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Escribe de lo que sabes (y otros recortes literarios)

marzo 27, 2015 — by Gabriella16

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Felicidad y albricias, pues se acerca el fin de semana.

Y aquí estoy yo, un viernes más, trayendo recortes, anotaciones y comentarios de interés (o no) con el que dejaros meditabundos, reflexivos, cavilosos y ensimismados durante el finde (gracias, oh sapiente Wordreference, por proporcionarnos sinónimos en nuestra hora de necesidad).

Vamos allá. Y empezamos con Le Guin, nada menos:

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Sowden, Domènech, Hessler, Tilsley. Recortes de la semana

marzo 20, 2015 — by Gabriella2

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Esta semana también ha sido movida, pero he conseguido rapiñar algunas notas que creo que son de interés. Para más enlaces y contenidos, ahí tenéis la página de Facebook, donde voy compartiendo todo lo que me llama la atención y que creo que podría gustaros.

Ahí van los extractos de lo que he ido leyendo y rumiando estos últimos días:

Mike Sowden y el horror de que las cosas empiecen a funcionar

Es su artículo en Fevered Mutterings sobre el ciclo de confianza/desconfianza en sí mismo del emprendedor, el escritor de viajes Mike Sowden habla del último punto, aquel donde nos quedamos paralizados por algo imprevisto: la alucinante posibilidad de que algo funcione.

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De repente algo empieza a funcionar, de una manera que no puedes ignorar. Y, enfrentado a esta evidencia, tu corazón lo celebra junto con el resto de tu cuerpo (y empieza a propornerte algunas ideas salvajes, que probablemente deberías apuntar), pero luego, al rato, dice: “Bueno… bueno, vale. Parece que ha pasado. Pero eh, seamos realistas. ¡Es casualidad! Un buen premio de lotería, pero no seas tonto. Huye mientras puedas. CORRE. ¡AHORA! ¡HUYE, IDIOTA!

A veces que las cosas funcionen y vayan bien es tan estresante y difícil de asimilar como cuando van mal. Tenemos miedo. Miedo a confiarnos y a que todo sea una gran broma de los dioses, justo antes de mandarnos ese rayo gigantesco que destruye a nuestra casa y toda nuestra familia.

Ahora que el blog está creciendo de forma exponencial, reconozco que yo también tengo algo de miedo. Miedo a que sea algo casual, a que algo vaya horriblemente mal y desaparezcan las visitas, o a que me pase cualquier cosa que me impida actualizar y todo el mundo se aburra y se marche, a que todo sea una gran pérdida de tiempo y trabajo. Empiezan, como en cualquier página con cierto afluencia, los comentarios desagradables, las críticas sin mucho sentido, mi síndrome del impostor. Hay una voz persistente que murmura que todo esto se va a quedar en nada y que moriré de hambre en una esquina. Pero esa voz nace de muchas experiencias que decidí, en su momento, interpretar como negativas, sin querer verlas desde otra perspectiva mucho más útil: como escalones de aprendizaje por los que poder ir subiendo poco a poco.

y la sabiduría de las moscas

En su excelente análisis de las nuevas formas de prescripción literaria, Bernat reflexiona sobre la media, la estadística, la opinión de la mayoría y la recomendación horizontal. Habla del enfrentamiento entre la potestas, el poder coercitivo de unos pocos, y la auctoritas, la autoridad que otorga una comunidad cuando reconoce en alguien cierta capacidad (en la literatura actual, se trataría de la crítica oficiosa de toda la vida, de periódicos y suplementos culturales, frente al poder de la masa, representada por blogueros, reseñistas de redes literarias y etc.). Bernat se queda con lo segundo; como él dice, el criterio de la mayoría no es infalible (ni mucho menos), pero se acerca más a la media, al cálculo real. Vamos, que mejor un bombardeo de información para que cada uno se haga su opinión propia, que seguir a rajatabla la prescripción de unos pocos, controlados con mano firme por determinados intereses en vertical:

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Peter Hessler y la permanencia frente al cambio

En un artículo brillante sobre su experiencia como escritor publicado en China, el autor Peter Hessler habla de la censura y de sus paradojas, y del rápido cambio de mentalidad en aquel país. El artículo entero no tiene desperdicio, pero tal vez sea este mi párrafo preferido:

Peter Hessler

El tema que una vez me preocupó, aquella representación clara de la pobreza, ya no parecía ser un tema sensible, por la rapidez con la que había cambiado China. “Con la distancia del tiempo ―me escribió Emily, en 2011―, todo lo que había en el libro resulta encantador, incluso esas flores sucias y cansadas”. En la gira que tuve hace poco, los periodistas con frecuencia hablaban de nostalgia, y decían que el paso implacable de la vida en China hacía que fuera difícil documentar este tipo de cosas. “A veces, en China, tienes una sensación de ahogo, y es difícil notar todas estas cosas”, me dijo Zhang Lijiao, un reportero de Beijing para el Diario de la Juventud China. “A lo mejor, como eres extranjero, puedes estar un poco separado. Tal vez es más fácil estar quieto. Tenemos una frase, yi bubian ying wanbian (puedes sobrellevar el cambio si sigues siendo el mismo). Si no te mueves, notas todo lo que se mueve a tu alrededor”.

Hessler también habla de cómo su traductor original (un colega profesor que fue obligado por el gobierno chino a traducir una sección de su libro) se convirtió después, gracias a traducciones posteriores, ya para Hessler, en un traductor de inmenso éxito, debido a que, por su falta de formación profesional como traductor, mantenía la afición por un lenguaje más clásico, menos “rápido”, que encantó a una nueva generación, ilusionada por el futuro pero a la vez nostálgica de lo que sus padres y abuelos habían visto y descrito. Tal vez es esta historia del traductor la que más me emocionó del artículo: de cómo alguien destacó precisamente por su amor y respeto al lenguaje.

La poesía cuántica de Joanna Tilsley

Descubrí a esta bióloga y poeta gracias a un artículo en Brain Pickings, y me declaro muy fan. Una de las cosas que me encanta de Maria Popova, la redactora de Brain Pickings, es su ojo para encontrar a talentos desconocidos, además de saber reinterpretar y analizar a los grandes de siempre. Maria nos cuenta como Tilsley realizó un compendio de 30 poemas (uno por día del mes del NaPoWrimo, como el NaNoWriMo pero con poesía) inspirados por conceptos científicos. Su trabajo artístico, esa recopilación de imágenes antiguas e ilustraciones olvidadas de todo tipo de manuales y científicos, es realmente espectacular. A continuación os dejo un ejemplo, con una muy pobre traducción que no le hace ninguna justicia, pero que os dará una idea de la belleza de las composiciones. Lo he elegido sencillamente porque era el más fácil y rápido de traducir, pero os animo a que le echéis un ojo al resto de los poemas:

Joanna Tilsley

Todo lo demás tiene su yin y su yan

pero tú… ¿qué tienes tú?

Tu singularidad geodésica no da cuartel.

¿Cómo es que eres inifinitamente vasto

e infinitamente pequeño?

¿Es este el punto en el que los magos pierden su cordura?

(XYZ/05 Agujero negro)

Siempre me ha fascinado la combinación de elementos aparentemente fríos y matemáticos con la subjetividad de la poesía, y es algo que estoy intentando aplicar a algunos de mis poemas más recientes, por lo que este libro de Tisley, quien escribe bajó el pseudónimo de xYz, me parece una auténtica maravilla. Los vende en su tienda de Etsy (¡sí, creados a lo casero!). Va derecho a mi lista de los deseos.

Y eso es todo por hoy. Ya sé que hoy he sido más breve, estoy segura de que encontraréis en vuestros corazones un hueco diminuto para perdonarme.

 

 

 

 

 

 

 

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Altucher, Vonnegut, Clear, Eguaras, Berkun, Pratchett. Recortes de la semana.

marzo 13, 2015 — by Gabriella2

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¡Menuda semana!

Creo que no sé ni por dónde empezar.

Así que empecemos por la videoconferencia que di ayer para la Librería Gigamesh. Fue genial ver allí a un buen puñado de asistentes interesados, incluso a alguna cara conocida, como Hugo Camacho, de Orciny Press, esa editorial que ya os he recomendado de sobra. También participaron de todo el embrollo mis amigos de El libro de escritor, gente maja donde la haya, de quienes os hablaré ahora un poquito más. Por supuesto quedo muy agradecida a la Librería Gigamesh y, en concreto, al gran Zeta, mi HQHQLCO ( (Hombre Que Hace Que Las Cosas Ocurran) particular.

Cómo enfrentarse a la hoja en blanco

Toda la conferencia, centrada en técnicas y maneras de superar a la página en blanco y crear el hábito de escritura, se grabó al canal de Youtube de la librería. Si os quedáis con ganas de ampliar conocimientos sobre el tema de la productividad, os recuerdo que en su momento traduje un artículo absolutamente genial de Niall Doherty con una lista de 69 métodos para ser más productivo. Aquí os dejo la charlita. La habitación tan rosa y bonica que se ve al fondo se la robé a mis padres, para que nadie tenga que soportar el fondo de desbarajuste y locura que es mi despacho. Es la primera vez que hago algo así por videoconferencia, y he aprendido cosas tan importantes como que si no se te ven las manos la gente no se da cuenta de que estás gesticulando y lo que parece es que te meneas de atrás adelante como si fueras una loca en camisa de fuerza en una peli mala:

Altucher y la importancia de la pausa

Del artículo de James AltucherThe Ultimate Guide to Changing Your Life:

James Altucher

G) VE MÁS LENTO

Cuando encuentres tu voz, ve más despacio. No hay prisa. De seis billones de personas, tú eres el único con tu voz, tus experiencias, tus ideas, tu sabiduría. No hay competencia para ser tú.

Alguien le hizo un cumplido una vez a Arthur Rubinstein sobre lo bien que tocaba el piano. Él dijo: “No es tocar el piano. No llevo mejor las notas que cualquier otra persona. Son las pausas: ahí es donde reside el arte“.

Cuando empecé a dedicarme a la corrección de una forma periódica, también comencé a darme cuenta de algo que creo que pocos escritores terminan de asimilar del todo: dentro del ritmo de lo escrito, de la música del texto, los reyes son las pausas. En la corrección de estilo estás muy pendiente de las construcciones, del movimiento, y la enunciación se vuelve protagonista. Todas las pausas: las que se producen en los signos de puntuación, los que se esconden detrás de las aliteraciones o junto a un verbo poderoso, los silencios que vienen de tomar aire cuando ocurre algo maravilloso, inspirador… todas esas pausas construyen el texto. Creo que si aprendemos a dominar esos vacíos, a darle al lector momentos para reflexionar, sentir, escuchar nuestra música, habremos dado con una voz realmente propia; con una fluidez magistral.

Vonnegut, Jockers y el hombre en el agujero

Por si no lo sabéis, un científico llamado Matthew L. Jockers está analizando los que él (y sus programas informáticos) consideran que son los seis arquetipos de trama dentro de la narración. Analiza los data points que constituyen una trama y de ahí extrae patrones; parece ser que hay solo seis o, como mucho, siete (para ello asocia acciones y emociones o tensión dramática). Para todo esto partió del famoso gráfico del escritor Kurt Vonnegut, conocido como man in hole, que explica que las historias populares funcionan de la siguiente manera:

Man in holeLo que en el colegio se nos enseña como exposición, nudo y desenlace para Vonnegut sería algo así: exposición (todo va bien, como, por ejemplo: voy andando por el campo), nudo (ocurre algo malo, como, por ejemplo: caerme dentro de un agujero) y desenlace (salgo del agujero). El buen Kurt sugería que las historias que seguían este patrón eran las que mejor se vendían y gustaban al público (aunque no necesariamente son las mejores, como nos demuestra su análisis de los arcos argumentales de Hamlet y La metamorfosis). Ya sabéis. ¿Dinero? Man in hole. ¿Originalidad, autosuperación y la posibilidad de subsistir dentro del canon literario? Tal vez no man in hole, pero, según Jockers, vas a entrar dentro de esos seis (o siete) tramas arquetípicas lo quieras o no.

James Clear y la importancia de practicar

En su artículo Stop Thinking and Start Doing: The Power of Practicing More, James Clear dice lo siguiente:

James Clear

2. Practicar es aprender, pero aprender no es practicar

El aprendizaje pasivo no es una forma de práctica, ya que, aunque adquieres nuevos conocimientos, no estás descubriendo cómo aplicar dichos conocimientos. La práctica activa, sin embargo, es una de las mejores formas de aprender, porque los errores que cometes al practicar te proporcionarán revelaciones importantes.

Y por esto, aunque sea de mucha ayuda leer libros sobre escritura, acudir a talleres literarios o incluso leer artículos como los de este blog (ejem), lo que más ayuda a aprender a escribir es, curiosamente, escribir. Mucho. Muchísimo. Y cuanto más la cagues, mejor. Piensa que, como diría Sturgeon, el 90% de lo que produzcas será mierda. Más te vale ponerte a escribir para quitarte toda esa mierda de encima y llegar al 10% absolumente glorioso.

Mariana Eguaras y la diferencia entre editar y publicar

No es solo una distinción terminológica, es toda una diferencia de intenciones, como nos explica Mariana:

Mariana EguarasTambién habló del problema de libros publicados sin edición la autora de fantasía Virginia Pérez de la Puente, en un artículo donde analiza la diferencia entre autopublicar y autoeditar.

Scott Berkun y el networking para autores

En una entrevista reciente, el autor y conferenciante Scott Berkun insistió en la importancia de las redes de contactos para los escritores:

Scott Berkun

Cualquier red social, profesional o personal, es esencial para los autores. Significa que la gente conoce tu nombre (esperemos que con connotaciones positivas), y que responderá cuando lo solicites. Muchos libros se venden sobre todo por la red y visibilidad que tiene el autor. A los escritores les apena oír esto, pero una persona famosa puede escribir un libro horrible y que venda bien, mientras que un desconocido puede escribir un libro alucinante y apenas vender una docena de ejemplares. El negocio del libro no depende tanto de la buena escritura como a todos nos gustaría.

Lo decimos siempre: ¿cómo puede vender tanto Belén Esteban cuando mi libro ultrafabuloso solo lo han comprado tres personas de mi familia? La diferencia es esa: mal que nos pese, la Esteban tiene establecida una red inmensa, donde los receptores de su “llamada” responden mediante una lealtad apabullante y consumen todos los productos que ofrece, y tu libro solo establece contacto con las tres personas que te admiran y quieren: miembros de tu familia.

Es injusto, pero a la vez sencillo. ¿Cómo puede alguien comprobar la ineludible genialidad de tu obra si no ha oído hablar de ella? Por desgracia, el boca a boca no es suficiente, o un par de personas que yo me sé, alabadísimas por la crítica y sus lectores más fieles, estarían bañándose en fuentes de oro y champán. La red debe ampliarse.

Berkun dice más cosas interesantes sobre la promoción para escritores:

Scott Berkun

Muchos autores me preguntan cuál es el equilibrio adecuado entre promocionar tus obras ya publicadas y producir obras nuevas. Por ejemplo: hay un grupo de autores que dicen que no hay mejor mercadotecnia y promoción que sacar un libro nuevo, y yo estoy más de acuerdo que en desacuerdo con eso, siempre que asumamos que el libro nuevo es una obra de calidad.

De esto creo que hemos hablado también: de la importancia de producir mucho para promocionar lo que tienes en catálogo. Nada vende un libro antiguo como uno nuevo; nada vende uno nuevo como que haya muchos antiguos que la gente haya leído y disfrutado. Y además está la ventaja, claro, de que escribir muchísimo hace que cada vez lo hagas mejor.

Concurso de microrrelatos El libro del escritor

El libro del escritor es una plataforma que está desarrollando una serie de herramientas y aplicaciones orientadas al trabajo del escritor. Desde luego recomiendo que le echéis un vistazo a su proyecto, y en concreto al concurso de microrrelatos que han abierto, cuyos premios serán las mismas aplicaciones que están desarrollando. Me pidieron que fuera miembro del jurado del certamen, y tengo muchas ganas de ver qué se les ocurre a los concursantes. Animaos a participar. Aquí os dejo los requisitos:

  1. Ser mayor de edad y residir en España
  2. Ser seguidor de, como mínimo, una de las dos redes sociales de El Libro del Escritor: @ELDEscritores en Twitter y /ElLibrodelEscritor en Facebook.
  3. Escribir un microrrelato original, en español y de temática libre
  4. Debe contener “pluma naranja”
  5. En Facebook, se escribirá el relato en la pestaña “Tras la pluma naranja” y la extensión máxima es de 1000 caracteres incluyendo el título
  6. En Twitter, la extensión debe ser de un único tuit y debe llevar además el hashtag #AlfaELDE

Se premiarán los siete relatos más originales de cada categoría y a los dos más votados, ya sea con votos en Facebook o con retuits en Twitter.

Y la despedida

Si habéis estado viviendo bajo una piedra las últimas 24 horas, no os habréis enterado de que ha muerto uno de los grandes, sir Terry Pratchett. Pratchett demostró que uno puede escribir algo “no comercial” (lo de la fantasía cómica sí que tiene alguna tradición en el mundo anglosajón, pero no hasta el punto al que la llevó sir Terry) y convertir una literatura de tremenda calidad en un superventas. Las redes están llenas de homenajes y palabras tristes, así que de poco os sirve que os diga que era mi autor favorito, el único escritor al que le he sido fiel desde que tenía apenas 14 años. Me encantó ver como poco a poco iba siendo más conocido y respetado en España, saber que yo ya no era la única que leía esas cosas, la única que creía que la fantasía podía ser graciosa y mordiente a la vez, y la sensación de complicidad que he tenido siempre con otros lectores de su obra.

Como he dicho, ha habido muchos homenajes, de escritores grandes y pequeños; palabras de despedida de fans, admiradores, lectores. Pero para mí el mejor adiós (aparte del de la cuenta del mismo Terry, con esos estremecedores tuits póstumos), ha sido el que le ha dedicado mi amigo Enrique Pedraza, dibujante, periodista, y fan de Terry como yo. Le regalé un boli-pincel hace unos años, y lo usó para realizar este dibujo:

Terry Pratchett

Goodbye, dear Terry, travel well.

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Martínez, Godin, Pressfield, Wendig y Ruiz Robles. Recortes de la semana.

marzo 6, 2015 — by Gabriella0

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Pues sí que ha tardado en llegar el viernes.

Esta semana me ha traído menos lecturas y movimiento en general. Ha sido una de esas semanas en las que te inundan pequeños acontecimientos, tanto buenos como malos, que se van comiendo tu tiempo y concentración casi sin darte cuenta.

Entrevista a Rodolfo Martínez

res21Lo cual no quiere decir que no haya estado ocupada. Ayer, como todos los jueves, hubo entrevista relámpago, pero también entrevisté a Rodolfo Martínez para LEKTU, sobre el proceso creativo, la edición digital y todo lo demás. Es una entrevista bastante completa, y os recomiendo que le echéis un vistazo. Es un escritor con una lista impresionante de obras, y ahora también es editor: fundó y dirige la editorial Sportula. Siempre tiene cosas interesantes que decir, pero me quedo con esta, en respuesta a mi pregunta sobre cómo ve en estos momentos (y en el futuro) el panorama de la edición digital:

Respecto a su futuro: ni idea, así de sencillo. Creo, además, que cualquiera que diga que sabe cómo será el futuro editorial o miente o se engaña a sí mismo. Nos movemos en un terreno que es desconocido para todos y ni los gurús de lo digital ni los adalides de lo impreso saben realmente lo que va a pasar. Eso responde un poco a la primera parte de la pregunta también, porque el momento presente es de una incertidumbre total, absoluta. Eso, que puede causarles pánico a algunos (y a buena parte de la industria editorial tradicional parece que se lo causa y mucho) puede ser una oportunidad para otros. Todo depende de cómo te lleves con el caos y, sobre todo, de que abandones cualquier esperanza de controlar el proceso. Lo único que conseguirás con eso, me temo, es ser destrozado por el tsunami.

Y otra vez Godin

Sí, ya sé que la semana pasada también cité a Seth Godin, pero qué le vamos a hacer si el hombre tiene tendencia a soltar sentido común y sabiduría por esa boquita.

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Cuando las cosas mejoran un poquito cada día, damos las buenas noticias por sentado. Una mejora no tarda nada en convertirse en una expectativa, y la expectativa no tarda nada en darse también por sentado.

Pero cuando las cosas empeoran, no podemos dejar de pensar en la pérdida; extrapolamos este patrón hasta lo terrible, y luego vivimos con lo terrible mucho antes de que realmente llegue.

Hay un fallo en el sistema de nuestra cultura, pero eso no significa que no podamos trabajar para solventarlo. Cuando filtramos lo que recibimos de los medios (y cuando filtramos lo que emitimos), y cuando decidimos qué historia contarnos a nosotros mismos (en vez de aceptar la historia de alguien que tiene objetivos diferentes a los nuestros), podemos reprogramar nuestras entradas y cómo las procesamos.

Los mismos hechos, experiencias diferentes. A propósito.

Esto es algo que aprendí hace un par de años y que no puedo dejar de recomendar. No digo que haya que ignorar todo lo que pasa ahí fuera, eso sería absurdo. Pero sí podemos elegir qué mensajes recibimos (qué contactos tenemos en las redes sociales, e incluso en la vida real) para intentar crear una alimentación mediática y textual no solo positiva, sino constructiva.  Una entrada constante de noticias negativas, lamentos e imágenes grotescas afecta de manera también constante a nuestro ánimo. Por pura supervivencia, el ser humano tiene tendencia a darle mayor importancia a los hechos negativos que a los positivos. No dejes que los negativos se pasen todo el día, todos los días, comiéndote la moral.

Stephen Pressfield y qué hacer con las malas reseñas

En una entrevista reciente, Stephen Pressfield, escritor especialista en creación artística, dijo lo siguiente acerca de las reseñas:

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Un escritor profesional (o un actor, o director, o atleta) no lee sus reseñas. A mí no me importa una mierda lo que opine la gente de mí. El propio Hemingway dijo en una ocasión que no puedes leer las reseñas de tus libros porque “si las crees cuando te dicen que eres genial, tendrás que creerlas cuando te digan que eres un inútil“.

Aquí creo que es importante distinguir entre reseña crítica o técnica y reseña subjetiva, de simple y llama opinión. A las segundas no habría que hacerles mucho caso, por lo mismo que dice Hemingway. De las primeras es de las que, en teoría, se aprende para mejorar.

Hay un fenómeno curioso que he observado con las reseñas en general, y es que tienden a alimentarse unas a otras. Creo que si tienes treinta reseñas, con leer las primeras cinco ya has leído todo lo que tienes que leer. Las otras veinticinco no van a aportar mucho más. Creo que es porque nos condicionan las opiniones de otros, por mucho que intentemos ser objetivos, así que un reseñador o crítico no habla desde la nada, desde una percepción completamente limpia. Dale ese mismo libro tuyo a treinta personas que no se conozcan entre sí y que nunca hayan leído una reseña del libro y puedo asegurar que encontrarás muchas opiniones muy distintas. Lo cual, a su vez, me hace preguntarme acerca de la validez de las reseñas para un escritor. ¿A cuál de esas treinta opiniones diferentes deberías hacerle caso?

La crítica que deberíamos leer todos es la que tiene más semejanza con un informe de lectura: un análisis elaborado y frío de las características técnicas de una obra. Por desgracia, de ese tipo de crítica hay poco, como es lógico. Exige bastante esfuerzo y conocimiento. Ojalá pudiéramos saber, antes incluso de leer una reseña, si nos compensará o no. Si nos enseñará algo importante o si simplemente nos dejará, heridos en nuestro orgullo, doloridos para el resto del día.

Chuck Wendig y por qué el talento es lo de menos

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Los escritores no nacen, se hacen. Gracias a la fuerza de voluntad, al trabajo. Se hacen de iteración, ideación, reiteración. Se hacen gracias al aprendizaje, el aprendizaje que viene de la práctica, de la lectura y de los profesores que ayudan a guiarte a través de todas estas cosas para darle contexto a tus esfuerzos.

No, no todo el mundo triunfará, porque en esta vida nada está garantizado.

Pero tu falta de éxito no tiene nada que ver con cómo naciste.

Los escritores no son una casta. No son los elegidos.

Trabajamos por lo que queremos. Esculpimos nuestras historias de la piedra, en tinta de nuestra propia sangre.

Sí, también hablo demasiado de Chuck Wendig, pero es que muchas de sus palabras son oro puro (sí, incluso aquellas en las que habla de trabajar sin pantalones y de caca y pis y pedos y su pene). El otro día soltó un artículo magnífico acerca de como, en el fondo, el talento es lo de menos. Sin trabajo no vale absolutamente de nada. Y toda esa ocurrencia de que tienes que ser un genio para conseguir algo en cualquier campo es, in my humble opinion, muy nociva.

Ángela Ruiz Robles y los preludios del libro electrónico

Ángela Ruiz RoblesAntes, mucho antes del ebook, en 1949, ya andaba una profesora e inventora pergeñando la enciclopedia mecánica, un artilugio tal que así:

“Abierta, consta de dos partes. En la de la izquierda lleva una serie de abecedarios automáticos, en todos los idiomas: con una ligerísima presión sobre un pulsador se presentan las letras que se deseen, formando palabras, frases, lección o tema y toda clase de escritos. En la parte superior de los abecedarios lleva a la derecha una bobina con toda clase de dibujo lineal, y en la de la izquierda otra con dibujo de adorno y figura. En la parte inferior de los abecedarios, un plástico para escribir, operar o dibujar. En la parte interior, un estuche para guardar asignaturas. En la parte de la derecha van las asignaturas, pasando por debajo de una lámina transparente e irrompible, pudiendo llevar la propiedad de aumentos, pueden ser estos libros luminosos e iluminados para poder leerlos sin luz. A la derecha e izquierda de la parte por donde pasan las materias lleva dos bobinas, donde se colocar los libros que se desee leer en cualquier idioma; por un movimiento de los misma van pasando todos los temas, haciendo las paradas que se quieran o queda recogido. Las bobinas son automáticas y puede desplazarse del estuche de la Enciclopedia y extenderse, quedando toda la asignatura a la vista; puede estar sobre una mesa (como los libros actuales) o perpendicular, facilitando comodidad al lector, evitando con ello gran número de esfuerzos intelectuales y físicos. Todas las piezas son recambiables. Cerrado, queda del tamaño de un libro corriente y de facilísimo manejo. Para autores y editores el coste de sus obras se aminora considerablemente, por no necesitar ni pasta ni encuadernado y queda impresa de una tirada, o cada una de sus partes (si consta de varias), resultando este procedimiento un bien general”.

¡Y eso es todo, amigos! Que tengáis un muy espectacular y fantafabuloso fin de semana.

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De lectores que vuelan, cántabros, alcohol, militares lloricas, comparaciones odiosas e idiomas que se desvanecen. Recortes de la semana.

febrero 6, 2015 — by Gabriella0

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¿Qué he estado haciendo esta semana?

-Muy pronto, entro en colaboración (o pacto cthulhiano, no me han dejado muy claros los detalles) con un proyecto que llevo siguiendo ya desde hace un tiempo y que me encanta. Todavía no puedo decir nada (¿a que es repelente cuando la gente dice eso? Hype! Hype!), pero si todo va bien, la semana que viene empezaréis a ver el resultado.

Sigo trabajando en Lectores aéreos, intentando implementar algunas de las sugerencias de mis lectores cero. A veces tengo la horrible sensación de que esto no va a acabar nunca, porque cuanto más corriges más cosas surgen para corregir. Paciencia: esa herramienta indispensable del escritor. Ay, paciencia.

-Por lo demás, no hay mucho que contar. No salgo mucho de casa. Peeeero la semana que viene estaré en Santander, hablando en un instituto sobre El fin de los sueños y temas asociados, yéndome de blancos con autores como José Antonio Cotrina y Santi G. Albás, sufriendo las sardónicos comentarios de críticos como Jean Mallart e Ignacio Illarregui, echando el rato con lo mejor de la TerSa (Tertulia Fantástica de Santander) y, lo más importante, disfrutando de la compañía de amigos y de gatos.


Recortes de la semana

De lo que ando escribiendo ahora, una novela (larga) de fantasía pseudoépica escrita en primera persona. Como si yo estuviera allí. Si yo fuera una jovenzuela mentirosa, maga y posiblemente psicópata en un mundo con gente como esta:

El marqués goza de gran éxito entre las féminas. Los envidiosos dicen que es por la insaciable curiosidad de sus prometidas: él tiene fama de poseer un miembro en buena proporción a su cuerpo y conserva la costumbre de su tierra de no desnudarse ante sus mujeres hasta la noche de bodas. Hay apuestas en la corte desde hace años, desde la llegada del marqués, que solo se cobrarán a la muerte de este, o cuando alguien consiga colarse en su alcoba o sobornar a sus esclavos. Cuando los cortesanos preguntan a sus mujeres, estas simplemente se ríen, tapándose la boca con disimulo.

No tengo intención cercana de contraer matrimonio con el marqués, así que imagino que yo también iré a la tumba sin conocer la medida exacta de su virilidad. Ni ebrio suelta prenda, y dicen las malas lenguas, visto el rostro ruborizado de sus esposas tras las primeras noches de amor, que no tiene un solo miembro, sino dos.

***

Del libro Drinking Diaries, un compendio de historias y ensayos escritos por mujeres sobre su experiencia (tanto positiva como negativa) con el alcohol. Esta cita en concreto es del relato Slake, de Samantha Dunn, acerca del intento fracasado de una hija por entender la necesidad de su madre, alcohólica. Aunque habla del alcohol en particular (y de cómo intenta triunfar en su vida para darle a su madre todo lo que necesita y acabar con la sed que la está matando), creo que puede asociarse a cualquier adicción, o incluso al vacío inmenso que se nos cuela a veces por dentro:

IMG_20150203_221012741(De alguna manera, obtuve esta idea desde muy joven: que si tenía el éxito suficiente, podría matar a esta cosa insaciable. Pero claro que no).

 ***
Del libro The Better Angels of Our Nature, de Stephen Pinker, donde reflexiona sobre cómo el alfabetismo y la literatura podrían ser parcialmente responsables de una mayor empatía y una disminución en la violencia y crueldad a nivel europeo alrededor de los siglos XVII y XVIII (¿no es bonita esta teoría?), os dejo con este extracto de una carta de un oficial militar retirado al mismísimo Rousseau, hablando sobre su reacción (recordad, hablamos de un militar en el siglo XVIII) a la novela epistolar Julia o la nueva Eloísa. Para Pinker, la novela epistolar en concreto fue un detonante importante en un paso progresivo entre la indiferencia y la preocupación por los sentimientos y sensaciones de otro ser humano (lo de la relación entre lectura y empatía siempre me ha apasionado). He aquí lo que dice el exmilitar:

IMG_20150205_220217242(Has hecho que me vuelva loco por ella. Imagínate entonces las lágrimas que su muerte me han arrancado… Nunca he llorado lágrimas tan deliciosas. La lectura ha tenido sobre mí un efecto tan poderoso que bien habría muerto feliz en ese momento supremo).

 ***
Del artículo de Gregory Ciotti en Sparring Mind sobre si debemos compararnos con otros. Ciotti le da la vuelta a la tortilla habitual de “no te compares con los demás”. Argumenta que en cualquier profesión o actividad SÍ debemos compararnos, ya que es la mejor forma de aprender:

IMG_20150203_201251049(El objetivo no es duplicar el proceso, sino entender el impacto. La reacción. A menudo puedes aprender más estudiando la obra que escuchando al creador describir cómo llegó a existir.

Ten un modelo a seguir. Estudia a los mejores. Pide más. Algún día, si tienes suerte, un ídolo creativo podría convertirse en un rival creativo).

 ***

-Y para finalizar os dejo con una frase que me encanta de El final del duelo, de Alejandro Marcos Ortega:

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Algunos enlaces de interés

Y recordad: si queréis más enlaces a todo tipo de contenidos literarios y artículos interesantes en general por la blogosfera, no tenéis más que seguirme en Twitter o en Facebook. O apuntaros a mi lista de correo, claro (tenéis el formulario ahí, en un cuadrito en el menú a vuestra derecha).


¿Y vosotros? ¿Qué tal ha sido vuestra semana? ¿Qué habéis escrito? ¿Qué habéis leído? Quedan a vuestra disposición, como siempre, los comentarios.


*Todas las traducciones son mías y aceleradas, así que perdonad errores y sutilezas de significado perdidas para siempre. Creo que lo importante se entiende.