creatividadherramientas para escritores

Utiliza el círculo mágico para vencer tu bloqueo

agosto 24, 2017 — by Gabriella16

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Utiliza el círculo mágico para vencer tu bloqueo

agosto 24, 2017 — by Gabriella16

Hay listas sobre maneras a miles de acabar con el bloqueo del escritor.

Salir a pasear, leer, darse una ducha, hacer bikram yoga a mil grados a la sombra, pintar calaveras de colores con los pies. Lo normal.

Hoy hablaré de otra manera, muy distinta. Esto del círculo mágico sospecho que no lo habéis visto todavía.

Es de Mark McGuinness, porque Mark McGuinness es mi cosa favorita ahora, después de mi familia, mi gato y las noches en las que me acurruco con mi pareja mientras vemos Netflix y nos relajamos.

Hablemos primero de motivación.

aquello que nos empuja a crear

En su libro Motivation for Creative People, su excelencia McGuinness analiza la motivación intrínseca y extrínseca que nos lleva a crear, que nos lleva a convertirnos en creadores (y también estudia cómo llegamos a profesionalizarnos en el ámbito artístico). Habla de su experiencia asesorando a muchos tipos de artistas. Un caso en concreto me llamó la atención.

El caso del pintor de éxito que estaba bloqueado.

McGuinness afirma que la mayoría de los artistas necesitan motivaciones tanto intrínsecas (pasión, orgullo, deseo de superación personal…) como extrínsecas (dinero, reconocimiento, prestigio…) para poder ofrecer su mejor trabajo. Un artista que solo trabaja buscando las musas, por amor puro al arte, se encontrará con una serie de obstáculos (falta de medios, de tiempo, de valoración) que pueden hacer que desfallezca. Del mismo modo, un artista que trabaja solo por motivos extrínsecos, un artista que se haya “vendido”, podría no sentirse satisfecho, ya que la motivación intrínseca (y aquí McGuinness cita varios estudios y experimentos al respecto) es mucho más poderosa. Y, por tanto, necesaria.

Contraponemos de nuevo al artista que vive debajo de un puente o en una cueva, intentando crear con hambre, frío y necesidad (¡pero siendo fiel a su arte!) al artista que tiene fama y millones, pero que ha tenido que sacrificar lo que realmente quiere hacer por otras tres entregas de novelas de vampiros con purpurina que van a colegios de magos mientras intentan derrocar un imperio distópico donde solo hay adolescentes con cara de palo.

El punto ideal para el artista feliz sería, entonces, ese interesante punto medio: el artista que goza de satisfacción personal y de algo de dinero y reconocimiento. Todos sabemos que ese punto es difícil de alcanzar. La mayoría de los creadores se enfrentan a esa resistencia que diría Pressfield, ese desencuentro o desequilibrio entre sus motivaciones intrínsecas y extrínsicas.

Hasta aquí todo claro, ¿verdad?

Vuelvo al caso del pintor que estaba bloqueado.

Recuperando la motivación perdida

McGuinness se encontró con un cliente que vendía sus cuadros por cifras astronómicas y que gozaba del reconocimiento de la crítica, una rara avis. No obstante, la costumbre de pintar para vender y gustar se había hecho tan cotidiana que el hombre ya no sabía qué quería él pintar en realidad. Echaba de menos el soplo de la musa, ese flow maravilloso de su juventud, cuando pintaba toda la noche con hambre, frío y necesidad.

Tristísimo, lo sé.

círculo—Mi novio es ingeniero para Google. —Ah, el mío es inversor en empresas billonarias. —Eso no es nada, el mío vende vacas enteras conservadas en formol.

McGuinness le propuso el siguiente ejercicio para recuperar su motivación interna: le dijo que dibujara o creara un círculo en su estudio o en alguna parte de su hogar que no asociara con promoción y trabajo administrativo. Cuanto más “ritual” fuera ese círculo, mejor. Podía hacerlo con pintura, velas, colocando piedras, etc. De manera periódica, debía dejar todo lo que estuviera haciendo y entrar en ese círculo con sus instrumentos de creación.

Le dijo que dentro de ese círculo podría hacer lo que quisiera y pintar lo que quisiera. Podría pintar desnudo o haciendo el puente; podría dibujar cualquier cosa; pintar con pinceles, dedos o espátula, sobre lienzo o cartulina, sobre lo que fuera. No debía censurarse de ninguna manera.

Cuando terminara su sesión en el círculo, debía tomar lo que había creado y debía guardarlo. No podría volver a mirar siquiera lo que había producido hasta pasados tres meses.

El bloqueo desapareció. El pintor sabía que nadie tenía que ver su obra. No había expectativas. La única motivación era la del arte por sí mismo.

Cuando miró lo que había creado en esas sesiones estrafalarias, vio que había cosas que no le gustaban, cosas que sí le gustaban y cosas que le encantaban y que vendería (y, de hecho, se vendieron muy bien). Aquello que no le gustaba servía para pintar encima y crear algo nuevo.

La escritura también tiene sus círculos mágicos

En 2014 escribí una novela corta en un par de sesiones maratonianas. La escribí en un entorno diferente al que suelo utilizar. No la había leído desde entonces.

El otro día la encontré y me maravilló la felicidad que había en ese texto. La diversión, el desparpajo y, a la vez, el deseo de superarme metiéndome en temas que no dominaba. Recuerdo que la escribí en una época en la que tenía la sensación de no estar escribiendo nada en condiciones. Sí, estaba un poco bloqueada y frustrada.

Ese fue mi círculo, creo. Solo el papel y yo, nada más.

¿Cuál sería tu círculo?

No siempre podemos escribir en el círculo. A veces tenemos encargos, obligaciones, limitaciones y tenemos que ceñirnos a reglas y expectativas. Pero creo que alguna vez todos tendríamos que escribir solo para nosotros.

Buscar nuestro propio círculo ritual.

Los resultados sorprenden. Pueden ser buenos o malos, pero siempre son felices.

 


Notas:

  • Imagen de cabecera de un círculo de Yulia Glam en Shutterstock. Imagen de señoras con novios ricos de Darren Baker en Shutterstock.
  • Si te ha gustado, por favor ayúdame a seguir dedicando mi tiempo a estudiar, analizar y comentar asuntos relacionados con el aprendizaje de la escritura y de lo literario. Solo con adquirir y leer alguna de mis obras ya estás marcando la diferencia. ¡Hay de todo, desde tan solo 0,99 €! O puedes contribuir en mi Patreon.

16 comments

  • Ana González Duque

    agosto 24, 2017 at 4:47 pm

    Me has hechizado con el McGuiness de las narices. Ya me he leído el de productivity y lo saco en el podcast de la semana que viene.
    Me gusta lo del círculo mágico. Tiene su aquel.

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  • Antonio Távara

    agosto 25, 2017 at 3:48 pm

    Tengo una relación de amor-odio con esto de la creatividad.

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  • Denny Walls

    agosto 26, 2017 at 1:02 am

    A mi me ha pasado algo un poco distinto. Llevaba años escribiendo de forma esporadica y hubo un momento en que tuve que parar para dedicarme a mi carrera profesonal (estudio y trabajo, que no tenian mucho que ver con la escritura creativa) y al final termine somatizando en enfermedades varias, el estres acumulado por no poder escribir. Era como si el cuerpo me obligara a ser escritora, y yo ni tonta ni peresoza, le hice caso. Agradezco eso si contar con el apoyo de mi madre para esto, ella me tiene mucha fe =)

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  • Eduardo Norte

    agosto 28, 2017 at 12:08 pm

    Me encanta la idea del círculo, Gabriella. Creo que todos necesitamos salirnos de los convencionalismos y hacer lo que nos de la gana de vez en cuando. Creativamente hablando, claro 😉
    Un abrazo

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  • torpeyvago

    agosto 28, 2017 at 1:23 pm

    Mira, mi círculo, de momento, es el Universo completo.
    Sólo tengo tiempo para escribir lo que me apetece. Es una de las ventajas de ser mediocre 😉

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  • MissEmerty

    agosto 28, 2017 at 3:39 pm

    ¡Me encanta lo del círculo!
    Te sigo desde hace poco y estoy comenzando a ponerme al día, pero los pocos artículos que he leído tuyos me encantan 😀
    He de decir que me ha encantado la definición del círculo para algo tan “sencillo”. Este artículo me lo guardo 😀

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  • Carlos Díaz

    agosto 30, 2017 at 2:18 pm

    Hola Gabriella , te sigo desde hace un par de meses y tus articulos me han sorprendido gratamente.

    Muy interesante lo relacionado con esos rituales que cada creador necesita para fluir y mantener su propio proceso creativo funcionando.

    Gracias por toda la experiencia e información útil que compartes, leerte hoy ha sido una buena manera de comenzar el día.

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  • Adela Castañón

    agosto 30, 2017 at 4:12 pm

    No dejas de sorprenderme, Gabriella. Y de animarme. Porque has hecho que tome conciencia de que soy una afortunada que escribe mucho más tiempo dentro del círculo que fuera de él. ¡Gracias!

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  • irisvlog

    septiembre 5, 2017 at 1:25 am

    ¡Hola! Vengo desde el blog de Jennifer Moraz y la verdad es que me he enamorado de ti <3 me gusta el tema de tu blog, la forma tan sencilla en que redactas y los recursos que compartes. ¡Me verás más por aquí! :3

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  • María

    octubre 5, 2017 at 11:40 am

    Me parece muy interesante. En un momento de bloqueo total, voy en busca de ese círculo.

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  • Andrés Cuadros García

    enero 2, 2018 at 6:22 am

    Espero con ansias algún día poder leer esas novelas de vampiros con purpurina que van a colegios de magos mientras intentan derrocar un imperio distópico donde solo hay adolescentes con cara de palo. ¡Vampiros con purpurina! cómo no se le había ocurrido a alguien algo así?

    Excelente post como todos los demás. Gracias por compartirlo.

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  • Laura Antolín

    diciembre 5, 2018 at 4:39 pm

    Las expectativas, propias y ajenas, enrarecen el proceso creativo. No puedo estar más de acuerdo.
    Ojalá me hubieran contado lo del círculo hace años cuando me bloqueé como pintora, otro gallo…
    Debí de trazar mi propio círculo sin saberlo y dentro de ese círculo me puse a escribir. Ahora, después de diez años juntando letras, necesito volver a la pintura, que dejé arrinconada. Supongo que fui ampliando el círculo de la escritura sin darme cuenta hasta que lo invadió todo y acaparó mi atención, dejando de ser una parcela dentro de otra para convertirse en el espacio total.
    Cualquier día, vuelvo al otro circulo, que ahora es el pequeño donde ya no pasa nada, si no pasa nada. Donde colores, formas y sombras me reclaman. (Hasta que lo salpique todo y me refugie de nuevo en el otro, por entonces “el círculo”, donde se arrinconarán palabras, papeles y libros. Ay, ay, de círculo en círculo…)
    La palabra “círculo” nos viene del latín “circulus”, un diminutivo de “circus”, ese espacio para espectáculos circenses. Así parece que la idea de esa geometría perfecta acoge desde los tiempos el más difícil todavía del gesto creativo. Una representación de circo sí conlleva expectativas, las del público (maravillado ante las proezas ¿o deseoso de ver cómo se descalabra el trapecista?), pero antes de que un número salga a pista debe entrenarse sin focos y a solas, dentro del reducido espacio que ocupa un taburete, un aro, una pelota.
    El círculo que dibujamos en el aire al girar sobre nosotros mismos con los brazos abiertos es ahí donde proyectamos lo genuino. Lo válido. Cuando extrapolamos más allá de ese espacio íntimo, perdemos la esencia, por extralimitarnos. (Tampoco se trata de dar vueltas como mula en la noria, con orejeras y sin ver más allá. Ser giróvaro y no marearse es difícil; el truco consiste en no cerrar los ojos.)
    Como ves, querida Gabriella, tu círculo mágico da qué pensar… No lo perderé de vista y estoy pensando que casi me pongan dos: uno para escribir y otro para pintar. ¡Será por círculos!

    P.S. Leyendo “La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey”, de Mary Ann Shaffer, me acordé de ti. Pensé que tú podrías escribir algo por el estilo basándote en tus experiencias como Gabriella Literaria.

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    • Gabriella

      diciembre 7, 2018 at 12:03 pm

      Me apunto esa lectura entonces 😉

      Por cierto, ya que comentas el tema de los dos círculos… ¡cuán difícil es elegir entre uno u otro! Aunque dejé de lado mi parte artística para concentrarme en la escritura, a veces me pican los dedos y es que es algo que tiene que salir por algún lado. Elegí la caligrafía porque podía conjuntarla con mi faceta escritora, pero la verdad es que tiene que ser dificilísimo conjugar dos cosas como la pintura y ser autora.

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  • Javier

    diciembre 8, 2018 at 5:14 pm

    Pues me ha molado lo del círculo, lo voy a probar. Gracias.

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