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La novela corta es más útil de lo que crees

Agosto 3, 2017 — by Gabriella34

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Dicen por ahí que la vida es eso que pasa mientras esperas al festival Celsius del año que viene.

No, no lo dicen, lo confieso. Se me ha ocurrido ahora, sobre la marcha. Solo lo decimos algunos, pero no por ello es menos verdad.

Os voy a hablar ahora de novela corta. Casi enseguida.

Pero Celsius.

Y prometo que esto viene a cuento.

Aparte de todo lo de fantástico que tiene el festival a nivel social (la sensación de comunidad es apabullante), el Celsius 232 también es un centro de motivación y aprendizaje. Para vosotros tal vez haya algo similar: algún congreso o convención en vuestro sector que os cargue las pilas de modo irrefrenable y disoluto (la elección de esa última palabra no es casual). Cuando pasas todo el año trabajando y con una rutina de producción bastante establecida, es en sitios como estos donde ves los resultados de tus esfuerzos (o donde empiezas a entender los resultados que podrías alcanzar).

celsiusAsí, más o menos, pero con sidra y cachopos

Para mí, además, es un lugar donde cada vez me siento más animada a aportar algo, no solo como escritora, sino como participante más “interna” del espíritu del festival. Muestra de ello es el taller de escritura que hemos coordinado entre la organización del festival y servidora, para que el año que viene esté AÚN MEJOR (¿cómo? ¡Imposible!) y para que la gente acuda desde todos los rincones del universo y tengáis que colgaros del travesaño y de las arquivoltas para poder pillar hueco (por ejemplo).

No, no hay arquivoltas en el Hotel 40 Nudos de Avilés. Están en mi imaginación, pero esta es poderosa.

Quiero centrarme en una mesa redonda que tuvo lugar en el festival, donde tuve el privilegio de poder sentarme a hablar de la novela corta, junto con gente de bien como Nieves Delgado, Felicidad Martínez, Elías F. Combarro o Pablo Bueno. Moderaba la mismísima Cristina Macía, una de las organizadoras del festival, aunque en algunos parajes recónditos la conocen mejor como escritora de libros de cocina o traductora de autores de escaso renombre como Pratchett o G. R. R. Martin.

Llegamos a algunas conclusiones. Y yo llegué a la conclusión de que esas conclusiones podrían servir por aquí también, conclusamente.

blogcreatividadherramientas para escritores

42 ideas para escribir un artículo irresistible

Junio 22, 2017 — by Gabriella25

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ADVERTENCIA: Tengo fiebre, así que es posible que este artículo tenga momentos algo extraños o delirantes.

Más de lo habitual, quiero decir.

Hoy vengo a teclear sobre ideas. Muchas, muchas ideas. Vengo a hablar de lo que los ingleses llaman prompts, y que aquí solemos llamar… ¿desencadenantes? ¿Pies? ¿Entradas? Cuando escucho esas palabras solo pienso en una escopeta con forma de extremidad, con sus dedillos y todo, cruzando una puerta.

Lo dicho: fiebre. Por ahora me voy a quedar con ideas, a secas.

Uno de los problemas a los que se enfrentan muchos blogueros que empiezan (de todos los tipos) es que no saben sobre qué escribir. Digo que empiezan, porque suele ocurrir que cuando llevas mucho tiempo escribiendo publicaciones en webs y blogs, tiendes también a leer muchas otras webs y blogs, y el cruce de ideas hace que no suela faltarte inspiración. Pero incluso los profesionales tienen momentos de: “¿y qué diantres digo yo ahora, si ya está todo dicho?”.

¿Es cierto que ya no queda nada nuevo bajo el sol?

Eso nunca es cierto (del todo). Siempre se puede usar un nuevo enfoque, combinar cosas que en apariencia no tienen nada que ver, o presentar ideas revolucionarias y prácticas. Propuse algunas fórmulas para hacerlo, ya sea en ficción o ensayo.

Antes de empezar con todas estas ideas, conviene recordar que Guy Kawasaki, estratega de contenidos y mucho más, dijo que un buen artículo debía cumplir las siguientes funciones:

  • INFORMACIÓN. ¿Qué ha pasado? ¿Cuáles son los datos?
  • ANÁLISIS. ¿Qué significan esos datos?
  • UTILIDAD. ¿Cómo puedes ayudar a tus lectores con esos datos?
  • ENTRETENIMIENTO. ¿Cómo puedes hacer que esos datos sean más interesantes/divertidos?

¿Entendido? Vamos a lo que vamos: a las ideas. Algunas son mías y otras están sacadas de listas públicas de muchos profesionales, sobre todo de Problogger, de The New York Times y de Bianca Bass en Medium. Con esto tenéis para rato. Son artículos pensados para cualquier nicho, pero en cada uno pongo un ejemplo para blogs literarios. Creo que casi todos pueden usarse en cualquier sector.

Si, así es. Si te dedicas al marketing digital, al SEO o a cualquier cosa realmente técnica, no desestimes el valor de una buena historia para captar el interés de quien te lee. Ideas como “¿cuál es tu mejor recuerdo de infancia?” pueden parecer extrañas a alguien que está acostumbrado a escribir sobre Google Analytics, pero ¿y si ya de niño/a te gustaba analizar cosas? ¿Y si observabas y contabilizabas la respuesta de tus compañeros cuando contabas un chiste? Yo estoy suscrita a boletines y correos de personas que venden cosas que no me interesan en absoluto, solo porque su manera de contar una historia es totalmente original y adictiva.

También os recuerdo que un buen artículo, si bien puede tener componentes personales (y eso funciona muy bien en aquello de contar historias o storytelling), debe estar siempre enfocado a aportarle valor al lector. Así, si narras una historia personal, más te vale que enganche, que sea MUY divertida o interesante, y que concluya con algo que sirva a quien te lee.

¡Ideas!

1. La guía para _____

Este es el artículo definitivo. Busca algo que la gente necesite. Probablemente sea un tema que otros hayan tratado de sobra, pero a lo mejor no hay un post comprensivo, que sirva como referente único.

Ejemplos:

  • La guía definitiva para leer a Antonio Machado.
  • Una guía completa para crear escenarios sorprendentes.
  • Guía profesional para no perderse en Poniente.
artículosTambién: guía definitiva para leer en diagonal guías definitivas

2. Errores que cometen todos los _____

Por desgracia, los titulares que despiertan ansiedad o miedo son los que mejor funcionan. Uno de mis artículos más visitados es 10 errores que hacen que la gente tire tu libro por la ventana. Todo el mundo quiere saber si está cometiendo esos errores.

Cuidado, este tipo de artículo se presta a polémica. Si das en el clavo, vas a tener a unos cuantos lectores cabreados precisamente porque cometen esos errores y quieren justificarse en público, no siempre de manera educada.

Algunos otros ejemplos:

  • 20 errores que cometen todos los lectores de Crepúsculo
  • Errores que cometen todos los poetas principiantes.
  • 30 cosas que estás haciendo mal al comer cereales.
artículosPor ejemplo: ¿sabías que solo se pueden comer cereales en boles que sean de un color complementario? Consulta a un experto local de Pinterest si no terminas de verlo claro.

Como veis, es que existe esa otra variante:

3. X cosas que estás haciendo mal

Con esta entrada vamos ya, directamente, a meter el dedo en la llaga:

  • 10 estereotipos que estás usando fatal en tu novela
  • 9 cosas que estás olvidando cuando lees a Heinlein
  • 5 tipos de trama que me tienen frita

Obviamente, mi lenguaje puede ser más coloquial que el tuyo. Adapta a discreción.

4. X hábitos que deberían desarrollar todos los _____

(Pongo la X donde iría el número que tú quieras. Recuerda que para artículos cortos funcionan bien números como el 7 o el 9; si tu público está acostumbrado al longform-o-artículo-largo-de-narices, el número es mejor cuanto más alto).

Este es otro clásico. Está muy visto, pero sigue funcionando. Piensa en tu sector, en tu área de experiencia, y analiza aquellas costumbres o rutinas que tienen personas destacadas. Si consigues minientrevistas con ellos, mejor que mejor,

Ejemplos:

  • 5 hábitos que deberían desarrollar todos los escritores de ciencia ficción
  • 5 hábitos que debes implementar si quieres leer más libros
  • 10 hábitos que deberías desarrollar si quieres escribir más rápido

Hay otra versión de este tipo de artículo que capta aún más el interés de los lectores, y es el consabido (pero siempre funcional) Las 10 cosas que los (inserte profesión aquí) de éxito hacen de forma diferente. ¿Quién no tendría curiosidad para saber qué es lo que distingue a Stephen King, Jonathan Franzen o Rafa Nadal del resto de los mortales, aparte de sus resultados? ¿Cuál será su secreto y cómo podrías tú aplicarlo?

Lo de Franzen es hablar (mucho) de pájaros, pero a cada uno lo suyo.

5. X cosas que ojalá hubiera sabido cuando empecé

Tal vez este también se está repitiendo demasiado, pero sigue siendo un punto de partida interesante. Puedes vestirlo con otras expresiones, como por ejemplo:

  • 10 grandes errores que cometí cuando empezaba a escribir
  • 5 cosas que ojalá me hubieran contado sobre la construcción de mundos
  • 9 cosas que yo no sabía sobre estudiar literatura
artículosSi me hubieran hablado de la comida de la cafetería de la facultad, por ejemplo, igual me lo habría pensado

6. Una introducción a _____

Este es similar a la guía, pero dejas claro desde el principio que está orientado a principiantes. Por mucho que sepas sobre un tema, piensa que siempre hay mucha gente ahí fuera que acaba de empezar.

Ejemplos:

7. Sobre tu mentor/a

No me gusta nada eso de mentor/a, porque parece que se te ha aparecido Yoda y ha guiado tus pasos hacia la Fuerza usando caramelos con sabor a clorofila mientras anda como Chiquito. Pero es un término que nos sirve en esta circunstancia: escribe sobre la persona que ha tenido más impacto en tu vida. Y ni eso: basta con que sea alguien que te haya inspirado en algún momento.

Algunos ejemplos:

¿No pincharíais en alguno de esos enlaces?

8. Los X _____ que más me han influido

Similar al anterior, pero en formato lista, y referido no solo a personas de nuestro entorno. Otra idea que también es aplicable a cualquier sector. Para los que leemos y escribimos, hay opciones evidentes:

  • Los 5 escritores que más me han influido
  • Las 10 mujeres que me impulsaron a leer
  • Los 18 personajes que yo querría haber escrito

9. Por qué eres diferente a los demás

Aquí también es fácil caer en la arrogancia o en la chulería, pero bien hecho puede ser todo un aliciente para tus lectores y clientes potenciales:

  • Por qué mis correcciones son mejores que las demás
  • Por qué no querrás dejar de leer mi libro
  • Mi fantasía no se parece a tu fantasía y puedo demostrarlo
artículosO a lo mejor eres diferente y especial y único porque tu autor/a te ha hecho así, en cuyo caso espero que sirvas de escarmiento y escarnio para cualquier otro/a que escriba novelas para adolescentes.

10. Información sobre tu sistema de trabajo

A los lectores les encanta conocer rutinas ajenas, sobre todo si estas son llamativas (diferentes, especialmente disciplinadas, etc.). También les gustan los métodos y sistemas, porque estos son prácticos y permiten aplicación inmediata. A lo mejor no les interesa algo concretamente sobre tu libro, a lo “Cómo escribí El baile de los zombis borrachos”, pero algo más general sí puede llamar su atención. Algunos ejemplos:

  • La mejor rutina para un escritor
  • Cómo consigo leer 5 libros a la semana
  • Escribir tres novelas en un año es posible
  • Cómo darle una pastilla a un gato.

Jajaja. Sí. La última era de bromita.

11. Entusiásmate con una película o libro

Si hay alguna película o libro que realmente te haya impactado, habla sobre ello. Sobre todo en el caso de obras medianamente populares (no demasiado, o tendrás demasiada competencia), esto es excelente para tu SEO: cuanto mejor sea tu opinión y más visitas vayas consiguiendo, más subirás en el ranking de Google para esa obra en concreto. Si además ofreces una interpretación algo original o diferente, más posibilidades tendrás de destacar. Por ejemplo:

‘Alien’: Las tres dimensiones de la violación

12. Escribe sobre tus miedos

Sobre todo si son miedos que sabes que compartes con tus compañeros de sector:

  • Las 9 cosas que no me dejan dormir por las noches
  • 10 miedos que tenemos todos los escritores
  • Los 20 miedos más terribles del lector
  • Por qué tengo pánico a mandar un manuscrito
  • Si no tienes miedo de darle al botón de publicar, no es un buen artículo
artículosAlguien tendría que escribir sobre el miedo más terrible de todos

13. Escribe sobre tu infancia

No sé por qué, a los lectores les encantan las historias de cuando éramos pequeños. Yo tengo miles de historias de cuando era niña, pero creo que ninguna es especialmente interesante (bueno, tal vez aquella en la que le hice un estriptis a un joyero, pero en mi defensa diré que solo tenía dos años).

La idea no es escribir sobre tu infancia porque sí, sino utilizar una anécdota para llegar a alguna conclusión o desarrollo relacionado con el sector en el que te mueves. Hay muchas variaciones sobre esta idea, por ejemplo:

  • Habla de cuál era tu posesión más preciada y por qué (si eres escritor o lector, puedes hablar de tu primer libro o de tu primera visita a una biblioteca).
  • Cuéntanos cuáles eran tus dibujos animados favoritos (tal vez ya entonces te impresionaban los personajes bien construidos, la construcción de mundos o la descripción de escenarios).
  • Dinos qué creabas como niño/a. A mí esto me fascina: ¿dibujabas, escribías, hacías marionetas recortables? ¿Cómo puedes relacionar eso con tu creatividad actual?

14. Escríbele una carta a tu yo del pasado

Esto funciona muy bien para artículos del tipo “cosas que me habría gustado saber cuando empecé”, pero también como una reflexión acerca del camino hacia la madurez, ya sea esta profesional, personal o creativa. Yo lo hice con mi post 9 cosas que le diría a la niña que empezó a escribir. Fue una experiencia muy interesante reflexionar sobre mi propia evolución. Este es un artículo que además se presta también a una buena interacción: pregúntales a tus lectores qué le dirían ellos a su yo del pasado. Te aseguro que salen cosas muy interesantes.

Prueba también a escribirle una carta a tu yo del futuro. ¿Qué esperas de ese yo? ¿Y qué pretendes hacer para alcanzar esas metas?

Hay una variante más: escríbele una carta a un viejo amigo o examante. Una carta que nunca enviaríais. Es otra forma de narrar cuestiones íntimas y personales que despierten la curiosidad del lector, sobre todo si consigues enlazarla con algo aplicable a tu sector.

artículosQuerido Marcos: solo te escribo en este blog tan público como experiencia íntima y personal de comunicación sincera. Solo quería decirte que nunca me gustó esa birria que llamabas pasta. Ninguna de las 57 veces que la preparaste. PD.: Todos mis orgasmos eran fingidos.

15. Escribe sobre aquello que te inspira

Ya os podéis imaginar que mi artículo sobre inspiración tuvo una buena acogida. Para cualquiera que trabaje en algo creativo (y hasta la profesión más mundana puede tener aspectos creativos) siempre resulta interesante saber qué utilizan otros para encontrar buenas ideas. Hay varias maneras diferentes de enfocar esto. Aquí propongo algunas:

  • Enumera productos de ocio que te inspiran (libros, películas, música, etc.).
  • Entrevista a otros creativos para ver qué funciona para ellos (lo que en el mundillo —donde parece ser que no usamos una sola palabra española para nada— se conoce como un roundup).
  • Narra una anécdota personal sobre algo que te inspiró para crear un producto concreto. Eso también gusta, si se hace bien:
ideasAndaba yo escribiendo una serie de fantasía superventas cuando se me ocurrió lo de las Pringles, mire usté.

16. Escribe sobre tu relación con el dinero

De entrada, evitaría escribir el típico artículo trágico acerca de cómo no llegas a fin de mes. No es que eso no sea importante ni dramático, es que —y esta verdad es horrible— a nadie le importa. A no ser que estés haciendo algún tipo de reivindicación social o exponiéndolo como acusación y crítica a tu sector, no es recomendable. Sí, todo el mundo sabe que la cosa está difícil y un porcentaje alto de tus lectores está en las mismas que tú. No leen tu blog para que se lo recuerdes. Siempre es mejor enfocarlo de una manera positiva: cuáles son tus metas y cómo pretendes aumentar tus ingresos en los próximos años, por ejemplo.

A los lectores sobre todo les interesan reflexiones acerca de la mentalidad de la persona creativa para con el dinero. Ahí van algunas ideas para artículos concretos:

  • Qué harías si de repente te tocara el Euromillón
  • Analiza modelos de la industria. Por ejemplo: ¿qué diferencias en rentabilidad ves en autoedición, coedición, uso de servicios editoriales, edición tradicional u otros modelos alternativos?
  • El síndrome del impostor: ¿tú también crees que no mereces cobrar por tu trabajo?
  • ¿Cuándo consideras que se puede trabajar gratis? (Yo ya escribí sobre esto, pero me gustaría ver más artículos ahí fuera que tratasen este tema).
  • ¿Qué es lo peor que has hecho por dinero? ¿Y lo mejor?
  • Comparte con tus lectores tu progreso en cuanto a ingresos de tus libros o productos (esto lo hace, por ejemplo, Miguel Ángel Alonso Pulido).
ideasDefinición gráfica de mi relación con el dinero. El unicornio y las setas alucinógenas quedaron fuera del encuadre

Y ya que hablamos de informes y balances…

17. Haz balances periódicos

Os aseguro que hay blogs que sigo solo por sus balances mensuales. Me encantan y sé que no soy la única. Dicen por ahí que What gets measured gets managed (lo que se mide se puede gestionar), así que realizar un balance de tus objetivos mensuales es muy positivo para ti y además es interesante para tus lectores, porque los anima a seguir tu progreso y a empatizar con tu causa.

Los balances pueden ser de cualquier cosa, siempre que estén relacionados con tu progreso en el sector al que te estás dirigiendo. En su momento hice balances periódicos de mis progresos con determinados hábitos (por ejemplo, ejercicio), pero en cuanto supe que quería enfocar el blog más hacia escritura y lectura, preferí concentrarme en el hábito diario de la escritura, como es lógico.

Por cierto, los recuentos de palabras también me parecen fascinantes. Pero no los pongas a diario en tus cuentas de redes sociales, ante gente a la que les va a parecer más pesado que comer arroz de noche: crea artículos específicos de blog donde apuntes ese progreso y lo expliques, en fechas claras que los lectores reconozcan como “día de informe”, y vístelo con datos y gráficos atractivos.

18. Habla de tus herramientas favoritas

A lo mejor no sois tan fetichistas como yo para estas cosas… o a lo mejor, sí, porque a muchos os gustaron los artículos que hice sobre los lápices, bolis y cuadernos que usaban otros escritores (¡con fotos!).

Estoy segura de que no soy la única que suspira cuando ciertos artistas enseñan sus pinceles, papeles y pinturas. No hablemos ya de plumillas y tintas, que me desvanezco cual dama victoriana enamorada y algo anémica.

artículoAy, pero enséñeme también su palillero, lord Darsi, que me estremezco toa

Pero no todos tenéis que ser tan analógicos como yo. También nos gusta saber qué apps recomiendas, qué programas usas para tu trabajo (y ya si escribes guías sobre cómo usar esos programas… mejor que mejor) y cómo es tu entorno cuando te sientas a teclear.

Puedes ir hasta un paso más allá y plantearte lo siguiente: ¿con qué herramientas (u objetos o recursos) sencillamente no podrías vivir? ¿Y qué salvarías de tu casa en llamas?

19. ¿Con quién te gustaría tomar un café?

O un té, claro, o un vino o una sidra. Las entrevistas no atraen tantas visitas como muchos creen, a no ser que consigas entrevistar a alguien realmente importante o si consigues darle un enfoque útil y original a tu formato (a mí me gustan mucho las entrevistas que hace Lifehacker a personas destacadas de distintas industrias, preguntándoles por su rutina de trabajo). Pero claro, no todo el mundo consigue que gente como el cofundador de Paypal le diga que sí al pedirle una entrevista.

Hasta que llegues a ese nivel, ¿por qué no realizar entrevistas imaginarias? Imagínate qué le preguntarías a tu autor favorito, imagínate cómo sería tener de vecina a tu actriz favorita o cómo sería poder conversar con grandes pensadores del pasado (¡o del futuro!).

20. Notas y recortes

Todo buen redactor conoce la importancia de tomar notas. Ya sea con cuaderno y boli, con Evernote o pantalla táctil, tablillas de cerámica o los intestinos de una cabra, el ser humano sabe de la importancia de transferir sus pensamientos o recuerdos a algo más fiable que su memoria. Otro tipo de artículos periódicos que pueden funcionar bien dentro de un blog son los que recuperan lo mejor de tu semana/mes, en forma de notas, imágenes, citas o enlaces.

Yo misma mantuve durante un tiempo una sección de “recortes de la semana” que tuvo su seguimiento, donde compartía todo aquello que había leído que me había llamado la atención y lo comentaba. Reconozco que abandoné la sección porque llevaba mucho tiempo crear uno de esos artículos y ya no podía mantener el ritmo semanal, y porque otro tipo de artículos me funcionaban mejor. Pero eso no quita que durante un tiempo fueran un gran reclamo, cuando mi blog todavía estaba arrancando.

Compartir ideas y enlaces de otros te hace ganar por dos lados: primero, no quedas tan informa-yo, se nota que te interesan otras cosas aparte de tus propios productos y, segundo, creas buena predisposición con aquellos a los que recomiendas (y hay más posibilidades de que compartan tu artículo).

Algunas ideas:

  • Lo mejor que he leído este mes
  • Los mejores artículos de la blogosfera de esta semana
  • Las siete imágenes de la semana
  • Mi libro del mes
artículosY si todo falla, (más) fotos de gatos

21. Cuenta lo que nadie cuenta

Atrévete a contar los entresijos de tu sector. Este es uno de mis tipos de artículo favoritos. Ahí van algunos ejemplos:

  • La dolorosa verdad sobre lo que gana un escritor
  • Todo lo que no te cuentan sobre los contratos editoriales
  • Una realidad sobre la piratería a la que no queremos enfrentarnos

Uno de mis artículos más visitados es este (y mirad que tiene su tiempo ya), precisamente porque hablo de algunos temas que a veces parece que se evitan en el mundillo escritor. Pero cuidadín con el clickbait. Estos titulares son poderosos porque juegan con el morbo y la curiosidad del lector. Más te vale complacer esa curiosidad, no llenar el artículo con cosas sabidas y tópicas que no sorprenderían a nadie.

22. Recursos

Ya sea un listín telefónico de los mejores peluqueros de perros de tu provincia, una galería de los mejores memes de la historia o una pila de enlaces a diccionarios especializados de gato-escritor/escritor-gato, los recursos en un blog son muy muy valiosos. Piensa qué recursos usas tú a diario. Tal vez a ti te parecen evidentes, pero no tienen por qué serlo para gente que empieza (e incluso los muy avanzados pueden encontrar algo de interés). Ahí pongo algunos ejemplos de recursos que serían útiles para los que nos movemos en el mundo literario:

  • Una lista de profesionales recomendables (correctores, maquetadores, portadistas, etc.). Es muy importante que tengas conocimiento concreto de la validez de estas personas, por tu propia reputación e imagen.
  • Una lista de libros excelentes para la gente de tu sector: libros sobre escritura, narratología, marketing, etc,
  • Una lista de los mejores blogs literarios (o los que más sigues). Sí, sí, de esto se han hecho ya mil posts. Pero da igual. Siguen funcionando. La gente los lee para descubrir blogs que no conocen.
  • Una lista de bancos de imágenes (gratis o de pago).
  • Una lista de webs que permiten descargas gratuitas y legales de libros (tipo Proyecto Gutenberg). Y por favor, no compartas enlaces a webs piratas. Que tu público te pida algo no es excusa para hacer algo que, además de fomentar la ilegalidad, simplemente es una falta tremenda de respeto hacia tus compañeros de sector (muchos de los cuales estaban siendo pirateados en esas webs). Algunas personas están de acuerdo con el pirateo y otras no, así que respeta a las que NO, que para algo es su trabajo.

Un apunte: a veces me escriben personas que quieren incluirme en alguna lista de recursos, pidiéndome permiso. Cada vez que enlazáis a mi blog de manera positiva es un gran favor que me hacéis, así que, de verdad: no es necesario pedir permiso. Yo os estaré eternamente agradecida.

23. Enfréntate a los problemas reales de tu sector

Tú tienes problemas y a lo mejor solo hablas sobre esos problemas. Pero tú eres tú… ¿qué hay de tus lectores? Prueba a hacer una encuesta en tus redes sociales y en tu lista de correo: pueden surgir cuestiones que no te esperabas. Explica a los demás cómo has conseguido soluciones a esos problemas (si las has conseguido) o propón ideas que tú mismo/a estás llevando a cabo.

Esto siempre ha sido un choque de realidad para mí. Hace algún tiempo me invitaron a dar un taller en un congreso de novela romántica. En mi experiencia y en todo lo que he hablado con otros escritores, la corrección es un obstáculo enorme. Por eso escribí mi libro sobre corrección, intentando hacerlo fácil y ameno para ayudar a los que estaban en esa situación. Por eso, cuando la organización del taller quiso contar conmigo, porque insistía en que el sector necesitaba aprender a corregir, me pareció fenomenal.

Y aprendí, una vez más, que lo que el sector necesite o deje de necesitar no tiene nada que ver con lo que el sector quiere. Yo estaba acostumbrada a otro tipo de escritor y conocía sus problemas. El sector de romántica (o esta parte concreta de dicho grupo) no quería aprender sobre corrección, porque una cantidad grande de escritores/as de romántica tienen que producir muy muy rápido para un público que quiere leer mucho, y que tiende a ser menos exigente con la cuestión formal que otro tipo de lector. Así, a mi taller se apuntaron solo cuatro o cinco personas y decidimos cancelarlo, ya que no era rentable para nadie. Sin embargo, talleres sobre adaptación al cine o creación de guion fueron muy populares.

¿Significa eso que ese sector es peor? NO: significa que tiene intereses diferentes y yo no me preocupé por investigarlas.

El mercado es el que es: no culpes al mercado por no interesarse por lo que solo a ti te interesa.

ideas¿De verdad crees que a ese señor de la derecha le interesan tus preocupaciones nimias de escritorzuela, Gabriella?

24. El principio y el final

¿Por qué empezaste a hacer lo que haces (leer a Joyce, escribir cartas eróticas, criar triceratops…)? ¿En qué momento estuviste a punto de dejarlo (¡o lo dejaste!)? Siempre que se cuente con un enfoque final en el lector, nos gusta saber del viaje personal de alguien, sobre todo si podemos extraer conclusiones que nos sirvan a nosotros también.

Ahora sí, si tengo que leer otro artículo de “por qué empecé a escribir”, haré algo muy desagradable. Solo funcionará si lo que me cuentas es útil y original. O si dices que mi blog tuvo algo que ver. Entonces me parecerá fantástico.

artículosEste artículo es un co... Espera, que sale mi nombre. QUÉ-INTERESANTE-NO-PUEDO-PARAR-DE-LEER.

Y cuéntanos una historia de “antes” y “después”. Como en las fotos de los anuncios de productos para perder peso. Eso siempre nos fascina.

25. Cómo lidias con lo negativo

¿Cómo tratas a tus críticos? ¿Y a los trols? ¿Qué les dices a los que no entienden tu profesión?

No se trata de que entendamos más sobre ti (aunque también), sino de que nos proporciones herramientas para lidiar con un problema que nos afecta a todos los que escribimos online: los haters. Y sí, también deberíamos aprender a lidiar con los críticos constructivos, deberíamos aprender a verlos como una oportunidad de progreso y mejora en vez de como enemigos.

Eso es difícil, ¿eh?

artículosSí, te estoy mirando a ti, lectora que me hace la pelota en redes sociales para luego cascarle un uno a mi libro. A TI. Tu preciosa estantería rústica y tus adorables pantaloncitos cortos no te salvarán de esta.

No solo se trata de hablar de la recepción de tu trabajo. También puedes hablar de factores externos o internos.

¿Cómo lidias con la procrastinación?

¿Cómo se escribe con trastornos de ansiedad o depresión?

Prometo que algún día hablaré de eso.

Algún día, cuando esté preparada.

26. Tu artículo “bola de cristal”

Venga, mójate. ¿Cómo ves tu sector dentro de 5, 10, 20 años? Es probable que te equivoques de cabo a rabo. Pero será MUY divertido volver la vista atrás en el futuro y ver cuánto tienes de Nostradamus y cuánto de Rappel.

Por otro lado, creo que todo redactor debe tener un artículo Bola de cristal del estilo del programa legendario de televisión. Un artículo algo surrealista e irreverente. El mío es este.

27. Un artículo sobre tu cuerpo

No me refiero a que escribas 10000 palabras sobre la imposición del canon imposible de belleza en nuestra sociedad y de cómo te ha llevado a un enfrentamiento constante con tu propia imagen. Que puedes (y yo me lo leería), pero me refiero más bien a que en cada sector hay unas exigencias físicas, de salud. Por ejemplo, hay un artículo muy útil de Rocío Vega sobre el cuidado de la espalda, las manos y la postura para los que escribimos.

Hay escritores que hablan de su relación con el yoga, la natación, el tenis o la pelota vasca. Puede estar bien salir un poquito de la tónica de siempre y hablar del cuidado de uno mismo: ya sea mediante una buena higiene de sueño, una buena alimentación, ejercicio físico o ciertas prácticas que nos permitan, también, descansar el cerebro. A mí lo que más me ayuda es la meditación, pero cualquier tipo de relajación es muy útil para los que estamos día tras día delante de un ordenador, saturados de información y sobrestímulo.

28. Cómo conseguir algo gratis (o por poco dinero)

Seamos sinceros: los que vivimos de esto de teclear no somos los más ricos del mundo, sobre todo cuando no llevamos demasiado tiempo haciéndolo. Queremos saber cómo y dónde conseguir conocimientos y recursos sin gastar un duro. Y en algunos casos (por lo menos al principio), eso se puede hacer.

Aparte de las listas ya mencionadas de recursos, comparte cómo aprendiste a hacer algo muy útil… sin gastar nada. Un buen ejemplo de esto es lo que está haciendo en su blog David Olier. David siempre recomienda que se recurra a profesionales en cuanto a la autopublicación, pero también entiende que no siempre es posible, y explica algunas maneras de hacerlo “en casa”. Y os confieso que me parece realmente sorprendente que a nadie se le ocurriera hasta ahora (creo) hacer una serie así, tan ordenadita y práctica, que cubriera tooodos los pilares de publicar tu propio libro a un coste ínfimo.

Puedes compartir todos los cursos y métodos (remunerados) que quieras (y debes), pero para aquellos que empiezan siempre está bien que proporciones servicios, webs y productos necesarios que no les costarán ni un mísero centavo de dólar venusiano (y mira que el dólar venusiano se ha devaluado últimamente).

ideasLos expertos aseguran que la guerra interdimensional con los salvajes tiranosaurios de Plutón ha tenido algo que ver

29. Tus miedos

Aquello que no te habrá de matar te hará más fuerte (o algo así decía Nietzsche y nadie parece ponerse de acuerdo sobre qué causó su muerte, pero aquello debía de ser fuerte de narices). Mientras, hablemos de lo que nos aterra, hagámonos vulnerables y contémosles a los demás qué es lo que a los de nuestra profesión, industria o sector es lo que nos hace tener sudores (aparte de los cuarenta y pico grados que tuve en Fuenlabrada la semana pasada).

Vaya, acabo de darme cuenta de que he repetido lo de escribir sobre tus miedos. Pues me viene de perlas: podríamos cambiar el encabezado de esta sección por:

29. Escribe sobre algo de lo que ya se ha escrito, pero desde otra perspectiva diferente

Esto lo hacen muy bien Ana González Duque y Jaume Vicent en MOLPE. Cogen un tema del que ya hemos hablado mil veces, pero lo enfocan desde un punto de vista original y siempre aportan contenido nuevo y refrescante.

Si quieres un ejemplo, mira este. Ana coge una queja típica (¡estoy hasta el moño del marketing!) y le da completamente la vuelta, dándole además un símil constante con la aventura de escalar una gran montaña y vivir para contarlo.

30. Productividad

Lo mires como lo mires, todos los sectores tienen una cosa en común.

A todos nos falta tiempo.

Y casi siempre es porque somos incapaces de organizar nuestras prioridades, por aquello de que además de trabajar para comer se supone que tenemos que ejercitar mente y cuerpo y ser mejores personas y padres y hermanos y amantes y blablá.

Cualquier cosa que puedas ofrecerles a los demás que les sirva para hacer las cosas mejor y más rápido es bueno. A veces, leerán tus métodos porque hay cierto tipo de persona adicta a leer los métodos de productividad de otros. Otras veces a lo mejor hasta te hacen caso.

Esas veces serán pocas, pero eh. Os juro que hasta puedes cambiar la vida de alguien.

(Para bien, se entiende).

ideasDesde que leo Gabriella Literaria, vivo en un mundo de fantasía donde las letras fluyen pero me ducho menos y mi novia me ha dejado por un cantautor de pecho marmóreo y cabellos largos que brillan a la luz del atardecer

31. El método definitivo para_____

Ya hemos hablado de buscar los problemas de tu sector e intentar solucionarlos. Y también de las guías, definitivas o no. Pero cuanto más práctico sea ese tutorial que ofrezcas para solucionar algo muy concreto, más lo agradecerán tus lectores.

Si miramos el mundo de la escritura, sí, está difícil. ¿Cuántos métodos hay ya para construir personajes, ambientación, tramas…? Busca, busca, que en los sitios más insospechados están los procesos de los que nadie está hablando todavía.

Por ejemplo: yo encontré esta forma tan curiosa de darle redondez a tus protagonistas mientras escuchaba un podcast.

También podría darles, simplemente, más de comer, pero todos los autores somos seres crueles en el fondo.

32. Todo lo que aprendí leyendo_____

Una cosa es hacer una reseña y otra cosa es hacer un resumen anotado de lo aprendido de una obra valiosa. Otro de mis artículos más visitados, 15 trucos para convertirte en el rey de las redes sociales, en realidad es un “eh, mirad todo lo que he aprendido de este libro”.

Evidentemente, tiene que ser un buen libro, que aporte conocimientos de interés. Y no vale simplemente citar, copiar, plagiar, sin aportar nada. También ayuda, como fue mi caso con ese artículo, aplicar los consejos del libro y resumir a los lectores cuáles han sido tus resultados.

Esto no solo vale para libros, sino también para personas (como cuando expliqué todo lo que podemos aprender los escritores de David Bowie, Steve Jobs o Picasso), o para convenciones y conferencias a las que asistamos.

33. El shoutout

Antes de que me apedreéis por otro anglicismo, explico qué es eso del shoutout, que todavía no encuentro el equivalente en nuestro idioma. En blogs, lo de shout out (decir a gritos) es cuando mencionas, de manera positiva, a otros compañeros del sector.

Esto lo puedes meter en la sección de listas o recursos o entrevistas, no importa. Pero es una manera versátil de hacer networking de ese y vestir bien tu artículo. Por ejemplo, puedes hablar de cinco escritores que tienen blogs excelentes o de diez personas que deberías seguir en Twitter si quieres aprender a fabricar tu propio cohete. Puedes mencionar veinte cuentas de Facebook que te hacen reír, o treinta cuentas de Instagram que te hagan sentirte mal con tu cuerpo.

artículosSoy... veinte veces más guapa que tú.. tan natural... y siempre estoy de bueeen humooor.

34. Los retos

Pocas cosas funcionan tan bien como un buen desafío. Nos encanta que te pongas en el punto de mira, que prometas algo difícil.

Puede ser escribir a diario durante 30 días, puede ser abandonar las redes sociales durante seis meses… esas mierdas nos entusiasman.

¡Sobre todo si faltar a tu palabra tiene consecuencias!

Muchos blogueros hacen promesas que luego no cumplen. Pero cuando los ojos de tu público te juzgan y ese mismo público se relame como tu gato cuando te despistas y dejas algo de leche en el bol del desayuno, sabes que no tienes más remedio que ser fiel a tu palabra.

Hubo por ahí un bloguero, ahora no recuerdo quién, que prometió comer comida de su gato si fallaba. Uf, ya, ya sé que me repito mucho con lo de los gatos, pero os prometo que esto es verídico. Falló y comió. Otro bloguero contrató a una chica para que le partiera la cara cada vez que se conectara a Facebook.

Tú eliges el reto.

Nosotros leemos y reímos. Pero leemos.

35. Cuándo es hora de dejarlo

Hablamos mucho de metas y objetivos y obstáculos y lucha personal y etc., pero pocas veces hablamos de ese momento de indecisión: ese momento en que nos planteamos si seguir con lo que estamos haciendo o dejarlo. Seth Godin llamaba esto The Dip (aquí se tradujo, no entiendo por qué, como El abismo) y es algo con lo que peleamos muchos en muchos momentos de nuestra vida.

A lo mejor tú has abandonado ciertas cosas que en su momento eran importantes para ti. ¿Por qué no nos lo cuentas?

ideasPor ejemplo, queremos saber cómo conseguiste abandonar tu adicción a las piruletas del Día. Y cuando digo queremos en realidad quiero decir quiero. Por favor. Ayuda.

36. Dos versiones

Piensa en algo que preocupa a los de tu sector o piensa en algún tema que esté de moda. Ahora, entrevista a dos personas con visiones radicalmente opuestas sobre ese tema (o cita y explica sus propuestas).

Nada está escrito en piedra (¿de dónde viene ese dicho? ¿Quien lo inventó nunca había visto una lápida?) ni sirven de nada las opiniones de blanco y negro. Un enfrentamiento de percepciones de dos personas inteligentes dará la posibilidad a tus lectores de reflexionar más a fondo sobre algo que les interesa. Puede ser algo tan profundo como cuestionarse la validez de un modelo editorial o puede ser algo más técnico, como cuando Cris Mandarica se preguntó si era mejor WordPress o Blogger para redactores que empezaban allá por el Pleistoceno el 2015.

37. Redes sociales

Nos guste o no, están aquí para quedarse (como concepto, por lo menos. Veremos cuántas siguen llamándose igual dentro de siete años), y cualquier aportación que puedas hacer a cómo los profesionales de tu sector pueden sacar rendimiento de Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest o Snapchat siempre es de agradecer.

Sí, se ha escrito mil veces sobre cómo ser escritor en Twitter. Busca cosas más concretas, como maneras más sencillas de automatizar tu estrategia de contenidos o sobre cómo crear un perfil atractivo o de cómo no entiendes que nadie esté intentando ligar con Ángel Sanchidrián, con todos los seguidores que tiene y lo buen mozo que es*.

38. Leyes, fiscalidad y otras cosas aburridas

Lo malo de las cosas aburridas y necesarias es que son aburridas pero necesarias. No hay muchos artículos ahí fuera que traten de manera comprensible y sencilla la fiscalidad de determinadas profesiones, la legalidad de datos en email marketing, dónde y cómo encontrar un dominio en condiciones y otras cuestiones importantes pero somníferas.

Como nadie quiere hacerlo, vas a ser primerito en la lista de Google. Porque la gente sigue buscando.

Personalmente, me sigue pareciendo alucinante que no haya ni un artículo en la blogosfera que explique bien, de manera práctica y detallada, cómo se declaran los ingresos de Amazon a Hacienda.

¿Y por qué no lo haces tú, listilla?, me diréis, con toda la razón del mundo.

Podría, pero menudo aburrimiento, ¿verdad?

Que lo haga otro/a.

39. Vídeos, vídeos, vídeos

No hay que hacerse estrella de Youtube para sacarle rendimiento al vídeo. Te puedes marcar un Buzzfeed y crear un post que no sea más que una lista interminable de minivídeos y gifs, pero sé que vosotros sois muy serios y todavía creéis en el arte de la palabra.

Eso no quita que un artículo donde hagas una recopilación de booktrailers, de vídeos musicales inspirados por libros o de, por qué no, Leonard Cohen marcándose un Lorca, pueda tener su atractivo.

Y sí, de ahí a ser booktuber solo hay un paso. Pero no tiene por qué ser algo malo. Dicen que el vídeo es el futuro (o de eso intentan convencerme, constantemente, cada vez que me preguntan: “¿y tú no te has planteado hacer vídeos?”).

¿Uf, ponerme ropa de persona a diario, maquillarme y fingir que vivo en un sitio medianamente ordenado en vez de poder trabajar en pijama en mi entorno de caos habitual? Quita, quita.

De ahí a usar Skype con cámara solo hay un paso pequeño y peligroso.

40. Habla del lenguaje

Nosotros que somos escritores hablamos mucho del lenguaje, porque es nuestra herramienta, y nos quejamos de cómo usamos tal o cual palabra, gerundio o pluscuamperfecto pasivo de voz media. Pero en cualquier sector vale ponerse un poco meta y analizar cuáles son nuestras muletillas, fallos y repeticiones más absurdas.

Puestos a pensar, también valen los artículos que realicen una crítica (sin apuntar mucho con el dedo, que ese dedo también te puede señalar a ti) a nuestra industria o a la propia redacción digital. Seguro que hay aspectos de este mundillo que te exasperan, exigencias que te soliviantan y necesidades que te derriban.

41. Qué hay de los mitos

Hace poco leí en Quora una pregunta muy interesante. Era: “¿Cuál es el ‘las vacunas causan autismo’ de tu sector?”.

¿Qué mitos y medias verdades te ponen en modo berserker? ¿Qué mentiras de gente poco informada sacan lo peor de ti? A mí, por ejemplo, siempre me desespera eso del talento, eso que ves en pelis y series de que el escritor se rasca la tripa ocho meses y de repente saca su máquina de escribir y se pone y en una noche te ha escrito la Gran Novela Americana. Borracho.

Solo de pensarlo estoy temblando de ira y frustración.

Por suerte, llegamos ya a la última propuesta.

42. Escribe una lista de 42 ideas para escribir artículos de blog

¿Y por qué no?

Podrían haber sido 5, 10, 33, pero no. Tuve que parar en algún momento. Ya sabemos que el 42 es un número mágico.

Yo os reto.

¿Seríais capaces de escribir una lista de 42 ideas para artículos de blog?

Ojo, deben servir para cualquier sector y ser ideas atractivas, que los lectores vayan a disfrutar. No vale decir: “Punto 18. Hablar sobre la bicicleta que robaste con cinco años”, a no ser que ese robo de bicicleta fuera lo que te llevó, por una serie encadenada y fabulosa de eventos, a convertirte en el redactor particular de Edredón Mimosa 800, emperador intergaláctico de la tercera división de Anchoa 88, quien acabará gobernando nuestro propio sistema solar dentro de apenas 3 años luz, como todos sabemos.

¿Podríais encontrar 42 ideas más para todos vuestros compañeros de blogging, redacción y arrejuntamiento de letras en pantalla en general?

Yo os reto.

 


*Me debes otra sidra, Ángel. Preferiblemente de esas que vienen ya en botella de un litro con su propia maquinita de tiro.

-Imagen de plumillas: Fernando Martello, Perry manymodels, CC BY-SA 3.0

-Imagen de Gene Wolfe (en realidad fue parte del equipo que creó la máquina que envasa las Pringles, pero ya veis por qué su cara os resulta vagamente familiar): Cory Doctorow, Gene Wolfe, 2005, CC BY-SA 2.0

->Si te ha gustado este artículo, te gustará El cielo roto. Es mucho más divertido, hay más tripas y salen menos gatos.

->Este artículo forma parte del material que estoy preparando para el taller que daré junto a Irene Rodrigo el 1 de julio en Madrid, en el I Encuentro de Redactores Digitales. Échale un ojo por aquí si te interesa.

 

escribirherramientas para escritorespersonajes

Usa la técnica de los tres momentos para crear personajes redondos

Junio 14, 2017 — by Gabriella26

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Hablaba hace poco en la web de la revista Windumanoth sobre el tema de la creación de mundos o worldbuilding, ya que ahora está tan de moda. Y esto de las tendencias es así: hoy todo el mundo habla de ambientación, mañana hablan de diálogos y pasado tocan los personajes.

Hemos leído mucho sobre la construcción de personajes. Crear un personaje complejo tiene el mismo peligro que crear un mundo complejo: puede ser una excusa para no ponerse a escribir. Todo lo que sea planificación es importante, siempre que no sea una manera de evitar enfrentarse a la inseguridad y el perfeccionismo que acompañan muchas veces a la escritura en sí.

No obstante, tengo la teoría de que un buen personaje puede superar incluso una trama tibia o una ambientación mediocre. Tengo la sospecha de que los personajes son el verdadero corazón de la historia. Si puedes empatizar con un personaje, todo lo demás es secundario.

crónicas del fin

Ya está aquí Testamento (y además regalo El cielo roto)

Junio 11, 2017 — by Gabriella4

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Tras el habitual sacrificio a dioses olvidados, la-sangre-el-sudor-y-las-lágrimas, los ruegos desesperados entre coautores y demás tragedias y traumas que preferimos olvidar (sobre todo porque estoy exagerando bastante), puedo anunciar que Testamento, la tercera parte de Crónicas del fin, nuestra obra seriada de terror apocalíptico, ya está entre nosotros.

Adra vuelve al hogar. Concretamente, vuelve a Testamento, su ciudad, un bastión donde por alguna razón no osan acercarse los monstruos.

Siendo Adra, claro, y siendo esto Crónicas del fin, ya imaginábamos que el regreso no iba a ser todo fiesta, cócteles y paseo junto a la ría.

Para empezar, aquí las rías están llenas de cocodrilos mutantes.

Con tentáculos.

 


Comprad Testamento, la tercera parte de Crónicas del fin: http://mybook.to/Testamento

Y si todavía no has empezado a leer la serie, aprovecha y llévate el primero, El cielo roto, gratis hasta el martes 13: http://mybook.to/elcieloroto

También puedes leer por aquí un relato ambientado en este mismo mundo.

Hazlo por mí, por mi coautor, por los gustos culinarios tremendamente caros de mi gato y, por supuesto, por ti. Sobre todo si te gusta la fantasía o el terror o Lovecraft o The Walking Dead o Clive Barker o los galgos negros.

Sobre todo eso último.

crónicas del fincuentos del finrelatos

Llévame contigo

Mayo 17, 2017 — by Gabriella25

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Cuando su madre volvió, Violeta supo que estaba condenada.

Salió a la noche verde: tan verde como decían que fue la noche en que comenzó el final del mundo. Aquí en la balconada ese mundo era hermoso en su destrucción. Los espantos en llamas parecían llamarla a lo lejos, y las nubes bailaban y se deshilachaban con la brisa de azufre. Miró abajo, a un poblado que ya no existía: ruinas de casas abandonadas y esqueletos ennegrecidos. Sobre todo, la isla seguía su camino lento, suspendido en el aire. Violeta se tumbó y puso el oído en suelo, en las losetas de arcilla que cubrían la tierra de isla y musgo. Se oía el rumor lejano, la queja en compás que su madre llamaba el latido de su hogar.

Examinó, una vez más, sus opciones: tenía catorce años y sabía que su madre había engañado, manipulado, chantajeado y persuadido todo lo posible para que pudiera llegar a esa edad sin vender. Por desgracia, eso tenía una consecuencia imprevista: el valor de una virgen de catorce años era elevado. Ya el año pasado había oído voces de subasta y sabía que entre sus pretendientes estaba el mismísimo barón Europa. Violeta se estremeció: el barón solo poseía a mujeres muertas.

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¿Necesitas inspiración? Acude a estas 34 fuentes y destroza tu bloqueo

Mayo 4, 2017 — by Gabriella23

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Un escritor al que admiro siempre dice que, para él, escribir es 33% planificación, 33% escritura, 33% corrección y que ese 1% que queda, solo ese 1%, es inspiración.

También dice que desconfía de los ornitorrincos porque algún día dominarán el mundo, así que supongo que tampoco hay que hacerle caso en todo.

La musa visita a los que tienen el culo sobre la silla de trabajo, eso lo sabemos. O deberíamos saberlo, por mucho que vendrán unos cuantos a gritarnos que debemos vivir del aire y de nuestra pasión y solo ponernos a escribir cuando estemos inspirados.

Pero sí, por muy pragmáticos que nos pongamos, la inspiración existe (otra cosa es que su papel sea bastante menor al que nos venden en las películas, los blogs para escritores o las máquinas expendedoras de sueños prefabricados más allá de Orión). O más bien existen dos tipos de inspiración, tal y como yo lo veo:

  1. La inspiración puntual, esa idea mágica que nos llega en el momento más inoportuno y
  2. La inspiración como estado: esa racha de flow o flujo en la que estamos trabajando y/o creando y nuestro cerebro funciona a mil por hora. Del estado de flujo habla muy bien Isaac Belmar en su artículo, y yo también lo he mencionado alguna vez por aquí, en este blog. Básicamente, es un estado maravilloso que se obtiene cuando estamos enfrentados a algo que no es ni demasiado fácil ni demasiado difícil: tiene la medida justa para desafiarnos sin frustrarnos.

Las ideas vienen de miles de sitios, pero ese estado de flow solo viene cuando llevamos un tiempo metidos en una tarea: el tiempo necesario para que nuestro cerebro se concentre plenamente. Hay diferentes estados de flujo: algunos más inmediatos; otros con resultados diferentes que solo surgen después de un tiempo largo de concentración. Por eso he hablado también a menudo de las maratones de escritura: encuentro que hay ideas y experiencias de escritura que solo me ocurren cuando llevo más de una hora escribiendo. Así, sabemos que ciertos estados mentales pueden detonarse de manera voluntaria: experimentamos y vamos dando con claves externas que nos permiten alcanzar una situación de flow concreta.

¿Pero cómo podemos activar la inspiración puntual, cómo podemos encontrar las buenas ideas ocasionales?

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Escribir es una elección (y no entendemos lo que eso implica)

Abril 27, 2017 — by Gabriella33

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Si me dieran un euro por cada vez que he empezado a escribir una historia de queja y lamento en la ventanita de Facebook, Twitter o este mismo blog y luego le he dado a borrar en vez de a publicar, os invitaría ahora mismo a todos a una mariscada.

De esas que tienen un montón de bogavante, nécoras, percebes, camarones y un par de bueyes de mar especialmente gordos y lustrosos. Con champán, porque por qué no.

elecciónLo siento, cangrejitos de río, pero sois muy baratos para esta fantasía particular. Volved a casa o marchad a alimentar a alguien con un sentido menos exagerado del apóstrofe y el símil.

A nadie le gustan los quejicas. Pero eso no quita que todos tenemos días malos. O, como cantaban los Rembrandts en la apertura de Friends, semanas malas e incluso años malos.

Tenemos días de oh-por-favor-por-qué-estoy-haciendo-esto. De frustración, envidia, miedo, odio, lágrimas. Y luego hay días en que escribes la frase perfecta o te invitan a un evento que te gusta o aumentan un poquito tus ingresos en Amazon y te das cuenta de lo que has progresado y son de ah-ya-recuerdo-por-qué-hacía-esto.

Quiero hablar de las lágrimas, quiero hablar del sacrificio. Sé que no es un tema tan sexi como cuando hablo de sinopsis, corrección o de las camisetas que llevaba Jennifer Aniston en los noventa, pero sigue sorprendiéndome que tantos de los escritores con los que hablo siguen en negación, rechazando ese sacrificio y buscando la píldora mágica y milagrosa que los llevará al éxito.

(Existe en algún lugar imaginario un mundo donde el hecho de solo hacer lo que te gusta de tu trabajo te llevará a las fiestas de modelos en bikini que siempre soñaste. O tal vez eres más de soñar con modelos en calzoncillos, que de todo tiene que haber en la viña del señor Apolo, las musas lo guarden entre sus bellos y turgentes senos).

Hablaba la semana pasada con un amigo que siempre tuvo mucho talento para el diseño. Llevábamos años sin vernos, así que le hice La Pregunta, ya sabéis, aquella que hace que el destinatario se encoja de frustración, arrepentimiento o vergüenza ajena.

¿Al final perseguiste tu sueño?

No se la hice así, porque detesto esa expresión, como también sabéis muy bien, porque sois muy listos y tenéis una memoria excelente. Además, mi educación anglosajona es muy refinada, que para eso nací en la zona pija de Essex (para quienes no conozcáis la zona, esto me confiere la categoría de “mujer de moral liviana con dicción excelente, que sabe qué cuchillo debe usar en cada ronda de platos”. Que es, estoy segura, exactamente como me imagináis). Creo que le pregunté si se había dedicado al diseño, pero básicamente la pregunta era la misma.

Su respuesta fue sincera y práctica: no.

No se dedicó al diseño. Trabajaba como encargado en algún tipo de almacén. Amaba el diseño gráfico y no quería convertirlo en un trabajo, en algo obligatorio que llegase a odiar.

Tengo otra amiga que trabajaba en un periódico local, del que cuenta anécdotas grandes y coloridas. Allí, lo más sofisticado que hacían sus diseñadores era maquetar las noticias más aburridas del mundo y colocar estrellitas de colores que censurasen los pezones de las mujeres que se anunciaban en la sección de Contactos. Ya sabéis, contactos de esos donde quedas con alguien, pasas un buen rato, pero luego tienes que dejarle unos billetes en la mesilla de noche.

(Si hay mesilla de noche).

elecciónPor solo veinte euros más, podemos jugar a "qué objetos de mi habitación son juguetes sexuales y cuáles son elementos decorativos sintomáticos de mi mal gusto".

Mi amigo el encargado de almacén no quería acabar poniéndole estrellitas a prostitutas en los pezones.

Así que se buscó un trabajo estable, que le permitía un sueldo estable, que le permitía poder viajar y disfrutar de su vida. Algo le debía de reconcomer lo del diseño, eso sí, porque justo ahora se ha marchado a otra empresa, donde le pagan mucho menos, pero que tiene un departamento estupendo de diseño gráfico donde planea meter la patita.

Mi amigo racionalizó por completo su pasión. Quería dedicarse a eso, sí, pero con sus condiciones. Prefería trabajar en algo que no tuviera que ver y poder hacer cosas importantes como, por ejemplo, comer y vivir en una casa, antes que colocar estrellitas y terminar por odiar aquello que siempre le había enamorado.

¿Por qué os cuento esto? Aparte de la afición por leerme a mí misma (a veces poniendo voces), sí, esta introducción tiene su sentido. Es que la moraleja de esta historia es doble, creo yo.

escribir es una elección

Tu pasión como una decisión consciente y meditada

Primero está la moraleja de que no tiene nada de malo intentar ser práctico y ganarse la vida con algo que no sea tu pasión, por mucho que nos vendan lo contrario una y otra vez (¡deja tu trabajo aburrido y persigue tus sueños!). Lo importante no es tanto trabajar en tu pasión, sino apasionarte con tu trabajo. Mi admirado Cal Newport lo explica muy bien: habla de la diferencia entre seguir tu pasión y cultivarla.

elección del escritor

Tú defiendes el hecho de cultivar una pasión, en vez de perseguirla. ¿Cuáles son las diferencias clave?

Perseguir implica que descubres primero la pasión, y luego vas y la asocias a un trabajo. Y ahí ya has terminado.

Cultivar implica que vas creando pasión por tu trabajo. Este es un proceso más largo, pero a la larga ofrece resultados mucho mejores. Te exige que consideres tu trabajo con la perspectiva de un artesano. Que mejores tu habilidad y que, una vez hayas acumulado el valor necesario, puedas darle forma a tu vida laboral con la vista puesta en un estilo de vida que te convenza.

Lo malo de buscar una pasión a la que dedicarnos es que no siempre es fácil. Pocas personas tienen una vocación férrea y clarísima acerca de lo que quieren hacer el resto de sus vidas. Cambiamos, probamos, nos descubrimos y nuestra forma de pensar se modifica también.

Por mucho que te guste escribir, escribir está lleno de cosas que probablemente vas a odiar, como por ejemplo los impuestos, las reglas de ortografía y la decimoséptima corrección de tu novela. Y a lo mejor te das cuenta de que a ti lo que realmente te gusta es el proceso de edición y te acabas dedicando a la corrección o a editar libros ajenos, o igual te enamoras tanto de la parte de marketing que te especializas en eso. Quién le diría a Ana González Duque, profesional médico que comenzó escribiendo chick-lit, que acabaría siendo un referente en mercadeo online o a Rosa Morel que acabaría dedicando gran parte de sus esfuerzos de copywriter a ejercer de docente para compartir sus habilidades con otros.

Pongo estos dos ejemplos porque son personas a quienes conozco y respeto, pero seguro que se os ocurren muchos más.

Empiezas escribiendo y quién sabe dónde terminarás.

Como dice Cal, no se trata tanto de tu pasión, de aquello que amas, sino del estilo de vida que quieres para ti.

Y sí, estilo de vida también puede ser fregar platos en un bar de mala muerte en Londres si eso significa ganarte la vida y poder estudiar mientras, o si necesitas mantener a tu familia, a la que quieres. No me refiero solo a ese lifestyle design que nos venden esos coaches, esas piscinas y mariscadas y champán de los que tanto hablo.

elecciónDiría que fantasear es gratis, pero te pones a sumar la electricidad, la lata de Coca-Cola y la tarifa de internet que me ha costado escribir este artículo, y no es del todo cierto.

Vamos ahora a lo realmente crucial de todo este asunto. Como en el caso de mi amigo, es hora de que aceptemos que un estilo de vida consciente, decidido, exige sacrificios. Y esa es la segunda parte de la moraleja.

También es cierto que los sacrificios no son los mismos a lo largo de nuestra vida.

Las cuatro fases vitales de Mark Manson

Según el bloguero Mark Manson, la vida se divide en cuatro etapas. No todo el mundo pasa por las cuatro (y desde luego nadie lo hace del mismo modo).

  1. Una etapa de aprendizaje, en la que imitamos lo que hacen los que nos rodean para entender y aprender cómo funciona la sociedad en la que vivimos. Esta etapa sería la infancia y parte de la adolescencia, sobre todo, aunque es evidente, como apunta Mark, que hay adultos que se han quedado aquí clavaditos, obsesionados por hacer siempre lo que los demás esperan de ellos.
  2. Una etapa de independencia, en la que comenzamos a darnos cuenta de que podemos tener nuestras propias opiniones y tomar decisiones fuera de las convenciones sociales. Puede ser una etapa de rebelión y autodescubrimiento: es una etapa en la que probamos muchas cosas diferentes porque todavía no tenemos muy claro qué queremos. Al igual que con la primera etapa, hay personas que se quedan para siempre en esta fase, obsesionados por una búsqueda constante de algo mejor, más interesante.
  3. Una etapa de decisión, en la que somos por fin conscientes de que nuestro tiempo es limitado y que tenemos que tomar una serie de elecciones y sacrificios para poder hacer lo que es importante para nosotros. Por eso es la etapa en la que la gente tiene que enfrentarse a la decisión de tener o no tener hijos, si casarse o no, si cambiar de carrera, etc.
  4. Una etapa de finalización, donde nos preocupamos sobre todo por asegurarnos de que se perpetúe nuestro legado. Suele corresponderse con la jubilación.

Hay muchos matices en estas cuatro etapas que no caben aquí, es evidente. Y el paso de una a otra no es siempre limpio ni claro. Pero me gustaría que nos fijásemos ahora en esa tercera etapa, ya que el paso de la segunda a la tercera suele resultar de lo más problemática.

Sobre todo porque exige una serie de sacrificios que no esperábamos en la segunda. Cuando somos jóvenes, pensamos que siempre hay tiempo de experimentar y de probarlo todo, y que siempre podemos cambiar de opinión.

Hasta que llegamos a la tienda.

La tienda horripilante de Jon Morrow

Yo hablé hace poco de todo lo que tenemos que abandonar para dedicarnos a la escritura, pero en realidad era un artículo optimista, que hablaba del abandono de malos hábitos y formas de pensar. Pero luego está la otra cara de la moneda: las cosas que queremos y amamos y que debemos abandonar. En definitiva, los sacrificios.

Otro bloguero al que admiro, Jon Morrow, lo explicó a las mil maravillas hace poco. En un artículo excelente, creó una metáfora sobre el precio del éxito que me parece tan escalofriante como realista.

Morrow nos pide que imaginemos una tienda. Es una tienda mágica, con estanterías repletas de todo aquello que queremos y deseamos. El desagradable truco está en que en esta tienda no podemos comprar con euros, dólares, bitcoin ni doblones neptunianos. Compramos con sacrificios.

Por ejemplo, imagínate que quieres “comprar” ser un emprendedor de éxito:

elección del escritor

¿Quieres convertirte en un emprendedor de éxito?

Puedes “comprarlo” al precio de 10-20 años en los que estarás al borde de la bancarrota, solo dormirás 4-6 horas por noche, escucharás como todo el mundo te llama idiota y te pelearás en silencio con tus miedos y ansiedad, sabiendo que no puedes revelarle a tus empleados e inversores lo asustado/a que estás, porque dependen de ti para tener confianza.

“Eso es horrible —dices—. El precio es demasiado alto”.

Así que buscas algún “producto” que te parezca más razonable: una familia que te quiere.

Puedes “comprarlo” al precio de 30-50 años en los que antepones sus necesidades a las tuyas, te preocupes por su seguridad, coges trabajos que pagan bien en vez de coger trabajos que te hagan sentirte realizado/a, luchas contra el tráfico durante una hora todos los días para ir al trabajo porque vives en las afueras, ignoras a cada persona que te atraiga, y mueres con la pregunta callada y secreta de cómo habría sido tu vida si hubieses elegido quedarte soltero/a y perseguir tu pasión”.

“Eeeeh… esta tienda apesta”, dices. Y es cierto, pero la verdad terrible es que es totalmente real.

No podemos tenerlo todo, como decía aquel poema de Silvia Plath y como dijo James Clear en su teoría de los cuatro fuegos. Para hacerlo aún peor: si no elegimos nada, paralizados por la indecisión, todos los frutos de la higuera que describe Plath se marchitan; todos los fuegos de Clear se apagan.

A veces suspiro un poco, porque amo muchas cosas y tal vez, solo tal vez, podría haberlas elegido. La música, el arte y demás. ¿Podría haber sido cantante? ¿Artista? ¿Joyera o artesana? ¿Podría haber vivido de esas cosas? Nunca lo sabré y tampoco importa. Lo importante es que tomé mi decisión.

Mi decisión es escribir, y el coste de esa decisión en la tienda de Morrow ha sido elevado.

Está siendo elevado. Siempre será elevado.

Empero…

(Tenemos que usar más esa palabra).

Pese al trabajo, la pelea económica, la desesperación, la frustración cuando un proyecto no sale adelante, cuando hay malas críticas o cuando las ventas no acompañan, nunca había estado tan segura de algo. Nunca había estado tan orgullosa de una decisión. Y es que el dolor que trae una decisión difícil es mejor que el dolor que trae no decidir.

Sí, podría haber sido cualquier otra decisión, cualquier otro camino.

Si ya has entrado en la tercera fase de tu vida, te toca elegir.

¿Quieres escribir? Puedes, igual que puedes elegir cualquier otra cosa. Puedes escribir por gusto, como afición. Escribir por puro amor al arte es maravilloso.

Empero…

Si quieres grandes resultados, sabes que eso no es suficiente.

Sé consciente de los sacrificios, del precio en la tienda de tu vida.

¿Estás dispuesto/a a pagarlo?

¿O vas a quedarte sentado quejándote, como todos los demás?

Seth Godin y la culpa que siempre es de “ellos”

elección

No existe “el sector”

Es fácil decir que “la culpa es del sector” o que “es que el sector no lo entiende”.

Pero como no hay nadie al mando, como no hay un método de imposición coherente, esto no es más que una manera de decir las cosas. No existen el sector ni la economía ni el mercado. Solo personas.

Y las personas… las personas pueden pasar a la acción si algo les importa.

Me cansan los que se quejan de lo mal que está el sector, de lo difícil que es todo. No digo que no tengamos que ser críticos (eso es distinto), pero casi nunca veo que los que se quejan tanto anden haciendo algo por conseguir los cambios que necesitamos, por pasar a esa acción que dice Godin. Llevo más de diez años aportando, peleando por esos cambios, y me siento mucho más optimista que ellos, pese a todo lo que está en nuestra contra.

Lo dice mucho Joanna Penn, junto con otros grandes indies, y estoy de acuerdo: es el mejor momento para ser escritor. Precisamente por los grandes cambios que entre todos estamos propiciando en el sector, en la industria.

Dejemos de lamentarnos y seamos nosotros las personas que creen nuevo territorio y produzcan los cambios que necesitamos. Formemos pequeñas editoriales, grupos y talleres; seamos híbridos; negociemos nuestros contratos; paguemos a otros profesionales como nosotros; ayudemos a los que lo merecen; abandonemos la mentalidad de cultura gratis que nos invade y exijamos un pago digno por nuestro trabajo (y por el trabajo de los demás); exploremos nuevas formas de promoción, de expansión, de enseñanza y aprendizaje…

Apoyémonos entre nosotros. Produzcamos calidad, produzcamos belleza imposible de ignorar. Compartamos nuestro conocimiento, en vez de guardarnos nuestros secretitos de mentes pequeñas y celosas.

Dejemos de quejarnos por los terrible sacrificios que nadie nos ha obligado a asumir. Otros ya tienen sus propios sacrificios: han tomado elecciones distintas.

Nadie me ha puesto una pistola en la sien y me ha obligado a redactar este post. Nadie me ha torturado con canciones de Alejandro Sanz en bucle para forzarme a ser escritora. Tampoco me dijeron qué involucraría, pero ahora lo sé y lo acepto.

Entré en esa tienda y señalé hacia ese objeto brillante de la estantería alta.

Cada día, poco a poco, lo tengo más cerca.

Quién sabe, a lo mejor nunca lo alcanzo. La estantería es alta de cojones narices. Pero menudo camino. Menudo proceso.

Escribir en serio es una elección. Es mi elección.

¿Es la tuya? Y, lo más importante:

Espero que seas consciente de todo lo que implica.

 

P.D.: ¿Todavía estás cantando la canción de Friends en tu cabeza?


el cielo rotoBajo el segador había otro cruzado. Las espinas del monstruo lo habían perforado, pero su cabeza estaba intacta: serviría. Adra se acuclilló junto al cuerpo y se quitó el guante izquierdo. La mano que quedó a la vista estaba despellejada, recubierta de sangre seca; podía intuirse el entramado venoso entre los músculos y tendones. Arrancó la cota de mallas al cadáver y le desgarró la túnica para después colocar la palma de su mano sobre el corazón.

Este volvió a latir al instante.

(De El cielo roto, Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina).

autosuperaciónescribirherramientas para escritores

Hecho es mejor que perfecto

Abril 17, 2017 — by Gabriella16

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perfecto

Hace tiempo que quería hablaros del culto a lo hecho. La secta de lo terminado. Se trata de un manifiesto que crearon Bre Pettis y Kio Stark un día en la cama. Lo escribieron en veinte minutos, porque solo tenían veinte minutos para escribirlo.

No abogo por hacer las cosas mal y a medias: esa mentalidad es la que lleva a libros desastrosos. Pero el perfeccionismo, el ansia por hacer nuestro mejor trabajo, es una fuerza paralizadora y maligna que nos afecta a muchos. Nos lleva a empezar miles de proyectos y abandonarlos en cuanto entran en juego el miedo y el aburrimiento. Y esa incapacidad para terminar nuestros proyectos provoca un derrotismo nefasto, un círculo vicioso de relatos y novelas sin terminar.

¿Cómo acabar con ese perfeccionismo?

Es fácil.

No, perdón. No es fácil. Pero la teoría es sencilla.

Solo hay que hacer caso de Pettis y Stark y seguir sus reglas:

Hay tres estados de ser: no saber, acción y terminado

Pasamos de no saber nada ni habernos puesto a ponernos y a terminar nuestra obra o proyecto. Por eso el manifiesto dice que no existe “la etapa de edición”, en el sentido de que editar puede convertirse en una excusa para quedarse atrapado para siempre entre la nada, la acción y el ansiado final.

Acepta que todo es un borrador. eso te Ayudará a terminarlo

Sabemos que incluso en la decimonovena corrección seguimos trabajando en un borrador, en un proceso. Debemos elegir cuándo convertir ese borrador en un borrador en el que ya no seguiremos trabajando. Es decir: debemos decidir cuándo ese borrador se convertirá o bien en un libro presentado para publicación o bien en un proyecto definitivamente abandonado o destruido.

No existe la etapa de edición

No te obsesiones con la etapa de cambios. En la escritura, todo es cambio. Escribimos, reescribimos. Releemos lo escrito y reescribimos de nuevo. El texto está en evolución constante, desde el principio. Vamos de la escritura a la publicación. Corrige cuando toque corregir, establece un tiempo y número limitado de revisiones y tira millas. Escribí un libro que te ayudará con eso.

No vayas editando sobre la marcha. Concéntrate primero en terminar tu libro. Ya editarás después.

Fingir que sabes lo que estás haciendo es casi lo mismo que saber lo que estás haciendo, así que vas a tener que aceptar que sabes lo que estás haciendo (aunque no lo sepas) y hacerlo

En otras palabras: la documentación ha de terminar en algún momento. La reescritura ha de terminar en algún momento. Nunca escribirás tan bien como en tu cabeza. Es verdad, tal vez estás engañando al mundo y en realidad eres un sucio impostor. Eso no importa. Finge que sabes escribir hasta que sepas escribir.

Destierra la procrastinación. Si esperas más de una semana para llevar a cabo una idea, abandónala

Puede que tengas la idea perfecta para un relato o una novela, pero, seamos realistas, si no te has puesto con eso en el plazo de una semana, posiblemente no te pongas nunca. Manda esa idea a tu libreta de notas (física o virtual) y deja tu cabeza un poco más limpia de “cosas por hacer”.

El objetivo de terminar no es terminar en sí, sino poder ponerte con otras cosas

Como ya he dicho muchas veces, terminar es, a mi juicio, el tercer consejo más importante para un escritor después de escribir mucho y leer demasiado.

Para escribir bien hay que practicar mucho, pero de nada sirve practicar con cosas a medias. Para poder escribir muchos libros necesitas terminar el primero.

Una vez hayas acabado, puedes tirarlo a la papelera

Increíble, pero cierto. Compartir tus textos es bueno (por aquello de las opiniones ajenas y la alimentación), pero tirarlos a la basura también está permitido.

¿No es maravilloso saber eso? Yo lo encuentro liberador.

También tienes derecho a abandonar un proyecto, sobre todo si llevas varios proyectos a la vez y no estás avanzando en ninguno. Pero abandónalo de forma definitiva, échalo de tu mente. Que no se acumule ahí con el resto de tareas que nunca terminaste.

Ríete de la perfección. Es aburrida y hace que no termines nunca

JAJAJAJA.

Apunta con el dedo a la cara de la perfección y descojónate/desorínate/desterníllate. Ríe conmigo.

la gente que no se ha ensuciado las manos no tiene razón. hacer algo es lo que te da la razón

¿Te acuerdas de toda esa gente que viene a decirte todo aquello en lo que te has equivocado?

¿Cuántos libros han escrito ellos?

La experiencia es un grado. Un grado gigante.

El fracaso cuenta como hecho. También cuentan los errores

¿Recuerdas esa novela que escribiste que ahora miras y te hace encogerte de la vergüenza?

La necesitabas para escribir esa otra que te produce tanto orgullo.

La destrucción es una variación de hecho

Aunque la tiraste a la basura, sí, esa novela estaba terminada. Cuenta.

Si tienes una idea y la publicas en internet, cuenta como el fantasma de algo hecho

Hablar de algo siempre es “el fantasma de”, no es ese algo en sí. Comparte tus ideas, claro, pero desarróllalas. Y termínalas.

Hecho es el motor de más

Cuanto más termines, más te aficionarás a terminar. Y más terminarás y más libros tendrás ahí fuera, publicados y coleando.

Esta publicación no es perfecta. Pero está hecha y la estás leyendo, lo cual me parece un logro estupendo.

¿Qué es lo último que has terminado tú?

perfecto

Primera imagen: Joshua Rothhaus / Segunda imagen: James Provost


escribir a cuatro manosNi ratas ni ratones eran grandes guerreros y la pelea en sí misma era un desastre; no acertaban una y no paraban de tropezar, mientras se insultaban con una saña inaudita. Es un hecho poco conocido, pero los roedores son los reyes del insulto:

—¡Eres esférica como un globo! ¡Podría hallar países enteros en tu redondez!

—¡Pues para ser un engendro infernal, no eres ni la mitad de guapo de lo que deberías ser!

—¡Tu ingenio es tan pobre que convierte en estúpidas las cosas sabias!

—¡Y tú eres la tataranieta lejana de un conejo!

—¡Rompepuertas! ¡Costal de papas y manteca!

(El día del dragón, Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina).

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Esas 15 cosas que abandonarás para alcanzar tus sueños

Abril 13, 2017 — by Gabriella24

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¡Sueños! Detesto, odio, aborrezco esa palabra (y además me cae mal).

Sueño es lo que tengo yo ahora mismo, que estoy escribiendo demasiado temprano.

Perseguir tus sueños. Qué bonito, ay. Mirada arrebolada, mejillas sonrosadas y vista puesta en el horizonte. ¡No, no lo es! ¡Es horrible!

Leí hace poco un artículo de Zdravko Cvijetic sobre las trece cosas que tienes que dejar si quieres alcanzar el éxito.

Éxito ya me gusta un poco más, porque éxito es algo que cada uno define a su manera, que elegimos según quiénes somos. Para mí, levantarme antes de mediodía es un éxito. Publicar algo nuevo en el blog es un éxito. Recibir una crítica y no buscar a esa persona para tirarle de los pelos a lo gata salvaje es un exitazo. Para otros, a lo mejor el éxito es diferente. Para otros el éxito será ganar una medalla de oro, conseguir el premio Nobel, tirarse a una estrella de Hollywood.

Decidí contestar con brevedad a Cvijetic, o más bien a su artículo, centrándome en la vida del escritor.

¿Son aplicables los puntos que expresa este señor de nombre impronunciable para mí? ¿Podemos adaptarlos a la escritura?

Sí. Y hasta añado alguno mío.

Aquí las tenéis: todas las cosas que tienes que abandonar para escribir y publicar más y mejor, para que tus lectores te adoren y la piel te luzca hermosa y fina. Lo de la brevedad, como ya anticipabais, no lo conseguí.

alcanzar tus sueños

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Cosas útiles que puedes hacer con tu libro de relatos

Marzo 9, 2017 — by Gabriella12

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Tengo una lista en Evernote donde recopilo las preguntas que me hacen por email o mensaje privado. De vez en cuando la imprimo, hago papeletas con cada pregunta, las tiro al aire al son de I’m So Excited y la que cae encima de mi gato es la que meto en la sección de Consultorio.

Está bien. Vuelvo a empezar.

Cuando algunas preguntas se repiten en mi correo suelo apuntarlas para hacer un artículo sobre ellas. Tal vez no un artículo muy completo ni muy largo, pero sí una respuesta general que pueda servir a otros escritores que visiten este humilde, modesto y estrambótico blog.

Últimamente me han llegado varias preguntas técnicas sobre el tema de los libros de relatos. Y ya digo que son preguntas que he recibido unas cuantas veces, como si yo supiera cuál es la respuesta a todo solo por haber sacado un libro de cuentos.

Por cierto, sí sé cuál es la respuesta a todo: es 42. Pero, sobre libros de relatos, veamos si puedo arrojar algo de luz a un mundo tenebroso, espinoso, calamitoso y otras cosas terminadas en -oso que poco tienen que ver con la familia ursidae.