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¿Es necesario escribir todos los días?

febrero 27, 2017 — by Gabriella31

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No solemos preguntarnos si un violinista tiene que tocar a diario el violín o si un nadador olímpico tiene que nadar todos los días. Supongo que, una vez más, juzgamos la escritura con lupas y filtros distintos.

Detrás de una pregunta que parece tan inocente hay una respuesta cargada, como arma que lleva un diablo sevillano.

Es que la pregunta esta (cargada, recargada, recargadísima como un retablo manierista o un poema quinceañero) nos lleva a otras dos preguntas:

  1. ¿Qué englobamos dentro de la palabra escribir? ¿Simplemente soltar palabras, reescribir, corregir, revisar, planificar…? Si un día escribo y al día siguiente corrijo lo escrito, ¿he escrito un día o dos días?
  2. ¿Qué más da cuándo escribes y con qué periodicidad? ¿Acaso no es lo mismo escribir en un día 7000 palabras, y luego no escribir en una semana, que escribir  1000 palabras cada día durante una semana?

Os aseguro que no hay una respuesta clara y universal a estas preguntas, pero como este es mi blog y me lo fo… traji… for… tir… le hago el amor tiernamente como quiero, hoy he venido a dar mi opinión. Lo cual no quita, claro, que esa opinión esté basada en una larga experiencia personal y en un estudio muy cotilla de los métodos y sistemas de otros escritores, además de un interés exacerbado (y posiblemente enfermizo) por todo tipo de escritos sobre ciencia del comportamiento.

También hay que tener en consideración que cada persona es un mundo y tendrá su propia experiencia y opinión y en realidad no es necesario que me tire usted esa piedra, caballero, que duele.

Así que, si bien no tengo la verdad universal, puede que tenga un poquito más de vista que alguien que acaba de empezar a escribir, o que el charcutero de la esquina, por mucho que te mire con amabilidad y siempre te sirva los cachos buenos del jamón, sí, esos oscuritos a cuchillo que gritan tu nombre en varios idiomas.

escribir todos los díasEse hueso, ese mismo, que veo que te sobra. Que lo tienes ya casi terminado, shiquilla. Es pa mi perro, te lo juro.

Al grano, Gabriella, ¿debo escribir todos los días o no?

Yo creo, muy personal y humildemente, que sí es necesario escribir a diario. Por lo menos, si quieres escribir mejor, dedicarte a la escritura con cierta entrega (no como puro disfrute, afición, hobby o para ligar más). Ya sé que he hablado antes de todo esto, pero es algo a lo que nunca he dejado de darle vueltas. Espero poder expresar bien y de manera coherente cómo he llegado a esta conclusión.

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9 maneras de conseguir algo cuando no tienes fuerza de voluntad

enero 27, 2015 — by Gabriella23

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Disciplina. Voluntad. Motivación.

Esos tres santos griales de cualquier persona que busque conseguir algo, ser productiva, progresar. Los tres santos griales de los que trabajamos desde casa. Santísimos para los que nos dedicamos, además, a tareas creativas.

He llegado a la conclusión de que esas tres palabras son contraproducentes. Mentirosas, incluso. Nos han vendido desde niños que podemos hacer las cosas si queremos. Podemos evitar la tentación con fuerza de voluntad. Podemos progresar con disciplina y trabajo duro.

¿Pero qué ocurre cuando esa voluntad se te escapa entre los dedos? Sigues intentando una y otra vez hacer lo mismo, tener disciplina, y cuando fallas te sientes culpable. Te sientes inútil.

Hace un tiempo leí una entrevista a la escritora Julie Fast, que había sacado un libro llamado Get It Done When You’re Depressed (Cómo hacer las cosas cuando estás deprimido). Tal vez la depresión sea un ejemplo extremo, pero los que hayáis pasado por ahí sabéis lo imposible que parece todo. La escritura, en concreto, es una de las profesiones más asociadas a este problema. Pero yo diría que todo el mundo tiene momentos de bajona, momentos en los que cuesta salir de la cama por la mañana. ¿Cómo conseguimos alcanzar nuestras metas, sobrevivir al día, en esas circunstancias?

Julie admite que se pasa deprimida el 75% del tiempo. Y sin embargo es una escritora productiva. ¿Cómo es posible?

No puede ser una cuestión de tener fuerza de voluntad. Uno no tiene de eso cuando está deprimido.

Bebiendo de las experiencias de Julie, de las mías propias y de todo lo que he podido encontrar, yo diría que tiene poco que ver con la voluntad y la disciplina, y tiene todo que ver con el sistema, con la planificación.

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10 maneras de enfrentarse a proyectos imposibles

octubre 14, 2014 — by Gabriella6

descargaHoy iba a hacer mi actualización habitual de Beeminder, pero al final me he decidido a hablaros de otra cosa, aunque íntimamente relacionada. Y es que esta mañana me senté delante del ordenador a trabajar en mi novela, como todas las mañanas desde hace un par de años. Me cuesta ahora detenerme a cuidar de la forma, a preocuparme por las pequeñas cosas y los detalles de coherencia, cuando veo el final tan próximo.

El final del primer borrador, claro (si no contamos ese borrador inicial que deseché el año pasado, ups). Solo de pensar en lo que me queda por delante de corrección me dan ganas de abandonar la escritura. Y luego hay que buscar editorial, y ya sabéis lo fácil que está eso.

Luego está el miedo. Madre mía el miedo. Cuando conozco a escritores felices y orgullosos de su trabajo siempre los miro con sospecha, desconfianza y un poco de odio. Yo sufro del pánico a que nadie quiera publicarlo y se quede en el cajón el resto de mis días. ¡Tanto trabajo para nada! (Y sí, ya sé que en teoría sirve para algo, para aprender, pero ya me entendéis). O, mucho peor, ¿y si lo publican y es una mierda y a nadie le gusta y ya nadie confía en mí para publicarme nada nunca más? Es mi primera novela en solitario. Tiene sentido que sea deficiente, aún me queda muchísimo por aprender.

Por todo esto, he llegado a la conclusión de que mi novela es un proyecto imposible. Lo cual no quita que yo siga adelante. Quitemos lo de imposible y dejémoslo en suicida.

¿Cómo se enfrenta uno a un proyecto suicida? No tiene por qué ser una novela. Hay muchos tipos de proyectos imposibles. Pregunté a mis amigos de Facebook cuál era su proyecto infernal. Las respuestas fueron muchas y muy variadas. Algunas coincidían, claro. Tesis doctorales, sobre todo (mis contactos de Facebook son personas muy inteligentes). La UNED parece ser otro gran enemigo. Y novelas, cuántas novelas. Somos demasiados escritores. Más que lectores, sospecho.

Así que ahí va, para todos vosotros, mi lista de pequeños secretos que no son nada secretos. Pasos simples pero a la vez muy difíciles de seguir. Con este método he conseguido terminar dos novelas a cuatro manos y avanzar bastante con una propia; voy perfeccionando el proceso sobre la marcha, pero parece que funciona. No dejéis de compartir en comentarios vuestras opiniones, sugerencias y experiencias personales al respecto:

1. Hay que ir paso a paso: Esto parece de lógica, pero solemos pasarlo por alto. Cuando empezamos con un proyecto estamos motivados, con ganas, pero enseguida llega el aburrimiento. O puede que sea un proyecto que no nos apetece ni al comienzo;  pensamos y pensamos en la grandeza del proyecto, y es inevitable el agobio. Ya sea para escribir una novela o correr una maratón, el secreto está en estar pendiente solo en el trabajo de hoy, no en el de dentro de tres meses. Para ello solo hay que…

2. Empezar: Y con esto no me refiero a hacerlo todo, sino esa temida palabra: ponerse. Para ello es muy útil utilizar herramientas como el pomodoro (ya sabéis que soy devota). Si sabes que solo tienes que trabajar durante 25 minutos (eso sí, con concentración absoluta, nada de email ni redes sociales), todo cuesta bastante menos. Lo de ponerse exige disciplina, y hay dos cosas fundamentales que debemos saber sobre la disciplina: a) que es limitada, por lo que tenemos que buscar el mejor momento durante el día (preferiblemente por la mañana, que todavía tenemos un buen almacén de fuerza de voluntad) para hacer aquello que no nos apetece, y b) que es como un músculo. Cuanto más lo usamos menos nos cuesta (pero en cuanto dejamos de usarlo, se atrofia).

3. Fijar metas. Fundamental. Si nos fijamos pequeños objetivos, será mucho más sencillo tener una sensación de progreso, lo cual es indispensable para no perder la motivación. Pueden ser metas diminutas, como las correspondientes a cada pomodoro terminado, pero conviene además meter otras un poco más grandes (como el trabajo de una semana, o el capítulo de una novela). En este sentido es importante tener bien planificados los objetivos del proyecto. Lo realmente complicado de un proyecto largo es que no tenemos la satisfacción casi inmediata de terminar algo, ese premio mental que nos producen los proyectos pequeños. Así que tenemos que dividirlo en cachos pequeños para que el efecto sea el mismo.

4. Evitar distracciones. Otra que parece de cajón, pero que ignoramos a menudo. Hay aplicaciones para bloquear webs que no debemos visitar (agujeros de tiempo como Facebook, Tumblr, Pinterest y similares), o incluso podemos probar a desconectar internet. Parece inconcebible, pero no lo es. Aquí tenéis diez programitas que os ayudarán.

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Persona con perro

5. Modificar el entorno. No solo nos distrae internet, también nos distraen otras personas, el gato (o perro, que por lo visto es un animal que algunas personas tienen en sus casas), el ruido y mil cosas más. Hay artículos y libros interminables dentro de las ciencias del comportamiento sobre la modificación del entorno para alcanzar nuestros objetivos, pero el muy breve resumen es este: si dejas tus zapatillas al lado de la cama por la noche, por la mañana te dará menos pereza ponértelas y salir a correr; si la comida más alta en calorías está en la balda más alta, te dará más pereza cogerla cuando estás a dieta; si encerramos al gato en la cocina mientras estemos trabajando, no nos molestará. Bueno, la última es mentira, pero vais pillando el concepto.

6. Recompensas. Hay personas que funcionan mejor mediante recompensas, otras actúan de forma más efectiva si hay una amenaza o posible castigo. Prueba con las dos opciones. Cada vez que alcances una de las metas de tu proyecto, recompénsate con algo que te apetezca. Cómprate una falda, ve un capítulo de una serie de televisión, come chocolate, juega un rato al Candy Crush, fornica alegremente con la vecina. Lo que a ti te motive.

7. Castigos. Lo mismo, pero juega con tus propios miedos. Hay gente que esto lo lleva al extremo, y hay incluso quien come comida de gato si fracasa (tendréis que fiaros de mí, ya que no encuentro el enlace correspondiente). El bloguero financiero Maneesh Sethi contrató a una mujer para que le pegara cada vez que entraba en Facebook (true story). No tienes que ser tan exagerado, hay castigos pequeños que además pueden ser positivos a largo plazo, como tener que echar dinero en una hucha cada vez que falles, dinero que luego puedes donar a una ONG o utilizar para comprarle un regalo a alguien. La gracia está, claro, en que eso también sea un castigo, que esa ONG sea una que odies o de la que desconfíes, y que ese alguien sea tu peor enemigo. Beeminder funciona bien en este sentido; si fallas, tienes que pagar.

8. Comparte tus intenciones con los demás y tenlos al tanto de tu progreso. Esto es tremendamente útil. Prueba a decirle a todos tus contactos de Facebook y Twitter (no MIENTRAS trabajas;  volvamos al punto 4) que para tal día vas a tener hecho X, y pídeles que ese día te pregunten por ese X. Trabajarás como un loco solo para no quedar mal delante de todos tus conocidos. Cuanto más valor le des a la opinión de una persona sobre ti, mejor será esa persona para hablarle de tus metas. Y sí, esta es la razón por la que os doy a todos tanta tabarra en las redes sociales y en el blog. Os utilizo para vencer a la pereza, que en mí es grande y mandona.

9. Lee algo que te motive. Esto no es recomendable hacerlo siempre, o acaba por convertirse en una forma más de aplazar el trabajo de verdad, además de perder su impacto. Pero a mí me ha sacado de más de un atolladero. Para esos días de bajona, desidia y cansancio, nada como zamparme unos cuantos artículos sobre productividad para ponerme las pilas. Tengo en marcadores a unos cuantos blogs para esto, y recibo boletines semanales de otros tantos. No leo todo lo que me llega; lo pongo en Instapaper y lo guardo para días de necesidad. No todos son al 100% aprovechables, pero siempre hay buenas ideas.

10. Plantéate la importancia de tu proyecto. Sí, por supuesto que este tendría que haber sido el primer punto. Pero  permitidme un poco de maldad ocasional. Además, cuando empezamos un proyecto lo cogemos con unas ganas que nos impiden ver el esfuerzo que nos queda por delante. A veces hace falta estar a mitad de un proyecto, odiándolo con todas nuestras fuerzas, para preguntarnos si realmente es eso lo que queremos estar haciendo con nuestro tiempo.

Ayuda mucho si el trabajo relacionado con el proyecto se convierte en un hábito diario, ya que dicho trabajo acaba por automatizarse. Os recuerdo además que tengo un artículo muy largo con 69 trucos estupendos para mejorar la productividadY si todo lo demás falla, habladme de vuestro proyecto y me comprometo a mandaros un email diario preguntándoos con dulce insistencia por vuestro progreso. Y cuando digo dulce insistencia quiero decir pesadez con muchos emoticonos. Vais a acabar currando solo por no ver la bandeja de email llena de mierdecitas del Whatssap.

P.D.: Todo esto parte de la base de que tu proyecto es individual. Si es un trabajo en equipo, enhorabuena, acabas de desperdiciar diez minutos muy valiosos de tu tiempo leyendo este artículo.

P.P.D.: ¿Alguien sabe qué caracteres hay que utilizar para hacer el iconito de la mierdecilla del Whatssap? Gracias.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 52 de 92)

julio 22, 2014 — by Gabriella1

Y seguimos avanzando en el desafío de verano. Un martes más vengo a contaros qué tal han ido mis metas personales durante la semana. Empiezo asegurando que ha sido una semana tranquila, interrumpida por el inevitable resfriado veraniego (gracias, aire acondicionado del hotel Auditorium). Realmente lo más interesante que me ha pasado esta semana, más allá de todas las cosas desagradables asociadas al catarro, han sido unas croquetas gigantes que nos zampamos entre tres en uno de nuestros bares favoritos y una sardinada que hicimos en casa. El 21, además cumplía tres años con mi pareja y no lo hemos podido celebrar juntos, lo cual es una gran mierda. Digamos que no ha sido mi mejor semana, pero las croquetas y las sardinas ayudan:

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Para aquellos que no sepan de qué va este reto ni qué es Beeminder, podéis leer el artículo inicial y todas las actualizaciones aquí.

Y ahí va mi progreso de esta semana:

1. Escribir 60000 palabras de mi novela: Pude recuperar mi buen ritmo estos días. Por el resfriado he trabajado menos en general, pero por lo menos la escritura no se ha visto afectada. Por lo general voy bastante adelantada con esta meta, lo cual me vendrá bien para dentro de poco, ya que estaré casi una semana fuera por el Festival Celsius de Avilés. Durante esos días me dedicaré a escribir relatos en la libreta, como suelo hacer cuando ando de viaje.

-Escritas: 40013 palabras

-Faltan: 19987 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Con este tengo un problema, ya que el escaso ejercicio contabilizado durante la Wizardcon junto con mi horrible resfriado me han puesto en zona de peligro. He hecho lo posible por lo menos para andar un poco estos días, pero al ver que me estaba poniendo peor al salir a la calle con el resfriado, tuve que tomarme ayer un día de descanso. Tenía en las condiciones de esta meta que podría parar por motivos de salud, así que si veo que no puedo seguiré poniendo minutos “de relleno” hasta que esté en condiciones de empezar de nuevo. Espero poder recuperarlos más adelante.

-Ejercicio hecho: 1125 minutos.

-Faltan por hacer: 1061 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, jueves y viernes, también actualicé ayer y hoy actualizo de nuevo. El jueves tuvimos un pequeño despunte con la entrevista a Cristina Jurado, y también parece que gustó el relato de ayer, pero el verano hace que la blogosfera y las redes sociales en general anden de capa caída.

-Actualizaciones realizadas: 23.

-Por realizar: 13.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: No demasiado mal. Esta semana me he portado razonablemente bien.

-Actualizaciones realizadas: 51.

-Por actualizar: 34.


5. Leer más: Sigo con las mismas tres lecturas, ya que son libros bastante largos (sobre todo el de relatos de Cortázar). En general la costumbre de leer al fresquito por las mañanas ha hecho que lleve una ventaja considerable con esta meta, lo que me vendrá muy bien para los días menos lectores del Celsius. Estoy cerca de alcanzar la meta, así que la semana que viene decidiré si la amplío.

-Minutos de lectura: 800 minutos.

-Minutos por leer: 50 minutos.

6. Participar en más concursos: Sigo pasando a ordenador el cuento que tengo pendiente para enviar a concurso.

-Relatos enviados: 2.

-Por enviar: 1.

Tenía pensado iniciar alguna meta nueva esta semana, pero al ver lo que me costaba mantenerlo todo al día estando enferma, y todo el trabajo que se me acumula con varios proyectos, creo que lo dejaré estar por ahora.

Os dejo con mis enlaces de la semana:

  1. Álvaro. G. Escudero resume en su blog literario la conferencia que dimos José Antonio Cotrina y yo en la Wizardcon. Mil gracias a Álvaro por asistir y por tomarse la molestia de reseñar nuestro trabajo.
  2. Uno de los cuentos que más me ha fascinado desde siempre es el de la Reina de las Nieves, de Hans Christian Andersen. Katherine Roberts habla del cuento y de la interpretación que ella misma le da (del paso de niña a mujer de Gerta, a través de las estaciones del año y de la vida) en su blog, usando para ellos las ilustraciones del mismo libro que yo tenía de pequeña. Siempre me ha encantado el trabajo de Errol Le Cain (que además tiene un nombre la mar de chulo).
  3. Tras tanto hablar de lo que debe hacerse para escribir una novela, siempre es divertido leer sobre lo que debes hacer para NO escribir una novela, como nos explica Alejandro Gamero en La piedra de Sísifo.
  4. Alfredo Álamo nos da algunos consejillos en Lecturalia para documentarnos al escribir.
  5. Y, para finalizar, una lista de diez grandes artistas con sus gatos.

Una vez más, muchas gracias a todos los que habéis leído y comentado en el blog estos siete días. Hacéis que merezca la pena.

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío de verano, junto con el artículo inicial.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 45 de 92)

julio 15, 2014 — by Gabriella0

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Nos acercamos ya al ecuador de este desafío de verano, y hoy martes vengo para entregaros mi informe semanal. Para aquellos que no sepan de qué va este reto ni qué es Beeminder, podéis leer el artículo inicial y todas las actualizaciones aquí. Esta semana no ha sido muy buena en general para mis metas, debido a que hemos tenido unos días de fiesta por cumpleaños familiar, y por el desajuste que suponen siempre los viajes (en este caso, un fin de semana largo en Madrid para la Wizardcon). Por suerte para mí, llevaba bastante ventaja en la mayoría de las metas, así que me he podido permitir ese pequeño respiro. Por otra parte, veremos qué tal se da esta semana entrante, que el aire acondicionado del hotel ha hecho mella en mí (no estoy muy segura de si era aire acondicionado o un viento glacial venido del Norte…), y estoy en ese desagradable punto en el que uno está que si se resfría o no se resfría.

Muchísimas gracias, por cierto, a los que asististeis a nuestra conferencia, firmas y mesas redondas. Por el tipo de festival que era, centrado sobre todo en series de televisión, no esperábamos a casi nadie para la parte de literatura, y un buen puñado de asistentes inteligentes y avispados nos demostraron lo contrario. Echamos unos ratos realmente buenos con un público fiel con el que compartimos experiencias, opiniones y risas.

De la conferencia "Cómo escribir una novela de fantasía y no morir en el intento".
De la conferencia “Cómo escribir una novela de fantasía y no morir en el intento”. Nosotros, a lo lejos, haciendo como que sabíamos del tema.

Así que, sin más dilación, ahí va mi progreso (por lo demás poco impresionante) de esta semana:

1. Escribir 60000 palabras de mi novela: Poco esta semana, ya que el viernes tuve que preparar bastantes cosas para la Wizardcon y durante el viaje y los días de la convención no estuve con mi novela, sino con un relato en mi ya tradicional cuaderno de viajes (al que, por cierto, tendré que sustituir pronto).

-Escritas: 33101 palabras

-Faltan: 26899 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Bastante flojo esta semana, y además no he tenido posibilidad de calcular realmente cuánto he hecho, debido a los kilómetros recorridos corriendo de un lado del hotel (dicen que es el más grande de Europa) a otro unas cien veces al día. A ver si consigo esquivar el resfriado y retomar la piscina, que hay ganas.

-Ejercicio hecho: 1020 minutos.

-Faltan por hacer: 1166 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, miércoles y jueves, y hoy actualizo de nuevo. Aunque el jueves tuvimos un pequeño despunte con la entrevista al divertidísimo Jesús Cañadas, se nota que ya estamos a mediados de julio y la gente tiene mejores cosas que hacer que leer mi blog, como por ejemplo vaguear al lado de una piscina con un cóctel decadente en la mano.

-Actualizaciones realizadas: 19.

-Por realizar: 17.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: Bastante desastroso. Actualizar he actualizado, pero las cantidades calóricas se salían, como era inevitable en situaciones de festejo y de hoteles perdidos en mitad de ninguna parte donde nos hemos visto obligados a alimentarnos a base de patatas fritas y pizza. En serio, este fue nuestro almuerzo el sábado:

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Comida por cortesía de la gran María del Mar, amiga y asistente a la Wizardcon, que nos vio cara de famélicos.

-Actualizaciones realizadas: 44.

-Por actualizar: 41.


5. Leer más: No ha ido mal lo de la lectura, más que nada por mi nuevo hábito de salir a la terraza por las mañanas a leer a la sombrita antes de que empiece el calor. Sigo con tres libros en rotación (The Net Delusion (El engaño de internet) de Morozov, The Wandering Earth de Liu Cixin y un compendio de cuentos de Cortázar). Son largos y voy lenta, pero algún día los terminaré y podré meterle mano a Hellblazer, Snow Crash y ya veré qué más.

-Minutos de lectura: 645 minutos.

-Minutos por leer: 205 minutos.

6. Participar en más concursos: Todavía no me he puesto con él, pero esta semana tocará empezar con el siguiente cuento, que será para la antología Alucinadas. Escrito está, falta pasarlo a PC, editar y revisar.

-Relatos enviados: 2.

-Por enviar: 1.

Como terminé (por ahora) con las metas relacionadas con el alcohol (no sé si haré alguna más), es posible que esta semana inicie alguna meta nueva. Ya os contaré. Y contadme a mí también cómo os va el verano, ya sea con metas o sin ellas.

Y aquí otra pequeña lista de cosas que me han llamado la atención esta última semana:

  1. El MIT desarrolla una herramienta que permite a los ciegos leer simplemente pasando su dedo por el texto (inglés).
  2. Open Desk es una web que ofrece diseños y plantillas para hacerte tus propios muebles. Tienen una sección de diseños realizados por y para españoles.
  3. Miguel Espigado nos proporciona en su blog los que opina que son los diez mejores consejos para ser crítico literario. Muy refrescante en una época en la que parece que domina la reseña fácil y a veces se olvida la importancia de la crítica responsable y su deber para con el lector.
  4. En Rejected Princesses (Princesas rechazadas), Jason Porath analiza e ilustra las historias de chicas a las que Disney jamás va a incluir en sus películas (inglés).
  5. Ana Garralón opina sobre la famosa colección de Alfaguara de Mi primer…, donde autores como Javier Marías o Almudena Grandes se atrevían con el infantil. No es la única; Begoña Oro también tuvo algo que decir al respecto.

Una vez más, muchas gracias a todos los que habéis pasado por el blog esta semana.

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío de verano, junto con el artículo inicial.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 38 de 92)

julio 8, 2014 — by Gabriella2

Un martes más me exhibo ante todos vosotros para informaros del estado de mis metas para este desafío de verano. Seguimos con Beeminder y seguimos peleando con el calor, pero por ahora resisto, resisto, y pienso seguir resistiendo. Y tomando más virgin marys, que ahora he comprado apio y todo. Y haciendo todo tipo de cosas con las herramientas de siempre (el bolígrafo de la derecha es una preciosidad de Swaroski que me regalaron mi primo y su novia cuando salió publicado El fin de los sueños. Lo gracioso (o no) es que me lo regalaron para que lo usara para firmar libros, pero nunca me lo llevo a ferias ni convenciones por miedo a perderlo):

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1. Escribir 60000 palabras de mi novela: ¡Hemos llegado a la mitad de la meta! He superado las 30000 palabras, lo cual significa que voy bastante adelantada y que llevo un ritmo excelente. Generalmente hago 1000+ palabras al día de la novela durante la semana, y el fin de semana me dedico a escribir otras cosas, como los relatos que aparecen en este blog.

-Escritas: 31413 palabras

-Faltan: 28587 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Mi tobillo sigue fastidiando al nadar, y las rodillas van regular. Creo que todo es un círculo vicioso, porque puede deberse a falta de técnica, pero por varias razones no puedo comprometerme a asistir a una clase de natación con un horario fijo, ni puedo invertir en entrenamiento personalizado. De cualquier forma imagino que acabaré yendo al médico a ver si me puede dar alguna recomendación (lo de las rodillas sé que puede deberse a un problema de alineación, que generalmente mejora si fortaleces otros músculos de las piernas, pero ya estuve un tiempo haciendo ejercicios de ese tipo cuando corría y, aunque las rodillas mejoran un poco, es, claramente, un coñazo). Por todo esto, esta semana he nadado poco y he estado andando, sobre todo. Por ser verano nos han cambiado a los de nado libre a otra piscina (tienen la olímpica que usamos siempre llena por actividades infantiles), y esta es de 25 m de largo, lo cual es muy raro tras tanto tiempo usando una olímpica. Tienes la sensación de que en dos brazadas has atravesado la piscina, y las calles son más estrechas. Es agobiante, pero imagino que me acostumbraré.

¿No se suponía que el deporte era bueno para la salud? Sea como sea, sigo en el mismo peso y he perdido otro medio centímetro de cintura, así que todo bien. Es curioso, peso 70 kilos y tengo una talla 40, así que o estoy cogiendo masa muscular o tengo adamantio en los huesos. Lo segundo molaría también.

-Ejercicio hecho: 975 minutos.

-Faltan por hacer: 1211 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, viernes y domingo, y hoy actualizo de nuevo. Domingo es un mal día para actualizar (pocas visitas), pero ya que los relatos son los posts menos visitados (sois muy poco literarios todos :P), compensa; además me gusta escribirlos a lo largo del fin de semana, para así limpiarme un poco la cabeza de la novela. También publiqué el viernes la primera de mis entrevistas relámpago, que funcionó relativamente bien. Las entrevistas no funcionan tan bien como los artículos, pero tengo la esperanza de que conforme vayan cogiendo ritmo de publicación más y más gente se apuntará a leerlas. Si es posible, la de esta semana se publicará en jueves, que es un día más activo.

-Actualizaciones realizadas: 16.

-Por realizar: 20.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: Todo bien. Una ingestión un poco más alta que antes de calorías durante la semana, pero bajan las ingeridas durante el finde, así que sigo en un pequeño déficit bastante cómodo. Mi intención es más que nada vigilar lo que como, para no devorar sin pensar y para luego poder volverme un poco loca cuando toquen los viajes. Antes comía bastante por ansiedad, y tengo más que comprobado que apuntar lo que consumo me ayuda a controlar ese mal hábito. También es una buena forma de asegurarme de llevar una dieta más o menos equilibrada, que con los bajones de energía con el calor me es fundamental.

-Actualizaciones realizadas: 37.

-Por actualizar: 48.


5. Leer más: Esta semana ha sido productiva. Estoy cogiendo la costumbre de tomarme el primer té del día en la terraza, temprano, mientras leo algo. Me está funcionando bastante bien, porque también es una forma de obligarme a levantarme a una hora decente para poder disfrutar del fresco de la mañana. También es ideal para coger la agenda y planificar el día con tranquilidad, en vez de lanzarme directamente a trabajar y a la distracción de las redes sociales. Tengo tres libros en la pila que me estaban dando pereza y que tenía apalancados, ahora los llevo en buena rotación y por fin siento que progreso realmente con esta meta.

-Minutos de lectura: 535 minutos.

-Minutos por leer: 315 minutos.

6. Participar en más concursos: ¡Por fin! Terminado el cuento, revisado y enviado a concurso. Vamos por el siguiente, que será para la antología Alucinadas.

-Relatos enviados: 2.

-Por enviar: 1.

7. Beber menos alcohol: Pues otra semanita más portándome (medio) bien. No he tomado alcohol en casa, meta cumplida. Eso sí, el viernes salí y me puse hasta arriba de vino blanco. La resaca, no obstante, llegó por un único y maldito chupito de Jagermeister. Creo.

No creo que siga por ahora con esa meta (que de todas formas era semanal, no parte del desafío trimestral), ya que me espera el cumpleaños de mi padre y la escapada a Madrid para la Wizardcon. Probablemente la retome a la vuelta. ¿Y vosotros, cómo vais? ¿Habéis conseguido hacer algo de lo que os propusisteis para verano?

Por otra parte, os dejo algunas de las cosas más interesantes que he estado viendo por internet esta semana:

  1. El hombre que consiguió transformar su vida cambiando su contraseña (en inglés). Este es muy interesante, y voy a pedirle permiso al autor a ver si me deja traducirlo al español para compartirlo con todos vosotros.
  2. La Bella Varsovia convoca el VIII Premio de Poesía Joven Pablo García Baena.
  3. Isaac Belmar habla en Hoja en Blanco del poder de la vergüenza para obligarnos a escribir.
  4. Fabrizio Ferri-Benedetti escribe un artículo para Softonic donde nos explica todo lo que necesitamos saber sobre el famoso experimento psicológico de Facebook que ha indignado a tantísimos usuarios.
  5. Mi admiradísima Maria Popova nos habla de las cartas de amor entre Vita Sackville-West (quien también mantuvo una correspondencia de lo más encendida con Virginia Woolf) y Violet Trefusis (en inglés). Preciosas es poco.

Ahí tenéis material de lectura para rato. ¡Y mil gracias a los que os habéis pasado por el blog esta semana!

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones del desafío de verano, junto con el artículo inicial.

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Desafío de verano: Actualización de metas (día 24 de 92)

junio 24, 2014 — by Gabriella5

Y aquí estoy de nuevo, actualizando como os prometí con una entrega más del estado de mis metas, de las que ya os hablé en un post anterior. Sigo muy contenta con Beeminder como aplicación para esto, y estoy sacando motivación de donde no creí que tuviera. Sigamos adelante, pues. Estas son las metas:

1. Escribir 60000 palabras de mi novela: Ya casi he llegado a un tercio de la meta (20000 palabras), así que estoy muy satisfecha. Escribir me quita mucho más tiempo que antes, pero ahora en el verano a nivel laboral las cosas están más tranquilas, así que puedo permitírmelo. La novela en sí va por las 64000 palabras, voy a buen ritmo. Tengo la esperanza de terminar el primer borrador antes de que acabe el año (luego quedarán los meses de edición, revisión y corrección y relectura, pero esa es otra historia).

-Escritas: 19840 palabras

-Faltan: 40160 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: Esta semana he podido nadar bastante, y estoy llegando a un punto en que estoy notando los beneficios a nivel físico. Tengo más resistencia (mis rodillas y tobillos ya no se quejan tanto, toca madera), mejor postura y más fuerza en general. De energía voy regular, pero sospecho que es porque mi patrón de sueño se ha descentrado un poco. Lo que sí me siguen molestando son los calambres en los pies (suelen darme si supero la hora de natación, pero es un fastidio nadar con la sensación de que tarde o temprano va a ocurrir). Creo que puede estar relacionado con el cansancio y no dormir en condiciones, porque en cuanto a hidratación, minerales y etc. voy bien. Si alguien tiene consejos para evitarlos, lo agradecería.

-Ejercicio hecho: 670 minutos.

-Faltan por hacer: 1516 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, jueves y domingo, y hoy actualizo de nuevo. El domingo no es un buen día para actualizar, pero reconozco que el sábado fue un día perezoso y no me quedó más remedio que ponerme a ello el domingo por la tarde. En cuanto al post del jueves, funcionó muy bien (las fuentes principales de visitas fueron Facebook y Menéame, así que gracias miles a todos los que compartisteis y a la persona que lo mandó a Menéame). Ya sé que lo de los listados está por todas partes y está muy visto, pero está comprobado que es un formato que funciona, así que es muy posible que abuse un poco más de él.

-Actualizaciones realizadas: 10.

-Por realizar: 26.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: No ha ido mal la semana; mi entrada de calorías ha sido más bien alta, pero también he tenido un gasto importante con la natación. Al no beber alcohol me he permitido comer más porquería de lo normal, lo cual ha afectado a mis niveles de energía. Creo que me compensa más comer de forma más saludable y beber un poco. Está claro que en general todo esto me funciona; he cogido dos kilos y perdido casi tres cm de cintura en el últimos mes y medio, lo cual me parece una buena señal de que poco a poco estoy convirtiendo grasa en músculo:

-Actualizaciones realizadas: 23.

-Por actualizar: 62.


5. Leer más: No he leído mucho esta semana (aparte de zamparme el tomo de Hellblazer y avanzar un poco con The Wandering Earth, de Liu Cixin. Seguiré con eso por ahora, y me tiene que llegar Snow Crash (Neal Stephenson) de Bookdepository.com. Voy a ver si retomo El mapa del tiempo, de Félix J. Palma, que lo empecé hace un año y lo abandoné.

-Minutos de lectura: 355 minutos.

-Minutos por leer: 495 minutos.

6. Participar en más concursos: Estoy pasando ahora a ordenador un cuento bastante largo que escribí a mano entre viaje y viaje. Creo que lo empecé hace ya más de un año, y fue creciendo en la libreta en hoteles, trenes y aviones. Hay algo mágico y encantador en el acto de escribir a mano, pero es una pesadez muy grande tener que pasarlo luego todo al PC. Y no, mi letra no es reconocible para ningún programa de OCR, sospecho.

-Relatos enviados: 1.

-Por enviar: 2.

7. Beber menos alcohol: Tras aguantar una semana sin beber nada (bueno, miento, ayer por la noche ya bebí, ¡pero es que era San Juan!), he recordado lo aburrido que es no beber cuando salgo y he decidido simplemente restringir el alcohol a salidas fuera de casa. Vamos a darle otra semana a eso.

Además, si no bebiera fuera de casa no podría hacer cosas tan decadentes como pintarme las uñas de los pies mientras bebo batidos de ron con fresas (no voy a deciros quién me los prepara porque entonces todos querríais y no quedaría batido para mí).

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¿Cómo lleváis vuestros proyectos? ¿Habéis conseguido avanzar o se ha adueñado la playa, el sol y la piscina de vuestra voluntad?

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones junto con el artículo inicial.

autosuperaciónbeeminderdeportedesafío veranodietaejercicioescribirescriturahábitosleerproductividadresumen de la semana

Desafío de verano: Actualización de metas (día 17 de 92)

junio 17, 2014 — by Gabriella2

De nuevo os traigo una actualización de las metas que me he propuesto para este verano (hasta el 1 de septiembre), de las que ya os hablé en un post anterior. Como me comprometí a realizar actualizaciones periódicas con el estado de este desafío, allá vamos. Aquí van mis actualizaciones para el día 17 del proyecto. Estoy bastante contenta con el sistema de Beeminder, y hasta ahora no he fallado. Espero continuar así:

1. Escribir 60000 palabras de mi novela: Esto avanza. La obligación de escribir 5000 palabras mínimo a la semana en la novela ha acabado con la sensación de estancamiento que tenía. Es desesperante estar en el ecuador de una novela y ver toooodo lo que te queda por delante, así que, aunque luego tenga que borrar y editar bastante, por lo menos ahora siento que voy progresando.

-Escritas: 13479 palabras

-Faltan: 46521 palabras

2. Realizar un mínimo de ejercicio a la semana: La semana pasada mi compi habitual de natación no pudo ir a la piscina, y yo no tenía ganas de ir, sencillamente. Ir sola se ha vuelto más aburrido; cuando vas con alguien mucho más avanzado que tú (mi compi es socorrista), el reto es estimulante. Pero tenía que hacer ejercicio, así que fui a dar largos y amenas andadas por el paseo marítimo con mi padre, que hacía tiempo que no compartíamos esos ratos de cháchara intrascendente, y ha estado genial. Eso sí, al ser el paseo un ejercicio menos intensivo que la natación, le he otorgado la mitad de minutos que a esta (una hora andando sería en mi tabla el equivalente de media hora de natación). Esta semana ya he vuelto a la piscina y lo estoy agradeciendo bastante (aunque mis rodillas no tanto).

-Ejercicio hecho: 480 minutos.

-Faltan por hacer: 1706 minutos.

3. Actualizar el blog tres veces a la semana: La semana pasada actualicé martes, miércoles y jueves, y hoy actualizo de nuevo. Así que todo sobre ruedas, aunque es un ritmo bastante intenso.

-Actualizaciones realizadas: 7.

-Por realizar: 29.

4. Actualizar a diario MyFitnessPlan: Esta meta es de las que más me cuestan, no solo por la pesadez de tener que contabilizar todo lo que como, sino por la vergüenza de admitir que este fin de semana me fui al campo y nos pusimos hasta arriba de barbacoas y de alcohol. Pero al final, con el resto de la semana y lo que llevo estos días creo que voy compensando con un ligero déficit. Como compensación, inserto fotos del tipo de sitio al que suelo ir con mi familia para explicar nuestro nivel de decadencia:

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-Actualizaciones realizadas: 16.

-Por actualizar: 69.


5. Leer más: Como ya os comenté la semana pasada, le subí un poco el nivel de dificultad a esta meta (con menos días de ventaja). Al principio costó un poco, pero enseguida cogí el ritmo de nuevo. Con Beeminder, en el momento en el que fallas, estás obligado a dar datos de pago o te bloquean la meta. Y si fallas de nuevo, te cobran 5 dólares. Otro fallo, se duplica esa cantidad. Y así. Un incentivo muy poderoso, desde luego. Para esta meta, los últimos días han sido los más fáciles, ya que la escapada al campo y la llegada de mi nuevo tomo de Hellblazer han ayudado bastante.

-Minutos de lectura: 310 minutos.

-Minutos por leer: 540 minutos.

6. Participar en más concursos: Me he propuesto enviar a un mínimo de tres concursos estos meses. Este mes de junio ya he mandado uno, así que no me pondré con el siguiente hasta la semana que viene. Tengo ya varios escritos (en los viajes me llevo una libreta y escribo relatos largos a mano), solo hay que superar la pereza de pasarlos a ordenador, editarlos y enviarlos.

-Relatos enviados: 1.

-Por enviar: 2.

7. Beber menos alcohol: Repito que Beeminder está resultando ser una herramienta muy útil. Así que decidí probar con una meta corta, solo de una semana. Como estas últimas dos semanas han sido un poco excesivas con el alcohol, me he puesto una meta reducida para darme un descanso esta semana. Ahora mismo está sin iniciarse, ya que pondré el primer punto al terminar el día de hoy, que es el primero.

¿Cómo lleváis vosotros el verano? ¿Es una época que aprovechéis para adelantar en proyectos personales, o preferís utilizarlo para descanso total y absoluto (los que tengáis vacaciones, claro)?

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Podéis ver aquí todas las actualizaciones junto con el artículo inicial.

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Los diez demonios del escritor

marzo 27, 2014 — by Gabriella3

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Sí, todos sabemos ya cuál es el auténtico enemigo del escritor, o de cualquier persona que haya juntado varias palabras de forma bonica sobre un papel y haya osado considerarlo literario. La gran dificultad consiste en publicar, y muchos consideran que todo lo que haya antes (o después) de alcanzar esa meta no es importante. Pero todos tenemos nuestros miedos, nuestras ambiciones y nuestras debilidades, esos problemas que se nos ponen, maléficos, por delante cuando intentamos escribir. Hace poco se me ocurrió preguntar en Facebook entre mis contactos cuál era su mayor complicación a la hora de escribir, ya que muchos de ellos son escritores (profesionales o aficionados; de ficción o ensayo; de prosa o poesía). Y muchas de las respuestas, cómo no, se repetían y entrecruzaban. Y aquí os dejo, del 10 al 1, los mayores demonios del escritor:

10. Los diálogos. Así, en general. No nos gustan nada. Es una labor delicada la de escribir diálogos que no queden artificiales y ñoños. Esta labor se ve influida además por elementos externos llenos de diálogo cliché como son muchas series de televisión o gran parte del cine comercial.

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9. La falta de tiempo. Ah, el tiempo, ese bastardo. Tenemos vida familiar, tenemos trabajo (por si alguien no se ha enterado todavía, es casi imposible vivir de la escritura), tenemos miles de cosas por hacer. El problema, además, es que tendemos a pensar en la escritura como algo que se realiza en grandes bloques, como esos escritores famosos que alquilan una habitación de hotel y se tiran tres meses sin salir de ella, escribiendo y consumiendo drogas. Sin embargo, la realidad es que solo diez minutos diarios de nuestro tiempo podrían significar una gran diferencia en la calidad y cantidad de nuestra escritura.

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8. Aspectos formales. La ortografía y la gramática son dos grandes enemigos, y otras cuestiones de estilo nos avasallan también: repeticiones de palabras, la búsqueda del adjetivo exacto, el exceso de puntos suspensivos, la descripción de temas peliagudos…

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7. La extensión. Una vez hemos comenzado, todo son ganas y alegría y admiración por la obra de arte que estamos creando. No obstante, conforme avanza el texto y la cosa se nos hace larga, perdemos un poco el norte y el amor por el texto. Las obras largas son difíciles, no hay duda; y cuanto más difíciles, más complicado es mantener la ilusión por lo que escribimos.

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6. El ritmo. La transición entre escenas, los cambios de estados de ánimos de los personajes, la fluidez de los diálogos… Como bien apuntaban mis amigos escritores, todo esto compone la música del texto, y si falla alguno de estos aspectos, falla todo.

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5. Constancia. Este está íntimamente relacionado con el punto 1. Tendemos a creer que escribir es algo que ocurre cuando bajan las musas del monte Parnaso y nos tocan con sus delicadas manos mágicas, pero la realidad es que las ideas brillantes provienen de sentarse de forma periódica delante del ordenador o del cuaderno para soltar nuestro rollo. Hay muchas más posibilidades de conseguir algo maravilloso de 500 intentonas pequeñas que de 5 intentonas grandilocuentes (más sobre esto y sobre la regla de las 10000 horas aquí).

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4. Corregir. Y corregir, y corregir otra vez. No solo es aburrido, sino que corremos el riesgo de acabar odiando tanto nuestro texto que acabe en la basura. La corrección es necesaria, pero la reescritura obsesiva puede llevarnos al oscuro abismo de la desesperación (como atestigua mi manuscrito abandonado de 90000 palabras. Que estoy reescribiendo).

No obstante, por favor no seáis de esos “autores” que no revisan sus obras para “no perder la frescura del texto original”. Los ojos de vuestros lectores os lo agradecerán.

Y si necesitáis una ayudita, tengo un libro (tirado de precio, además) que escribí especialmente para eso.

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3. Empezar. Ese terror a la página o a la pantalla en blanco nos bloquea, evita que lo intentemos siquiera. Ya sea miedo, desidia o ansiedad, resulta que lo que nos cuesta, ante todo, es ponernos.

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2. La concentración. Parece ser que a todos nos falta enfoque. Cualquier distracción nos sirve: nuestra familia, las redes sociales o, incluso, como apuntó un amigo que parece querer revelar la verdadera razón por la que trabajan los escritores: “las groupies pidiendo sexo”.

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1. La pereza. La ganadora por goleada. Ya sea por procrastinación o simple dejadez, parece ser que lo que nos falta es fuerza de voluntad.

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Personalmente, creo que la fuerza de voluntad, o la ausencia de esta, no es realmente la responsable. Ya he hablado en el blog de los pequeños hábitos y de lo que se puede conseguir con estos, y seguramente seguiré hablando del tema (podéis empezar con este megapost sobre productividad, por ejemplo). Pero implementar un hábito exige dedicación y tiempo, y por tanto deberíamos concentrarnos en implementar aquellos que realmente van a producir un cambio importante en nuestras vidas, aquellos que responden a prioridades vitales. Si tu mayor demonio en la escritura es la pereza, tal vez conviene analizar cuáles son tus prioridades y decidir si merece la pena establecer un plan de acción. Y, más importante, llevarlo a cabo. Para el aficionado o el escritor ocasional, esto probablemente no compense. Pero para cualquier persona que pretenda mejorar la calidad de su escritura o avanzar en algún proyecto literario, la constancia es determinante. Y es la única forma de vencer a ese demonio nº 1.

Con la escritura, como con el ejercicio, yo pensaba que todo era ponerse, que me faltaba disciplina y voluntad. Y lo intentaba, una y otra vez, sin obtener resultados. Tuve que darme cuenta de que es una cuestión mucho más compleja, donde intervienen las costumbres, el entorno o la hora del día, entre otros muchos factores. Así que si realmente buscas constancia y disciplina, merece más la pena analizar estos factores y modificarlos de forma eficiente que intentar conseguirlo a golpe de vara. Aunque la vara también puede venir bien, sobre todo si llevas a cabo algo por miedo a una penalización (uno de mis contactos escritores utiliza un sistema de “apuestas”. Si no consigue alcanzar una meta de escritura a tiempo, deberá pagarle 50 € a su amigo, y viceversa. También se puede utilizar un sistema de recompensa, pero hay personas a las que la vara les sienta la mar de bien).

Por otro lado, me parece muy curioso que apenas se hayan mencionado algunos aspectos que, como lectora y correctora, encuentro en la mayoría de mis clientes, sobre todo en el ámbito formal. ¿Es posible que muchos veamos complicaciones donde no las hay, y sin embargo no veamos aquellas que los demás consideran evidentes? Este es otro tema que trataré más adelante.

En próximos artículos, voy a intentar ir atacando algunos de estos puntos y ofrecer soluciones prácticas. Se agradecen sugerencias, comentarios y, por supuesto, que me digáis por aquí cuáles son vuestros diablillos particulares.


 

Editando: Desde que escribí este artículo he profundizado bastante en el tema de la disciplina para escribir. En este artículo ofrezco 9 maneras de conseguir algo cuando no tienes fuerza de voluntad.

Y si queréis seguir leyendo sobre grandes tragedias de escritor y cómo superarlas, echadle un ojo también a este post.


 

Imágenes por cortesía de bplanet, jesadaphorn, surachai, metrue, ponsuwan, supakitmod, FrameAngel, Stuart Miles, Charisma,  anekoho / FreeDigitalPhotos.net

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Actualización de hábitos y nuevo desafío: mindful eating.

abril 29, 2013 — by Gabriella0

He estado dándole bastantes vueltas a qué desafío nuevo elegir, ahora que ya llevo dos meses con aquello del ejercicio, y cinco con lo de la escritura. He estado entre la meditación diaria (otra vez), algún hábito relacionado con mi economía personal y el tema que ya comenté en el post anterior sobre mindful eating o alimentación consciente. No descarto la meditación, pero como el mindful eating ya es, de por sí, una forma de meditación, pensé que estaría bien empezar por eso y meterme de lleno de nuevo en la meditación como tal más adelante. Respecto al tema económico, es muy difícil proponer hábitos útiles cuando no tienes muy claros tus objetivos (es fácil decir “tener un nivel de ingresos estables para poder irme a vivir con mi pareja”, pero los pasos para llegar ahí no son tan sencillos como los necesarios para correr una maratón o perder 10 kilos, por ejemplo, donde se trata de una ecuación más o menos lógica de entrenamiento o de reducción calórica, y menos con la crisis mayúscula que tenemos todos encima). Pero qué os voy a contar que no sepáis ya todos. Y que si necesitáis correcciones ortotipográficas, de estilo, artículos de cualquier tipo o informes de lectura, ya sabéis dónde estoy. Y aquí abandonamos el escabroso y siempre tabú tema del dinero.

Volvemos a lo de la alimentación consciente. Para aquellos que os perdisteis el artículo anterior: de forma muy resumida, os diré que consiste en sentarse a comer y concentrarse solo en comer. Ni en televisión de fondo, ni en conversaciones… solo hay que pensar en lo que estás comiendo. Da igual lo que comas (como si estás comiendo pizza o hamburguesas), saborea cada bocado, suelta los cubiertos entre bocado y bocado y asegúrate de masticar y tragar bien antes de cogerlos otra vez. Dedica toda tu atención al sabor, textura y forma de lo que comes. Nada más. Más información en dicho artículo, aquí. Sobra decir que es una forma interesante también de controlar las cantidades, de no comer más de lo necesario y, por tanto, de perder peso. Hay unas instrucciones muy buenas en ZenHabits al respecto, el artículo lo podéis leer aquí, pero para los que os lleváis regular con el inglés, aquí tenéis los consejos principales:

  1. Empieza con algo pequeño (hazlo con una comida al día para empezar). Yo ya llevo un tiempo haciendo esto, por lo que me considero lista para pasar a convertirlo en un hábito definitivo, pero aconsejaría, al igual que ellos, que pruebes primero con un mínimo para ver si te convence o no.
  2. No hagas nada más. Concéntrate solo en comer. Nada de multitarea.
  3. Come solamente en la mesa. Así le darás toda tu atención a lo que comer, en vez de picar sobre la marcha.
  4. Aprecia la apariencia, lo visual, la belleza de lo que comes.
  5. Concéntrate en cada bocado. Experimenta las sensaciones, lo que te gusta y disgusta del bocado.
  6. Mastícalo lo suficiente como para tragarlo con comodidad.
  7. Come con cubiertos y suéltalos entre bocado y bocado.
  8. Conversa y comparte. No es imposible incorporar esta forma de comer a tu vida social. Comparte con los demás lo que estás experimentando: sabores y texturas.
  9. Busca calidad, no cantidad: Disfruta de cantidades más pequeñas de la mejor comida que te puedas permitir.
  10. Tómate el tiempo de preparar tus propias comidas, ya que el proceso de cocinar puede ser tan relajante y divertido como comer.

Yo añadiría un par más:

  1. No te preocupes, por lo menos no al principio, por lo que estás comiendo. Esto lo puedes hacer con pizza o con dulces, si te apetece. De todas formas, cuando te concentras mucho en lo que comes sueles descubrir que enseguida los dulces te empalagan o que la comida grasienta puede asquearte. Eliminas así también el estrés de preocuparte por calorías y etc. y disfrutas mucho más de lo que hay en el plato. Verás cómo el cuerpo te acaba pidiendo cosas más sanas. Lo cual nos lleva a:
  2. Presta atención a tu cuerpo. ¿Realmente sigues teniendo hambre o ya estás saciado? No tengas miedo a dejar comida en el plato. Intenta analizar si comes porque realmente tienes apetito o porque estás nervioso/a, aburrido/a o triste.

Yo ya lo llevaba haciendo de manera más o menos esporádica, y los resultados me parecieron interesantes. Tiendo a comer por ansiedad, algo que hace que este tipo de ejercicio me resulte muy difícil, y que por tanto tenga que proponérmelo como reto para acordarme y obligarme a llevarlo a cabo. Así que voy a probar los próximos 30 días para ver qué tal me va. Si me convence, ampliaré a 60, y así. No voy a establecer un mínimo, que es más o menos lo que ya he estado haciendo, sino que necesito acostumbrarme a aplicarlo siempre, en cualquier lugar y ante cualquier comida o bebida (sí, bebida también; considero que puede ser útil para el control del alcohol consumido). El reto será alimentarme de esta manera durante 30 días. Tengo curiosidad por ver si me será útil en mis viajes, donde tiendo a comer fuera y dejarme llevar por los atracones con amigos. Ya os contaré. Por ahora llevo un día y, aunque ha sido difícil, creo que ha producido beneficios inesperados: tener que pararte a pensar en lo que estás haciendo relaja, hace que se desvanezca el estrés durante un rato y que realmente disfrutes de lo que estás comiendo.

Como no podía ser de este modo, y demostrada la efectividad de compartir los retos con los demás, para este también habrá un grupo de Facebook. Con todo, no será exclusivamente para el tema de la alimentación consciente, sino para la alimentación en general. Sentíos libres de uniros si queréis llevar a cabo un desafío de 30 días mínimo de cualquier tipo relacionado con la alimentación: el reto puede ser cualquiera que creáis que os beneficiará, grande o pequeño (pero recordad que es mejor que sea pequeño, por lo menos para empezar), desde eliminar el azúcar del café hasta contar calorías o dejar de comer tanto pan. Lo que queráis: el grupo está abierto para cualquiera que quiera participar. Recordad que la idea es que arraigue un hábito, y para esto lo mejor es la repetición y tener un mínimo diario que sea sencillo. Para más sobre cómo crear hábitos, podéis leer este post, con algunos apuntes que considero que son fundamentales para tener éxito. Y recordad, ¡solo una cosa a la vez! No recomiendo que empecéis con un desafío nuevo si todavía no habéis terminado (o si todavía no ha arraigado) otro. Esto parece de perogrullo, pero todo el mundo cree que no es aplicable a su caso. Recordad que al principio cogemos las cosas con muchas ganas, pero luego las ganas se pasan y nos encontramos con mil cosas, con un ritmo que no podemos ni queremos mantener.

En cuanto a los otros retos que tengo activos, recordad que siguen los grupos de Facebook en movimiento (y de lo más efectivos):

Hábito de la escritura: Con más de 75000 palabras ya escritas, puedo decir que estoy la mar de contenta (y espero pronto poder dar unas noticias fabulosas). Ya van 150 días. Podéis apuntaros aquí.

Hábito del ejercicio: Ya llevo más de 60 días haciendo algo de ejercicio todos los días. Lo que más me está llamando la atención es lo de correr, ya que llevo más o menos mes y medio con ello y está resultando ser una experiencia de lo más energizante. A ver si me ayuda a superar el horroroso verano de agotamiento que suelo tener aquí en la costa sureña. Podéis apuntaros aquí.

P. D.: ¿Queréis saber quién fue la peor escritora del mundo? No, no hablo de la Meyer ni de la James, id a ver mi artículo en Lecturalia y lo sabréis.

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Leyendo: And Then We Came to the End, de Joshua Ferris.
Escuchando: Ni me acuerdo, la lista de Spotify con un poco de todo.

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