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El secreto para escribir un bestseller de calidad (y otros recortes literarios)

abril 15, 2016 — by Gabriella15

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Definir a un bestseller es fácil. Best seller. Mejor vendedor. Un libro que vende mejor (más) que el resto.

Podemos debatir sin cesar sobre qué mecanismos llevan hasta el superventas (y cuanto más sé de la industria editorial, más estoy convencida de que el famoso boca a boca sirve de poco por sí mismo; que la distribución y la plataforma lo es todo, y que el momento clave de ruptura [ya sea total o parcial] con una tendencia alargada puede resultar en un éxito sorprendente. Y sí, el libro ha de manejar la intriga a la perfección (ese factor deseado de enganchabilidad) y ofrecer personajes con quienes los lectores quieran sentirse identificados (esto no debemos confundirlo con que se sientan identificados en realidad, que entonces para qué).

¿Y qué quiere el escritor medio?

(Aparte de sexo con groupies, claro).

bestseller de calidad¡Queremos un hijo tuyo, Pérez-Reverte!

Existe un unicornio dorado que yo diría que el 96,45% de los escritores persiguen, conocido como el bestseller de calidad. Este unicornio es especialmente atractivo porque, aparte de la purpurina y las pezuñas resplandecientes de colores imposibles, implica dos cosas, ambas necesarias para la supervivencia emocional y física del autor medio:

  1. Hacer mucho, mucho dinero y
  2. ser alabado por la crítica y sentir que has realizado algo de lo que puedes sentirte orgulloso/a.

Ahí tenemos contraposiciones cualesquiera: After frente a Harry Potter; el último libro de Belén Esteban frente a Canción de hielo y fuegoCrepúsculo frente a Perdida. Por supuesto que muchos odian y critican a Rowling, Martin y Flynn, pero estaremos todos de acuerdo en que su calidad técnica es notablemente superior a sus parejas en esta dicotomía infernal que acabo de mencionaros.

Y también tenemos fenómenos que han funcionado inesperadamente bien a nivel comercial y lector, teniendo en cuenta su trabajo y juego textual: La broma infinita, Middlesex, El nombre de la rosa, ¡el Quijote!

Ya he dicho que no hay una fórmula mágica para crear un superventas (o si la hay, todavía no la ha encontrado ninguna editorial), ni hay una explicación única y sencilla al hecho de que a veces el público ame una novelita sin cuidado ni forma y otras se desviva por algo hecho con mimo y diversos niveles de sentido. También hay un factor cultural muy poderoso: la respuesta ante diferentes tipos de literatura variará según dónde vivas, qué educación hayas tenido y muchos etcéteras más. Pero centrémonos en algo muy importante que suele entrar en juego con los libros que no solo son inteligentes, sino que además venden bien. Se llama doble codificación (double coding), y creo que Shrek es uno de los mejores ejemplos que conozco.

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Cómo saber si deberías tener un blog (Y otros recortes literarios)

diciembre 11, 2015 — by Gabriella48

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¿No decían que había muerto el blog? ¿Que Facebook lo había matado a sangre fría, vestido de azul, con una llave inglesa en la biblioteca?

No, no, aquí sigue. Aquí estoy, escribiendo palabras en la ventanita de WordPress, os lo prometo. No soy una inteligencia artificial: algunos de vosotros hasta me conocéis en persona y tendréis que admitir que para ser un androide estoy la mar de bien articulada. El blog ha sabido reinventarse y sigue siendo un combatiente de peso en la eterna guerra entre formatos, medios y métodos en el amplio abanico de posibilidades de la comunicación en línea.

La primera pregunta, claro, es la más necesitada, la que nos hacemos todos los que escribimos: ¿sirve un blog para vender libros?

No hay una respuesta única, pero podemos resumir más o menos lo siguiente: no, un blog no sirve para vender libros directamente, pero sí para conseguir un seguimiento que, con vista y tesón, podría llegar a tener alguna conversión a ventas.

Uf, cuánto trabajo para vender unos poquitos libros, ¿no?

Yo creo que la pregunta más importante se hace mucho menos:

¿Es un blog lo que yo necesito?

¿Deberías tener un blog? ¿Tú? Ya he hablado de la importancia de tener una plataforma, un lugar donde puedan encontrarte. No tiene que ser, por narices, un blog. En EBook Hermanos, por ejemplo, hablan de las posibilidades de marketing para autores sin blog, que pueden utilizar una sencilla página de lanzamiento, combinada con técnicas avanzadas de venta en Amazon. Un blog implica un esfuerzo bastante grande: no se trata solo de actualizar con contenidos de manera periódica, sino de mantener una interacción responsable y cordial con los lectores. Y no solemos hablar mucho de dinero, pero también hay costes involucrados: servidor, diseño, interfaz para la lista de correo… Estos costes, además, suben cuanto mejor funciona un blog.

Pero yo cavaría más hondo. Creo que la necesidad (o no) de mantener un blog se reduce a una pregunta crucial que nos hace Elisa Gabbert en la columna para escritores que lleva en Electric Literature.

¿Qué tipo de escritor eres?

deberías tener un blog

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Solo necesitas 20 minutos al día para escribir un millón de palabras (y otros recortes literarios)

junio 5, 2015 — by Gabriella13

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¿Cuánto es un millón de palabras?

Un millón suena grande, peligroso. Ahora decimos “6000 euros” y no suena, ni de lejos, tan ominoso como “un millón de pesetas”. Antes era mucho más fácil ser millonario.

Recuerdo que cuando leí el libro Write. Publish. Repeat, la divertida guía de Johnny B. Truant y compañía (más conocidos por libros gloriosos como Unicorn Western), los autores hablaban de millones de palabras. De haber escrito más de un millón de palabras en un año. Y eso entre tres. Este tipo lo consiguió en siete meses.

¿Podemos todos escribir un millón de palabras al año? ¡Eso son 83333,33 palabras al mes! ¡2740 palabras al día! (¡Sin contar el horror de las correcciones!).

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El método de Bradbury para lidiar con el rechazo editorial (y otros recortes de la semana)

abril 24, 2015 — by Gabriella14

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Creo que para mí el mejor momento de la semana es el viernes a mediodía, cuando compongo el artículo de recortes para el blog y me tomo la primera cerveza del finde.

Es como hacer un repaso sesudo de lo más interesante que has leído en los últimos siete días, mientras te aseguras de ir mermando poco a poco tus capacidades intelectuales. Es un poco como rendirse y decir “ya está, ya lo he dado todo. Ahí tenéis todo lo que he pensado desde el lunes. Ahora ya no tengo que pensar más“.

Como todas, ha sido una semana intensa, de trabajar mucho y de realizar una serie de enfrentamientos físicos y emocionales que me han dejado exhausta. Se suponía que esto de enfrentarte a tus temores te hacía más fuerte, ¿no? A mí siempre me deja temblando. Desde hace un tiempo tengo la idea de que si algo es difícil, razón de más para hacerlo. Ya sabéis, lo que dicen en todos los libros de autoayuda. Hay otra cosa que no te dicen los libros de autoayuda: el 90% de las veces te vas a llevar la hostia. Las razones por las que tenemos miedos muchas veces son lógicas. Las cosas son difíciles porque son difíciles, si no, las haríamos sin pensar.

Pero creo que el 10% de veces que no te llevas la hostia ocurren hechos sorprendentes. Y así no me quedo nunca sin ideas para relatos y siempre tengo algo que contarle a la gente en reuniones de esas incómodas en las que pasa un ángel y nadie tiene nada interesante que decir.

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El método Eisenhower. Cómo elegir lo que es realmente importante.

abril 30, 2014 — by Gabriella0

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Hace poco estaba leyendo, para variar, a James Clear (podéis leer un artículo suyo que traduje aquí, o ir directamente a su blog aquí), en un artículo en el que hablaba del método Eisenhower. Este es un modo de productividad que, si bien se inspiró en la metodología del presidente americano (imaginad la necesidad de productividad de una persona como Eisenhower, con la que le cayó a ese hombre encima), fue adaptado luego por gurúes de la productividad como Steve Covey (de hecho se menciona este método de pasada en el artículo que le traduje a Niall Doherty, con 69 técnicas de productividad).

Clear insiste en la efectividad de este método para ahorrar tiempo y ser más productivo, pero a mí lo que me llama la atención de esta técnica es su forma brutal de obligarte a elegir entre lo que es y lo que no es prioritario.

El método consiste en crear un cuadro de cuatro cajas, ordenadas por urgencia e importancia. En una va lo urgente e importante, en otra lo urgente pero no importante, en otro va lo importante pero no urgente, y en la última va lo que no es urgente ni importante. A partir de esta división de tareas se efectuarán las cuatro “D”:

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-Do (hacer): En el cuadro de las tareas importantes y urgentes (cuadro 1 del diagrama) solo cabe una acción: hacer, llevarlas a cabo.

-Delegate (delegar): En el cuadro de las tareas que son urgentes pero no importantes (3), uno debe intentar delegar (conseguir que otros hagan estas tareas). Esto es útil, imagino, en un entorno empresarial; para los freelancers se sugiere recurrir al outsourcing, que consiste en pagarle a alguien para que lo haga por ti. En España esto es algo que no es demasiado común, pero tened en cuenta que en EEUU es relativamente común en el mundo de los negocios pagarle a alguien en India para que actúe como asistente virtual. Para el caso de personas con muchísimo email o con tareas repetitivas pero relativamente sencillas, este tipo de asistente puede ahorrarles muchos quebraderos de cabeza.

-Defer (retrasar): Es el cuadro de las tareas importantes pero no urgentes (estas suelen ser tareas relacionadas con metas a largo plazo). Deberemos otorgarles un espacio de cumplimiento, una fecha y hora (o varias, si se trata de tareas grandes) para llevarlas a cabo (2).

-Delete (eliminar): Según este método, las cosas que no son ni urgentes ni importantes deben eliminarse (4). Esta es la parte que impresiona, porque nos hace ser conscientes de la cantidad de tareas que llevamos a cabo por obligación, por costumbre o por alguna visión idealizada de nosotros mismos.

Para dividir nuestras tareas en estas cuatro cajas es importante tener claro cuáles son nuestros objetivos a corto y largo plazo. También nos obliga a decidir qué cosas no son realmente necesarias, para evitar perder el tiempo con esa sensación de que estamos ocupados cuando realmente solo estamos llevando a cabo tareas que no nos aportan gran cosa y que nos quitan tiempo para lo realmente importante. Por tanto, creo que este es un método tremendamente útil para establecer prioridades. Uno podría pensar que lavar la ropa, por ejemplo, no es ni útil ni importante, pero intentar eliminarla de la lista nos probaría lo opuesto: necesitamos ropa limpia (ergo esta tarea no es urgente pero sí importante). También podría parecer que ir a tomar café con un amigo no es urgente ni importante, pero si nuestra vida se reduce a trabajar y necesitamos relajarnos con una vida social más activa, esta tarea es, desde una perspectiva a largo plazo, muy importante. No obstante, jugar al Angry Birds no es urgente ni importante, y a no ser que seas un desarrollador de juegos probando a la competencia, no tiene mucha justificación a largo plazo.

Implementar el método lleva tiempo. Lleva tiempo decidir qué es importante y qué no. Los profesionales aseguran que este tipo de sistema, bien implementado, puede ocuparte hasta una hora diaria, pero que los resultados ofrecen una recuperación de esa inversión más que sobrada, con pingües beneficios.

¿Qué opináis? ¿Es este un método que consideraríais probar? Si lo hacéis, no dejéis de contarme qué tal os ha funcionado.


Otra forma de aprovechar el tiempo es sacarle el máximo rendimiento a la corrección y revisión de tu libro. Si quieres un montón de  trucos e ideas para ello, ya sabes que tengo un libro que solo cuesta 2,99 € en Amazon 😉

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69 ideas para una productividad sobrehumana (traducción de un artículo de Niall Doherty)

noviembre 24, 2013 — by Gabriella22

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Me encantan los artículos bien escritos y razonados sobre productividad, aquellos que van más allá de “ten fuerza de voluntad y no te distraigas”. Y es posible que Niall Doherty, en su blog Disrupting the Rabblement, haya escrito EL artículo de productividad definitivo. Y sí, yo también soy consciente de la paradoja de dedicar tiempo que podría estar dedicando a cosas más importantes que leer (¡y traducir!) un artículo así, pero para ello hay unas instrucciones muy útiles que da Niall al principio del artículo. Ya le había traducido un artículo para su blog (Tus padres contra tus sueños), pero este en concreto me pareció de mayor interés para los lectores del mío. Así que, con su permiso, procedo a ofreceros mi traducción de su pieza. Ojo: es bastante larga, así que os recomiendo que lo vayáis leyendo como aconseja el propio Niall al principio. Lo que vais a ver a continuación es una lista bastante completa de trucos y maneras de alcanzar una productividad fabulosa. Yo ya utilizaba algunos y puedo decir por experiencia que funcionan, y muy bien.

Todo lo que hay a continuación en este artículo es de Niall. Hay un par de anotaciones mías que aparecen en burdeos. Podéis ver el artículo original aquí.