main

escribirescritoresescritura

¿Funciona el crowdfunding para escritores? (Incluye testimonios)

agosto 11, 2015 — by Gabriella24

guitar-case-485112_1280-960x640.jpg

Como cualquier tendencia que se precie, el crowdfunding iba a salvar el mundo.

Este tipo de micromecenazgo prometía ser una manera de que pequeñas editoriales y autores que buscaban autoeditarse pudieran, por fin, contar con los medios necesarios para llevar a cabo sus proyectos. ¡Liberación! ¡Revolución! ¡Guillotina!

Con este sistema ya en movimiento desde hace unos años, a través de plataformas como Kickstarter, Verkami o Lánzanos, llega el momento de echar la vista atrás y preguntarnos si esta promesa es cierta: ¿funciona en realidad el crowdfunding para escritores? Para ello os traigo hoy toda una serie de experiencias y opiniones de personas directamente involucradas en la materia.

Primero, respondo a la pregunta que os estaréis haciendo todos los que hayáis vivido bajo una piedra en los últimos cinco años (o los que, simplemente, no tenéis Facebook): ¿Qué significa crowdfunding?

Crowdfunding se compone de crowd (multitud) y funding (financiar) (sí, sí, ya sé que mi nivel inglés es impresionante; podéis dejar de mandarme emails exclamativos). Wikipedia lo define como “la cooperación colectiva llevada a cabo por personas que realizan una red para conseguir dinero u otros recursos”. Y todos sabemos que sacar un libro no es precisamente barato, sobre todo si hablamos de publicación en papel.

Personalmente tengo sentimientos algo encontrados sobre el tema del micromecenazgo para escritores, ya que solo suele cubrir lo que es la creación propiamente dicha del libro. Stacey Jay, una autora estadounidense de novela juvenil, acabó retirando su campaña después de todo el odio y polémica que generó el que pidiera también financiación para ella, dinero para cubrir sus horas de trabajo en relación al proyecto. Por lo visto a la gente no le gusta eso de que los escritores comamos. Por suerte, desde entonces han surgido otras iniciativas dirigidas a financiar al escritor (o artista) en sí. El caso más conocido es Patreon, del que hablaremos también en este artículo.

El micromecenazgo ha tomado muchas formas desde aquellos primeros y revolucionarios kickstarters o maxidonaciones que hacían grupos de música para sus giras y grabaciones (Extremoduro ya lo hizo en 1989, financiando su primer disco mediante “vales” de 1000 pesetas). Ha habido desde entonces muchos casos sonados (¿os acordáis de Diaspora, que iba a ser la gran competencia de Facebook? Su creador se suicidó, y es muy posible que el éxito brutal de su campaña de crowdfunding tuviera algo que ver). Han aparecido muchos híbridos, ya enfocados a determinados sectores. En el mundo editorial pueden tomar la forma de coedición, donde una editorial financia una publicación mediante micromecenazgo, con ayuda promocional del autor. Tal vez la editorial más conocida para este tipo de publicaciones sea Libros.com.

He tenido la suerte de poder charlar con dos personas que han podido financiar su libro gracias a estas campañas de Libros.com, y aquí os dejo sus experiencias:

Cristina Grela

1

A Cristina la conoceréis más bien por el nombre con el que escribe en su blog y en Twitter (y a veces hasta en mis comentarios), Cris Mandarica. Cris ha sacado su primer libro con Libros.com, y esto es lo que me cuenta al respecto:

El crowdfunding es un proceso bastante duro, porque hoy en día conseguir que 100 personas compren tu libro (en este caso, precompren) es algo muy complicado. En Amazon y plataformas similares hay una gran cantidad de libros a 2/3€, que es la mitad de lo que cuesta el mío. Cierto es que el mío va a tener detrás el trabajo de profesionales del mundo editorial (como una corrección profesional, que yo no habría podido hacer de autopublicarlo), pero a veces la gente no se para a pensar en eso.
En el mes (aproximadamente) que ha estado en vigor la campaña, me he dedicado a ella y los apoyos han venido con cuentagotas, pero han ido llegando. Estoy muy contenta con los resultados obtenidos. Algunos de los apoyos han llegado de la familia, pero nunca antes había publicado nada, así que todo el apoyo es necesario.

Estoy convencida de que si la próxima vez que escriba algo y decida publicarlo, vuelvo a intentarlo a través del crowdfunding, me será mucho más fácil, porque ya habrá reseñas (¡espero que positivas!) de mi primera novela, y por lo tanto ya me conocerá más gente.

Si me decidí por el crowdfunding ahora, es porque llevo un año, más o menos, conociendo a gente relacionada con la literatura (escritores, bloggeros que reseñan etc), visitando blogs que hablen sobre el proceso de escritura y publicación y compartiendo esos artículos, así como creando contenido propio sobre ese tema, y colaborando con ese contenido también en otros blogs, para conseguir más visibilidad en la red (pero no sólo por eso, también lo hago porque me gusta).

Sé que darse a conocer así es un proceso lento, pero creo que es el más seguro, el que probablemente tendrá una tasa de rebote menor (me refiero a gente que te sigue y luego deja de hacerlo). La gente tiene que conocerte a ti para querer comprar tu libro, y no bombardearlos con tu libro, porque eso puede dar lugar a que te etiqueten como cansina.

Por eso he lanzado la campaña de crowdfunding ahora, porque creía que conocía la gente suficiente para poder hacerlo. Lo más satisfactorio de este proceso ha sido atreverme a compartir la novela con una editorial y que me hayan dicho que están interesados, que le ven posibilidad, que no es terriblemente mala (opinión a la que todos los que escribimos tenemos miedo). Sin feedback, es difícil seguir avanzando por el camino correcto.

detrás de la pistola

Me gusta mucho lo que apunta Cris sobre dedicar un tiempo a hacerse un hueco en el mundillo antes de lanzarse a promocionar un libro o una campaña como la que ella realizó. Como veis, aunque contaba con el apoyo de una editorial, cayó en sus manos gran parte del trabajo publicitario, algo de lo que muchas campañas de crowdfunding parecen olvidarse (ni que decir tiene que, sin una buena promoción, una campaña está destinada al fracaso).

Miquel Soria

miquel soria

Miquel no es ningún novato en esto del micromecenazgo. Aquí os dejo su experiencia, donde nos habla de las ventajas y desventajas de diferentes plataformas y sistemas:

La verdad es que hace bastante tiempo que conozco este sistema de financiación y siempre me ha parecido una alternativa fantástica a tener que pasar por el aro de un préstamo bancario.

Al principio, mi contacto con este mundo fue más bien pasivo, aunque no tardé mucho en hacer alguna que otra pequeña aportación a proyectos que me llamaron la atención. El caso es que no pasaba de ser un tímido donante ocasional.

Hasta que llegó el día en el que empecé a elaborar proyectos creativos con amigos, proyectos que requerían de un respaldo económico con el que no contábamos, así que decidimos probar suerte y dejar esos recursos en manos de una campaña de crowdfunding. Habíamos visto en muchas ocasiones como proyectos desconocidos y muy caros salían adelante con facilidad, y eso nos motivaba mucho para arrancar dicha campaña. Por desgracia, nosotros no tuvimos tanta suerte y una tras otra, las campañas no resultaban.

La plataforma que intentamos fue Verkami. Nos asistió muy bien para preparar todo lo necesario y hacerlo lo más atractivo posible, pero la cosa no llegó a cuajar.

Fue precisamente tras comprobar la poca viabilidad de nuestras campañas cuando empecé a conocer la cara más amarga de esta clase de plataformas y que permite que algo tan loable como el micromecenazgo se desvirtúe y corrompa. Mientras proyectos pequeños no eran capaces de abarcar donaciones suficientes, proyectos grandes en manos de empresas perfectamente capaces y solventes acaparaban las donaciones haciendo uso de su capacidad de convocatoria, usando las campañas de crowdfunding meramente para ahorrarse gastos en sus proyectos. Esta manera deshonesta de proceder hace que la gente entre en las plataformas de crowdfunding, invierta su donación en un proyecto mejor publicitado por tener una estructura y recursos detrás, dejando a los que quedan en la sombra por su escaso tamaño solo con las migajas.

Llegué a perder en parte la fe en esta clase de plataformas, aunque nunca en la idea inicial del crowdfunding. Y así fue como, buscando editorial para mi primera novela (una editorial que se desmarcara del caciquismo propio de las grandes y viejas editoriales en este país), encontré a Libros.com (o es mejor decir que ellos me encontraron a mí).

Su sistema de trabajo para financiar un libro se basa en el micromecenazgo. De este modo el autor no se ve obligado a hacer grandes inversiones para tirar su proyecto adelante y la editorial no pone en riesgo capital propio, lo que fomenta mucho más el sacar publicaciones desconocidas o de autores emergentes (como es mi caso).

El proyecto salió adelante y la novela está ahora en pleno proceso de edición. De otro modo, lo hubiera tenido muy complicado para poder editar mi novela por los escasos recursos con los que cuento. El trato y las condiciones bajo las que trabajo con esta editorial no podrían ser mejores. Tras varios intentos y demasiadas decepciones, puedo decir que al final el micromecenazgo ha encontrado la forma con la que disfrutar de una iniciativa que, a pesar de sus fallas, me sigue pareciendo algo a mantener y a seguir potenciando y mejorando.

el autómata de bronce

Personalmente no puedo hablar de la calidad de los libros de Libros.com, pero como mecenas en una de sus campañas en breve recibiré el libro Tres reinas crueles, de Isaac Belmar, y podré hablar con conocimiento de causa. De la calidad del texto no tengo ninguna duda, pero será interesante ver la edición, la maquetación y el diseño; de entrada, viendo las experiencias de estos autores, parecería que es una opción más que viable de coedición.

Libros.com no es la única opción para aquellos que quieren utilizar el micromecenazgo para financiar una coedición. Aquí nos hablan de Saldubia:

Izaskun Albéniz

Izaskun Albeniz

Mi experiencia con el crowdfunding fue buena. Y sí, repetiría. Pero hay que hacer un par de puntualizaciones. Con este sistema, el objetivo no es la venta de libros (al menos no lo fue en mi caso), sino la publicación en sí misma. Fuimos 16 autores que quedamos a las puertas de un premio literario, y se nos ofreció la posibilidad de publicar mediante esta iniciativa.

Yo no conocía en absoluto esta alternativa y me sonó un poco rara, así que investigué. Me pareció serio y acepté. La idea es que entre los autores y otras almas caritativas favorables a la cultura literaria se repartan los gastos de edición y publicación del libro. Nada más (bueno, y nada menos, claro). La editorial que lo hizo posible fue Saldubia.

saldubia

Izaskun hizo bien en investigar. Todos conocemos los peligros de las empresas de autoedición y coedición que no son de lo más éticas, y el crowdfunding no se libra de timos, estafas y chanchullos. Pero en el caso de esta editorial, Izaskun pudo ver su libro publicado y salió contenta de la experiencia.

Pasemos a otras maneras y plataformas.

Carlos Plaza Calzada

carlos plaza calzada

Carlos se ha financiado en Verkami un par de proyectos (un juego de rol y una novela), y viene aquí a contarnos sus impresiones:

Mis experiencias con el crowdfunding han sido satisfactorias e infartantes a partes iguales. Es muy bonito ver como sube la cifra, como la gente te apoya, pero es muy frustrante ver que no lo hace o incluso que baja. Pero todo queda compensado cuando ves la cifra en verde, cuando sabes seguro que tu proyecto va a salir adelante. Pocas sensaciones son más placenteras para un escritor o un editor que esa.

Quizás la única “pega” es lo pesado que te tienes que poner, sobre todo si la cifra no sube. Hasta ahora, la única forma que conozco de publicitar un crowdfunding es internet, y en internet la única forma de hacer publicidad sin gastar dinero es el spam. Por desgracia, eso implica que tienes que convertirte en spammer. Pero, por lo demás, me parece un sistema de financiación estupendo, una muy buena alternativa a pedir un préstamo al banco.

Quizás algunos piensen “es que estoy perdiendo ventas”, y bueno, no les falta razón, pero por otro lado esas pérdidas te están ayudando a empujar tu proyecto. Pierdes algunas ventas pero no dinero, que es la única alternativa al crowdfunding (a menos que estés tan seguro de que tu obra va a triunfar que decidas apostar muy fuerte por ella y creo que a día de hoy nadie tiene esa seguridad). Otra ventaja es que si no lo logras puedes optar por otros sistemas de financiación; tú, al fin y al cabo, no has perdido nada por lo que nada te impide hacer cosas como publicitarte más antes de volver a emprender el crowdfunding, ahorrar para costear una parte y reducir la cifra o encontrar a alguien que te apoye.

Por ello, aconsejo al 100% el uso del crowdfunding por parte de autores noveles o poco conocidos y editoriales pequeñas. Tiene muchas ventajas y pocas desventajas, sin duda es el sistema de financiación del futuro.

cruzada secreta

¿Empezáis a ver un hilo común? Así es, parece ser que lo que realmente hace que una campaña funcione o no es su capacidad de promoción y convocatoria. En este sentido me parece muy interesante todo lo que han montado desde Twitter el cineasta Luis Endera (que ya se ha financiado otros proyectos con éxito de este modo) y el escritor Antonio Martín Morales para crear la película Desierto. Pero, con perdón de estos dos grandes artistas, aquí hemos venido a hablar de libros, así que…

Sue Burke

BayonneCathedral

Sue y compañía (en concreto, dos grandes del fandom: Mariano Villarreal, editor de Terra Nova, y Elías Combarro, que… bueno, qué os voy a contar de Elías) se embarcaron en un proyecto ambicioso: traducir y publicar en inglés una selección de algunos de los mejores relatos de género fantástico escritos en nuestro idioma. Para ello utilizaron la plataforma Indiegogo. Aquí nos cuenta lo que ocurrió:

Cada día pensaba, “¿Qué puedo hacer hoy para recaudar otra moneda?”. Y muchos días, a pesar del esfuerzo y las sugerencias imprescindibles de Mariano y Elías (porque éramos un equipo, no lo hice sola), no encontramos nada. Teníamos que seguir trabajando y celebrando cada paso en la buena dirección. En este sentido, era una campaña normal: difícil. Muchas veces, el crowdfunding no es un éxito. Había que contactar a muchas personas pidiendo una donación o que difundieran un mensaje a sus amigos acerca de la campaña.

Y muchos dieron lo que pudieron o contactaron a sus amigos, y entre ellos había alguien dispuesto a dar y compartir nuestra ilusión. Poco a poco ganamos no solamente dinero, sino amigos.

Cristina Monteoliva

cristina monteoliva

La experiencia de Cristina ha estado relacionada con la plataforma Lánzanos:

Yo tenía una novela, Elías y los ladrones de magia, que, por cosas de la vida, encontró editorial y con las mismas la perdió. Después de un tiempo buscando más editoriales y de mucho desánimo, mi marido me habló del crowdfunding y me animó a poner en marcha uno para autoeditar mi novela.

El crowdfunding lo puse en marcha en verano de 2013, en Lánzanos. Puedes ver el video de presentación, lo que conté, en texto, del proyecto, las recompensas, etc, en: http://www.lanzanos.com/proyectos/elias-y-los-ladrones-de-magia/

Mi crowdfunding fue un éxito porque enseguida la gente se animó a participar. En el primer día conseguí una buena cantidad de dinero. Después fue cosa de ponerse a llamar la atención en redes sociales, periódicos locales, etc.

He de decir que el proceso me resultó tan gratificante como agotador. La campaña no podía parar ni un día y a veces me faltaban las ideas. Por supuesto, al final mereció la pena.

elías y los ladrones de magia

Lo mejor es que Cristina nos da una serie de consejos excelentes para conseguir sacar adelante una campaña:

  1. No pidas una cantidad exagerada de dinero. La gente puede hacer cálculos y pensar que vas a sacarte un sobresueldo con esto. Además, cuanto menos pidas, más fácil será alcanzar la cifra en dos o tres meses (límite de tiempo según plataformas de crowdfunding).
  2. Intenta hablar del proyecto en redes sociales mucho antes de colgarlo en una plataforma de crowdfunding.
  3. Busca sitios en redes sociales donde creas que puede interesar tu proyecto (no spamear a lo loco en todos los grupos de Facebook).
  4.  Intenta hablar de tu proyecto en periódicos, emisoras de radio y hasta televisión.
  5.  Consigue alguna reseña de tu novela antes de que acabe el crowdfunding.
  6. Ofrece recompensas a los mecenas acordes con el tema de tu obra y con la cantidad de dinero que estén aportando.
  7. Graba un vídeo contando a los posibles mecenas datos sobre tu proyecto y cuélgalo en la plataforma donde estés realizando el crowdfunding.
  8. Crea un blog con el nombre de tu libro. Procura actualizarlo al menos una vez a la semana contando cómo va el proceso, datos sobre el libro, ¡lo que se te ocurra!

De nuevo, vemos que lo fundamental es promocionarse, como en cualquier caso de autoedición. Esto también hace, por desgracia, que muchos acabemos hartos de lo que percibimos como spam por parte de autores locos por conseguir apoyo para su campaña (o locos a secas).

crowdfunding
Todo sería mucho más fácil si supiéramos poner la cara de este gato.

Eso sí, es difícil resistirse a campañas como la que quiere poner en marcha Diana:

Diana Gutiérrez

diana

Yo voy a intentarlo este otoño con un libro erótico ilustrado: http://www.editorialcafeconleche.com/si-mi-capitana/

Para mí el resultado de este crowdfunding es importante, porque determinará también un poco la línea que podremos seguir con nuestra pequeña editorial. Si sale bien, podemos repetirlo para sacar otros títulos, colaborar siempre con la misma imprenta y conseguir mejores precios, etc.

Voy contando mis andanzas con el futuro crowdfunding en mi web:

http://www.dianagutierrez.net/sobre-la-novela-esa-de-piratas-i/
http://www.dianagutierrez.net/sobre-la-novela-esa-de-piratas-ii/

Hay gente que piensa que montar un crowdfunding es hoy día una cosa supersencilla y, en realidad, yo me las estoy viendo y deseando para 1) cuadrar los números y 2) dar a conocer la idea de forma adecuada. Además, hay muchos crowdfundings que no salen adelante, sobre todo en el ámbito hispanohablante, y no hablemos ya si tienen que ver con libros. En muchos casos todo depende del “tirón” que tenga el autor o la idea original.

sí mi capitana

¡Mucha suerte, Diana!

Otras formas de mecenazgo

El micromecenazgo no solo se usa para financiar la edición de libros. Puede servir para crear una editorial propiamente dicha, como en el caso de proyectos como Pulpture, una editorial creada a través del crowdfunding:

Pulpture

pulpture

Elegimos el crowdfunding después de tres años publicando la revista Ánima Barda online como modo de financiación para profesionalizar el proyecto y formar la editorial donde publicamos libros y antologías, no sólo la revista. El proceso fue de vértigo, fueron cuarenta días actualizando la página a ver si había nuevas aportaciones, comprobando el mail, pregonándolo en las redes intentando no parecer pesados… Pero lo conseguimos. No pedíamos una cantidad estratosférica, lo justo para empezar a publicar y cubrir los gastos; y con ese colchón y ese empujón seguimos hoy, después de ocho meses publicando nuevo material y abriéndonos camino poco a poco.

Elegimos Verkami porque consideramos que es la plataforma con más ventajas, además fueron muy atentos, solventaron nuestras dudas casi con inmediatez. Lo recomendamos sin duda. Eso sí, nosotros estuvimos valorándolo casi cuatro meses antes de lanzarnos, porque ahora hay muchos proyectos de micromecenazgo, la gente está saturada, hay que planificarlo y pensarlo bien, las cantidades, ser transparente… nosotros dijimos claramente lo que nos costaba cada cosa y por qué necesitábamos ese dinero. Nos parece clave que la gente que quiere ayudarte sepa dónde, y para qué, va a parar su dinero. Quien tenga un buen proyecto que se lance, pero que estudie antes las fechas, cuánto necesita, piense bien las recompensas… Y si es en el mundo literario más todavía. Porque hemos visto proyectos solo para sacar un libro o un cómic, que pedían una cifra desorbitada, y si te estás dando a conocer no puedes empezar ya con un distribuidor y con una tirada de dos mil ejemplares, igual que no empezarías una casa por el tejado.

A nosotros nos fue bien, pero si hubiera una fórmula perfecta todos los proyectos saldrían adelante. Así que nosotros, Pulpture, animamos a que os lancéis y persigáis vuestros sueños y vuestras ideas, pero que lo trabajéis y lo planifiquéis como se merece. Al fin y al cabo todo se consigue con trabajo y un poco de suerte.

Patreon

Hay otro concepto totalmente distinto, que he mencionado al principio. Porque eso de sacar libros está muy bien, ¿pero qué ocurre en el caso de artistas que no crean proyectos concretos, sino que trabajan con aportaciones periódicas? Para eso está Patreon, un sistema de mecenazgo a la vieja usanza (pensad en los Médici, pero con menos envenenamientos y asesinatos en el corazón de la noche), en el que los fans permiten a sus creadores favoritos pagarse supercherías y lujos como facturas médicas, alquileres y tres comidas diarias, a cambio de recompensas especiales.

Este sistema funciona sobre todo con el webcomic, ese gran fenómeno que ha arrasado, sobre todo, en EEUU, pero que ofrecía muy poca remuneración económica a sus creadores, quienes malvivían (con suerte) con autopublicación y merchandising. Famosos son los casos de artistas como Zach Weinersmith, con un gran seguimiento de fans en su cómic gratuito online Saturday Morning Breakfast Cereal, o creadores como Tom Sidell y su cómic Gunnerkrig Court (LEEDLO). Ambos ahora pueden dedicarse exclusivamente a sus cómics, debido a los ingresos generosos que les ofrecen sus seguidores (en el caso de Weinersmith, más de 8000 dólares al mes). Esta ya no es una cuestión de compra de un producto: se trata de una aportación de seguimiento, de admiración, de la comprensión del trabajo que hay detrás del consumo gratuito de productos en apariencia rápidos, de consumo irreflexivo. Aun así, todo no es altruista: las recompensas deben ser interesantes para los mecenas para que les compense realizar un pago periódico. Y cada vez estoy más convencida de que Patreon es solo rentable para aquellos que tienen ya una buena base de fans fieles y entregados.

En nuestro país, los dos casos que conozco de cuentas de Patreon a nivel personal son las de Hugo Camacho (editor de Orciny Press) y de Lis Roselló (investigadora de tendencias y cultura digital). Hugo y Lis tienen cierto seguimiento seguro: un seguimiento paulatino que poco a poco irá sumando a sus ingresos mensuales. Con todo, tengo la sospecha de que Patreon es un simple paso más en sus carreras y de que acabarán pasando a otros medios más lucrativos. A continuación os dejo con la experiencia de Hugo:

Hugo Camacho

hugo camacho

Hugo ha hablado largo y tendido sobre su experiencia en Patreon en su blog, pero cito aquí las reflexiones que me han parecido más importantes. Primero, lo bueno:

La idea de Patreon me parece excelente. En estos tiempos post-todogratis en los que se reivindica más que nunca el que un artista tenga derecho a vivir de su trabajo o al menos a percibir una remuneración justa por este, me parece la mejor solución. Una de las cosas que más me han gustado de la experiencia ha sido el feedback que puedes recibir de tus patrones (mecenas). Por norma general, cuando escribes algo es difícil conocer la opinión de quien te lee a no ser que se trate de tus lectores beta habituales o tus compañeros de taller literario, si es que estás metido en alguno. Pero en esta plataforma puedes colgar lo que escribes y al poco rato puedes recibir las opiniones de aquellos que han pagado por ese contenido e iniciar un buen debate sobre las influencias, lo que cada uno ha recibido o incluso recibir propuestas de escritura… En estos dos meses y con solo dos patrones la experiencia ha sido enormemente enriquecedora para mí.

Segundo, los inconvenientes:

Uno: solo está en inglés. Para mí no es un problema, pero para otra gente sí que puede serlo el no acabar de enterarse muy bien de qué hace la plataforma. Da igual que uno lo explique muy bien en su post de presentación, la gente tiene que saber dónde se está metiendo aunque sea para aportar un solo euro. El problema es que no hay alternativas en castellano. Estoy seguro de que saldrán, pero para entonces yo ya me habré borrado el mío o estaré tan consolidado en esta plataforma que no querré cambiarme. Otro problema es que no hay manera de saber cuánta gente ha entrado en tu página. No hay ni la más mínima métrica. Así que lo que cuelgas es como hacer una pintada reivindicativa en un muro: nunca sabes si alguien la verá y mucho menos si podrás convertirla para tu causa. Y esto creo que va muy en contra de los usuarios que no saben si alguien ha entrado en su página.

Y termina con una autocrítica:

(…) he dicho que no había hecho el trabajo previo. Este trabajo consiste en hacer crecer la base de gente que estaría dispuesta a leerte y, además, pagar algo por ello. Mi base era pequeña y empecé a hacer ese mismo trabajo a la vez que el Patreon, así que ya sabía un poco en qué liga jugaba, pero la verdad es que me confié al pensar que entre mis contactos de Facebook podría encontrar más patrones. Pero no ha sido así. Epic Fail. Toca aceptar el fracaso. No es la primera vez ni va a ser la última. Hay diferentes motivos por los cuales la gente no entra al trapo: no les interesa lo que escribes o les parece una mierda, simplemente no tienen ganas de leerte, no has conseguido captar lo suficiente su atención como para que decidan perder su tiempo y su dinero con tus cosas, en verano apetece más tomarse algo en una terracita que ponerse a leer en el ordenador…

Entiendo perfectamente la frustración de Hugo. Incluso en el mercado estadounidense, soy de la opinión de que Patreon no compensa si no tienes de entrada un seguimiento inmenso. Y si tienes un seguimiento inmenso, hay otras maneras de encontrar remuneración que son bastante más rentables. Si por cien dólares (o euros) al mes, por ejemplo, tienes que escribir ocho artículos más, publicar libros, ofrecer más contenidos, etc., no veo la ventaja de Patreon. Si el intercambio tiempo y esfuerzo/dinero no ofrece un alto rendimiento, estamos ante uno de los problemas que también presentaba el crowdfunding clásico: el tener que invertir una cantidad de horas exageradas para poder cumplir con lo prometido, por un dinero escaso (y una compensación muy a corto plazo). Además, no cumplir con estas obligaciones (por la razón que sea) puede hacerte perder prestigio y quedar mal a ojos de tus mecenas y seguidores.

Por otra parte, veo una incompatibilidad oferta-demanda. Como mecenas, queremos apoyar aquello que necesitamos. Rara vez pensamos en las necesidades del creador. Así, si el Patreon de un escritor nos ofrece una serie de recompensas exclusivas de un tema/formato que deseamos, es posible que nos animemos a colaborar. Si se trata solo de mantener al escritor y ayudarle a pagar las facturas… es algo muy distinto. La cultura española es muy diferente a la estadounidense. Si bien hay webs que se han podido mantener sin problema en EEUU con un modelo de donaciones, rara es la web española (por muy espectaculares que sean las recompensas) que pueda sobrevivir de ese modo.

Si esta web que leéis desapareciera mañana, ¿alguien se daría cuenta? Es posible. Pero hay mil webs más, mil opciones más. Consumimos rápidos, hambrientos; un clic aquí y otro allá. Realmente no somos conscientes de una necesidad de remunerar al artista (y este tema daría para tres artículos más). Personalmente intento donar o comprar productos de webs que me gustan. Siento que es una propina, una forma de agradecer, aunque sea de manera mínima, aquello que me ofrecen. Pero tal vez eso sea por mi propia condición de creadora. Puede que mi empatía hacia el artista sea mayor.

Tal vez seamos una sociedad de consumo absoluto.

Y aun así, hay crowdfunding que sale adelante. No siempre se lo lleva quien más se lo merece. Porque hay muchos libros que leer y muy baratos. ¿Por qué pagar por uno que ni siquiera sabemos qué será?

En ese sentido, creo que una campaña de mecenazgo, ya sea un Kickstarter o un Patreon, tiene que ofrecer un producto muy atractivo. O dar con formas de promoción ineludibles. Y caemos en el exceso, en la saturación. Llega el momento en que nos cansamos de ver a autores gritándonos que pongamos dinero para su campaña, del mismo modo que nos hartamos de que nos pongan enlaces a sus libros en Amazon.

Yo no creo que el crowdfunding sea el futuro. Creo que llegará a su tope, por lo menos para la edición de libros (aunque puede que el modelo de Libros.com y similares tenga más salida), con la excepción de obras con seguimiento especializado (un buen ejemplo de esto último es Alberto López Aroca con sus libros de Sherlock Holmes).

Cierro este artículo con un chiste de José Antonio Cotrina, que ya sabéis que me chantajea para que lo mencione en todos mis artículos. Dice que un crowdfunding es una fondue de cuervos.

Ya, a mí tampoco me hace gracia.

Pero lo peor de todo es que no es el único:

twitter

Contadme vuestras experiencias con crowdfunding (o vuestras versiones del chiste infernal de mi querido novio).

Para vosotros, ¿merece o no merece la pena?


  • Nota: Este artículo se amplió con información sobre Pulpture y la experiencia de Hugo Camacho, a día 27/08/15.

Si te ha gustado este artículo, acuérdate de compartirlo. Y si te gusta el contenido del blog en general, prueba a leer alguno de mis libros:

Lectores aéreos gabriella campbellLectores aéreos (relatos con toques de fantasía tenebrosa): Disponible en Amazon y Lektu (¡solo 2,99 €!). Puedes leer un avance gratuito (para ver si te gusta el estilo y tipo de relato) aquí.

 

el fin de los sueñosEl fin de los sueños (novela posapocalíptica de ci-fi/fantasía juvenil): Disponible en digital y en papel en la página de la editorial (y puede pedirse en cualquier librería).

entrevistasescritores

Entrevistas relámpago a escritores (48): Jesús Fernández

agosto 6, 2015 — by Gabriella5

09112012255-960x1280.jpg

Entre una conexión de internet que viene y va, y las preparaciones para celebrar el acontecimiento del año con un excelente jolgorio en familia (sí, habéis acertado, es mi cumpleaños), esta está siendo una entrevista de lo más accidentada. Espero que por fin llegue a vuestras manos. U ojos. Porque el entrevistado lo merece.

Por cierto, con esto de que es mi cumpleaños (¿os lo había dicho ya?), he decidido que os voy a regalar YO cositas a vosotros. Así que, como ya anuncié hace un par de días en las redes sociales, si no estáis apuntados todavía a la lista de correo corred a hacerlo, porque todos los que estéis en la lista para las 16:00 de hoy entraréis en un sorteo de 34 ejemplares de Lectores aéreos. 34, sí, uno por cada año que cumplo. Recibiréis un email con los ganadores entre hoy y mañana, según como se porten mi conexión de internet y mi resaca.

CÁLLATE YA, GABRIELLA, QUEREMOS LEER COSAS SOBRE JESÚS, QUE NOS HAN DICHO QUE A VECES SE PONE KILT.

¿Qué era esto de las entrevistas relámpago? Tengo una lista muy larga de preguntas cortas (ahora mismo va por 94 preguntas y subiendo). De allí, usando random.org, selecciono una secuencia de quince preguntas aleatorias, que le entrego al entrevistado o entrevistada. Este (o esta) elige diez de esas preguntas y responde con frases también breves. Al final, hay una pregunta extra que podrá aprovechar para hablar un poco más de sí mismo/a o para vengarse de la entrevistadora (es lo justo). Hace dos semanas entrevisté a Víctor Conde y podéis ver todas las entrevistas publicadas hasta ahora en este enlace.  O si vais con prisa y queréis ver lo mejor de todas las entrevistas hasta la fecha, podéis ver el recopilatorio que hice la semana pasada. Y ahora, vamos a hablar un poco del entrevistado de hoy:

Jesús Fernández nació en 1974 en Córdoba. Cursó estudios hasta graduarse en Ciencias Económicas y Empresariales en 1997. Miembro desde 1993 de la Sociedad Tolkien Española, editó hasta el año 2004 la revista de poesía Nacht & Nebel, de inspiración fantástica. Uno de sus cuentos, La última noche en la Tierra, escrito para La Bella Varsovia y publicado en el e-zine Rescepto, fue seleccionado entre los mejores cuentos del año 2008 por la Asociación Española de Fantasía y Ciencia Ficción. Ha participado en Cosmopoética, en los años 2008 y 2010 dentro de la sección “Noctámbulos”. Editó el fanzine poético The Gentle Man Soldier. Durante 2010 se trasladó a vivir a Granada donde organizó junto con la poeta Verónica Moreno el Festival de Poesía “Money for Nothing”. En abril de 2013 publicó con la editorial La Bella Varsovia el libro de poesía Todas las lenguas de los hombres. En octubre de 2013 publicó con Cápside Editorial la antología de cuentos de hadas Reyes de aire y agua, nominada a cinco premios Ignotus por la Asociación Española de Fantasía y Ciencia Ficción.

Se le puede leer en el blog “El rey de la charca”: www.elreydelacharca.blogspot.com

Le pedí una foto de autor con esperanza, pero, por desgracia, Jesús no me ha mandado ninguna foto con kilt.

Mundo cruel.

ENTREVISTA relámpago A jesús fernández

jesús fernández

1. ¿Con qué animal te compararías?

Con un sapo, un sapo coronado. El Rey en la Charca. Si no puedes gobernar el mundo, al menos intenta ser el rey de tu propio charco. Lo que viene a ser: la Dignidad es un corona que no necesitas heredar de nadie.

2. ¿Tienes alguna “droga” para escribir (tabaco, café, pastelitos de nata…)?

Baileys con hielo, y tabaco. Escribir me convierte en fumador inmediatamente. Es curioso porque fuera de cuando escribo, no fumo prácticamente en ningún otro momento.

3. Tu blog favorito (que no sea este, claro):

Sólo por la cantidad de obras y autores que he descubierto y recordado leyéndolo, el blog de Rescepto. A ese blog le debo haber descubierto La hija del rey del país de los elfos y esa es una deuda enorme. Me parece un blog de referencia imprescindible.

4. ¿Cuál es tu gran punto débil como escritor?

Mi madre dice que no sé terminar de contar una historia, pero claro, también cree que soy el tipo más guapo del mundo. Así que no sé si fiarme de su criterio.

5. El nombre de tu némesis:

Bolsón y Tuk, respectivamente y según el día. ¿Cómo era aquello de que había dos lobos viviendo en tu interior…?

6. ¿Algo de lo que nunca hablarías en tus textos?

Me cuesta pensar que haya algo de lo que no se pueda escribir o hablar. Más bien pienso que uno tiende a escribir sobre lo que le gusta más o hace mejor y evita lo que le gusta menos. En mi caso, por gusto personal, me disgusta la escatología. Soy el tipo que no se ríe cuando en la tele cuentan un chiste que tiene que ver con ir al baño.

7. ¿Por cuánto dinero te venderías?

Me encantaría decir que no me vendería, pero me levanto a diario a las 7, así que ¿a quién quiero engañar? Literariamente me vendí una vez y fue una experiencia extremadamente desagradable. El problema con venderse ya lo vio claro Woody Allen cuando dijo que el dinero no da la felicidad, pero proporciona una sensación asombrosamente parecida y ¿quién no quiere algo de felicidad en este valle de lágrimas? Precio de amigo: 5 euros, y yo pongo las grapas.

8. Menciona un libro con el que hayas llorado:

Con El señor de los anillos: cada vez que leo con amigos la despedida en los Puertos Grises se me pone un nudo en la garganta, pero claro,no os diré `no lloréis`, porque no todas las lágrimas son malas…”.

9. Dinos tres palabras que te hagan sonreír.reyes de aire y agua

Dame un beso.

10. ¿Tienes alguna cicatriz interesante?

Una sobre el ojo izquierdo. Interesante por la forma en la que me la hice: alejado de toda dignidad y juicio. Pero, como decía Groucho: ese es otro cantar, ¡y muy desafinado!

Pregunta extra (seleccionar opción y contestar):

a) El entrevistado se inventa una pregunta, la hace y se responde a sí mismo.

b) La pregunta la hace el entrevistado a la entrevistadora.

c) Ya he terminado, deja que me vaya a mi casa. Por favor.

Jesús elige la b) y me pregunta: ¿Qué es un cerdo que no vuela?

Un cerdo que no vuela puede ser tres cosas:

-Una metáfora del hastío existencial (sin fantasía, sin imposibilidad, sin la esperanza que da el delirio).

-Un compañero agradable; por lo visto los cerdos son muy inteligentes y cariñosos, mucha gente los tiene como mascotas (sobre todo a los vietnamitas, por aquello de que no te ocupan todo el salón). No sería un compañero perfecto, claro, por aquello de que no vuela.

-Un cerdo normal y corriente.


Muchas gracias a Jesús por sus respuestas. ¡No os perdáis la entrevista del jueves que viene!

Si te ha gustado esta entrevista, acuérdate de compartirla. Y si te gusta el contenido del blog en general, prueba a leer alguno de mis libros:

Lectores aéreos gabriella campbellLectores aéreos (relatos con toques de fantasía tenebrosa): Disponible en Amazon y Lektu (¡solo 2,99 €!). Puedes leer un avance gratuito (para ver si te gusta el estilo y tipo de relato) aquí.

 

el fin de los sueñosEl fin de los sueños (novela postapocalíptica de ci-fi/fantasía juvenil): Disponible en digital y en papel en la página de la editorial (y puede pedirse en cualquier librería).

 


escribirescritoresherramientas para escritorespersonal

9 preguntas que atormentan a los que escriben (y alguna respuesta)

agosto 4, 2015 — by Gabriella22

life-saving-swimming-tube-737370_1280-960x947.jpg

Una de las cosas buenas (o malas, según se mire) de que crezca un blog es que recibes muchos correos y mensajes de otros escritores que, por alguna razón que se me escapa, tienen la curiosa noción de que tienes más idea que ellos sobre cómo triunfar en esto de la escritura, ya sea comercial o literariamente.

Me gustaría compartir con vosotros las dudas más frecuentes, las preguntas que atormentan a mis compis de oficio. Primero, porque tal vez algunos de vosotros tengáis los mismos retortijones existenciales y esto pueda seros útil (o por lo menos más útil que leer veinte libros de escritura y un manual de autoayuda desesperada*); segundo, porque así solo tengo que poner este enlace cuando me pregunten, y me evito escribir las mismas respuestas una y otra vez. ¡Ja!

Yo soy, como muchos de vosotros, un proyecto en proceso, pero espero que la poca experiencia que haya podido recopilar de mis años de edición y escritura (unido a mis fenomenales poderes de observación y análisis. De nuevo: ¡Ja!) puedan ofreceros algunas respuestas que sirvan. Siempre recuerdo el caso de Leanne Regalla, que se puso a enseñar a tocar la guitarra cuando solo llevaba ella misma un año de aprendizaje. Una amiga docente fue la que la animó. Le dijo que, aunque solo llevara un año de práctica, ya era un año más que los que nunca habían cogido una guitarra. Ahora es músico profesional y asesora para otros artistas, así que se ve que la mujer le sacó el máximo provecho a aquel consejo. Es en la enseñanza donde realmente aprendemos. Y yo he hecho muchas cosas fatal, así que, aunque muchos escritores aguerridos y de plateadas sienes me mirarán con el desprecio de quien sí sabe, creo que de mis errores podrían salir algunas cosillas importantes para aquellos que empiezan.

Así que ahí van. Las preguntas que más me hacéis y a las que espero poder contestar con algo medianamente coherente:

1. ¿Debo autoeditarme o tirar por la edición tradicional?

Odio esta pregunta, porque en realidad no hay una respuesta sencilla. Siempre digo que ambas opciones son perfectamente válidas (y no soy la única). Por suerte, el desprestigio de la autoedición ya no es tanto como antaño, y cada vez es más común que autores publicados por la vía tradicional también le hayan dado un tiento a la autoedición; por lo que el hecho de que seas autoeditado no tiene por qué influir en la percepción que puedan tener de ti los editores a la vieja usanza. Al contrario: si te has autoeditado y te has construido una plataforma y un seguimiento, es más probable que se interesen. Un buen ejemplo de esto son las escritoras Iria G. Parente y Selene M. Pascual, que se autoeditaron su novela Pétalos de papel, y luego publicaron con Everest y con Nocturna, editoriales tradicionales de gran alcance. El caso contrario es el de Ana González Duque, que primero le dio a la publicación tradicional y luego se lanzó de cabeza a la autoedición. Las tres son buenos ejemplos de cómo a cada autor le interesa y conviene más un formato u otro, pero que en ningún caso tienen que estar reñidos.

Si tienes ya una plataforma y cierto seguimiento, y estás acostumbrado a promocionarte, creo que es más viable la autoedición. No tendrás que lidiar con los plazos editoriales, podrás hacerlo todo tú solo/a, los porcentajes serán mayores, etc. Si, por el contrario, eres un autor que se lleva mal con la promoción, y eres poco conocido, puede ser más fructífero seguir mandando manuscritos a editoriales, a la antigua. Esto es también más recomendable para autores con poco tiempo y medios para dedicarse a aspectos de los que tradicionalmente se encargan las editoriales: corrección, maquetación, diseño, etc.

Lo bueno es que estas dos opciones no son excluyentes, como ya he comentado. Prueba con las dos. Ten un manuscrito en movimiento por editoriales mientras te autoeditas en eBook y/o papel con otra obra. Es una forma idónea de comparar ambas experiencias y ver cuáles te convencen más. Yo tengo que decir que me gustan ambas (también porque he tenido suerte con las editoriales con que he publicado). Ambas tienen sus propias satisfacciones, frustraciones y recompensas.

2. No consigo que la trama de mi novela avance. Estoy atascado/a y no hago más que cambiar cosas. ¿Qué puedo hacer?

Este problema es tremendamente común, y por lo que he podido ver suele responder a una falta de planificación. Aunque algunos escritores son de brújula (navegan por intuición por su texto, sin perder el norte), la mayoría de nosotros necesitamos algún tipo de esquema o preparación para orientarnos y no perdernos por el camino. Esta preparación puede hacerse de varias maneras (hay mil métodos), pero yo suelo seguir el siguiente proceso:

  1. Escribir una sinopsis o resumen de lo que va la novela.
  2. Crear un esquema con los capítulos o secciones. Escribir un resumen de cada capítulo dentro del esquema.
  3. Antes de empezar un capítulo, revisar el resumen y escribir la lista de escenas que lo componen.
  4. Al sentarme en cada sesión de escritura, planificar qué voy a escribir durante esa sesión.
  5. Al terminar la sesión, dejar notas sobre qué ocurrirá en la sesión siguiente.

Como veis, con este método vamos de lo más grande a lo más pequeño, de lo general a lo detallado. Es similar, en cierto modo, al método copo de nieve, pero he incorporado también procedimientos para cada sesión de escritura, como explica Rachel Aaron, que multiplican mi velocidad e impiden que me atasque. Y si me atasco, meto un unicornio, o una nave espacial o una escena de sexo, que siempre da alegría. O una escena de sexo entre unicornios en una nave espacial. Porque yo lo valgo y nací para el weird.

Algunos autores dicen que este tipo de esquematización les corta la inspiración y le quita diversión al acto inesperado de escribir. Puede ser. Pero hay que tener en cuenta que estos esquemas no están esculpidos en piedra: son meras guías útiles que podemos cargarnos y saltarnos en cualquier momento. De hecho, encuentro que muchas veces, siguiendo mis planes, se me ocurren ideas buenas que me obligan a cambiarlo todo. Pero eso es lo genial del proceso, que puedes ir modificando sobre la marcha, adaptando cada sesión de escritura según tus necesidades. Con suerte, la sinopsis que harás al final tendrá poco que ver con la que hiciste al principio de tu trabajo.

3. Describo demasiado / no describo suficiente, ¿puedes ayudarme?

¡Puedo! Es más sencillo de lo que parece.

Para vosotros los verbofágicos que no podéis parar de meter detallitos por todas partes: no os preocupéis. Meted todo lo que os apetezca y dé la gana. Hasta aquello que no tiene ningún sentido. Es vuestro subconsciente en acción y eso es primordial. No lo coartéis.

Cuando terminéis y llegue el momento de editar y revisar, haceos una pregunta: ¿sirve esto que he escrito para que avance la acción?

Es decir, ¿sirve esta escena para algo? El texto debe servir, sobre todo, para decirnos algo de los personajes o para hacer que avance la trama. Sí, es posible que tu soliloquio filosófico sobre el origen de las pelusas que se cuelan en el ombligo no termine de encajar en este capítulo. Cabe la posibilidad de que estas tres páginas de descripción del vestido de tu protagonista no sirvan para nada (un vestido amarillo y rojo nos dice que el personaje es atrevido, muy patriota o daltónico; tres páginas de descripción del vestido nos dicen que igual es hora de leer algo más interesante, como por ejemplo una guía de teléfono).

No tengáis miedo a cortar. A Stephen King le dijo un editor que era conveniente quitar por lo menos un 10% del manuscrito, y a King parece que no le van mal las cosas. Ese recorte hace que el texto gane en solidez.

¿Pero qué ocurre cuando nos cuesta la vida meter descripciones? Algo de descripción se necesita: los lectores quieren saber cómo es el entorno del que se rodean, para poder meterse plenamente en el texto. Os voy a dar un truco que uso yo, porque yo odio describir cosas (otro amanecer dorado con leve llovizna y nubes esponjosas no, por favor). Es secreto, no se lo contéis a nadie:

  1. Escribe tu escena, o capítulo, secuencia, lo que sea. No te preocupes por describir nada, solo lo que te vaya viniendo a la cabeza. Escribe lo importante: acción, diálogos, etc.
  2. Una vez terminado, rellena los huecos.

Megafácil. Repasas. Dos personas están hablando en una habitación. ¿Es un salón, un dormitorio, un cuarto de baño? ¿De qué color es, cómo es el suelo, las paredes, cómo son los muebles? ¿A qué huele? ¿Qué tacto tiene ese cojín? ¿Hay algún ruido de fondo? Sumerge a tus lectores en la escena usando de los cinco sentidos. Pinta y decora. Puedes probar a usar palabras aleatorias para crear metáforas originales, para meter detalles que nunca se te habrían ocurrido. Colorea tu dibujo.

Ah, luego te tocará recortar, porque te pasarás pintando y te saldrás de las rayas. De eso no te libras.

4. Tengo trabajo, familia y una plaga de cucarachas mutantes en casa*, ¿de dónde saco el tiempo para escribir?

Es posible que esta sea la pregunta que más me hacen, lo cual es curioso porque es con lo que más doy la paliza aquí en el blog. Pensé que a estas alturas estaríais ya todos más que hartos del tema.

Esto de escribir quita tiempo. Si escribes por afición, porque te gusta, la respuesta es muy sencilla: escribe cuando puedas y cuando quieras.

Pero si escribir es tu pasión, tu sueño y todas esas cosas tan bonitas que nos cuentan las pelis yanquis de béisbol, no hay respuesta fácil. Vas a tener que sacar tiempo de debajo de las piedras. Vas a tener que levantarte a las cinco de la mañana. Vas a tener que escribir en el trabajo, en el metro, en los ratos muertos entre que llega o no llega el exterminador (Pepe para los amigos, Gran Ángel Negro de los Infiernos para las cucarachas). Vas a empezar a tratar la escritura como algo serio. Asume que la promoción, bien hecha, quita mucho tiempo. Si no dispones de este tiempo, concéntrate en escribir lo mejor que puedas y sepas, y en el largo peregrinaje de editorial en editorial.

Hagas lo que hagas, no dejes tu empleo (ni dejes de buscar uno). Tardarás mucho en empezar a ver algún dinero por lo que escribes. Más bien busca formas de trabajo que te permitan escribir o aprender sobre la escritura. Y aprende a sacarle el máximo provecho a tu tiempo. Aprende a escribir deprisa; aprende a ser productivo/a.

suenos de escritor

Me gustaría deciros que con trabajo duro se alcanzan los sueños; que si le dedicas el suficiente tiempo y ánimo, acabarás vendiendo tropecientos millones de libros y bañándote en piscinas de esas sin horizonte en alguna torre en Dubai. Pero no es así como funcionan los superventas. No te creas todos esos artículos llenos de banners interactivos que te aseguran que puedes forrarte vendiendo en Amazon en menos de un mes, sin apenas levantar un dedo. ¿Hay gente que hace dinero vendiendo en Amazon? Haberla hayla. Pero es menos dinero del que aseguran y trabajan 24/7 para conseguirlo. Muchos de ellos hacen su dinero vendiendo libros sobre cómo hacer dinero vendiendo en Amazon. Cuando lo piensas, el nivel de metaironía es delicioso.

5. No tengo ni idea de cómo empezar a promocionar mi libro. ¿Puedes ayudarme?

Podría escribir cientos de artículos sobre promoción para escritores. Y alguno he escrito. La red está llenísima de gente diciendo lo mismo: que si sorteos en Goodreads, que si grupos de Facebook, que si tu libro gratis en KDP Select, etc., etc., etc.

Todas esas tácticas son buenas si ya tienes cierto seguimiento, un grupo de lectores potenciales que, tras la exposición adecuada, podrían acabar comprando tu libro (énfasis en podrían).

Dentro de la edición tradicional hay sistemas de publicidad muy distintos a los de la autoedición: la distribución, sin ir más lejos, es un modo de promoción habitual, al ofrecer un producto a plena vista del consumidor de paso. Es muy complicado aplicar tú mismo estrategias de promoción a un libro que has sacado con una editorial, porque no tienes respuesta dinámica de ventas: no ves las ventas de manera inmediata ni conoces su procedencia, por lo que es difícil saber qué tacticas te están funcionando y cuáles no.

Lo bueno de la autoedición es que sí podemos hacer ese A/B testing que nos indica qué estamos haciendo bien. Personalmente me gusta la siguiente estrategia, que es la que, por ahora, me ha dado mejores resultados: tener un “hogar”, un punto centralizado a donde puede acudir cualquiera que quiera saber más de nosotros (en mi caso, el blog), y utilizar una o dos redes sociales donde interaccionar lo más posible con otros escritores y lectores. Tras varias intentonas, un poco de experimentación por aquí y por allá, cada vez estoy más convencida de que es mejor concentrar nuestros esfuerzos en una sola red social, entender cómo funciona, estudiar sus mecanismos para crecer en ella, que compartir enlaces en todas partes. Lo que más cuesta es arrancar, pero obtenidos los primeros seguidores es más fácil conseguir un efecto bola de nieve.

La clave, me temo, está en el networking. Como digo siempre: deja de ver al lector como alguien que está obligado a reconocer tu impresionante trabajo y empieza a pensar en qué necesita ese lector. Habla con él, pregúntale, comparte recursos que puedan serle útiles. Sé que a veces parezco muy hippy-happy cuando digo estas cosas, pero estoy plenamente convencida de que los juegos en los que todos salimos ganando son mil veces más productivos que aquellos en los que competimos y usamos métodos éticamente cuestionables para conseguir seguimiento y ventas. Lo dice mi experiencia y también lo dice la teoría de juegos. ¿Por qué tiene que salir alguien perdiendo si podemos ganar todos?

Lo cual me lleva a la siguiente pregunta:

6. ¿Necesito un blog?

No. No necesitas un blog. Necesitas un centro, un punto de entrada y salida, ya sea una página web o una página de autor en Facebook, Amazon o Goodreads. Yo recomiendo una web propia, ya que así no dependes de cambios que puedan ocurrir en otras redes. Tu web es tuya, de nadie más. Solo tú decides qué va ahí.

Puedes conseguir plantillas WordPress gratuitas, por ejemplo, pero sí recomiendo que tengas tu propio dominio, aunque tengas que pagar un poquito al mes por el nombre de tu web y su alojamiento. Empresas que ofrecen páginas gratuitas como Blogger (Google) siempre tendrán control sobre lo que publicas y cómo lo publicas. Pueden estar bien si acabas de empezar, pero siempre queda mucho más profesional (y es más fácil encontrarte) si tienes un .com o similar propio. ¿Recomiendo pagar por plantillas avanzadas? Sí, pero no tienes que hacerlo de manera inmediata. Puedes empezar con una gratuita, hasta sentirte cómodo/a, y luego empezar a mirar alternativas. Y por favor, ni se te ocurra descargar plantillas pirateadas. En esas plantillas (que además se venden a muy buena relación calidad-precio) una serie de personas han invertido mucho esfuerzo y tiempo; no me seas cutre (que luego nos quejamos de la piratería de libros, ejem). Por otra parte, si usas versiones piratas no tendrás acceso a su sistema de soporte en caso de cualquier problema, ni recibirás las necesarias actualizaciones.

Un blog es un buen método para atraer personas con quienes establecer contacto, pero no es una garantía de nada (¡y mucho menos de ventas!). Es muy difícil conseguir que un blog despegue. Creo que una buena opción para escritores es llevar blogs de reseñas, ya que las reseñas serán compartidas por los autores de los libros reseñados: cuanto más seguimiento tenga el autor en cuestión, más exposición tendrá tu blog. Y puedes meter entre reseña y reseña artículos sobre tus propios libros y tu experiencia como escritor/a. He visto que algunas personas recomiendan separar la faceta reseñadora de la escritora. Entiendo por qué (donde tienes la olla no metas la p…), pero creo que esa separación puede significar perder una buena oportunidad de aprovechar un seguimiento interactivo que te permita darte a conocer como autor/a.

Ten en cuenta que no es necesario publicar tres artículos semanales para que el blog arranque un poco (eso lo hago yo porque me encanta y porque estoy un poco loca; pero estoy convencida de que si no publicase los artículos de jueves y viernes no vería mucha variación en visitas, siempre que dedicara esos días a promocionar artículos de archivo). Con publicar una vez a la semana (o incluso menos) y acumular artículos que luego puedas seguir reciclando, vas bien. Lo importante es mantener una periodicidad, para “acostumbrar” a tus lectores a estar pendientes de determinadas fechas. Y, ya sabes, si quieres que compartan tus cosas, más te vale compartir lo de los demás.

Antes de iniciar la aventura de llevar un blog, debes hacerte una serie de preguntas fundamentales:

  1. ¿Tengo tiempo? Un blog quita mucho: no se trata solo de escribir los artículos: tienes que investigar qué les interesa a tus lectores, hablar con ellos, moverte en tu red social de preferencia, editar bien los posts, buscar imágenes resultonas y mucho más.
  2. ¿Da de sí el tema que quiero tratar? Si solo hablas del proceso de documentación de tu novela autobiográfica, igual no llegas muy lejos. Pero si escribes novela histórica tienes cancha para rato.
  3. ¿Conozco a mi público? Si escribes de todo para todos, tampoco esperes mucha respuesta. Necesitas algo que te distinga de los demás; ya sea porque escribes sobre temas acerca de los cuales hay poca información, o porque escribes para un nicho de lectores muy especializado.

Más sobre esto y otros temas fundamentales a la hora de llevar un blog aquí.

7. ¿Cómo debo mandarle mi manuscrito a una editorial?

Esta tiene una respuesta muy sencilla y lógica: pregúntale a la editorial. Cada una tiene sus manías. Algunas quieren que les mandes un ejemplar en papel, otras quieren un primer capítulo, otras quieren una sinopsis y un estudio de mercado (más o menos). Infórmate: busca un email o teléfono específico para recepción de manuscritos, asegúrate de que tienen abierta dicha recepción, y pregúntales qué datos necesitan y cómo quieren que les envíes tu libro. Asegúrate de que su línea editorial encaja contigo. Mandar una novela negra a una editorial de poesía es perder tu tiempo y el de la editorial de poesía.

Luego, hazles un elevator pitch irresistible y fantástico.

Ah, también es importante que tu libro sea estupendísimamente maravilloso. Más que el resto.

Os voy a contar otro secreto: hay un truco. Mira qué contactos tienes en común con esa editorial: ¿conoces a alguno de los autores que han publicado con ella? Pregúntales qué hicieron ellos para enviar su libro. Pídeles un email (si pueden) a donde se suelan enviar manuscritos. Si tienes la suficiente confianza con tu contacto, incluso puedes mencionar que has llegado hasta la editorial a través de esa persona. Ya no entras totalmente a puerta fría. Estableces que tienes un interés directo en esa editorial. Que luego pueden tenerte un año esperando igual una respuesta, pero perder no pierdes nada.

Sí, es normal estar un año a la espera. Aunque, por lo que sé, si te hacen esperar un año es que, de responderte, vas a llevarte un NO muy rotundo.

Y es por esto por lo que hay que mandar a muchas editoriales diferentes y estar trabajando en otros proyectos mientras. Si te quedas pegado al teléfono esperando que te llamen se te va a cuadricular el culo. El mío ya es hexagonal.

8. ¿Debo participar en concursos literarios?

Esta es una buena pregunta. No voy a escandalizar a nadie si digo que muchos concursos están dados de antemano, amañados, repletos de nepotismo de la peor estofa. Estofa, sí. Son estofados de amiguismo, de jurados que con frecuencia ni siquiera entienden de lo que están leyendo (ni del género del concurso en que son jurado), de personas que con frecuencia solo están ahí porque se les paga para ello. Tampoco es raro que el jurado, inocente, seleccione entre un número muy limitado de obras, que otro comité se ha encargado de “filtrar” para ellos.

Suena fatal, ¿verdad?

Entonces, ¿para qué presentarse?

Primero, porque hay concursos completamente limpios y legales. Segundo, porque son una manera estupenda de motivarte y de tener un plazo de entrega. Cuando escribimos sin rumbo fijo, sin saber muy bien para qué, viene bien tener esperanza. Y nada como la sensación de esperanza de mandar una participación por correo. De hecho, en mi artículo sobre cómo escribir un cuento a la semana, creo que sería un buen aliciente mandar los mejores relatos a concursos.

Por esto, yo estoy muy a favor de participar en concursos, sobre todo si estás empezando. Una de las cosas que más me animó a seguir escribiendo fue un concurso local que gané con quince años. No he ganado ningún concurso más de relato desde entonces (INCREÍBLE, LO SÉ), pero me han servido de estímulo para muchos, muchos textos.

9. ¿Puedes leer mi libro y darme tu opinión?

Claro que puedo. Y no será una opinión, no. Será un informe completo de las posibilidades estilísticas, de contenido y comerciales de tu obra.

Pero comprenderás que no puedo hacerlo gratis.

Es algo difícil de explicarle a la gente, porque en el fondo a nadie le cuesta mucho leerse un libro (¡que además te regalan!) y decir si le ha gustado o no. Pero imagínate que esto te lo pidiera alguien diferente todos los días. ¿Cuándo publicarías en tu blog? ¿Cuándo escribirías? ¿Cuándo jugarías con tu gato? ¿Cuándo participarías en orgías transdimensionales (no sé vosotros, para mí son una prioridad)? Si te pagan, puedes dejar de hacer otras cosas remuneradas para ponerte a leer esos libros. Leer y estudiar textos ajenos se ha convertido en una profesión y prefiero hacer informes de lectura que correcciones, porque me gustan más y porque creo que aporto más al escritor al explicarle problemas generales e intentar ayudarle a solventarlos. ¿Le pedirías a un amigo manitas que le echara un ojo a un grifo que gotea? ¡Claro! Y luego lo invitas a una cerveza y punto. ¿Se lo pedirías, gratis, a un fontanero? No, porque el fontanero vive de eso.

Aunque quisiera hacerlo por amor al arte y todo el cariño de mi corazón, me sería imposible leer todo lo que me mandan. Intento matar muchos pájaros de un tiro publicando artículos en el blog, intentando dar con respuestas para lo que más nos concierne a los que escribimos. Tengo una pila de libros que me espera y solo me queda un tiempo limitado de existencia para leer a Franzen, a Ishiguro, a Barker, a Cotrina. Soy una lectora lenta, porque tengo que secuestrar tiempo de debajo de las piedras (sí, estoy repitiendo metáfora, lo sé, hace calor) para leer lo que me encanta. Si leo tu libro gratis, tengo que leerlo en mi escaso tiempo libre. Te estoy leyendo a ti en vez de a Barker o a Cotrina. Sé que eres bueno (o eso me aseguras), pero entiéndeme: es Clive Barker. Y si no leo a Cotrina estoy faltando al sacrosanto pacto entre parejas de escritores: leerás todo lo que escriba tu pareja y le darás consejo o no obtendrás sexo. Amén.

Hay otras formas de conseguir lectores cero. Animo a todo el mundo a que recurra a amigos y familiares, aunque no sean tu público objetivo. Anímalos a que te destrocen, a que destruyan tu texto con todo lo que no les gusta. Es más: prohíbeles que digan nada bueno, así no podrán cortarse. Y no vale luego enfadarse con ellos, por supuesto, ni tener arrebatos de estos trágicos a lo niño pequeño que ha perdido al Monopoly, donde destruyes el manuscrito entre gritos y aspavientos y saltas sobre los pedazos mientras levantas los puños al cielo. Participa en talleres y grupos de escritores: lee a otros a cambio de que te lean a ti. Escribe en lugares muy públicos, como Wattpad, en busca de lectores y opiniones. Ten un blog donde publiques tus cuentos, y chantajea y soborna a otros escritores para que los comenten. Como siempre: si comentas y lees a otros, más posibilidades hay de que te devuelvan el favor.

¿Veis? No es tan difícil.

Bueno, sí, es todo horriblemente difícil. Pero miradlo por el lado positivo: si no fuera tan complicado y jodido y duro no tendría nada de lo que hablaros y no vendríais a mi blog.

Ah, no, que eso solo es positivo para mí.

Perdón.


*Posiblemente basado en hechos reales.

Si te ha gustado este artículo, acuérdate de compartirlo. También puedes apuntarte a mi lista de correo (envío artículos que son solo para mis suscriptores, solo dos veces al mes). Y si te gusta el contenido del blog en general y quieres leer más cosas mías (o simplemente echarme una mano), prueba a hojear alguno de mis libros:

70 trucos para sacarle brillo a tu novela70 trucos para sacarle brillo a tu novela: Corrección básica para escritores. ¿Has escrito una novela o un relato y no sabes cómo enfrentarte a la revisión? ¡Yo te ayudo! Disponible en Amazon.

Lectores aéreos gabriella campbellLectores aéreos (relatos con toques de fantasía tenebrosa): Disponible en Amazon y Lektu (¡solo 2,99 €!).

  • Puedes leer un avance gratuito aquí.
  • Puedes leer reseñas aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí. Y hasta en 20 Minutos, aquí.
  • Si tienes un blog o web de reseñas y te apetece leer y reseñar este libro, puedes pedirme un ejemplar de cortesía en gabriella(arroba)gabriellaliteraria.com.

Puedes ver más libros míos aquí.

 

entrevistasescritores

Entrevistas relámpago a escritores: Las 50 mejores respuestas

julio 30, 2015 — by Gabriella17

type-786900_1280-960x678.jpg

Esta última semana ha sido un poco desastre y me he visto en la desagradable situación de no poder organizar ni preparar ninguna entrevista para hoy. El fin del mundo, lo sé.

Así que he pensado que, en vez de dejaros sin nada para vuestro jueves veraniego junto a la piscina (“¿y ahora qué me leo yo mientras me tomo este delicioso margarita bajo la sombrilla?”, os preguntaréis. Yo no puedo haceros eso), he decidido hacer un artículo muy especial: un resumen de mis respuestas favoritas de todos los entrevistados hasta la fecha; una síntesis de lo mejor de las entrevistas relámpago en esta web. 47 es un número tan bonito como cualquier otro, y creo que os va a divertir ver lo mejor de lo mejor aquí condensado y refrito. Creo que es también una buena forma de recordar entrevistas más antiguas, para que no se queden para siempre en el cajón de autores-cuyos-nombres-ni-recordamos.

Aquí lo tenéis. Estas son 47 respuestas: las mejores de las 47 entrevistas que he realizado hasta la fecha. Además, como extra añado las tres preguntas que me han hecho los entrevistados que más me han gustado, para rematar la faena y, sí, llegar a los 50. Espero que os gusten también a vosotros:

entrevistasescritores

Entrevistas relámpago a escritores (47): Víctor Conde

julio 23, 2015 — by Gabriella4

yo-foto-estudio-blanco-y-negro-960x779.jpg

Puede que esto os sorprenda, pero Víctor Conde no se llama Víctor Conde.

Lo descubrí un día en que me tocó mandarle un contrato de edición y me dio una dirección a nombre de alguien que no me sonaba de nada.

“Creo que te has equivocado —le dije—. O me has dado la dirección de otro señor que vive en tu casa”.

“Jo —pensé—. Los escritores ganamos tan poco que algunos tienen que dedicarse al subarrendamiento”.

No voy a deciros su nombre real, porque eso abriría el séptimo sello y desencadenaría el apocalipsis (lo cual podría estar bien, pero los mares de sangre y las plagas de langosta tiene que ser un peñazo con este calor. Bastante tengo con los mosquitos y la araña maliciosa que me mordisqueó el tobillo ayer en la piscina). No desesperéis: con esta entrevista es mi intención desvelaros un poco más acerca de su persona.

¿Qué era esto de las entrevistas relámpago? Tengo una lista muy larga de preguntas cortas (ahora mismo va por 94 preguntas y subiendo). De allí, usando random.org, selecciono una secuencia de quince preguntas aleatorias, que le entrego al entrevistado o entrevistada. Este (o esta) elige diez de esas preguntas y responde con frases también breves. Al final, hay una pregunta extra que podrá aprovechar para hablar un poco más de sí mismo/a o para vengarse de la entrevistadora (es lo justo). La semana pasada entrevisté a Aranzazu Serrano y podéis ver todas las entrevistas publicadas hasta ahora en este enlace. Y ahora, vamos a hablar un poco del entrevistado de hoy:

Víctor Conde es un autor de larga trayectoria con más de treinta libros publicados, que incluyen casi todos los palos que se pueden tocar en el fantástico: ciencia ficción, terror, histórica, juvenil, infantil, steampunk e incluso literatura general mainstream. Ganador de los premios Minotauro e Ignotus por su novela Crónicas del Multiverso, actualmente trabaja en más novelas de su serie del Metaverso y en algunas obras compartidas, como la que ha escrito con José Antonio Cotrina, de próxima publicación en Fantascy.

Y, hablando del libro con José Antonio Cotrina, he sido lectora cero y os puedo asegurar que os va a volar la tapa de los sesos. Metafóricamente, claro. Aunque, por cómo se me quedó el cerebro hasta dos semanas después de leerla, ya no estoy tan segura de que sea una metáfora.

NECESITO QUE MÁS GENTE LEA ESE LIBRO.

ARGH.

ENTREVISTA relámpago A víctor conde

Víctor conde

1. ¿Cuál es tu palabra favorita?

Colosalidad. No viene en el diccionario de la RAE.

2. Menciona un libro con el que hayas llorado.

Sin duda con Crónicas Marcianas, de Bradbury. Es un libro precioso que todo el mundo debería leer y comentar. Nos está hablando de la colonización americana en clave de CF, pero con un sentimiento y una veracidad tales que logra transmitir conceptos que asustan, incluso hoy en día.

3. Un libro que no pudiste terminarte.

Memorias de Idhún, de Laura Gallego. Creo que no pasé del tercer capítulo. No es que sea malo, es que sencillamente yo no era el target de público que ella busca.

4. ¿Cómo te gustaría morir?

Cayendo en un remolino de gas de Júpiter, después de un colapso total de los sistemas de la nave. Pero claro, hay que ser realistas.

5. ¿A qué escritor, vivo o muerto, retarías a duelo de espada en un molino al amanecer?

A Cervantes, para poder atravesarle el corazón por haberse reído tanto de la fantasía universal a través de su novela, el Quijote. Hay mucha gente que considera al Quijote como un personaje entrañable y defensor a ultranza del hecho fantástico, pero en realidad es todo lo contrario. Es un icono del clásico pensamiento español de desdeñar lo que hizo grande a Tolkien, es decir, la defensa de la imaginación como una de las principales virtudes del género humano.

6. ¿Qué libro has releído más veces?

El señor de los anillos. Me parece la obra cumbre del espíritu soñador romántico del siglo XX. Y eso que es una puesta al día en clave novelada de la ópera de Wagner, El anillo del nibelungo.

7. ¿Qué es lo más divertido que te ha pasado por ser escritor?

Escuchar a mi ex mujer de fondo hablando con un chico de una tienda de Madrid sobre un tal “Víctor”, y preguntarme quién demonios sería ese tío. Fue en los comienzos de mi carrera, cuando aún no me había acostumbrado a tener pseudónimo. Menos mal que no les dije nada o se habrían reído de mí hasta el infinito.

8. ¿Cuál ha sido tu mayor fracaso?

No poder convencer al gran público de que la CF es un género digno como el que más, y que ha madurado muchísimo en las últimas décadas. Yo soñaba con hacerme un hueco entre los lectores de literatura general atrayéndolos a la ciencia ficción, pero pronto me di cuenta de la realidad: a la mayoría de la gente no la puedes sacar de su realidad inmediata, del área de confort de lo cotidiano, porque se pierden y se frustran, y abandonan inmediatamente la lectura.

9. ¿Qué libro te habría gustado escribir?ecos víctor conde

Hyperion, de Dan Simmons. Siempre ha sido uno de mis libros de cabecera.

10. ¿Algo de lo que nunca hablarías en tus textos?

De lo mal que va España, de lo frustrante que es el mundo real, de la miseria y la pobreza intelectual que poco a poco se va comiendo Europa, del auge de la piratería que hace la gente joven haya llegado a considerar “noble” y “justo” el robar las obras de otras personas, etc. Para solucionar los problemas está otra gente. Yo me dedico a soñar, y a invitar a otros a que sueñen conmigo.

Pregunta extra (seleccionar opción y contestar):

a) El entrevistado se inventa una pregunta, la hace y se responde a sí mismo.

b) La pregunta la hace el entrevistado a la entrevistadora.

c) Ya he terminado, deja que me vaya a mi casa. Por favor.

Víctor elige la a) y se pregunta: ¿Cuál crees que será la obra cumbre de tu carrera literaria?

La Orfíada, una epopeya de aire homérico que, si Dios quiere, saldrá publicada el año próximo. ¡Crucemos los dedos!


Muchas gracias a Víctor por sus respuestas. ¡No os perdáis la entrevista del jueves que viene!

Si te ha gustado esta entrevista, acuérdate de compartirla. Y si te gusta el contenido del blog en general, prueba a leer alguno de mis libros:

Lectores aéreos gabriella campbellLectores aéreos (relatos con toques de fantasía tenebrosa): Disponible en Amazon y Lektu (¡solo 2,99 €!). Puedes leer un avance gratuito (para ver si te gusta el estilo y tipo de relato) aquí.

 

el fin de los sueñosEl fin de los sueños (novela postapocalíptica de ci-fi/fantasía juvenil): Disponible en digital y en papel en la página de la editorial (y puede pedirse en cualquier librería).

 


escribirescritoresescriturapromoción

5 tácticas de promoción para escritores que todos odiamos (y alguna alternativa)

julio 21, 2015 — by Gabriella53

Cosas cansinas:

Niños de tres años berreando en los aviones. Teleoperadores de Jazztel. Los vendedores de pañuelos que se ponen en la salida para el agujero de gusano Neptuno-X777gT38/[[.

Escritores en las redes sociales.

Cualquiera que se mueva mínimamente por el septuagésimo círculo del infierno también conocido como mundo literario sabrá muy bien de lo que hablo: promoción para escritores. Compramilibrocompramilibrocompramilibro. Un mantra que se repite hasta la extenuación y muerte, agravado por la nueva oleada de publicación digital, autopublicación y la presencia del artista 2.0 que ahora tiene que buscarse la vida en todo lo que a publicidad se refiere. Y claro, ninguno de nosotros es cinturón negro en mercadotecnia. Porque todo el tiempo que otros han dedicado a estudiar mercadeo nosotros lo hemos dedicado a escribir.

Es inevitable que haya promoción mal hecha. Promoción que se carga una de las que considero las reglas básicas del sistema publicitario en general:

escribirescritoresescriturarecortes

¿Leerías Guerra y paz en el móvil? (Y otros recortes literarios)

julio 17, 2015 — by Gabriella12

audrey-hepburn-519387_640.jpg

En una esquina del ring: un reluciente Kindle de última generación, apenas 200 gramos de peso. Repleto de cientos de libros, cargado de intención y promesa.

En la esquina contraria: un libro tradicional, recién salido de imprenta, con ese olorcillo a papel nuevo que hace que te estremezcas de anticipación. Repleto de horas y horas de tranquila lectura acurrucado/a en el sofá.

AAAAAND… FIGHT!

streetfighter

No sé a vosotros, pero a mí la lucha entre el libro digital y el libro físico hace tiempo ya que me resulta cansina. ¿Por qué nos empeñamos en enfrentarlos? Pueden ser dos cosas complementarias: leo en mi tablet cuando me resulta más práctico (si estoy de viaje, por ejemplo), y en un libro físico si estoy acurrucada en la cama. Debido a que asocio una pantalla con trabajo, suelo usar la tablet para todo lo relacionado con el trabajo (artículos, libros de ensayo, novelas de clientes) y los libros tradicionales para leer novela por gusto.

Todos tenemos nuestros preferidos, y muchos discutiríais conmigo eso de que ambos son geniales. ¿Pero y si introdujéramos otro participante nuevo en la contienda?

¿Y si leyéramos en el móvil? No me refiero a leer algo que ya solamos leer en la pantallita, esas lecturas que tan bien vienen por cuestiones prácticas (yo lo uso a veces para echarle un ojo al Instapaper), sino para leer algo asociado por completo al libro físico: un gran (y contundente) clásico literario.

Eso fue precisamente lo que se planteó Clive Thompson. Y luego habló largo y tendido sobre su experiencia en Book Riot.

Thompson y cómo leer Guerra y paz en el móvil

De entrada, el proyecto parece absurdo. Casi pensaba lo mismo el propio Thompson, leyendo cachito a cachito en su iPhone, en esa ventanita a cincuenta años de historia rusa. Se desesperó al ver que, tras 17 minutos leyendo, solo había llegado a la marca del 2%, según su aplicación Kindle. Calculó que iba a necesitar 27 horas de lectura para terminar con la tarea. 27 horas de lectura en una pantallita de móvil son muchas horas de lectura.

Thompson empezó citando los típicos estudios de digital vs. papel y etc., contraponiendo su experiencia a la de la lectura en papel. El móvil salía perdiendo. Pero, poco a poco, conforme se metía en la novela, comenzó a descubrir algunas cosas de lo más interesantes.

Por lo visto, una de las razones por las que muchos preferimos leer novela en papel es porque el libro físico lleva prestigio asociado.

clive thompson

Esto parece una tontería, y pretencioso. ¡Y lo era! Pero un poco de pretensión ha resultado ser útil a nivel cognitivo. Hay nuevas investigaciones sobre la lectura que sugieren que una razón por la que recordamos más de los libros impresos que de los digitales es porque tenemos la expectativa de que lo impreso es intelectualmente más exigente. Nos acercamos a esa lectura con una actitud de “esto es algo serio”, de una manera que no hacemos en pantalla.

Tiene mucho que ver con lo que comentaba yo antes de asociar la pantalla con el trabajo y otras actividades. Si usamos pantallas para trabajar y jugar, no tanto para leer en profundidad, al coger una tablet, un eReader o un móvil no leeremos con la misma atención ni gravedad.

clive thompson

¿Pero qué ocurre si tratamos a las pantallas digitales con el mismo romance, con esa misma intensidad de enfoque? Los estudios sugieren que la disonancia cognitiva desaparece: aprendemos lo mismo y retenemos lo mismo que en papel. Como informó el periodista Ferris Jabr para el Scientific American, las diferencias intelectuales entre el papel y los bytes podrían deberse a la actitud que tenemos para con ellos. Cuando creemos que leer en la pantalla de un teléfono es igual de “serio” que leer en papel, interiorizamos esa lectura con la misma profundidad.

El propio Thompson descubrió que, conforme iba leyendo y se acostumbraba al formato del móvil, sus prejuicios se desvanecían y la experiencia de lectura cambiaba. Su concentración fue en aumento y comenzó realmente a disfrutar de la novela. Las ventajas eran cada vez más evidentes: a diferencia del tochaco que es un Guerra y paz impreso, su móvil iba siempre con él, y podía robarle minutos a los ratos muertos para enterarse de la suerte de tanto pobre soldado ruso y francés. Enseguida comenzó a usar notas de audio para grabar sus reflexiones y dudas, una función que le permitía tomar notas sin perder el hilo de la lectura. Pero su revolución tecnológica no terminó ahí. Cuando terminó el libro, convirtió sus notas de audio a texto, y luego a acudió a una máquina de impresión a demanda que hay en una librería de Nueva York, se imprimió el documento en formato libro y tuvo su propio War in Pieces:

War in pieces

Thompson realizó una comparación, a mi parecer, bastante acertada. Dijo que uno de los problemas del enfrentamiento del digital y el papel es que creemos que la lectura en digital, tal y como la conocemos, es algo acabado, definitivo, y la juzgamos según esa noción. La compara a los primeros libros impresos por Gutenberg: no eran cómodos de leer, todavía no existía una tipografía que diera una experiencia agradable de lectura como hoy en día. Para Thompson, pasa igual con el digital: todavía son tiempos pioneros. Falta bastante para que demos con formatos y máquinas realmente adaptadas a nuestras necesidades de comodidad lectora. Compara, de hecho, su pantalla de móvil con las páginas de libros de otros tiempos, más reducidas, como el libro en octavo (o incluso duodécimo) de hace siglos, diseñado para poder leerse cómodamente en cualquier lugar. Es más, compara la portabilidad de su lectura y el formato del texto en pantalla con la experiencia de lectura en las tabletas cuneiformes, esos depositarios de información (y, sí, también historias) de hace mucho, mucho tiempo, que podían caber fácilmente en las manos, justo como un teléfono móvil.

Concluye encantado con la experiencia. Aunque seguirá con el papel para novelas ligeras y otro tipo de lecturas, ha decidido que los niveles de concentración y comodidad alcanzados en el Kindle de su móvil son ideales para leer tochacos, y ya se ha leído unos cuantos más, aunque dice que hasta el móvil tiene sus límites. Proust, por lo visto, no lo termina de enganchar.

No sé yo si me comería un Tolstoi en mi Motorola. Pero la próxima vez que ande aburrida en un aeropuerto o en la sala de espera del médico, quién sabe, igual es hora de abrirse un Ulises o El molino del Floss, o cualquiera de esos libros que por partes me encantan pero en los que me resisto a sumergirme por completo. Y es que hay días en los que no hay ni un momento para leer, y otros en los que hay montones de huecos por donde robarle páginas al tiempo*.

Cada día, como vamos a ver ahora, es diferente. ¿Pero qué tiene eso que ver con la escritura?

Emily Wenstrom y en qué se parece la escritura al yoga

Vale, vale, admito que el yoga es un poco como el crossfit o la dieta paleo: quienes lo practican no dejan de darte el peñazo con el tema. Ya estáis cansados de que os cuente los paralelismos constantes que encuentro entre el proceso mental que exige el yoga y el que exige la escritura. Aun así, no me resisto a contaros lo que opina al respecto Emily Wenstrom, a quien ya he citado en alguna otra ocasión por sus excelentes artículos en The Write Practice (y a quien he colocado en mi lista de “mujeres con las que me voy a casar en poliamorosa armonía, aunque ellas todavía no lo saben”, justo debajo de la Popova). Creo que le vais a encontrar un uso inmediato:

wenstrom

En esa misma línea, quizás ayer te salieron 3000 palabras del tirón y te encantó cada una de ellas, pero hoy eres incapaz de escribir tres seguidas. Eso está bien. Es todo parte del proceso.

No te fuerces a ser el escritor que fuiste ayer. Sé el mejor escritor que puedas ser hoy.

En el yoga pasa una cosa muy curiosa, y es que cuanto más te fijes en lo que hacen los demás, peor te va a salir a ti. Es inútil intentar guiarte por lo que otros han conseguido, porque, para empezar, exige un proceso de práctica increíblemente largo. Uno puede aprender a nadar en el espacio de meses, puede aprender técnica para hacer un buen crawl en unos meses más. A primera vista, no va a haber tanta diferencia entre un nadador novato y uno profesional, aparte de la velocidad y la postura. Ambos nadan, colocan el cuerpo de forma similar. (Ahora vendrán miles de expertos en natación a llevarme la contraria, pero creo que pilláis por dónde voy: para el ojo novato, no hay tanta diferencia formal entre el que lleva nadando un par de años y el que lleva toda la vida: los gestos son los mismos). Pero pon a un principiante de yoga al lado de un maestro y a ver cuál de los dos coloca los pies detrás de las orejas. En el yoga hay personas que llevan toda su vida practicando a diario y hay posturas que todavía no les salen bien. La curva de aprendizaje se eleva con tal alevosía que en ocasiones parece un ascensor espacial.

La escritura por suerte, no tiene una curva tan desesperante. Pero la distancia entre el escritor novato y el veterano es abismal. Así que uno tiene que aprender, como en el yoga, o como en cualquier otra disciplina de aprendizaje lento, a dejar de mirar lo que hacen los demás (¡incluso lo que hacías tú mismo!) y concentrarse solo en hoy, en la práctica de ahora. Además, ocurre que en la escritura, como en el yoga, aprendemos con lo que los anglosajones llaman breakthroughs (todavía no he dado con una traducción exacta de este concepto a nuestro idioma). No es un proceso fluido, de aprendizaje equitativo. De repente, encuentras que un día te puedes sentar en medio loto. Y otro día te puedes sentar en loto completo. Con la escritura pasa igual. De repente, un día, descubres que te salen las escenas de acción. O das con la frase perfecta. O encuentras tu voz. Nuestra voz se esconde, va y viene, es escurridiza, al igual que el vacío mental necesario para realizar bien una postura. En la escritura, igual que en el yoga, esos grandes momentos vienen por la práctica.

Imagino que debe de ser igual para quien levanta pesas. Un día te das cuenta de que eres capaz de levantar cierto número de kilos. Y al siguiente apenas puedes levantar lo de siempre. Pero sigues yendo al gimnasio. Porque sin los días malos, sin esa constancia de aparecer por ahí, aunque creas que vas a hacerlo fatal, es la que hace que existan los días buenos. Los días en los que te colocas el pie en la oreja, levantas 200 kilos o terminas la gran novela española (o algo).

Hay días en los que sentimos que no podríamos escribir ni aunque nos pusieran una pistola en la cabeza. Hace poco, Juande Garduño comentó en Facebook que se había puesto a escribir cierto día sin ganas y que solo le había salido un churro, y me pareció que se preguntaba si merecía la pena escribir en los días en los que uno no está inspirado. Yo creo que sí es necesario. Ese día de práctica es parte del complejo entramado de nuestro aprendizaje, aunque no lo parezca. Primero, porque reafirma el hábito (escribe, pase lo que pase) y segundo: son las palabras malas, las que tiramos, las que nos han llevado hasta donde estamos.

Y eso lo explica muy bien Laura Dave, que tiró su novela a la basura.

Laura Dave y la felicidad de tirar tu novela a un contenedor

laura dave

Y aun así. A todas esas personas que dicen que las cosas las ven venir: yo no tenía ni idea de que lo que se me venía encima eran 18 meses laboriosos, 97000 palabras y 500 páginas de documentación; ni de que acabaría por tirarlo todo en un conteneder de reciclaje en el norte de California, al lado de la Autopista 12.

¿Os imagináis lo que debe de ser tirar 97000 palabras a la basura? No, ni idea. Al fin y al cabo, yo solo me deshice de 90000. Por suerte, cuando escribes fantasía juvenil, la documentación no se te acumula tanto (siempre que no seas Ursula K. Le Guin). Y yo lo que hice fue empezar de nuevo con la misma historia (más o menos). Pero Dave no. Dave lo tiró para siempre. Para Dave, fue más una cuestión de rendirse a la evidencia: esa novela no le apasionaba a ella y esa novela no le iba a apasionar a sus lectores. Tenía unas notas que había escrito a mano, corriendo, para otra novela. Esas notas con el tiempo se convertirían en su siguiente libro, una obra que le entusiasmó desde el principio.

laura dave

En un mundo de ordenadores y nubes, tirar mi novela era un gesto sobre todo simbólico (aunque no lo sentí como tal).

Me quedé allí sentada, sin respiración, y esperé a que llegara la desesperación.

En vez de eso llegó otra cosa. Dieciocho meses. 97000 palabras. Era más como un silencio.

Se me ocurrió en ese momento algo que hace tiempo mantengo como cierto: lo que tiramos nos hace tan escritores como lo que guardamos.

¿Pero cómo sabemos que lo que no nos apasiona debemos tirarlo? Cuando uno se atranca, cuando uno llega a ese horrible límite de las 30000 palabras (por decir alguna cifra), donde cruza el puente de “pero menuda mierda estoy escribiendo” para llegar a la orilla del “pues esto no está tan mal; casi mejor lo termino” en vez de ahogarse en las aguas del río Desesperación, la tentación de abandonar es poderosa, por mucho que nos guste lo que andamos escribiendo.

Dave lo explica bien:

dave3

Lo mejor que he escrito nunca podría estar en la basura.

Aun así, creo que es una apuesta crucial. Que, a pesar de lo que puede quedarse atrás, a veces deshacerse de algo es la única manera en la que llego a las historias que tengo que escribir, las historias que me proporcionan felicidad al escribirlas.

Y algunos días, creer eso es lo que hace que siga adelante. Porque también creo que eso que has escrito vuelve a ti de formas que no podrías haber planificado (…).

Lo que abandonamos. Lo que tiramos. Misterios sin misterio. Nueve frases en el bloc de notas de un hotel. 97000 palabras a lo largo de 18 meses dolorosos. Importa. Es práctica. Es prólogo. Y todo eso, parte de eso, un germen de eso, lo sacaremos de entre los desechos, en una fecha posterior, cuando estemos, de alguna manera, más preparados para ello.

Lo digo siempre (lo sé, soy una cansina): hagamos caso a Sturgeon. El 90% de todo es mierda.

Deshagámonos del 90% que nos sobra para producir un 10% maravilloso. Pero para eso hay que escribirlo: hay que producir un buen montón de asquerosa y humeante mierda. No se desperdicia, en realidad. Ese será tu prólogo.

Como dice Mantel, siempre somos principiantes. Y lo que nos queda, al final, es el coraje de seguir escribiendo.

Mantel y miles de cosas interesantes que no caben aquí. Porque hilary no puede abrir la boca sin decir algo profundo e importante. y porque ya son las cuatro de la tarde y quiero publicar esto algún día

Termino hoy este artículo de recortes (que, como siempre, se ha alargado demasiado), con esta cita de otro de mis ídolos, Hilary Mantel, una mujer que muchos conoceréis por haber llamado “princesa de plástico” a la futura reina de Inglaterra, y a la que otros conoceréis (espero), por sus impresionantes novelas históricas. La entrevista que concedió al Paris Review está llena de maravillas, pero me quedo con esto:

hilary mantel

(…) Entre los escritores, la pregunta no es quién te influye, sino qué personas te dan coraje. Cuando yo empecé, la escritora que me dio coraje, de entre nuestros contemporáneos, fue Beryl Bainbridge. No escribo como Beryl y nunca lo he hecho, pero cuando empecé a leer su obra, sus libros eran tan distintos, tan divertidos de un modo oscuro (…) que pensé que si ella podía salirse con la suya con eso, yo también podría.

Lo importante no es tanto quién te influye (en estilo, estructura, temas…), sino quién te da coraje. Hilary me dio el coraje de creer que pueden confeccionarse cosas diferentes y hermosas y aun así encontrar un público para ello, tejiendo una historia cautivadora. Por lo menos sé que esa posibilidad existe, llegue o no llegue.

Tal vez deberíamos preguntar eso en las entrevistas a escritores. No tanto quién te ha influido, a quién copiaste en tu juventud, sino quién te hizo darte cuenta de que eso se podía hacer. Quién te hizo atreverte a hacer lo que haces.

No sé que opináis. Para mí sería bastante más interesante.

 


*Editando: Me cuentan en los comentarios (¡gracias, Juan Antonio!) que ahora hay carcasas especiales para convertir tu móvil en un lector electrónico. Eso ayudaría un poco al problema de la vista cuando nos pongamos a zambullirnos en nuestro próximo gran clásico tocho ruso.



entrevistasescritores

Entrevistas relámpago a escritores (46): Aranzazu Serrano

julio 16, 2015 — by Gabriella8

arancha-960x775.jpg

Hace tanto calor que no puedo pensar en una metáfora, en un triste símil para deciros cuánto calor hace.

A lo mejor es porque nos hemos quedado sin símiles para hablar del calor. Se los han quedado todos los telediarios y las señoras octogenarias con salero.

Así que os traigo una entrevista. Seamos sinceros, no os va a refrescar en absoluto. Y me pregunto por qué usa la gente lo de refrescar para cosas escritas (¡una aventura refrescante! ¡Refresquémonos con esta novela para el veranito!). A mí me refresca el agua de la piscina y del mar, y el cristal helado de una cerveza bien fría. Pero igual soy yo, que estoy hecha de otras células, provenientes de tierras muy verdes donde deja de llover una mañana al año, y la gente se coge un avión de vacaciones a Torremolinos en invierno para ir con minifalda y sin medias y decir: “eh, qué calorcete hace aquí, ¿no?” (aunque lo dicen en inglés, o el idioma ese que tienen que me han dicho que es inglés, que yo creo que es mentira).

entrevistasescribirescritores

Entrevista relámpago a escritores (45): Ana González Duque

junio 25, 2015 — by Gabriella3

ana-gonzalez-duque-960x639.jpg

[Insertar comentario ingenioso y profundo sobre el hecho de que hoy sea jueves aquí]

Podría hablaros de cómo en la fecha de hoy, hace 337 años, la veneciana Elena Cornaro Piscopia (¿no es un nombre genial para un personaje?) fue la primera mujer en doctorarse en Filosofía (en su caso, en la Universidad de Padua). Pero tengo hoy algo mucho más interesante que ofreceros: una entrevista con Ana González Duque.

¿Qué era esto de las entrevistas relámpago? Tengo una lista muy larga de preguntas cortas (ahora mismo va por 94 preguntas y subiendo). De allí, usando random.org, selecciono una secuencia de quince preguntas aleatorias, que le entrego al entrevistado o entrevistada. Este (o esta) elige diez de esas preguntas y responde con frases también breves. Al final, hay una pregunta extra que podrá aprovechar para hablar un poco más de sí mismo/a o para vengarse de la entrevistadora (es lo justo). La semana pasada entrevisté a Clara Cortés y podéis ver todas las entrevistas publicadas hasta ahora en este enlace. Y ahora, vamos a hablar un poco de la entrevistada de hoy:

Ana González Duque (Tenerife, 1972) trabaja escribiendo historias y durmiendo a gente. Afortunadamente, sin que lo primero tenga que ver con lo segundo (que es una media jornada como anestesista). Lectora voraz, se inició en la literatura de mano de la poesía. Tiene tres poemarios publicados (Anaga, Recortes de un otoño inmóvil y El límite recorrido) y varios premios literarios. De ahí se pasó a la comedia (El blog de la doctora Jomeini, Planes de boda, Instrucciones para sobrevivir a los hijos). Ahora escribe fantasía (Leyendas de la Tierra Límite: Las Tierras Blancas) y da clases de marketing online para escritores. En resumen, no se aburre.

Ana forma parte de mi grupo favorito de blogueros y he colaborado alguna vez en su web, El fogón. Pero, aunque muchos la conozcamos por su trabajo dentro del mundo de los cursos de escritura y de los blogs literarios, Ana es también autora, y además se atreve a guisárselo todo ella misma. Ana se ha unido a la tendencia híbrida de escritores como Virginia Pérez de la Puente, que han trabajado tanto con publicación tradicional como con autoedición.

Además, tengo que confesar que siento mucha debilidad por el acento canario. No os perdáis sus recomendaciones en vídeo.

ENTREVISTA relámpago A Ana gonzález duque

ana gonzalez duque

1. ¿Qué necesitas tener a tu lado mientras escribes?

Una libreta. Escribo a ordenador pero voy dejando notas para otros capítulos por todos lados. La única forma de conseguir que no se me perdieran era asignar una libreta a cada trabajo.

2. ¿A favor o en contra de la autoedición?

Más que de la autoedición, de la autopublicación. Pienso que para entregar un producto de calidad al lector necesitas un equipo de profesionales al lado: un corrector de estilo y ortotipográfico, un ilustrador y un maquetador. Pero también necesitas comer y pagar la hipoteca y con menos de un 10% para el autor, que es lo que dan las editoriales, eso es muy difícil.

3. ¿Has conocido en persona a alguno de tus héroes?

La verdad es que no. Me encantaría conocer a Cotrina.

4. Si fueras una galleta, ¿qué tipo de galleta?

Pues creo que sería una galleta María, de las de toda la vida. Soy lo que soy, sin artificios, pero sirvo para salsear en muchos platos. Dulces y salados. Y soy tan cabezona que sigo en lo mismo después de muchos años.

5. ¿Cuál ha sido tu mayor fracaso?

Soy de las que piensan que puedes aprender de los fracasos, así que el único gran fracaso que creo que he tenido, además estrepitoso, es no conseguir adelgazar ni a tiros. Me gusta demasiado comer.

6. ¿Con qué personaje literario te identificas?

Lo bueno de los libros es que puedes ser cualquiera, pero tengo una tendencia horrible a empatizar con el villano. Me gustan los malos, qué le voy a hacer.

7. Si te condenaran a muerte, ¿qué pedirías de última cena?

Comida japonesa y vino blanco. O unos huevos fritos con patatas. O huevos rellenos. O solomillo con foie y un Ribera del Duero. O…¿he dicho ya que me gusta comer?

8. Tu mayor virtud.

La empatía. Me ha ayudado mucho a la hora de trabajar. Tanto en uno como en otro trabajo.

9. Un libro que te haya excitado.las tierras blancas

Mecachis con la preguntita de marras. Las mil y una noches. Mi madre me lo prohibió con doce años, con lo que lo único que consiguió fue que lo leyera a escondidas. Decididamente, no era para esa edad.

10. Tres libros para una isla desierta.

Dejádselo a Psmith, de P.G.Wodehouse, El final de los sueños, de una tal Gabriella Campbell y un tal José Antonio Cotrina y Cómo sobrevivir en una isla desierta.

Pregunta extra (seleccionar opción y contestar):

a) El entrevistado se inventa una pregunta, la hace y se responde a sí mismo.

b) La pregunta la hace el entrevistado a la entrevistadora.

c) Ya he terminado, deja que me vaya a mi casa. Por favor.

Ana elige la b) y pregunta: Quiero saber qué galleta serías tú, por favor, por favor.

Una galleta salada. No es porque sea muy salá, ni nada así. Es que me encanta el queso y con las saladas la combinación es excelente.

En realidad, quiero ser todas las galletas de esta tienda. O comérmelas, no lo tengo muy claro.


Muchas gracias a Ana por sus respuestas. ¡No os perdáis la entrevista del jueves que viene!


Si te ha gustado esta entrevista, acuérdate de compartirla. Y si te gusta el contenido del blog en general, prueba a leer alguno de mis libros:

Lectores aéreos gabriella campbellLectores aéreos (relatos con toques de fantasía tenebrosa): Disponible en Amazon y Lektu (¡solo 2,99 €!). Puedes leer un avance gratuito (para ver si te gusta el estilo y tipo de relato) aquí.

 

el fin de los sueñosEl fin de los sueños (novela postapocalíptica de ci-fi/fantasía juvenil): Disponible en digital y en papel en la página de la editorial (y puede pedirse en cualquier librería).

 


 

autosuperaciónescritoresescritura

¿Cuándo estuviste a punto de abandonar? (Y contestan 15 escritores)

junio 23, 2015 — by Gabriella38

pondering-960x640.jpg

No, no estamos picando en una mina en Marte bajo el látigo implacable de un supervisor apestoso. No estamos ayudando a un granjero de Iowa a inseminar a todas sus vacas. No somos policías en un pueblo perdido de la mano de Zeus donde de repente el 99% de la población se ha despertado con un apetito insaciable de carne humana. No es tan terrible esta afición/oficio/como-quieras-llamarlo que es escribir.

Aun así, creo que pocas cosas hay tan duras para el ego, la confianza y la creencia en un futuro (cualquier futuro) que esta manía de juntar letras y esperar que tengan sentido y queden bonicas.

(Bueno, tal vez cualquier otra profesión artística. Y muchas cosas más. Pero es parte del oficio de escritor ponerse melodramático).

Da igual que hablemos de autores aficionados, escritores ocasionales. De cuentistas habituales, redactores profesionales o creadores de contenido pornográfico para hombres de 27,5 años, de más de 1,80 de altura, que vivan en la parte norte de Cáceres (¡nicho de mercado!). Yo diría que casi todos hemos pasado por ese momento. O por muchos de esos momentos. El momento del “casi”. Del adiós, muy buenas. De asomarse a la ventana, ver si pasa alguien que nos cae mal y tirarle el ordenador que contiene nuestro último libro a la cabeza (¿no? ¿Solo yo? ¿En serio?).

El primer rechazo (y el decimosexto). El(los) libro(s) que no vende(n). Una crítica atroz. Cualquiera de esos instantes en que deseamos dejarlo todo. Esos instantes en los que lo de la mina marciana no suena tan mal (mmmm, látigo). En que estamos a punto de abandonar.

Y, sin embargo, por alguna razón extraña que todavía no entendemos, no lo hacimos. Seguimos adelante. Seguimos escribiendo.

No os voy a hablar de mis momentos de abandono; eso mejor me lo guardo para el día en que me quede en blanco y aporree la pantalla con la cabeza, sin saber qué más contaros. Voy a hablaros de los de quince escritores que han tenido la amabilidad de compartir conmigo sus experiencias. Vienen a contarnos ese instante terrible y también vienen a contarnos qué los hizo salir del agujero. A todos les pedí que me enviaran además una imagen que representara para ellos el optimismo, ese cambio desde el momento de desánimo y la actualidad.

Aquí os dejo con ellos. Pensé que todos seguirían patrones similares de desamparo, pero cada historia es única, diferente. Espero que os resulten tan fascinantes como a mí:

Juande Garduño

juande garduño

Juande aparece en esta foto con Matthew Fox, actor protagonista de la adaptación al cine de su novela Y pese a todo.

La verdad es que tu pregunta me ha hecho recordar que una vez sí que estuve a punto de dejarlo. Fue con poco menos de treinta años, antes del éxito de Y pese a todo. Estaba asqueado de que todas las editoriales me rechazaran manuscritos y pensaba que nunca publicaría, así que me dediqué durante un año y medio a leer, sin escribir ni una sola palabra. No me torturé demasiado, pero un día tenía mucho mono de escribir y me puse. Y así hasta hoy.

Álex Portero

álex portero

Álex me manda una foto de su zona actual de trabajo, y me dice que la imagen fue tomada a mediodía, algo que antes, durante más de diez años, habría sido imposible:

Estuve muy cerca de abandonar hace un par de años, algo menos. Mi trabajo diario, por entonces seguía trabajando en la librería, hacía que tuviese que ponerme a escribir alrededor de las 11 de la noche, cada día. La propia frustración devenida por desempeñar una labor diaria que me tenía 12 horas fuera de casa, el cansancio, y la desconfianza, hacían que fuese incapaz de terminar la mayoría de las cosas que comenzaba, si lo conseguía, el resultado siempre me parecía mediocre, condicionado por la situación de cansancio. Por no hablar de la paradoja del librero: la falta de tiempo para leer, y si no lees, es una irresponsabilidad ponerse a escribir. Leía, siempre lo he hecho, pero menos de lo que debe hacerse si te dedicas a escribir libros.

La desconfianza en mi obra, unos resultados mediocres y mucho cansancio, estuvieron a punto de hacerme abandonar. No sólo la literatura, casi todo lo que me importaba.

En el presente, estoy en condiciones de dedicarme exclusivamente a la literatura, por un tiempo, veremos si todo lo expuesto antes era cierto y no una excusa. Dejarlo sigue siendo una opción si los resultados no cumplen mis expectativas.

Daniel Pérez Navarro

daniel pérez navarro

Daniel me manda una foto suya, reciente y feliz. Me explica qué ha cambiado para él:

Una difícil situación personal me llevó a romper con casi toda la actividad literaria: dejé de escribir artículos musicales, abandoné los foros de música y libros y las listas de correo y me di de baja de las pocas asociaciones a las que pertenecía. En 2011 publiqué 2 libros. Uno en AJEC cuando estaba claudicando, que no tuvo distribución, y otro en Viaje a Bizancio, en la que también fui de los últimos libros en salir y apenas se leyó. Me pregunté, ¿para qué ese esfuerzo? La salida de la crisis no fue el abandono. Volví a escribir con dos condiciones. La primera, que no me daría de codazos en el mundo editorial. Nada de más concursos. Ya tengo un buen trabajo, pasaría del modelo liberal de la economía aplicado a las letras, escribiría sólo si no había un objetivo a la vista y se lo ofrecería a quien mostrara interés. También reduciría el número de apariciones: no tenemos tantas cosas que contar y repetirse me parece una mala opción. La segunda, debía olvidarme de mí, los libros tenían que hablar de otros. El fruto de esa salida de la crisis fue 14 maneras de describir la lluvia, que cumplía los dos requisitos.

Jaume Vicent

jaume

Jaume, al que seguramente conoceréis por el blog Excentrya, me manda como imagen un manuscrito que anda ahora corrigiendo. Es el mismo manuscrito del periplo editorial que nos cuenta aquí:

Estuve a punte de dejarlo después de los enormes problemas que tuve con la editorial que debía haber publicado mi primera novela. Me sentía engañado, me sentía muy defraudado y me sentaron muy mal ciertos comentarios personales que me hizo uno de los directores de la editorial, fueron comentarios horribles; una rabieta por haber rescindido mi contrato, un contrato que ellos no estaban cumpliendo.

Me sentí solo, estafado y engañado. Sentí que todo el trabajo que había estado haciendo no valía la pena, que mi trabajo nunca sería lo bastante bueno, que yo no era lo bastante bueno para estar aquí, que nada de todo esto valía la pena, en ese momento, lo único que podía pensar era que en este mundillo sólo hay buitres y ratas.

Por suerte, me sobrepuse, en ese momento estaba trabajando con otras personas y ellas me dieron fuerzas y el empuje necesario para continuar, me ayudaron a confiar en lo que escribo. Desde ese momento dejo que mis historias hablen por mí. La mejor decisión que tomé fue seguir haciendo esto.

Juan Carlos Vicente

Juan carlos vicente

Juan Carlos me envía una foto del documento en que está trabajando ahora. Dice: “Creo que no hay nada que refleje mejor que uno escribe que la propia escritura”. Y me cuenta esta experiencia:

Cuando publiqué el año pasado mi novela Opus, trabajaba como copywriter en régimen de autónomo. Puede parecer algo idílico, trabajar escribiendo, pero, en mi caso, no ha sido así.

La novela Opus está inspirada en mis experiencias trabajando para el Opus Dei (no soy del Opus, ni siquiera afín a la institución de la Iglesia). La mandé a alguna editorial, y recibí alguna carta de rechazo, por lo que decidí optar por la autopublicación en Amazon (Kindle y Createspace).

Al poco, recibí algunos correos poco amables (no amenazas, aclaro) de miembros del Opus y alguna llamada de gente relacionada con mi antiguo trabajo (querían saber qué había salido a la luz), varias llamadas con número oculto a horas intempestivas, y se me cayeron tres clientes que, tras investigar más tarde, descubrí estaban relacionados con la secta.

Entré en una crisis creativa, me agobié por el tema de las facturas, y mi trabajo de copy (teniendo en cuenta que no me entusiasmaba) se resintió en cuanto a productividad.

¿Realmente merecía la pena seguir escribiendo, tener un feedback casi exclusivo (y negativo) de gente relacionada con lo que se contaba en la novela, habiendo vendido apenas 200 libros? ¿No sería mejor escribir de forma privada, sin publicar nada, o esto en realidad es algo contra natura en alguien que lo que pretende es contar historias? ¿Tiene sentido el esfuerzo cuando la recompensa, a veces, es tan pequeña?

Fueron dos meses complicados, sin escribir. Pero “estar liberado” no me hizo más feliz, al contrario.

Es lo malo de la escritura, si te atrapa, ya no hay salida.

Enara López de la Peña

enara lópez de la peña

Enara me manda una foto actual suya, escribiendo. Me gusta su historia, porque estoy convencida de que no hay nada como leer un libro malo para dejar de lado las dudas y los miedos:

Yo soy periodista. Me licencié en el año 2010. Nací en San Sebastián, estudié en Pamplona, estaba de becaria en la Eitb (televisión pública vasca) y cuando acabé me vine a vivir a Jaén con mi pareja, con una beca para el periódico local. Todo parecía que iba a ir como la seda, pero en el último momento rechazaron mi propuesta y terminé trabajando en una tienda de ropa para niños. Algo era, había que sobrevivir, lo sé, y aun así al principio me resultó tremendamente duro. Más que nada porque yo ya tenía una novela en mente, una historia que había empezado a escribir con mucha ilusión. Sin embargo, con este golpe la dejé por completo. Me sentía infravalorada, desechada. Si no servía ni para trabajar de lo mío, escribiendo en un medio de comunicación, ¿quién leería cualquiera de mis textos? Más aún, textos de fantasía o paranormal. ¿A quién le iba a importar lo que podía contar? A nadie, por supuesto.

Estuve un año sin escribir. Ni siquiera lo hacía en las redes sociales, ¿acaso a alguien le interesaría mi vida? ¿Mis palabras? Iba a rendirme, hasta que ocurrió: leí Vampire Academy, de Richelle Mead. Fue una novela que me impactó porque me pareció terrible. Horrible. Mal redactada, mal narrada, mal argumentada, con personajes arquetípicos sin sabor ni atractivo. Y pensé: “Qué demonios, yo puedo escribir algo mejor”. Así que retorné al texto de Word, acabé mi novela Mak, amapola de sangre (en busca de editorial) y ya no pude parar. Hoy día sigo publicando semanalmente textos en mi blog.

Ana Nieto Morillo

ana nieto

Ana me envía una foto con la antología Conjuras, en la que participó hace poco con el relato Los caminos alternativos de la magia. Cualquiera lo diría, sabiendo que estuvo muy cerca de abandonar, y todo por una crítica muy destructiva. Nos cuenta aquí el momento en que casi abandonó:

Cuando terminé mi primera novela. Sí, sé que suena contradictorio. Un profesor insistió en leer aquel tocho y yo (ingenua) se lo presté con gusto. No esperaba alabanzas, sino una crítica dura, pero constructiva. Ansiaba que me leyeran para así conocer mis debilidades y fortalezas… porque algo habría hecho bien, ¿no?

Recibí algo distinto. Una crítica destructiva, la más hiriente de todas las que he ido acumulando en años posteriores… Según él no había nada que mereciese la pena. Trató de convencerme para dejarlo de inmediato, aseguró que estaba desperdiciando mi vida, que como mucho esas cosas se hacían en la vejez. Hizo cuanto estuvo en su mano para que yo creyera que no valía.

Que nunca valdría.

Volví a casa destrozada, escribir era lo que más me gustaba desde que podía recordar. Durante aquella tortuosa tarde me planteé si valdría la pena, pero algo en mi interior —quizá algo que navegaba en mi sangre—, me gritó que no podía hacer eso, pues estaría traicionándome a mí misma.

Ese día curioseando en Youtube me topé con una charla de Jordi Sierra i Fabra en un colegio de Medellín. Jordi les hablaba a los chicos de sus inicios, de cómo fue maltratado en un colegio franquista. Nadie creía en él. Hasta que se dio cuenta de que había alguien que sí lo hacía. ¿Adivináis de quién se trataba? En efecto, ÉL mismo.

Para mí aquello fue una suerte de epifanía.

Ese ha sido mi momento más oscuro, pero me hizo fuerte.

Ignacio J. Borraz

ignacio j. borraz

Creo que Ignacio da en el clavo al proponer un cambio de formato para reiniciarse, para volver a cogerle gusto a la escritura. Me envía una foto suya firmando una antología de varios autores en Sant Jordi, y me cuenta:

Debe de hacer ahora aproximadamente un año. Llevaba más de nueve meses trabajando en la idea de una antología de relatos propios y me di cuenta de que no estaba satisfecho con los que había escrito, idea que compartían mis compañeros y compañeras en la Escuela de Fantasía. De repente, esa realidad me cayó como un mazazo y estuve varias semanas planteándome si valía la pena seguir.

Al final, abandoné la idea de esa antología pero conseguí no abandonar la escritura. Me reinventé, probando con los microrrelatos y poco a poco aparecieron ideas más extensas y he regresado a la senda del relato en estos últimos meses sin abandonar los microrrelatos, formato al que he cogido bastante cariño.

Lola Robles

lola robles

Lola me manda una foto suya reciente, cómo no, escribiendo. Su caso es diferente a los demás que hemos visto. ¿Qué ocurre cuando uno no puede escribir, no por desesperación, sino por algún impedimento físico?

El momento de mi vida en que pensé que no podría seguir escribiendo fue a partir de 2006, cuando empecé a tener problemas visuales severos. Desde niña era muy miope, porque me tocó la bola negra en la herencia genética, pero en 2006 mi degeneración macular avanzó mucho.

Desde entonces he tenido que adaptarme a mis limitaciones. Por fortuna conseguí afiliarme a la ONCE, y gracias a su magnífica biblioteca sonora puedo seguir leyendo. Escucho sus audiolibros y también otros que yo me hago con un programa casero. Gracias a la ONCE también he aprendido a manejar otro programa con el que puedo escribir en el ordenador sin mirar la pantalla, pues la luz me cansa mucho. Asimismo uso un IPhone, en el que hay una aplicación con la que se puede dictar y que lee mensajes y libros digitales.

Para escribir, generalmente redacto la primera versión en una mini grabadora de un texto, luego la escucho y la “paso a limpio” grabándola en otro aparatito. Una vez consigo una versión suficientemente válida la transcribo en el ordenador, y este tiene un programa que me lee los textos, para corregirlos.

En fin, escribo muy despacio, pero la literatura y la escritura son mis pasiones y mientras me sea posible no prescindiré de ellas.

Últimamente paso mucho tiempo sentada con los brazos cruzados y cara de pocas amigas esperando que algunos de mis más recientes artículos y manuscritos míos que andan rodando por ahí sean publicados.

Victor Selles

victor selles

Victor, a quien seguramente conoceréis por el blog Moral de frontera, me envía una foto de su escritorio actual y me habla de escribir y de fumar:

El momento en el que casi dejé de escribir fue el mismo momento en el que dejé de fumar. Cuando abandoné el vicio, me entró el mayor bloqueo de escritor que he tenido nunca. Se supone que para poder vencer la tentación de volver a fumar, debes dejar de hacer todas las actividades que asociabas al tabaco. Y para mí, escribir y fumar eran la misma cosa. Así que tuve que dejar de escribir, y cuando quise volver, era como si se me hubiera olvidado.

Me pasé un año entero sin escribir nada.

Nunca podría haberme imaginado que el humo estaría tan relacionado con la inspiración y con la concentración.

Creo que de verdad estuve a punto de dejarlo del todo. Sin embargo, con bastante esfuerzo y disciplina conseguí superarlo, y ahora escribo con mucha más frecuencia que antes. Por eso sé que nunca volveré a fumar. Para mí, escribir es demasiado necesario.

 C R Villanueva

c r villanueva

Y aquí tenemos otra imagen de una mesa de trabajo, una imagen que representa el trabajo actual de esta autora y bloguera que casi lo dejó por una experiencia muy poco satisfactoria con una agencia:

Fue el momento en el que recibí la respuesta al informe de lectura. Debería haber sido un momento feliz, y lo fue, pero yo me había estado haciendo ilusiones de que a la agencia donde se lo había enviado me lo iba a publicar. En realidad lo único que hicieron fue cobrarme por leer la novela y enviarme un informe donde me decían que todo estaba bien y que el libro tenía un tema interesante. Yo me quedé con cara de: “¿Y qué más?”. Fue todo un poco decepcionante, además se me juntó que comenzaba un nuevo trabajo en un nuevo lugar y las tentaciones de dejarlo fueron más fuertes. Estuve meses sin escribir casi nada, hasta que me di cuenta de que era eso a lo que quería dedicarme, a lo que iba a dedicar mis mayores esfuerzos.

Juan José Hidalgo Díaz

juan jose hidalgo díaz

Fotos como las de Juan José me hacen especial ilusión porque me envía una imagen en el entorno de su trabajo “de día”. Fotos así son un recuerdo de lo que significa escribir incluso cuando tienes una profesión primaria exigente. Me cuenta:

Sé que no es lo que buscas, pero es que nunca he tenido esa sensación. He tenido la sensación de que estaba “dormido”, muchas veces, sobre todo estos últimos seis años (y en particular este año), por falta de tiempo.

Pero es parte de mi ADN el ser escritor, no puedo dejarlo, como no puedo dejar de respirar.

Aun si mi yo del futuro llegara para decirme que jamás escribiré nada que merezca la pena, aun así seguiría escribiendo.

No puedo evitarlo, me han dibujado así.

Desiree Bressend

desiree bressend

Desiree, guionista y escritora transmedia, nos explica así su momento más bajo. La composición que me envía intenta también reflejar en imagen lo que significa sentirse así:

Antes dibujaba, en realidad llenaba un folio con detalles narrativos de lo que iba a contar.  Escribía en privado y mostraba la imagen. No había texto, no había nada que juzgar. En el fondo no tenía nada que ver con lo que quería.

Atravesé un purgatorio, un bloqueo, el no tener textos era no tener rumbo. La gente se movía a mi alrededor por intereses, me sentía desconcertada y me liberé, me fui del mundo como un ermitaño sin rumbo. Era mi guerra y entendí que ya estaba muerta, así que a partir de ahí lo reconstruí todo.

La escritura me ayudó a hacerlo, no sólo la narrativa, también el guion, los videojuegos. La palabra es mi fuente de luz, una manera de comunicarme con un actor, con un lector, incluso con las personas que quiero a través de notas, de evocar sentimientos que de otra manera no podría expresar.

Nuria C. Botey

nuria c. botey

Nuria me envía una imagen del 2013, de la entrega del Premio Nocte 2013 por parte de Juan Ángel Laguna y a David Jasso (Presidente y Presidente Honorífico de la Asociación, respectivamente) por su antología Vosotros justificáis mi existencia. Nuria es madre trabajadora, lo que, inevitablemente, influye en gran medida en su vida creativa:

El momento en que casi dejé de escribir es fácil de identificar, porque coincide con los nacimientos y primeros años de crianza de mis hijos.
Siempre digo que un escritor podrá dejar de publicar, pero nunca de escribir, porque crear historias forma parte de su naturaleza como observador e intérprete de la realidad, y lo mantengo. Sin embargo, reconozco que la maternidad y todas las obligaciones que conlleva (sumadas a otras que no se interrumpen, como el trabajo asalariado con el que pago la hipoteca) me han mantenido alejada de la escritura durante larguísimos periodos. Como cualquier adicción, al principio lo echas de menos, pero poco a poco te acostumbras a no hacerlo. Hasta que un buen día surge esa historia que te exige que le dediques su tiempo y vuelves a robarle horas al sueño (aunque tampoco te sobraban), porque el vicio es así.

Gloria T. Dauden

Gloria T Dauden

A veces para escribir no es necesario sentarse a poner las palabras en el papel. A veces es más importante vivir ciertas experiencias, para saber contarlas luego, como nos dice Gloria:

Durante mi Erasmus en Irlanda no escribí ni una línea de ficción. Es verdad que redacté artículos para el periódico de la universidad, pero nada de relatos ni capítulos de novelas. Fue la única época “vacía” de mi vida desde que, siendo una niña, aprendí a poner por escrito lo que imaginaba.

¿Por qué no escribí en mi Erasmus? Muy fácil. Sabía que iban a ser solo cinco meses y que tenía que exprimirlos, cada día, cada hora. Decidí vivir, viajar, conocer Irlanda a fondo. Conocerme a mí.

Durante todo ese tiempo atesoré vivencias, anécdotas, imágenes, colores, emociones y paisajes. Y luego, a la vuelta, pasada una corta etapa de duelo, de trauma posErasmus, regresé a la escritura con más ganas que nunca.

Toda mi ficción hablaba de Irlanda en esos tiempos y sigue haciéndolo, aunque sea bajo unos disfraces u otros. Irlanda ya nunca me abandonará. Mi escritura estará siempre marcada por esos meses en los que no escribí ni una sola línea.

Javier Trescuadras

javier trescuadras

Para terminar, Javier me envía una foto de la presentación en la librería Gigamesh de Barcelona de su antología Fenómenos extraños (Kelonia Editorial). Aquí está su historia:

Una serie de desafortunadas desdichas, parafraseando la película, casi me hace abandonar la escritura hace un año. La primera fue una novela compleja, que aún permanece inacabada en un cajón, la que me llevó al dique seco de repente. Había escrito otra tiempo atrás (¡conocía el camino!), y buscaba editorial para ella desde hacía doce meses. También tenía una antología de relatos dando tumbos. Total: mil publicaciones colectivas y ninguna propia. Ah, y un cheque de derechos de autor por cincuenta euros, impuestos aparte, en cinco años.

Si algo puede pasar, pasará, decía Murphy; y pasó, me bajaron el sueldo y todo se volvió difícil en casa. Las facturas no entienden de inspiración, ni mis hijos tampoco: “Siempre estás escribiendo”, me reprochaban. Sentí que caminaba por un precipicio. Ofuscado y perdido dejé de escribir por un tiempo (no sé cuánto), ni quiero acordarme. Solo recuerdo que todo seguía igual; por más que lo intentes, a veces nada cambia. Nada menos yo, que fui tremendamente infeliz mientras duró aquel casi.

Sigue escribiendo —me dijo mi mujer un día—, los problemas no desaparecen, pero al menos tendrás otra cara”.

Gracias a ella fue solo un casi.

¿Y tú? ¿Cuál fue el momento en que casi abandonaste?

Puedes contármelo aquí, en los comentarios.


Si te ha gustado este artículo, acuérdate de compartirlo. También puedes apuntarte a mi lista de correo (envío artículos que son solo para mis suscriptores, solo dos veces al mes). Y si te gusta el contenido del blog en general y quieres leer más cosas mías (o simplemente echarme una mano), prueba a hojear alguno de mis libros:

70 trucos para sacarle brillo a tu novela70 trucos para sacarle brillo a tu novela: Corrección básica para escritores. ¿Has escrito una novela o un relato y no sabes cómo enfrentarte a la revisión? ¡Yo te ayudo! Disponible en Amazon.

Lectores aéreos gabriella campbellLectores aéreos (relatos con toques de fantasía tenebrosa): Disponible en Amazon y Lektu (¡solo 2,99 €!).

  • Puedes leer un avance gratuito aquí.
  • Puedes leer reseñas aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí. Y hasta en 20 Minutos, aquí.
  • Si tienes un blog o web de reseñas y te apetece leer y reseñar este libro, puedes pedirme un ejemplar de cortesía en gabriella(arroba)gabriellaliteraria.com.

Puedes ver más libros míos aquí.