me ha proporcionado. He dudado bastante acerca de qué elegir, había muchas cosas que me resultaban atractivas. Al final me he decantado por el ejercicio; por razones de trabajo mi régimen de ejercicio ha sido muy caótico últimamente y me gustaría tener un hábito para realizar un ejercicio, aunque sea mínimo, a la misma hora todas las mañanas. Será una cosa en principio muy sencilla (seguramente algo de calentamiento y un ejercicio de pilates, unos cinco minutos en total), con la idea de ampliarla con el tiempo. Lo importante no es la cantidad en estos momentos, sino crear la costumbre como me ha ocurrido con la escritura.

He empezado esta mañana. ¿Alguien se apunta conmigo? Si os interesa, podríamos formar otro grupo común. Estas serían las características:

  1. La idea es elegir un momento al día en el que realizar el ejercicio (el mío sería a primera hora de la mañana, antes del desayuno), e intentar mantener ese horario.
  2. Seleccionar el mínimo que queremos realizar (en mi caso será el ejercicio de pilates, pero podrían ser 2 minutos corriendo, o 5 minutos en bici, o una flexión, o 2 abdominales, o lo que sea). Debe ser algo muy sencillo, y si puede realizarse sin necesidad de grandes preparaciones, mucho mejor. Cuanto más fácil nos lo pongamos, más posibilidades tenemos de triunfar. Yo he elegido el pilates porque puedo hacerlo en pijama, en casa, lo cual elimina aún más la pereza previa. 
  3. También debe ser algo que puedes realizar incluso cuando no estás en tu mejor momento. Es muy importante tener claro que la meta aquí es crear el hábito, no perder peso o crear músculo. No estamos buscando un workout completo (aunque podemos ir aumentando la dificultad muy poco a poco), sino algo que nos incentive porque realmente no tenemos ninguna excusa para no hacerlo.
  4. Si fallamos algún día, debemos volver a contar desde el principio.
  5. Este hábito puede complementarse con otros ejercicios que hagamos a lo largo del día, pero no es obligatorio. Lo que es obligatorio es realizar esos 2 minutos, esa flexión, esos 2 abdominales, ese ejercicio de pilates, o lo que hayamos elegido como mínimo diario.
  6. La meta es realizar 30 días este hábito, todos los días. Esta meta puede ampliarse a 60, a 90, etc., si lo creemos conveniente.
Editando: Ya tenemos grupo en Facebook. Podéis solicitar entrada aquí si os interesa participar.
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Image courtesy of ArtDigital / FreeDigitalPhotos.net

Leyendo: At Swim, Two Boys, de Jamie O’Neill. Una maravilla de prosa que recuerda al Joyce más cercano.
Escuchando: Enganchada al Synthetica de Metric.