escribirescritoresescritura

¿Funciona el crowdfunding para escritores? (Incluye testimonios)

agosto 11, 2015 — by Gabriella24

main

escribirescritoresescritura

¿Funciona el crowdfunding para escritores? (Incluye testimonios)

agosto 11, 2015 — by Gabriella24

Como cualquier tendencia que se precie, el crowdfunding iba a salvar el mundo.

Este tipo de micromecenazgo prometía ser una manera de que pequeñas editoriales y autores que buscaban autoeditarse pudieran, por fin, contar con los medios necesarios para llevar a cabo sus proyectos. ¡Liberación! ¡Revolución! ¡Guillotina!

Con este sistema ya en movimiento desde hace unos años, a través de plataformas como Kickstarter, Verkami o Lánzanos, llega el momento de echar la vista atrás y preguntarnos si esta promesa es cierta: ¿funciona en realidad el crowdfunding para escritores? Para ello os traigo hoy toda una serie de experiencias y opiniones de personas directamente involucradas en la materia.

Primero, respondo a la pregunta que os estaréis haciendo todos los que hayáis vivido bajo una piedra en los últimos cinco años (o los que, simplemente, no tenéis Facebook): ¿Qué significa crowdfunding?

Crowdfunding se compone de crowd (multitud) y funding (financiar) (sí, sí, ya sé que mi nivel inglés es impresionante; podéis dejar de mandarme emails exclamativos). Wikipedia lo define como “la cooperación colectiva llevada a cabo por personas que realizan una red para conseguir dinero u otros recursos”. Y todos sabemos que sacar un libro no es precisamente barato, sobre todo si hablamos de publicación en papel.

Personalmente tengo sentimientos algo encontrados sobre el tema del micromecenazgo para escritores, ya que solo suele cubrir lo que es la creación propiamente dicha del libro. Stacey Jay, una autora estadounidense de novela juvenil, acabó retirando su campaña después de todo el odio y polémica que generó el que pidiera también financiación para ella, dinero para cubrir sus horas de trabajo en relación al proyecto. Por lo visto a la gente no le gusta eso de que los escritores comamos. Por suerte, desde entonces han surgido otras iniciativas dirigidas a financiar al escritor (o artista) en sí. El caso más conocido es Patreon, del que hablaremos también en este artículo.

El micromecenazgo ha tomado muchas formas desde aquellos primeros y revolucionarios kickstarters o maxidonaciones que hacían grupos de música para sus giras y grabaciones (Extremoduro ya lo hizo en 1989, financiando su primer disco mediante “vales” de 1000 pesetas). Ha habido desde entonces muchos casos sonados (¿os acordáis de Diaspora, que iba a ser la gran competencia de Facebook? Su creador se suicidó, y es muy posible que el éxito brutal de su campaña de crowdfunding tuviera algo que ver). Han aparecido muchos híbridos, ya enfocados a determinados sectores. En el mundo editorial pueden tomar la forma de coedición, donde una editorial financia una publicación mediante micromecenazgo, con ayuda promocional del autor. Tal vez la editorial más conocida para este tipo de publicaciones sea Libros.com.

He tenido la suerte de poder charlar con dos personas que han podido financiar su libro gracias a estas campañas de Libros.com, y aquí os dejo sus experiencias:

Cristina Grela

1

A Cristina la conoceréis más bien por el nombre con el que escribe en su blog y en Twitter (y a veces hasta en mis comentarios), Cris Mandarica. Cris ha sacado su primer libro con Libros.com, y esto es lo que me cuenta al respecto:

El crowdfunding es un proceso bastante duro, porque hoy en día conseguir que 100 personas compren tu libro (en este caso, precompren) es algo muy complicado. En Amazon y plataformas similares hay una gran cantidad de libros a 2/3€, que es la mitad de lo que cuesta el mío. Cierto es que el mío va a tener detrás el trabajo de profesionales del mundo editorial (como una corrección profesional, que yo no habría podido hacer de autopublicarlo), pero a veces la gente no se para a pensar en eso.
En el mes (aproximadamente) que ha estado en vigor la campaña, me he dedicado a ella y los apoyos han venido con cuentagotas, pero han ido llegando. Estoy muy contenta con los resultados obtenidos. Algunos de los apoyos han llegado de la familia, pero nunca antes había publicado nada, así que todo el apoyo es necesario.

Estoy convencida de que si la próxima vez que escriba algo y decida publicarlo, vuelvo a intentarlo a través del crowdfunding, me será mucho más fácil, porque ya habrá reseñas (¡espero que positivas!) de mi primera novela, y por lo tanto ya me conocerá más gente.

Si me decidí por el crowdfunding ahora, es porque llevo un año, más o menos, conociendo a gente relacionada con la literatura (escritores, bloggeros que reseñan etc), visitando blogs que hablen sobre el proceso de escritura y publicación y compartiendo esos artículos, así como creando contenido propio sobre ese tema, y colaborando con ese contenido también en otros blogs, para conseguir más visibilidad en la red (pero no sólo por eso, también lo hago porque me gusta).

Sé que darse a conocer así es un proceso lento, pero creo que es el más seguro, el que probablemente tendrá una tasa de rebote menor (me refiero a gente que te sigue y luego deja de hacerlo). La gente tiene que conocerte a ti para querer comprar tu libro, y no bombardearlos con tu libro, porque eso puede dar lugar a que te etiqueten como cansina.

Por eso he lanzado la campaña de crowdfunding ahora, porque creía que conocía la gente suficiente para poder hacerlo. Lo más satisfactorio de este proceso ha sido atreverme a compartir la novela con una editorial y que me hayan dicho que están interesados, que le ven posibilidad, que no es terriblemente mala (opinión a la que todos los que escribimos tenemos miedo). Sin feedback, es difícil seguir avanzando por el camino correcto.

detrás de la pistola

Me gusta mucho lo que apunta Cris sobre dedicar un tiempo a hacerse un hueco en el mundillo antes de lanzarse a promocionar un libro o una campaña como la que ella realizó. Como veis, aunque contaba con el apoyo de una editorial, cayó en sus manos gran parte del trabajo publicitario, algo de lo que muchas campañas de crowdfunding parecen olvidarse (ni que decir tiene que, sin una buena promoción, una campaña está destinada al fracaso).

Miquel Soria

miquel soria

Miquel no es ningún novato en esto del micromecenazgo. Aquí os dejo su experiencia, donde nos habla de las ventajas y desventajas de diferentes plataformas y sistemas:

La verdad es que hace bastante tiempo que conozco este sistema de financiación y siempre me ha parecido una alternativa fantástica a tener que pasar por el aro de un préstamo bancario.

Al principio, mi contacto con este mundo fue más bien pasivo, aunque no tardé mucho en hacer alguna que otra pequeña aportación a proyectos que me llamaron la atención. El caso es que no pasaba de ser un tímido donante ocasional.

Hasta que llegó el día en el que empecé a elaborar proyectos creativos con amigos, proyectos que requerían de un respaldo económico con el que no contábamos, así que decidimos probar suerte y dejar esos recursos en manos de una campaña de crowdfunding. Habíamos visto en muchas ocasiones como proyectos desconocidos y muy caros salían adelante con facilidad, y eso nos motivaba mucho para arrancar dicha campaña. Por desgracia, nosotros no tuvimos tanta suerte y una tras otra, las campañas no resultaban.

La plataforma que intentamos fue Verkami. Nos asistió muy bien para preparar todo lo necesario y hacerlo lo más atractivo posible, pero la cosa no llegó a cuajar.

Fue precisamente tras comprobar la poca viabilidad de nuestras campañas cuando empecé a conocer la cara más amarga de esta clase de plataformas y que permite que algo tan loable como el micromecenazgo se desvirtúe y corrompa. Mientras proyectos pequeños no eran capaces de abarcar donaciones suficientes, proyectos grandes en manos de empresas perfectamente capaces y solventes acaparaban las donaciones haciendo uso de su capacidad de convocatoria, usando las campañas de crowdfunding meramente para ahorrarse gastos en sus proyectos. Esta manera deshonesta de proceder hace que la gente entre en las plataformas de crowdfunding, invierta su donación en un proyecto mejor publicitado por tener una estructura y recursos detrás, dejando a los que quedan en la sombra por su escaso tamaño solo con las migajas.

Llegué a perder en parte la fe en esta clase de plataformas, aunque nunca en la idea inicial del crowdfunding. Y así fue como, buscando editorial para mi primera novela (una editorial que se desmarcara del caciquismo propio de las grandes y viejas editoriales en este país), encontré a Libros.com (o es mejor decir que ellos me encontraron a mí).

Su sistema de trabajo para financiar un libro se basa en el micromecenazgo. De este modo el autor no se ve obligado a hacer grandes inversiones para tirar su proyecto adelante y la editorial no pone en riesgo capital propio, lo que fomenta mucho más el sacar publicaciones desconocidas o de autores emergentes (como es mi caso).

El proyecto salió adelante y la novela está ahora en pleno proceso de edición. De otro modo, lo hubiera tenido muy complicado para poder editar mi novela por los escasos recursos con los que cuento. El trato y las condiciones bajo las que trabajo con esta editorial no podrían ser mejores. Tras varios intentos y demasiadas decepciones, puedo decir que al final el micromecenazgo ha encontrado la forma con la que disfrutar de una iniciativa que, a pesar de sus fallas, me sigue pareciendo algo a mantener y a seguir potenciando y mejorando.

el autómata de bronce

Personalmente no puedo hablar de la calidad de los libros de Libros.com, pero como mecenas en una de sus campañas en breve recibiré el libro Tres reinas crueles, de Isaac Belmar, y podré hablar con conocimiento de causa. De la calidad del texto no tengo ninguna duda, pero será interesante ver la edición, la maquetación y el diseño; de entrada, viendo las experiencias de estos autores, parecería que es una opción más que viable de coedición.

Libros.com no es la única opción para aquellos que quieren utilizar el micromecenazgo para financiar una coedición. Aquí nos hablan de Saldubia:

Izaskun Albéniz

Izaskun Albeniz

Mi experiencia con el crowdfunding fue buena. Y sí, repetiría. Pero hay que hacer un par de puntualizaciones. Con este sistema, el objetivo no es la venta de libros (al menos no lo fue en mi caso), sino la publicación en sí misma. Fuimos 16 autores que quedamos a las puertas de un premio literario, y se nos ofreció la posibilidad de publicar mediante esta iniciativa.

Yo no conocía en absoluto esta alternativa y me sonó un poco rara, así que investigué. Me pareció serio y acepté. La idea es que entre los autores y otras almas caritativas favorables a la cultura literaria se repartan los gastos de edición y publicación del libro. Nada más (bueno, y nada menos, claro). La editorial que lo hizo posible fue Saldubia.

saldubia

Izaskun hizo bien en investigar. Todos conocemos los peligros de las empresas de autoedición y coedición que no son de lo más éticas, y el crowdfunding no se libra de timos, estafas y chanchullos. Pero en el caso de esta editorial, Izaskun pudo ver su libro publicado y salió contenta de la experiencia.

Pasemos a otras maneras y plataformas.

Carlos Plaza Calzada

carlos plaza calzada

Carlos se ha financiado en Verkami un par de proyectos (un juego de rol y una novela), y viene aquí a contarnos sus impresiones:

Mis experiencias con el crowdfunding han sido satisfactorias e infartantes a partes iguales. Es muy bonito ver como sube la cifra, como la gente te apoya, pero es muy frustrante ver que no lo hace o incluso que baja. Pero todo queda compensado cuando ves la cifra en verde, cuando sabes seguro que tu proyecto va a salir adelante. Pocas sensaciones son más placenteras para un escritor o un editor que esa.

Quizás la única “pega” es lo pesado que te tienes que poner, sobre todo si la cifra no sube. Hasta ahora, la única forma que conozco de publicitar un crowdfunding es internet, y en internet la única forma de hacer publicidad sin gastar dinero es el spam. Por desgracia, eso implica que tienes que convertirte en spammer. Pero, por lo demás, me parece un sistema de financiación estupendo, una muy buena alternativa a pedir un préstamo al banco.

Quizás algunos piensen “es que estoy perdiendo ventas”, y bueno, no les falta razón, pero por otro lado esas pérdidas te están ayudando a empujar tu proyecto. Pierdes algunas ventas pero no dinero, que es la única alternativa al crowdfunding (a menos que estés tan seguro de que tu obra va a triunfar que decidas apostar muy fuerte por ella y creo que a día de hoy nadie tiene esa seguridad). Otra ventaja es que si no lo logras puedes optar por otros sistemas de financiación; tú, al fin y al cabo, no has perdido nada por lo que nada te impide hacer cosas como publicitarte más antes de volver a emprender el crowdfunding, ahorrar para costear una parte y reducir la cifra o encontrar a alguien que te apoye.

Por ello, aconsejo al 100% el uso del crowdfunding por parte de autores noveles o poco conocidos y editoriales pequeñas. Tiene muchas ventajas y pocas desventajas, sin duda es el sistema de financiación del futuro.

cruzada secreta

¿Empezáis a ver un hilo común? Así es, parece ser que lo que realmente hace que una campaña funcione o no es su capacidad de promoción y convocatoria. En este sentido me parece muy interesante todo lo que han montado desde Twitter el cineasta Luis Endera (que ya se ha financiado otros proyectos con éxito de este modo) y el escritor Antonio Martín Morales para crear la película Desierto. Pero, con perdón de estos dos grandes artistas, aquí hemos venido a hablar de libros, así que…

Sue Burke

BayonneCathedral

Sue y compañía (en concreto, dos grandes del fandom: Mariano Villarreal, editor de Terra Nova, y Elías Combarro, que… bueno, qué os voy a contar de Elías) se embarcaron en un proyecto ambicioso: traducir y publicar en inglés una selección de algunos de los mejores relatos de género fantástico escritos en nuestro idioma. Para ello utilizaron la plataforma Indiegogo. Aquí nos cuenta lo que ocurrió:

Cada día pensaba, “¿Qué puedo hacer hoy para recaudar otra moneda?”. Y muchos días, a pesar del esfuerzo y las sugerencias imprescindibles de Mariano y Elías (porque éramos un equipo, no lo hice sola), no encontramos nada. Teníamos que seguir trabajando y celebrando cada paso en la buena dirección. En este sentido, era una campaña normal: difícil. Muchas veces, el crowdfunding no es un éxito. Había que contactar a muchas personas pidiendo una donación o que difundieran un mensaje a sus amigos acerca de la campaña.

Y muchos dieron lo que pudieron o contactaron a sus amigos, y entre ellos había alguien dispuesto a dar y compartir nuestra ilusión. Poco a poco ganamos no solamente dinero, sino amigos.

Cristina Monteoliva

cristina monteoliva

La experiencia de Cristina ha estado relacionada con la plataforma Lánzanos:

Yo tenía una novela, Elías y los ladrones de magia, que, por cosas de la vida, encontró editorial y con las mismas la perdió. Después de un tiempo buscando más editoriales y de mucho desánimo, mi marido me habló del crowdfunding y me animó a poner en marcha uno para autoeditar mi novela.

El crowdfunding lo puse en marcha en verano de 2013, en Lánzanos. Puedes ver el video de presentación, lo que conté, en texto, del proyecto, las recompensas, etc, en: http://www.lanzanos.com/proyectos/elias-y-los-ladrones-de-magia/

Mi crowdfunding fue un éxito porque enseguida la gente se animó a participar. En el primer día conseguí una buena cantidad de dinero. Después fue cosa de ponerse a llamar la atención en redes sociales, periódicos locales, etc.

He de decir que el proceso me resultó tan gratificante como agotador. La campaña no podía parar ni un día y a veces me faltaban las ideas. Por supuesto, al final mereció la pena.

elías y los ladrones de magia

Lo mejor es que Cristina nos da una serie de consejos excelentes para conseguir sacar adelante una campaña:

  1. No pidas una cantidad exagerada de dinero. La gente puede hacer cálculos y pensar que vas a sacarte un sobresueldo con esto. Además, cuanto menos pidas, más fácil será alcanzar la cifra en dos o tres meses (límite de tiempo según plataformas de crowdfunding).
  2. Intenta hablar del proyecto en redes sociales mucho antes de colgarlo en una plataforma de crowdfunding.
  3. Busca sitios en redes sociales donde creas que puede interesar tu proyecto (no spamear a lo loco en todos los grupos de Facebook).
  4.  Intenta hablar de tu proyecto en periódicos, emisoras de radio y hasta televisión.
  5.  Consigue alguna reseña de tu novela antes de que acabe el crowdfunding.
  6. Ofrece recompensas a los mecenas acordes con el tema de tu obra y con la cantidad de dinero que estén aportando.
  7. Graba un vídeo contando a los posibles mecenas datos sobre tu proyecto y cuélgalo en la plataforma donde estés realizando el crowdfunding.
  8. Crea un blog con el nombre de tu libro. Procura actualizarlo al menos una vez a la semana contando cómo va el proceso, datos sobre el libro, ¡lo que se te ocurra!

De nuevo, vemos que lo fundamental es promocionarse, como en cualquier caso de autoedición. Esto también hace, por desgracia, que muchos acabemos hartos de lo que percibimos como spam por parte de autores locos por conseguir apoyo para su campaña (o locos a secas).

crowdfunding
Todo sería mucho más fácil si supiéramos poner la cara de este gato.

Eso sí, es difícil resistirse a campañas como la que quiere poner en marcha Diana:

Diana Gutiérrez

diana

Yo voy a intentarlo este otoño con un libro erótico ilustrado: http://www.editorialcafeconleche.com/si-mi-capitana/

Para mí el resultado de este crowdfunding es importante, porque determinará también un poco la línea que podremos seguir con nuestra pequeña editorial. Si sale bien, podemos repetirlo para sacar otros títulos, colaborar siempre con la misma imprenta y conseguir mejores precios, etc.

Voy contando mis andanzas con el futuro crowdfunding en mi web:

http://www.dianagutierrez.net/sobre-la-novela-esa-de-piratas-i/
http://www.dianagutierrez.net/sobre-la-novela-esa-de-piratas-ii/

Hay gente que piensa que montar un crowdfunding es hoy día una cosa supersencilla y, en realidad, yo me las estoy viendo y deseando para 1) cuadrar los números y 2) dar a conocer la idea de forma adecuada. Además, hay muchos crowdfundings que no salen adelante, sobre todo en el ámbito hispanohablante, y no hablemos ya si tienen que ver con libros. En muchos casos todo depende del “tirón” que tenga el autor o la idea original.

sí mi capitana

¡Mucha suerte, Diana!

Otras formas de mecenazgo

El micromecenazgo no solo se usa para financiar la edición de libros. Puede servir para crear una editorial propiamente dicha, como en el caso de proyectos como Pulpture, una editorial creada a través del crowdfunding:

Pulpture

pulpture

Elegimos el crowdfunding después de tres años publicando la revista Ánima Barda online como modo de financiación para profesionalizar el proyecto y formar la editorial donde publicamos libros y antologías, no sólo la revista. El proceso fue de vértigo, fueron cuarenta días actualizando la página a ver si había nuevas aportaciones, comprobando el mail, pregonándolo en las redes intentando no parecer pesados… Pero lo conseguimos. No pedíamos una cantidad estratosférica, lo justo para empezar a publicar y cubrir los gastos; y con ese colchón y ese empujón seguimos hoy, después de ocho meses publicando nuevo material y abriéndonos camino poco a poco.

Elegimos Verkami porque consideramos que es la plataforma con más ventajas, además fueron muy atentos, solventaron nuestras dudas casi con inmediatez. Lo recomendamos sin duda. Eso sí, nosotros estuvimos valorándolo casi cuatro meses antes de lanzarnos, porque ahora hay muchos proyectos de micromecenazgo, la gente está saturada, hay que planificarlo y pensarlo bien, las cantidades, ser transparente… nosotros dijimos claramente lo que nos costaba cada cosa y por qué necesitábamos ese dinero. Nos parece clave que la gente que quiere ayudarte sepa dónde, y para qué, va a parar su dinero. Quien tenga un buen proyecto que se lance, pero que estudie antes las fechas, cuánto necesita, piense bien las recompensas… Y si es en el mundo literario más todavía. Porque hemos visto proyectos solo para sacar un libro o un cómic, que pedían una cifra desorbitada, y si te estás dando a conocer no puedes empezar ya con un distribuidor y con una tirada de dos mil ejemplares, igual que no empezarías una casa por el tejado.

A nosotros nos fue bien, pero si hubiera una fórmula perfecta todos los proyectos saldrían adelante. Así que nosotros, Pulpture, animamos a que os lancéis y persigáis vuestros sueños y vuestras ideas, pero que lo trabajéis y lo planifiquéis como se merece. Al fin y al cabo todo se consigue con trabajo y un poco de suerte.

Patreon

Hay otro concepto totalmente distinto, que he mencionado al principio. Porque eso de sacar libros está muy bien, ¿pero qué ocurre en el caso de artistas que no crean proyectos concretos, sino que trabajan con aportaciones periódicas? Para eso está Patreon, un sistema de mecenazgo a la vieja usanza (pensad en los Médici, pero con menos envenenamientos y asesinatos en el corazón de la noche), en el que los fans permiten a sus creadores favoritos pagarse supercherías y lujos como facturas médicas, alquileres y tres comidas diarias, a cambio de recompensas especiales.

Este sistema funciona sobre todo con el webcomic, ese gran fenómeno que ha arrasado, sobre todo, en EEUU, pero que ofrecía muy poca remuneración económica a sus creadores, quienes malvivían (con suerte) con autopublicación y merchandising. Famosos son los casos de artistas como Zach Weinersmith, con un gran seguimiento de fans en su cómic gratuito online Saturday Morning Breakfast Cereal, o creadores como Tom Sidell y su cómic Gunnerkrig Court (LEEDLO). Ambos ahora pueden dedicarse exclusivamente a sus cómics, debido a los ingresos generosos que les ofrecen sus seguidores (en el caso de Weinersmith, más de 8000 dólares al mes). Esta ya no es una cuestión de compra de un producto: se trata de una aportación de seguimiento, de admiración, de la comprensión del trabajo que hay detrás del consumo gratuito de productos en apariencia rápidos, de consumo irreflexivo. Aun así, todo no es altruista: las recompensas deben ser interesantes para los mecenas para que les compense realizar un pago periódico. Y cada vez estoy más convencida de que Patreon es solo rentable para aquellos que tienen ya una buena base de fans fieles y entregados.

En nuestro país, los dos casos que conozco de cuentas de Patreon a nivel personal son las de Hugo Camacho (editor de Orciny Press) y de Lis Roselló (investigadora de tendencias y cultura digital). Hugo y Lis tienen cierto seguimiento seguro: un seguimiento paulatino que poco a poco irá sumando a sus ingresos mensuales. Con todo, tengo la sospecha de que Patreon es un simple paso más en sus carreras y de que acabarán pasando a otros medios más lucrativos. A continuación os dejo con la experiencia de Hugo:

Hugo Camacho

hugo camacho

Hugo ha hablado largo y tendido sobre su experiencia en Patreon en su blog, pero cito aquí las reflexiones que me han parecido más importantes. Primero, lo bueno:

La idea de Patreon me parece excelente. En estos tiempos post-todogratis en los que se reivindica más que nunca el que un artista tenga derecho a vivir de su trabajo o al menos a percibir una remuneración justa por este, me parece la mejor solución. Una de las cosas que más me han gustado de la experiencia ha sido el feedback que puedes recibir de tus patrones (mecenas). Por norma general, cuando escribes algo es difícil conocer la opinión de quien te lee a no ser que se trate de tus lectores beta habituales o tus compañeros de taller literario, si es que estás metido en alguno. Pero en esta plataforma puedes colgar lo que escribes y al poco rato puedes recibir las opiniones de aquellos que han pagado por ese contenido e iniciar un buen debate sobre las influencias, lo que cada uno ha recibido o incluso recibir propuestas de escritura… En estos dos meses y con solo dos patrones la experiencia ha sido enormemente enriquecedora para mí.

Segundo, los inconvenientes:

Uno: solo está en inglés. Para mí no es un problema, pero para otra gente sí que puede serlo el no acabar de enterarse muy bien de qué hace la plataforma. Da igual que uno lo explique muy bien en su post de presentación, la gente tiene que saber dónde se está metiendo aunque sea para aportar un solo euro. El problema es que no hay alternativas en castellano. Estoy seguro de que saldrán, pero para entonces yo ya me habré borrado el mío o estaré tan consolidado en esta plataforma que no querré cambiarme. Otro problema es que no hay manera de saber cuánta gente ha entrado en tu página. No hay ni la más mínima métrica. Así que lo que cuelgas es como hacer una pintada reivindicativa en un muro: nunca sabes si alguien la verá y mucho menos si podrás convertirla para tu causa. Y esto creo que va muy en contra de los usuarios que no saben si alguien ha entrado en su página.

Y termina con una autocrítica:

(…) he dicho que no había hecho el trabajo previo. Este trabajo consiste en hacer crecer la base de gente que estaría dispuesta a leerte y, además, pagar algo por ello. Mi base era pequeña y empecé a hacer ese mismo trabajo a la vez que el Patreon, así que ya sabía un poco en qué liga jugaba, pero la verdad es que me confié al pensar que entre mis contactos de Facebook podría encontrar más patrones. Pero no ha sido así. Epic Fail. Toca aceptar el fracaso. No es la primera vez ni va a ser la última. Hay diferentes motivos por los cuales la gente no entra al trapo: no les interesa lo que escribes o les parece una mierda, simplemente no tienen ganas de leerte, no has conseguido captar lo suficiente su atención como para que decidan perder su tiempo y su dinero con tus cosas, en verano apetece más tomarse algo en una terracita que ponerse a leer en el ordenador…

Entiendo perfectamente la frustración de Hugo. Incluso en el mercado estadounidense, soy de la opinión de que Patreon no compensa si no tienes de entrada un seguimiento inmenso. Y si tienes un seguimiento inmenso, hay otras maneras de encontrar remuneración que son bastante más rentables. Si por cien dólares (o euros) al mes, por ejemplo, tienes que escribir ocho artículos más, publicar libros, ofrecer más contenidos, etc., no veo la ventaja de Patreon. Si el intercambio tiempo y esfuerzo/dinero no ofrece un alto rendimiento, estamos ante uno de los problemas que también presentaba el crowdfunding clásico: el tener que invertir una cantidad de horas exageradas para poder cumplir con lo prometido, por un dinero escaso (y una compensación muy a corto plazo). Además, no cumplir con estas obligaciones (por la razón que sea) puede hacerte perder prestigio y quedar mal a ojos de tus mecenas y seguidores.

Por otra parte, veo una incompatibilidad oferta-demanda. Como mecenas, queremos apoyar aquello que necesitamos. Rara vez pensamos en las necesidades del creador. Así, si el Patreon de un escritor nos ofrece una serie de recompensas exclusivas de un tema/formato que deseamos, es posible que nos animemos a colaborar. Si se trata solo de mantener al escritor y ayudarle a pagar las facturas… es algo muy distinto. La cultura española es muy diferente a la estadounidense. Si bien hay webs que se han podido mantener sin problema en EEUU con un modelo de donaciones, rara es la web española (por muy espectaculares que sean las recompensas) que pueda sobrevivir de ese modo.

Si esta web que leéis desapareciera mañana, ¿alguien se daría cuenta? Es posible. Pero hay mil webs más, mil opciones más. Consumimos rápidos, hambrientos; un clic aquí y otro allá. Realmente no somos conscientes de una necesidad de remunerar al artista (y este tema daría para tres artículos más). Personalmente intento donar o comprar productos de webs que me gustan. Siento que es una propina, una forma de agradecer, aunque sea de manera mínima, aquello que me ofrecen. Pero tal vez eso sea por mi propia condición de creadora. Puede que mi empatía hacia el artista sea mayor.

Tal vez seamos una sociedad de consumo absoluto.

Y aun así, hay crowdfunding que sale adelante. No siempre se lo lleva quien más se lo merece. Porque hay muchos libros que leer y muy baratos. ¿Por qué pagar por uno que ni siquiera sabemos qué será?

En ese sentido, creo que una campaña de mecenazgo, ya sea un Kickstarter o un Patreon, tiene que ofrecer un producto muy atractivo. O dar con formas de promoción ineludibles. Y caemos en el exceso, en la saturación. Llega el momento en que nos cansamos de ver a autores gritándonos que pongamos dinero para su campaña, del mismo modo que nos hartamos de que nos pongan enlaces a sus libros en Amazon.

Yo no creo que el crowdfunding sea el futuro. Creo que llegará a su tope, por lo menos para la edición de libros (aunque puede que el modelo de Libros.com y similares tenga más salida), con la excepción de obras con seguimiento especializado (un buen ejemplo de esto último es Alberto López Aroca con sus libros de Sherlock Holmes).

Cierro este artículo con un chiste de José Antonio Cotrina, que ya sabéis que me chantajea para que lo mencione en todos mis artículos. Dice que un crowdfunding es una fondue de cuervos.

Ya, a mí tampoco me hace gracia.

Pero lo peor de todo es que no es el único:

twitter

Contadme vuestras experiencias con crowdfunding (o vuestras versiones del chiste infernal de mi querido novio).

Para vosotros, ¿merece o no merece la pena?


  • Nota: Este artículo se amplió con información sobre Pulpture y la experiencia de Hugo Camacho, a día 27/08/15.

Si te ha gustado este artículo, acuérdate de compartirlo. Y si te gusta el contenido del blog en general, prueba a leer alguno de mis libros:

Lectores aéreos gabriella campbellLectores aéreos (relatos con toques de fantasía tenebrosa): Disponible en Amazon y Lektu (¡solo 2,99 €!). Puedes leer un avance gratuito (para ver si te gusta el estilo y tipo de relato) aquí.

 

el fin de los sueñosEl fin de los sueños (novela posapocalíptica de ci-fi/fantasía juvenil): Disponible en digital y en papel en la página de la editorial (y puede pedirse en cualquier librería).

24 comments

  • Ana González Duque

    agosto 11, 2015 at 8:07 pm

    Yo hice algo parecido cuando empecé a autoeditarme. Pero no con plataformas tipo Lánzanos, etc. Escribí una carta a todos mis lectores en mi blog contándoles que quería autopublicar la segunda parte de una novela que ya estaba publicada con editorial y que no podía hacerlo porque no tenía dinero. Si ellos me la precompraban, podría meterme en la aventura.
    Prometía además una presentación en la ciudad que más me ayudara.
    Me precompraron 300 novelas y a partir de ahí, empecé a sacar cabeza. La siguiente ya no tuve que pedirles nada a los lectores, pero, en agradecimiento, a esos 300 se la envié gratis en ebook.
    ¿Una fondue de cuervos? Jejejejejejejejeje

    Reply

    • Gabriella

      agosto 21, 2015 at 1:32 pm

      ¡300 novelas! Eso está genial, y es una muestra más de lo importante que es tener cierto seguimiento antes de lanzarse a una campaña de crowdfunding o preventa o lo que sea.

      Reply

  • Sofía

    agosto 11, 2015 at 11:01 pm

    Muy interesante estas entrevistas, pero quisiera señalar una cosa: si parte de la familia del “escritor” precompra la novela y para colmo la editorial te da dos días de más, así cualquiera cumple el objetivo y consigue en ese mes y dos días que su novela salga a la luz. Si algún día me atreviera a publicar algo con esa editorial le prohibiría terminantemente a mi familia que precompre un sólo ejemplar porque es engañarse a uno mismo y también a los demás.

    Reply

    • Gabriella

      agosto 11, 2015 at 11:55 pm

      Bueno, obviamente no puedo hablar por Cristina, pero estoy un poco confundida con lo que comentáis Darío y tú. Personalmente no veo problema en que te apoye con algunos euros tu familia si te hace ilusión sacar un libro. Se trata de sacar el libro, luego de buscar los lectores, como ocurre con muchos casos de autoedición. No veo qué diferencia hay en autoeditarse con dinero del bolsillo de uno que autoeditarse con dinero de otros que nos aprecian.

      Del mismo modo, si estaba cerca de conseguir la cantidad necesaria y la editorial decidió ampliar un poco el plazo para darle oportunidad de conseguirlo… tampoco entiendo la problemática.

      Tendréis que explicaros mejor, porque no entiendo muy bien dónde está la queja 🙂

      Reply

  • Darío Fuentes

    agosto 11, 2015 at 11:12 pm

    Sofía tiene toda la razón. Todos sabemos que Mandarica pudo publicar su novela gracias a esos dos días de más. Mucho trabajo le costó llegar a los 100, ni incluyendo a su familia casi pudo, hasta que le alargaron el plazo. Así no se vale!

    Reply

  • Iván Lasso Clemente

    agosto 12, 2015 at 3:41 am

    Quisiera detenerme en lo que dices al inicio sobre esa polémica de Stacey Jay y esa apreciación (parece que muy extendida) de que hay que limitarse a pedir una cantidad para la producción material. Y es que, desde que inició el boom del crowdfunding, me llamó la atención que muchos proyectos pidiesen lo mínimo para poder sacar adelante el producto. En el caso de libros o cómics, la impresión (por ejemplo).

    Según lo veo yo, a la hora de producir loquesea (libro, cómic, disco), detrás hay unas horas de trabajo. Esas horas se deben contabilizar (una estimación más o menos justa) para conocer el costo total de la obra, no contar solo el costo de la elaboración del producto final. ¿Que se encarece el producto? Toma ya, claro. Pero es un costo más realista. Otra cosa es que, pensando en los beneficios que puedes obtener de digamos la versión digital (de costos mucho más bajos), decidas hacer la apuesta de bajar el monto esperando recuperarlo después, por poner un ejemplo, que imagino que cada cual hará los números como pueda.

    Creo que eso de pedir el dinero justo para costear la producción final ha hecho algo de daño y no ha ayudado a que se valore el trabajo propiamente dicho del creador (eso sin contar lo difícil que es poner precio a estas cosas). Entiendo a quienes lo han hecho: hace mucha ilusión ver tu trabajo convertido en algo material, pero eso no quita que haya tenido “contraindicaciones”.

    Por cierto, que tampoco entiendo donde está el problema en que te eche una mano tu familia o incluso la plataforma de crowdfunding para sacar tu proyecto. Una vez ahí fuera, es la obra la que tiene que luchar por su vida por sí misma, por así decirlo.

    Reply

    • Diana Gutiérrez (@djangomar)

      agosto 12, 2015 at 11:02 am

      Me gusta mucho lo que dice Miquel Soria:

      “Mientras proyectos pequeños no eran capaces de abarcar donaciones suficientes, proyectos grandes en manos de empresas perfectamente capaces y solventes acaparaban las donaciones haciendo uso de su capacidad de convocatoria, usando las campañas de crowdfunding meramente para ahorrarse gastos en sus proyectos”.

      Eso es quizás lo peor. Aunque me gusta que hagan la película de Veronica Mars, no puedo evitar pensar “pero vamos a ver, ¿realmente esto necesitaba un crowdfunding, siendo una franquicia tan establecida?”. Arrasó, por supuesto. Además, con los crowdfundings hay un curioso efecto llamada, igual que con las listas de “más vendidos” de libros. Si un proyecto tiene mucho éxito, se entiende que hay que poner, porque es sólido, es bueno, ¡porque si el resto lo pide, por algo será!

      Otra cosa llamativa es, como dicen, que a menudo los gastos que se piden son solo los de diseño, impresión, etc. Lo de la remuneración para los autores queda un poco en el aire. Siendo sincera: si yo incluyera en los gastos del crowdfunding lo que me ofrecieron originalmente por esta novela (cuando iban a comprarla para una colección), dudo que saliera adelante, porque nos pondríamos ya rozando los 4000 euros. Y 4000 euros son muchos para financiar a una autora casi desconocida. Además, esta forma de financiación sigue siendo minoritaria.

      Yo como recomendación también insisto en los gatos. Los gatos, como los de Exploding Kittens, siempre funcionan.

      ¡Muchas gracias por el artículo!

      Reply

      • Gabriella

        agosto 20, 2015 at 8:14 pm

        No conozco muy bien el caso de Veronica Mars, pero creo recordar que se hizo el crowdfunding precisamente porque era la única manera de que los fans pudieran volver a tener material de esa franquicia. Pero no sé, ya te digo que no estoy segura. Imagino que sí se producen situaciones como las que apunta Miquel, en las que el crowdfunding se podría convertir en una salida rentable para grandes empresas. No sé si me parece bien o mal: si esas empresas ahorran ese dinero y luego lo emplean en sacar más (y mejores) productos, me parece fenomenal (al fin y al cabo no son realmente donaciones, más bien precompras de un producto que los consumidores quieren); si sirve para que unos cuantos directivos manden ese dinero directo a sus bolsillos, obviamente me parece mal. Habrá de todo, supongo.

        “Siendo sincera: si yo incluyera en los gastos del crowdfunding lo que me ofrecieron originalmente por esta novela (cuando iban a comprarla para una colección), dudo que saliera adelante, porque nos pondríamos ya rozando los 4000 euros”.

        Ahí estamos. Con una publicación al uso, si funciona, siempre tienes posibilidades de hacer algo más en porcentajes de venta. Con el crowdfunding, en el fondo te sacas lo justo para poner el libro en la calle. Tal vez, en ese sentido, esté más enfocado a autores cuya ilusión es ver su libro impreso, más que a autores a los que les gustaría sacar algún rendimiento económico de lo que hacen (aunque también sé de algún autor que con crowdfunding ha conseguido sacar un buen rendimiento a una serie de novelas).

        Reply

    • Gabriella

      agosto 20, 2015 at 8:07 pm

      Creo que no solo es un problema de crowdfunding, sino un problema en general para cualquier persona que ofrezca un servicio (no solo un producto), en el que tiene que incluir sus propios gastos de trabajo y supervivencia, aparte de los gastos básicos de realización del servicio. Es como quejarse del precio de un fontanero, un corrector, un intérprete o un mecánico sin tener en cuenta que de lo que tú les pagas ellos tienen que pagar a su vez mucho más que su transporte y herramientas. Como bien dices, se pierde el valor del trabajo propiamente dicho del creador (o del trabajador en general), al tener, como consumidores, la vista puesta solo en el producto y en lo que este nos aporta. Todo el mundo se queja si se le rompe un collar comprado en una tienda de todo a cien, pero luego les parece una barbaridad que un artesano que trabaja con materiales de alta calidad y que tiene que sacar algún rendimiento económico de su trabajo quiera cobrar más de cinco euros por una pieza.

      Y así todo. Nos hemos acostumbrado a que el cliente tiene la razón (y tiene la razón de poder elegir lo más barato… y luego quejarse de las consecuencias).

      Reply

    • Lobo7922

      agosto 30, 2015 at 12:46 am

      Yo pienso que se pide solo lo mas básico porque se supone que luego continuarás vendiendo el libro, el producto lo que sea, el crowdfunding te ayuda a arrancar, poco mas.

      Reply

  • Mariana Eguaras

    agosto 13, 2015 at 6:36 pm

    Gabriella, te sales con las entradas ¡eres una máquina de escribir!

    Acabo de recibir un libro —101 secretos de Alemania— de Libros.com en el que participé como mecenas y la calidad es muy buena 🙂

    Reply

    • Gabriella

      agosto 20, 2015 at 8:15 pm

      ¡Gracias! Yo creo que para octubre o así me tocaba recibir el de Belmar (no recuerdo bien), tengo muchas ganas de echarle un ojo 🙂

      Reply

  • Xurxo

    agosto 14, 2015 at 4:33 pm

    Para empezar diré que no entiendo por que os montáis unos cabreos solo por que tu familia/amigos te apoyen a sacar adelante un proyecto. Da igual el tipo de proyecto.

    Ahora, hablando de crowdfunding, tengo sentimientos encontrados…. Siempre está bien que personas (quién sean, aunque sean tu familia) te apoyen con calderilla que, poco a poco y entre todos los que tengan interés en un proyecto, puedan echar adelante a una persona que apenas es conocida y le cuesta sacar adelante.
    Lo que si me parece mal es las grandes compañias o autores de renombre recurran a crowdfunding, para que les invierta en tal o cual proyecto, mas morro aún, es que despues de aportar tu granito de arena (dinero) tengas que pagar otra vez por ella cuando el proyecto esté en el mercado.
    Me queda con la duda de que pasa con los proyectos que anuncian, consigue cumplir una recaudación mínima y luego no cumplen con lo prometido. ¿Que pasa ahi? ¿Cómo se asegura que tu dinero esta bien invertido y no un engaño? Es que en Internet hay cada “señorito”, por decir algo suave.

    Reply

    • Gabriella

      agosto 20, 2015 at 8:24 pm

      “Me queda con la duda de que pasa con los proyectos que anuncian, consigue cumplir una recaudación mínima y luego no cumplen con lo prometido. ¿Que pasa ahi?”.

      Pues es un problemón, sí. Creo (que alguien me corrija si me equivoco) que las típicas plataformas de crowdfunding no tienen una política clara acerca de devoluciones, responsabilidades y etc. para casos así. Me parece que si el producto no consigue al final hacerse y enviarse, te toca aguantarte. Aquí algunos ejemplos: http://www.geeksquad.co.uk/articles/kickstarter-disasters

      Reply

  • Javier Huerta

    agosto 14, 2015 at 9:43 pm

    Personalmente creo que el crowdfunding en productos culturales (libros, música, películas, series, etc.) es muy complicado.
    En primer lugar porque es un riesgo apostar por algo que puede gustarte, pero también puede ser un chasco enorme. Otro tipo de productos (en el ámbito de la electrónica por ejemplo) suelen contar con prototipos “funcionales” y con especificaciones bastante concretas (como el reloj Pebble, que fue un éxito).
    Pienso que si se decide emprender una aventura de financiación de este tipo, antes hay que dar a conocer material mas “de andar por casa” (si se me permite la expresión) en blogs, revistas, redes sociales y demás medios digitales que no supongan un gasto tremendo para el autor. De esta forma se permite a los potenciales lectores/mecenas tener algo en lo que apoyarse a la hora de decir: “venga, voy a apostar por financiar parte de este libro, porque su autor me cae bien/me gustan sus relatos/tiene un gato monísimo/otra razón aleatoria”.

    Un saludo y gran artículo.

    Reply

    • Gabriella

      agosto 20, 2015 at 8:27 pm

      Por cierto, ¿el Pebble no tuvo muchas quejas al principio? Creo recordar que hubo muchos usuarios decepcionados porque lo que recibieron no se correspondía con el producto de calidad y diseño prometido, debido a su brutal demanda. Pero igual me estoy confundiendo de producto.

      Creo que que hay que saber lo que se hace antes de embarcarse en un proyecto de este tipo, sí. A veces veo crowdfunding para libros donde me queda bastante claro que los promotores jamás han trabajado con una imprenta ni tienen mucha idea de diseño y maquetación, por poner un ejemplo. Y no creo que se consiga una buena campaña sin cierto seguimiento detrás, como bien apuntas; tu proyecto se perderá entre miles de otros proyectos que nadie conoce ni quiere conocer 🙂

      Reply

  • Hugonemanarmy

    agosto 27, 2015 at 1:20 pm

    Yo personalmente no creo que tenga que haber ningún problema con que un artista consagrado lance una campaña de crowdfunding. Que un músico venda muchos discos no quiere decir que sea independiente y pueda decidir al 100% cómo quiere que su trabajo salga a la calle. Al contrario, puede ser una manera de conseguir esa independencia. Y creo que no tiene nada que ver con las empresas más o menos grandes que se meten también en estas cosas. ¿Cuántos artistas no son internacionalmente conocidos y se tienen que buscar un trabajo aparte de su creación para poder subsistir?

    Reply

    • Gabriella

      agosto 31, 2015 at 1:56 pm

      Muy de acuerdo. Imagino que los comentarios van más en otra dirección: hacia empresas que ahorran dinero que podrían haber invertido perfectamente, pidiéndolo a los consumidores. Y lo que he dicho más arriba (creo): si ese extra se invierte en crear nuevos productos de calidad, genial. Si es solo para enriquecer a los cuatro de siempre, mal vamos.

      Reply

  • aydimdagam

    agosto 27, 2015 at 3:29 pm

    uf, creo que lo del crowdfunding aún me queda un poco lejos. no sé en qué punto de tu proyecto debes empezar con ello exactamente ^^

    por cierto,
    “Su creador se suicidó, y es muy posible que el éxito brutal de su campaña de crowdfunding tuviera algo que ver”
    teniendo en cuenta que facebook es una de las cosas que utiliza el gobierno de usa para tener a la población controlada, y que él iba a competir con ello con código abierto, creo que no consideraría seriamente lo de suicidio

    Reply

  • Pingback: Escribir es bueno para tu salud (y otros recortes literarios) - Gabriella Literaria

  • José Bocanegra

    octubre 25, 2015 at 10:33 am

    Hola

    El 1 de noviembre saco mi segundo libro, Corralejo, a través de Verkami. Con el primero -99 maneras de acercarse a un tigre, que saqué junto a Mario Franco, el ilustrador- conseguimos más de cuatro mil euros, y es cierto que fue todo a cubrir gastos, prácticamente.

    Este segundo es una novela y lo saco adelante solo. Lo que quiero comentar es que el precio de un libro en el mercado es el que es y no puedes competir con una editorial que produce a nivel industrial, por lo tanto, si quieres sacar una novela al precio que cuesta en el mercado -y siendo autor novel, o al menos no profesional- tienes que olvidarte de cobrar por las horas de trabajo.

    Si calculara las horas de trabajo que he echado tendría que ganar mucho dinero para compensarlas, sin embargo, pensad que un libro es un activo económico que puede funcionar en cualquier momento y darte dinero de por vida, eso es difícil, pero es una posibilidad, puesto que los libros no caducan.

    Finalmente, no estoy de acuerdo con pagar por escribir. El trabajo lo puedo hacer gratis, pero para mí, no para que cobren otros. De modo que hago la campaña de crowdfunding y si va adelante saco el proyecto sin pagar nada. Si, por el contrario, no va adelante, lo cuelgo en Amazon y lo vendo como libro digital e impresión bajo demanda. Eso sí, por mi parte, me ha ido mucho mejor con el crowdfunding que con Amazon. La campaña es intensa, pero es una promoción muy fuerte.

    Saludos,

    José Bocanegra

    Reply

    • Gabriella

      octubre 26, 2015 at 2:10 pm

      Gracias por compartir tu experiencia, José. Lo ideal, imagino, sería poder sacar lucro del libro después de cubrir los gastos con el dinero del crowdfunding. Es decir, si el libro sigue vendiendo después de la campaña, o si puede aportar más ingresos desde otra plataforma, el crowdfunding no sería más que el principio de su vida útil, como bien apuntas.

      Reply

      • José Bocanegra

        octubre 27, 2015 at 1:35 pm

        Ojalá. Estoy más que abierto a lucrarme con mi esfuerzo y mi creatividad, aunque no sea mi objetivo principal.

        Reply

  • Interesante artículo. Es interesante el debate del crowdfunding porque dispara varias reflexiones en torno a la remuneración de los creadores y los prejuicios que hay entre la economía y el arte. ¿Por qué está mal visto hablar de dinero? Los escritores también tienen que comer mal que le pese a más de uno. He escrito mucho sobre la complicada relación entre la economía y la cultura en El blog del canguro filósofo. http://cangurofilosofo.blogspot.com.es/2018/02/ensonaciones-sobre-los-escritores-la.html

    Reply

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Acepto la política de privacidad. *

Información básica sobre protección de datos:

  • Responsable: Gabriella Campbell
  • Finalidad: Moderación y publicación de comentarios
  • Destinatarios: No se comunican datos a terceros
  • Derechos: Tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir los datos

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.