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Hecho es mejor que perfecto

Abril 17, 2017 — by Gabriella11

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perfecto

Hace tiempo que quería hablaros del culto a lo hecho. La secta de lo terminado. Se trata de un manifiesto que crearon Bre Pettis y Kio Stark un día en la cama. Lo escribieron en veinte minutos, porque solo tenían veinte minutos para escribirlo.

No abogo por hacer las cosas mal y a medias: esa mentalidad es la que lleva a libros desastrosos. Pero el perfeccionismo, el ansia por hacer nuestro mejor trabajo, es una fuerza paralizadora y maligna que nos afecta a muchos. Nos lleva a empezar miles de proyectos y abandonarlos en cuanto entran en juego el miedo y el aburrimiento. Y esa incapacidad para terminar nuestros proyectos provoca un derrotismo nefasto, un círculo vicioso de relatos y novelas sin terminar.

¿Cómo acabar con ese perfeccionismo?

Es fácil.

No, perdón. No es fácil. Pero la teoría es sencilla.

Solo hay que hacer caso de Pettis y Stark y seguir sus reglas:

Hay tres estados de ser: no saber, acción y terminado

Pasamos de no saber nada ni habernos puesto a ponernos y a terminar nuestra obra o proyecto. Por eso el manifiesto dice que no existe “la etapa de edición”, en el sentido de que editar puede convertirse en una excusa para quedarse atrapado para siempre entre la nada, la acción y el ansiado final.

Acepta que todo es un borrador. eso te Ayudará a terminarlo

Sabemos que incluso en la decimonovena corrección seguimos trabajando en un borrador, en un proceso. Debemos elegir cuándo convertir ese borrador en un borrador en el que ya no seguiremos trabajando. Es decir: debemos decidir cuándo ese borrador se convertirá o bien en un libro presentado para publicación o bien en un proyecto definitivamente abandonado o destruido.

No existe la etapa de edición

No te obsesiones con la etapa de cambios. En la escritura, todo es cambio. Escribimos, reescribimos. Releemos lo escrito y reescribimos de nuevo. El texto está en evolución constante, desde el principio. Vamos de la escritura a la publicación. Corrige cuando toque corregir, establece un tiempo y número limitado de revisiones y tira millas. Escribí un libro que te ayudará con eso.

No vayas editando sobre la marcha. Concéntrate primero en terminar tu libro. Ya editarás después.

Fingir que sabes lo que estás haciendo es casi lo mismo que saber lo que estás haciendo, así que vas a tener que aceptar que sabes lo que estás haciendo (aunque no lo sepas) y hacerlo

En otras palabras: la documentación ha de terminar en algún momento. La reescritura ha de terminar en algún momento. Nunca escribirás tan bien como en tu cabeza. Es verdad, tal vez estás engañando al mundo y en realidad eres un sucio impostor. Eso no importa. Finge que sabes escribir hasta que sepas escribir.

Destierra la procrastinación. Si esperas más de una semana para llevar a cabo una idea, abandónala

Puede que tengas la idea perfecta para un relato o una novela, pero, seamos realistas, si no te has puesto con eso en el plazo de una semana, posiblemente no te pongas nunca. Manda esa idea a tu libreta de notas (física o virtual) y deja tu cabeza un poco más limpia de “cosas por hacer”.

El objetivo de terminar no es terminar en sí, sino poder ponerte con otras cosas

Como ya he dicho muchas veces, terminar es, a mi juicio, el tercer consejo más importante para un escritor después de escribir mucho y leer demasiado.

Para escribir bien hay que practicar mucho, pero de nada sirve practicar con cosas a medias. Para poder escribir muchos libros necesitas terminar el primero.

Una vez hayas acabado, puedes tirarlo a la papelera

Increíble, pero cierto. Compartir tus textos es bueno (por aquello de las opiniones ajenas y la alimentación), pero tirarlos a la basura también está permitido.

¿No es maravilloso saber eso? Yo lo encuentro liberador.

También tienes derecho a abandonar un proyecto, sobre todo si llevas varios proyectos a la vez y no estás avanzando en ninguno. Pero abandónalo de forma definitiva, échalo de tu mente. Que no se acumule ahí con el resto de tareas que nunca terminaste.

Ríete de la perfección. Es aburrida y hace que no termines nunca

JAJAJAJA.

Apunta con el dedo a la cara de la perfección y descojónate/desorínate/desterníllate. Ríe conmigo.

la gente que no se ha ensuciado las manos no tiene razón. hacer algo es lo que te da la razón

¿Te acuerdas de toda esa gente que viene a decirte todo aquello en lo que te has equivocado?

¿Cuántos libros han escrito ellos?

La experiencia es un grado. Un grado gigante.

El fracaso cuenta como hecho. También cuentan los errores

¿Recuerdas esa novela que escribiste que ahora miras y te hace encogerte de la vergüenza?

La necesitabas para escribir esa otra que te produce tanto orgullo.

La destrucción es una variación de hecho

Aunque la tiraste a la basura, sí, esa novela estaba terminada. Cuenta.

Si tienes una idea y la publicas en internet, cuenta como el fantasma de algo hecho

Hablar de algo siempre es “el fantasma de”, no es ese algo en sí. Comparte tus ideas, claro, pero desarróllalas. Y termínalas.

Hecho es el motor de más

Cuanto más termines, más te aficionarás a terminar. Y más terminarás y más libros tendrás ahí fuera, publicados y coleando.

Esta publicación no es perfecta. Pero está hecha y la estás leyendo, lo cual me parece un logro estupendo.

¿Qué es lo último que has terminado tú?

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Primera imagen: Joshua Rothhaus / Segunda imagen: James Provost


escribir a cuatro manosNi ratas ni ratones eran grandes guerreros y la pelea en sí misma era un desastre; no acertaban una y no paraban de tropezar, mientras se insultaban con una saña inaudita. Es un hecho poco conocido, pero los roedores son los reyes del insulto:

—¡Eres esférica como un globo! ¡Podría hallar países enteros en tu redondez!

—¡Pues para ser un engendro infernal, no eres ni la mitad de guapo de lo que deberías ser!

—¡Tu ingenio es tan pobre que convierte en estúpidas las cosas sabias!

—¡Y tú eres la tataranieta lejana de un conejo!

—¡Rompepuertas! ¡Costal de papas y manteca!

(El día del dragón, Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina).

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Cosas útiles que puedes hacer con tu libro de relatos

Marzo 9, 2017 — by Gabriella11

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Tengo una lista en Evernote donde recopilo las preguntas que me hacen por email o mensaje privado. De vez en cuando la imprimo, hago papeletas con cada pregunta, las tiro al aire al son de I’m So Excited y la que cae encima de mi gato es la que meto en la sección de Consultorio.

Está bien. Vuelvo a empezar.

Cuando algunas preguntas se repiten en mi correo suelo apuntarlas para hacer un artículo sobre ellas. Tal vez no un artículo muy completo ni muy largo, pero sí una respuesta general que pueda servir a otros escritores que visiten este humilde, modesto y estrambótico blog.

Últimamente me han llegado varias preguntas técnicas sobre el tema de los libros de relatos. Y ya digo que son preguntas que he recibido unas cuantas veces, como si yo supiera cuál es la respuesta a todo solo por haber sacado un libro de cuentos.

Por cierto, sí sé cuál es la respuesta a todo: es 42. Pero, sobre libros de relatos, veamos si puedo arrojar algo de luz a un mundo tenebroso, espinoso, calamitoso y otras cosas terminadas en -oso que poco tienen que ver con la familia ursidae.

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¿Es necesario escribir todos los días?

Febrero 27, 2017 — by Gabriella26

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No solemos preguntarnos si un violinista tiene que tocar a diario el violín o si un nadador olímpico tiene que nadar todos los días. Supongo que, una vez más, juzgamos la escritura con lupas y filtros distintos.

Detrás de una pregunta que parece tan inocente hay una respuesta cargada, como arma que lleva un diablo sevillano.

Es que la pregunta esta (cargada, recargada, recargadísima como un retablo manierista o un poema quinceañero) nos lleva a otras dos preguntas:

  1. ¿Qué englobamos dentro de la palabra escribir? ¿Simplemente soltar palabras, reescribir, corregir, revisar, planificar…? Si un día escribo y al día siguiente corrijo lo escrito, ¿he escrito un día o dos días?
  2. ¿Qué más da cuándo escribes y con qué periodicidad? ¿Acaso no es lo mismo escribir en un día 7000 palabras, y luego no escribir en una semana, que escribir  1000 palabras cada día durante una semana?

Os aseguro que no hay una respuesta clara y universal a estas preguntas, pero como este es mi blog y me lo fo… traji… for… tir… le hago el amor tiernamente como quiero, hoy he venido a dar mi opinión. Lo cual no quita, claro, que esa opinión esté basada en una larga experiencia personal y en un estudio muy cotilla de los métodos y sistemas de otros escritores, además de un interés exacerbado (y posiblemente enfermizo) por todo tipo de escritos sobre ciencia del comportamiento.

También hay que tener en consideración que cada persona es un mundo y tendrá su propia experiencia y opinión y en realidad no es necesario que me tire usted esa piedra, caballero, que duele.

Así que, si bien no tengo la verdad universal, puede que tenga un poquito más de vista que alguien que acaba de empezar a escribir, o que el charcutero de la esquina, por mucho que te mire con amabilidad y siempre te sirva los cachos buenos del jamón, sí, esos oscuritos a cuchillo que gritan tu nombre en varios idiomas.

escribir todos los díasEse hueso, ese mismo, que veo que te sobra. Que lo tienes ya casi terminado, shiquilla. Es pa mi perro, te lo juro.

Al grano, Gabriella, ¿debo escribir todos los días o no?

Yo creo, muy personal y humildemente, que sí es necesario escribir a diario. Por lo menos, si quieres escribir mejor, dedicarte a la escritura con cierta entrega (no como puro disfrute, afición, hobby o para ligar más). Ya sé que he hablado antes de todo esto, pero es algo a lo que nunca he dejado de darle vueltas. Espero poder expresar bien y de manera coherente cómo he llegado a esta conclusión.

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¿Cómo se escribe una novela a cuatro manos?

Febrero 2, 2017 — by Gabriella28

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Una bloguera de éxito, un emprendedor, un life coach y un experto en marketing entran en un bar.

El camarero los mira de arriba abajo, admira el Mac nuevo que la bloguera lleva bajo el sobaco y las gafas hipster del emprendedor. Admira las firmes pantorrillas que ha conseguido el life coach tras horas interminables de pesas y yoga (que combina con lecturas de economía avanzada mientras bebe café orgánico). Intenta admirar algo del experto en marketing, porque el camarero es un hombre noble que ama a sus semejantes, pero mira a sus ojos y solo ve las llamas infernales de la codicia. Tampoco ayuda el hecho de que ya conozca a este tipo, y siempre le pide bebidas raras, con nombres en inglés que nadie conoce. ¿Cómo diablos se hace un Inbound Content con tequila?

Pero el camarero es de paciencia suprema, formado en las mejores escuelas de hostelería budista del país. Así que se pone su mejor sonrisa y pregunta:

—¿Qué puedo hacer por ustedes, dama y caballeros?

—No —contestan todos al unísono—, ¿qué podemos hacer nosotros por ti?

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El truco definitivo para arrasar en redes sociales

Enero 18, 2017 — by Gabriella32

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A veces me vienen amigos y conocidos que tienen algún tipo de afición o profesión artística y me miran como si fuera una especie de alienígena del espacio exterior.

Entrecierran los ojillos y ya sé lo que se aproxima.

“¿Y a ti cómo es que te sigue tanta gente en redes sociales?”.

Mi respuesta inicial es sentirme muy ofendida. ¡Porque hay mucha gente a la que les gustan mis libros y mis artículos, claro! ¿Cómo pueden poner eso en duda? ¡Menudo descaro!

Y ellos ponen esos ojillos en blanco y muestran su mejor cara de: “Ya, lo que tú digas, que desde que superaste los siete mil seguidores en Twitter te has vuelto de un creído insoportable”.

Solo que no dicen eso, porque escojo a mis amigos por su educación y comportamiento respetuoso, entre otras cosas (por desgracia, a fecha de hoy todavía no puedo controlar lo que piensan. Sigo en ello). Tienen mucho cuidado de no decirme a la cara lo mal que me ha sentado la fama; prefieren hacerlo a mis espaldas, mientras niegan con la cabeza y recuerdan tiempos mejores, en los que no los invitaba a fiestas multitudinarias en mi mansión de Beverly Hills ni los llevaba de paseo en mi limusina de tres plantas con chófer y minibar.

redes socialesRegalías de mi último libro

Es que es culpa mía, es culpa mía por no saber escuchar.

Tengo que aprender a fijarme mejor en lo que me preguntan en realidad. Fijaos en que la pregunta es “¿cómo tienes tantos seguidores?” frente a “¿qué puedo hacer yo para conseguir seguidores?“.

Si escuchara mejor, contestaría a la primera pregunta en vez de a la segunda. Porque contesto a la segunda y ellos en realidad no querían esa respuesta, así que yo hablo un rato hasta que me doy cuenta de que están mirando a otro lado y su atención ahora está fija en una mosca especialmente atractiva que se frota las patitas en la lámpara más cercana.

No puedo culparlos demasiado, porque, sí, esa mosca es bastante más interesante que yo, y porque eso es mucho mejor que los que asienten con energía y me dicen que vale, que muy bien, que muchas gracias, y que luego vuelven a sus redes sociales y siguen haciendo exactamente lo mismo de siempre (con los mismos resultados de siempre).

Preferiría, supongo, que fueran sinceros y me dijeran: “Pero es que todo eso que tú haces es demasiado trabajo. Además, seguro que a mí no me funciona, porque (insértense veinte excusas diferentes aquí)”.

Por lo visto, conseguir mil seguidores (o diez mil, o cien mil) es algo que ocurre cuando chasqueas los dedos y te secuestran y te presentan a una logia ultrasecreta formada por tuitstars, Facebook influencers y starlets de Instagram, donde vas pasando una serie de pruebas de habilidad mágica hasta que demuestras que eres digno/a de tener mil, diez mil o cien mil seguidores en las redes de tu elección.

arrasar en redes socialesY esta noche, amigos, tenemos a Carmen, la escritora de romántica-gore que nos asegura que en sus libros puedes ver a sus personajes fornicando del derecho... ¡y del revés!

Escribí un curso detallado para escritores sobre cómo conseguir visibilidad y seguimiento en Facebook. Tambíén tengo una pequeña guía gratuita en este mismo blog. Lo curioso es que mucha gente quiere tener más seguidores (y lectores potenciales) en Facebook, pero sospecho que pocos están dispuestos a hacer todo lo que se indica en ese curso (o incluso en esa pequeña guía gratuita). Todos siguen esperando ese chasquido milagroso.

Al final todo esto de los seguidores se reduce a un solo principio, a un “truco” que, por desgracia, está lleno de trabajo y, sí, esfuerzo.

Que sea un truco no implica que sea mágico, ni fácil. Funciona, eso sí.

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Cómo escribir más y mejor con el sistema de los tres cubos

Enero 6, 2017 — by Gabriella35

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Sabes que los propósitos de año nuevo no sirven de nada, ¿verdad? (Dices mientras me clavas tu pupila azul y te llenas la boca de roscón de Reyes).

De esa afirmación tal vez polémica hablaré bastante más en el email que mandaré la semana que viene a la lista de correo. Por ahora, vamos a dejarlo en que un porcentaje elevadísimo de personas no consiguen mantener esos buenos propósitos más de unas semanas, por muchas razones. Y en que lo que realmente funcionan son los hábitos y los sistemas.

¿Y qué tiene esto que ver con la escritura?

Hay muchos métodos y sistemas para la escritura, pero si todavía no tienes alguno te recomiendo que reflexiones sobre ello. Si eres un autor prolífico y publicado y feliz con su vida, me callo. ¿Quién soy yo para criticar tu caos eficiente?

tres cubosTú, felizmente ignorante de que existe mi blog, 
montando en bici con la pareja perfecta que conseguiste gracias a tus increíbles dotes literarias, intelectuales, amatorias y ciclistas.

Pero si eres un autor prolífico y publicado y feliz con su vida, es muy posible que no me estés leyendo. Si estás en esta web, leyendo este artículo, es por una de las siguientes tres razones:

a) No puedes vivir sin mi delicioso sentido del humor, mis reflexiones elevadas y mi adorable pelazo.

b) Te gusta leer sobre problemas que tú ya no tienes y reírte de todos nosotros, apuntando con el dedo a la pantalla.

c) No alcanzas todas tus metas como escritor y eso te frustra un pelín.

d) Eres de otro planeta y esto es lo único que pillas por tu wifi intradimensional con condensador de fluzo.

Espero que hayas elegido la c), porque las otras tres opciones me parecen preocupantes (aunque, sí, mi pelazo es una maravilla, eso no lo voy a negar).

Mi intención en este humilde (y modesto, siempre modesto) blog no es llenarte la cabeza de mil métodos diferentes. Eso puede llevar a otra forma de procrastinación: aprender y anotar cosas sobre diferentes métodos, sin llevar luego nada a cabo. Pero sí me gusta enseñarte lo que hay ahí fuera, para que luego pruebes lo que te apetezca. Y creo que este método sencillo de Jeff Goins del que vengo a hablarte es uno de los sistemas más lógicos y básicos que he encontrado para la productividad escritora.

Algunos ya sabéis que no soy superhipermegafan de Goins en principio, ya que gran parte de su enfoque está en la mentalidad del escritor y a mí también me gusta que me den enseñanzas más prácticas. Pero de vez en cuando sí que las da y creo que esta es excelente.

Tanto, que muchos de vosotros me diréis: “Ah, si esto que me estás contando yo ya lo hago. Eres una inútil, Gabriella: espabila y mejora tus habilidades telepáticas para contarme lo que YO necesito”.

Para otros podría ser bastante revelador, espero.

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Cómo escribir una novela con el método de las 30 escenas

Diciembre 1, 2016 — by Gabriella25

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Se dice que hay escritores de brújula, libres como el viento, y escritores de mapa, gente aburrida que se sienta a marcar su camino con boli barato y feo (de esos de publicidad que nunca pintan) en vez de responder a la llamada de las musas.

Otro dicho de esos que hacen más mal que bien, sospecho.

Uno de los problemas más comunes que me cuentan escritores (sobre todo escritores noveles) es que han llegado a la mitad de su novela y andan totalmente perdidos y bloqueados. Se debe en parte a que la mitad de la novela es la parte más tediosa y aburrida, pero también es una cuestión técnica. Al principio todos nos creemos escritores de brújula, pero en realidad conozco a muy pocos autores que funcionen así. Los que conozco son extraños genios con mentes prodigiosas y memorias espeluznantes (e incluso esos, con el tiempo, se han dado cuenta de la utilidad de cierta planificación).

escenasY luego está ese tercer tipo: los que buscan fórmulas mágicas de superventa y tienen brújulas así de peculiares.

Hay maneras incontables de planificar una novela y ya hablé de algunas de las más conocidas aquí. Todo el que te hable de su método te dirá que es el único y el mejor, pero si tenemos en cuenta que cada persona es un cúmulo de experiencias, circunstancias y procesos de aprendizaje distintos, tiene sentido que al final lo importante sea encontrar qué método te funciona a ti. Dicho esto, esta mañana me topé con un sistema que me pareció, cuanto menos, curioso. Se trata del método 10-20-30, que también podríamos llamar el método de las capas o el método de las 30 escenas.

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Presentaciones de El día del dragón y nuevo grupo de asesoría

Octubre 17, 2016 — by Gabriella2

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Ya estamos a lunes lunático y vengo corriendo para avisaros lo antes posible de dos cosas importantes y con fecha de caducidad. Si estás en mi lista de correo, probablemente ya sabrás todo esto y tienes permiso para irte a continuar con tu vida, que seguro que es mucho más importante que estas dos cosas importantes.

Y si no estás en la lista de correo o simplemente no has abierto todavía mi último email, préstame por favor unos segundos de tu tiempo. Que es más importante que mis cosas importantes y… bueno, ya me sigues.

Primero y fundamental: QUIERO VERTE. In person, en realidad, para que nos achuchemos y nos demos amor y jolgorio. Específicamente, tenemos tres oportunidades para ello:

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Esas son las tres presentaciones que tenemos programadas para El día del dragón, aunque probablemente organicemos alguna también en Vitoria y Santander a principios de 2017. Ya sabes: si estás en Madrid este viernes, ¡nosotros también! El aforo se está llenando muy rápido, así que si quieres venir, acuérdate de reservar tu plaza escribiendo a eventos@naufragiodeletras, mencionando tu nombre y número de asistentes. Para más información, puedes echarle un ojo también al evento que hemos creado en Facebook.

Eso es todo sobre las presentaciones. Ahora voy a hablar de mi nuevo grupo de asesoría.

Qué diablos es eso.

Pues algo que espero que responda a una pregunta que tengo desde hace unos años:

¿Cómo puedo ayudar a los autores que me escriben, sin tener que cobrar precios desorbitados de coaching, pero con una atención más personalizada que el típico curso para escritores?

Como ya sabéis, llevo un tiempo probando opciones para ayudar a otros autores. Ya está este blog, por ejemplo, donde ofrezco un montón de contenidos gratuitos. He dado charlas y conferencias, también gratuitas. El año que viene, si todo va bien, daré un taller intensivo en un festival grande, también gratis. También formé un grupo de Facebook con un desafío de escritura durante 30 días. Estuvo muy bien, y la gente salió muy contenta, pero tenía un problema: era gratis. Todos los días respondo consulta tras consulta en mi email… gratis.

¡Pero lo gratis mola! Es gratis

Lo gratis está muy bien, en teoría. Ese grupo de escritura que he mencionado funcionó genial, pero yo no podía dedicarle el tiempo que necesitaría, porque tengo que pagar mis vicios y para eso tengo que realizar otras actividades menos bonicas. Y también es verdad que la gente no se lo tomaba tan en serio como podría: cuando algo no te ha costado dinero, tiendes a darle menos importancia.

Necesitaba algún modo de darles atención más personalizada a los escritores que me lo pedían. Los artículos sirven, pero cada caso es especial y requiere una atención particular. Y os confieso que ando cansada de dedicar esa hora o dos diaria solo a responder consultas al correo electrónico.

Con frecuencia me han pedido servicios individuales de coaching o asesoría, pero el nivel de atención que ofrecería implicaría un precio muy elevado. No conozco a muchos escritores que puedan pagar más de 600 euros al mes solo para que les digan lo que tienen que hacer. Como escritora, tampoco me gustaría estar en esa situación.

Y sin embargo, cuando doy cursos o conferencias o lo que sea, lo que más les cunde a los asistentes son los diez minutos que pasamos charlando sobre su caso particular.

De ahí el grupo privado que estoy creando de dominación mundial asesoría.

¿Qué implica este grupo?

El trabajo con el grupo durará un mes, del 1 de noviembre al 1 de diciembre 2016. Podemos plantear continuar con el proyecto otro mes más, pero eso ya sería decisión de cada alumno.

Cada miembro del grupo recibirá atención personalizada y ayuda para desarrollar su estrategia, tanto artesanal (escritura propiamente dicha) como promocional (marketing) y técnica (edición tradicional y autopublicación). También habrá un grupo privado de Facebook donde los alumnos podrán realizar consultas, compartir textos si lo desean, y darse apoyo mutuo.

¿Qué incluye la pertenencia a este grupo?

Aparte del uso del grupo de Facebook ya mencionado, se incluirán los siguientes servicios:

Consultas privadas por email. El alumno puede realizar las preguntas que necesite y serán atendidas por correo electrónico o en el grupo de Facebook.

Un análisis estilístico. El alumno tiene derecho a un análisis de estilo de un extracto de su texto (hasta 1500 palabras) para encontrar fallos más comunes y proponer tácticas de mejora. Este tipo de análisis es, hasta la fecha, lo que más han agradecido los clientes que he tenido de corrección y de informes de lectura, ya que les ha permitido mejorar su estilo con rapidez y eficiencia. También se analizarán textos cortos que el alumno quiera compartir en el grupo de Facebook, si este lo desea.

Análisis de presencia online. Se realizará un análisis de la presencia social del alumno (redes, creación de contenidos, etc.) y se propondrán métodos para sacarle el máximo partido. En caso de mantener un blog, también se realizarán comentarios destinados a aprovechar su potencial en una estrategia de promoción.

Una propuesta de trabajo para avanzar. Se realizará un cuestionario al alumno para conocer su disponibilidad y estado respecto a la escritura, y se propondrán métodos para duplicar su productividad, progreso y el alcance de sus objetivos.

La intención es que este grupo se adapte a cada alumno: es decir, que sirva tanto para escritores entregados que dediquen cinco horas diarias a su progreso, como para autores ocupados que solo puedan dedicarle una hora a la semana.

vamos a lo importante: ¿cuánto cuesta?

El precio promocional de este grupo privado durante el mes de noviembre es de 95 € (¡IVA INCLUIDO!). El precio es promocional y además provisional, ya que no garantizo que se mantenga en caso de crearse un nuevo grupo para diciembre o enero.

Las plazas son muy limitadas. Quiero ante todo un grupo que se encuentre a gusto, que yo pueda apoyar y que se apoye entre sí, personas a las que yo crea que este grupo puede realmente ofrecerles algo importante.

Así que solo voy a ofrecer 8 plazas. Como ya mandé esta información a mi lista de correo hace poco, en estos momentos SOLO QUEDAN 2 PLAZAS. Animo a que cualquier persona interesada contacte conmigo lo antes posible. En caso de cubrirse todas las plazas y que no quede ninguna para ti, podemos apuntarte a una lista de espera para diciembre.

Si tienes cualquier duda o si quieres contarme tu caso particular para saber si este grupo es para ti, no tienes más que escribirme al email de siempre: gabriella(arroba)gabriellaliteraria.com

Por supuesto, entiendo que, aunque he intentado ajustar el precio lo más posible, dedicándonos a lo que nos dedicamos y en el momento en que vivimos, no está al alcance de todo el mundo. Os propongo por ello también la tarifa plana de Marketing online para escritores. No es una asesoría personalizada, sino una plataforma con todo tipo de cursos que solo cuesta 14,95 € al mes (y te puedes dar de baja cuando quieras). Yo he tenido el honor de crear el primer curso (Facebook para escritores), pero poco a poco se irán subiendo todo tipo de cursos apetitosos: Google Analytics, Scrivener, email marketing, Twitter, etc., etc., etc.

Sé que a nadie le gusta el típico post promocional de ven-a-mi-curso-y-gástate-las-pelas. Pero también sé que comprenderéis que no puedo seguir ofreciendo todos los servicios que estoy ofreciendo sin cobrar por ello. He aprendido muchísimo de esa experiencia y la agradezco, pero creo que ha llegado el momento de ir un poco más allá. Creo de verdad que con este grupo podemos hacer algo especial 🙂

EDITANDO A 18/10/16:

Las plazas ya están TODAS cubiertas. Si te interesa, escríbeme de todas formas para ponerte en lista de espera para el próximo grupo (probablemente enero).

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Hacer la cama te hace mejor escritor (y 30 trucos más que debiste contarme)

Octubre 7, 2016 — by Gabriella20

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Escribir es muy fácil.

Solo hay que ponerse. Escribir mucho. Y leer, leer a destajo. Cualquier web de medio pelo te lo puede decir con gusto resabiado y unas cuantas imágenes de puestas de sol con citas motivadoras.

trucosYes.

Si no quieres leer más de 5000 palabras sobre la dura realidad del escritor (y quién te culparía por ello), abandona. Vete a disfrutar del aire libre o ve una comedia romántica made in America. Un 50% de esas acciones acabará con muchas de tus neuronas, pero eh, el alcohol también lo hace y yo escribo esto con una copa de vino a mi lado, que para algo es viernes.

Como todo en la vida, nada es sencillo ni tajante. Abrí este post con una mentira tan gorda que podríamos usar la nariz de Pinocho como ascensor orbital. No solo hay que escribir (¡que dicen que es fácil y bonito!), sino aprender y progresar y conocer nuestras herramientas. No se trata solo de leer mucho, sino de leer bien y sacar provecho de lo leído. Puedes hacerlo a solas o buscando la compañía de una comunidad que te ayude a avanzar y que te dé apoyo. Y mil trillones de repebillones de cosas más.

Hay muchos buenos consejos y todos tenemos algunos, grandes, importantes y poderosos, que querríamos contarle a nuestro yo del pasado. Pero luego hay otros menos evidentes. Lifehacks, tal vez. Trucos que no solemos mencionar, tal vez porque parezcan obvios, tal vez porque necesitas llevar muchos años en un sector o industria para entender que sí, que son reales y funcionan e igual hay que hacerles un poco de caso. Son cosas pequeñas que hacen una gran diferencia. Generalmente no te los vas a encontrar en páginas para escritores. Por lo menos no en páginas al uso.

Puede que sea porque tendemos a ver ciertas acciones por separado. No vemos el acto de escribir como una parte encajada en un sistema vital. No nos damos cuenta de su función dentro de una visión holística. A poca gente se le ocurre cómo influye el salir a correr por las mañanas en el hecho de escribir por la tarde. Pero la cuestión es que influye y tampoco hace falta leerse un libro de Murakami para intuirlo.

Así que ahí van. 31 trucos que se me han ido grabando a fuego en estos años de nadar en las aguas de la publicación y la escritura. Algunos han salido de las listas de 88 consejos vitales de Raptitude: me los encontré hace poco y me sorprendió la cantidad de ellos que no solo eran aplicables al hecho de escribir, sino a mi propia experiencia.

Aquí está el primero.

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20 preguntas para crear el escenario perfecto

Agosto 24, 2016 — by Gabriella26

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Creo que describir entornos es difícil.

¿Cómo se crea el escenario perfecto para nuestra historia? Algunos no sabemos cómo empezar, otros no saben dónde parar.

Algunos preferimos describir entornos desde la percepción de los personajes, otros prefieren que los entornos describan a sus personajes. No hay una forma óptima de hacerlo, pero sí que es recomendable que haya alguna ambientación, aunque sea mínima, y que esta tenga más peso en la creación artística que “la habitación era grande y luminosa” o “el sol se ponía tras las montañas”. El mundo está lleno de novelas donde la ambientación destaca por su ausencia o por su insoportable, barroca, tediosa, repetitiva y antepuesta presencia.

¿Cómo conseguimos una ambientación adecuada?

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Es muy cansado eso de estar todo el rato pensando en cómo meter la ambientación correcta, más que nada porque esa fijación por describirlo todo puede ralentizar nuestra composición de la acción. La búsqueda de la palabra justa para expresar el color del cabello de nuestro protagonista es lo que hace que nos paremos, que nos arranquemos nuestro propio cabello (rubio ceniza, por cierto). En definitiva, es lo que hace que surja ese estúpido perfeccionismo que nos bloquea, que interrumpe el flow y que nos transmite, en resumen: “escribir es difícil y ya no quiero hacerlo más”.

Personalmente prefiero preocuparme por el entorno después, cuando ya he soltado todo lo más importante de la trama. Me detengo en el borrador en algún momento para incluir detalles de ambientación, pero por lo general prefiero meterlos en una segunda vuelta. Hay muchas maneras de trabajar una puesta en escena, pero ayudan mucho las preguntas. No solo sirven para darnos ideas sobre cómo ambientar nuestra obra, sino que nos enseñan a desarrollar nuestra capacidad de observación (y a aplicar esa habilidad observadora en la creación de nuestros textos).

A continuación he recopilado un montón de preguntas utilísimas: si os atascáis con vuestras descripciones, probad a usarlas. Recomiendo que lo unáis también a este artículo, más orientado a aspectos formales, para rematar el resultado final.