Todos tenemos ideas preconcebidas de lo que significa escribir. Y de lo que significa ser escritor.

Para algunos, se trata de la profesionalización de la escritura. Signifique eso lo que signifique. Trabajar escribiendo todo el día. Vivir de la escritura, o por lo menos sacarle algún rendimiento económico.

Para otros, existe la noción del escritor bohemio, entregado a su arte. El autor que bebe vino en bares de viejos (o café en Starbucks, según la ciudad/pueblo/urbanización suburbana posapocalíptica en la que resida) mientras trabaja en el manuscrito que cambiará el mundo.

Hay más. Puede ser que para ti ser escritor signifique salir en la tele, participar en debates culturales o tener un gatodragón imaginario (esta va por ti, Capitán Jack Harkness III, estés donde estés). O puede significar que cada librería que visites tenga una edición distinta de tu libro. Que se hagan películas en Hollywood basadas en tu obra.

Y también, para muchos, escribir puede ser un pasatiempo. Una manera de desahogo, de expresión, de delicia. Puede que los textos ni salgan del cajón.

Todos tenemos una idea clara. Y todos pensamos que la nuestra es la verdadera.

Leo el blog de la autora estadounidense Joanna Penn, porque escribe mucho y promociona muy bien y se mueve con soltura en las turbias aguas de la autoedición digital. Luego comparte sus experiencias con el mundo. Ha tenido muchas aventuras en estas aguas, de hecho. Escribió un artículo donde preguntaba a los escritores que leían su blog qué grado de éxito querían alcanzar. Qué era lo que realmente buscaban al querer convertirse en escritores. Qué significaba para ellos el éxito. Y dio una lista con un buen puñado de opciones.

Tendemos a marcar qué tipo de escritor es “mejor” que otros, y es posible que eso no sea realista. Yo misma tengo ideas bastante claras de lo que significa darse a la escritura por completo. Pero incluso en esa entrega puede haber formas, modos distintos. Y ninguna es peor que otra.

Antes de lanzarse a la aventura de escribir, publicar, crear y compartir, creo que es fundamental preguntarnos cuál es nuestra estrategia (ahorra mucho tiempo, en serio). Y para tener una estrategia tenemos que tener muy claro también cuál es nuestro objetivo último. No podemos quejarnos de que nuestro libro no arrase en ventas si producimos obras revolucionarias en formatos complejos transmedia con ocho niveles de significado. No podemos quejarnos de que determinados premios y publicaciones culturales ignoren a nuestro superventas de autoayuda melosa.

Bueno, podemos, pero sería un lamento algo vacío y poco práctico. Claro que hay obras revolucionarias que arrasaron en ventas y superventas que se han ganado el respeto de la crítica académica. Pero en el mercado y contexto actual son los menos.

tipos de escritores

La pregunta indispensable es la siguiente:

¿Qué quieres conseguir con tu escritura?

¿Lo sabes? Penn se lo plantea a sus lectores con las siguientes tres cuestiones:

  • ¿Cuál es tu definición de éxito (para este libro en particular y para tu carrera literaria en general)?
  • ¿Cómo pretendes hacer seguimiento y medir ese éxito?
  • ¿Qué quieres hacer con ese éxito? ¿Cuál es el sentido de tu trabajo?

A su vez, ofrece varias posibilidades como respuesta a esas preguntas. Seguramente os veréis reconocidos en alguna de ellas. A continuación enumero las opciones: los siete tipos de escritores según sus objetivos y metas. Los títulos son suyos; todos los comentarios y anotaciones al respecto son míos.

tipos de escritores

Antes de nada, un disclaimer: muchos escritores empiezan en uno de estos apartados y luego pasan a otro, o están a medio camino entre varios. Los seres humanos somos complejos (los escritores son más complejos aún) por lo que tened en cuenta que no son categorías excluyentes ni rígidas.

1. quiero crear algo de lo que estar orgulloso/a y tener mi libro en las manos

Pocas cosas hay en el mundo como la sensación de tener tu libro impreso en las manos. Yo siempre tengo una mezcla de orgullo y pánico: orgullo por el trabajo realizado y pánico por todas las erratas que podría contener (sí, esa soy yo). Tal vez este sea el primer objetivo de muchos escritores: ver su trabajo impreso, en un libro “de verdad”.

Un libro no te va a dar de comer. Y menos si es el primero. Probablemente te quede todavía un tiempo para desarrollar tus habilidades y sacarle el máximo potencial a tu creatividad. Pero tener ese libro en las manos es algo que todos queremos experimentar.

Si este es tu único objetivo, puede que la autoedición o la impresión a demanda sean opciones válidas para ti. No necesitas pasar por el envío masivo a editoriales (y las esperas, ah, las esperas) para poder tener esa experiencia. Cuando era editora llevábamos también una colección de autoedición, y os puedo decir que para mucha gente el poder tener cincuenta ejemplares de su libro para regalar a amigos y familiares era mucho más que suficiente. Habían escrito algo y querían compartirlo con los suyos. En vez de ir a una copistería a imprimirlo ejemplar por ejemplar, recurrieron a nosotros. Nos encargábamos de la maquetación, diseño, revisión e impresión. Teníamos ofertas especiales pensadas para este tipo de casos. En conjunto, al autor le salía mucho más barato que recurrir a varios profesionales y tener que ir luego en persona a lidiar con la impresión y sus costes.

No eran libros para vender en grandes superficies. Eran objetos familiares, personales. Hoy en día hay más opciones, además. Puedes recurrir a profesionales de la autoedición o bien puedes usar un servicio como Createspace, de Amazon, para crearte tu libro y encargar el número de ejemplares que desees.

Recuerda que lo de las empresas de autoedición puede ser espinoso: aquí tienes un artículo para aprender a guiarte en ese entorno.

2. quiero ver mi libro en las estanterías de una librería

Otro gran sueño de muchos. Uno siente orgullo de madre, padre, abuelo y butanero cuando ve a su criatura mirándolo desde los estantes de una librería. ¡Está ahí! ¡Lo puede comprar cualquiera!

Por ahora, la manera más directa de conseguir esto es mediante la edición tradicional. Es mucho más complicado que una empresa de autoedición o coedición tenga tratos con grandes distribuidoras, ya que no suelen producir tiradas con las cantidades que exige una distribuidora, sobre todo si esta trabaja a nivel nacional. Así que si realmente quieres ver tu libro en todos los estantes de los Eroski del país, más te vale conseguir que una editorial grande se fije en tu manuscrito. Ya sabes la vía que toca: escribir, mandar, esperar. Y todo lo demás.

Si te contentas con ver tu libro en una sola estantería, sin embargo, la auto/coedición sí que puede ser una opción, aunque sea para ir libro en mano a tu librería local (no gran superficie) y pedirles porfaporfaporfaaaa que te dejen dejar tu libro ahí a depósito. Eso significa que dejas con ellos unos ejemplares, vuelves de vez en cuando y te van pagando lo que se ha vendido (si es que se ha vendido). Esta opción no es mala, pero os digo por experiencia (vendiendo revistas por toda Granada) que es agotadora.

También es cada vez más difícil. Con el progresivo fallecimiento de librerías pequeñas y locales y el avance de sistemas complejos de facturación y almacenamiento, a muchas no les compensa llevar el papeleo individual de cada autor muerto de hambre sin distribuidora que les entre por la puerta.

Y, como es lógico, si lo que te gustaría es centrarte en la edición digital, esto sí que lo vas a tener imposible.

Tal vez esta opción te resulte más atractiva:

3. Quiero llegarle a los lectores con mis palabras

Puede que tengas un mensaje muy importante que compartir con el mundo (ya sabes, lo de los habitantes del planeta Betamantza que vienen a traernos paz, prosperidad y sondas anales). Puede que simplemente busques compartir con los demás tu amor por la palabra escrita y por la narración. O tal vez buscas tantear el terreno, ver cómo responden los lectores a tus primeros libros antes de meterte en otras grandes aventuras editoriales.

Si lo que buscas es compartir y que te lean, puede que haya más posibilidades para ti en la edición digital. Plataformas como Amazon o LEKTU le ofrecen a los autores la posibilidad de compartir ebooks de forma gratuita, y el gratis puede funcionar bien en este tipo de sitios si tienes un producto atractivo. Y con “funcionar bien” quiero decir que tendrás un número interesante de descargas que, al fin y al cabo, es lo que quieres, ¿no? Si lo que buscas sobre todo es que te lean, un precio bajo (o gratuito) puede ser un buen punto de partida.

Puedes imprimir muchos ejemplares de tu libro y repartirlos por la calle, pero te va a salir mucho más caro. Por ello, el ebook puede ser tu salida ideal.

No tiene nada de vergonzoso admitir qué es lo que buscas y actuar en consonancia. No necesitas pasar por los aros de la industria tradicional para llegarle a los demás.

En cualquier caso, sé honesto contigo mismo y define a qué te refieres con “llegarle a los lectores”. Si se trata de que personas que no conoces te escriban hablándote de tus textos y comentándote lo que les parecen, puedes recurrir a otro tipo de escritura, con un feedback más inmediato, como un blog o una experiencia creadora tipo Wattpad. Si lo que realmente significa es “quiero vender chorrocientos trillones de libros”, te interesa más el siguiente punto.

4. Quiero vender 10000 ejemplares de mi libro

Me hace gracia este título de Joanna porque, como es obvio, diez mil ejemplares vendidos en EEUU no significan lo mismo que aquí en España. Pero la cantidad es lo de menos. Se trata de fijarse un objetivo, un número marcado de libros que quieres vender. Se trata de saber que lo que quieres es vender.

Ahora es cuando todos nos quejamos y lamentamos en defensa del Arte, pero ¿es realmente tan malo que un autor quiera vender muchos ejemplares? Si vuestra criatura de repente se volviera viral y se leyera en todos los países del mundo, ¿sería eso tan terrible?

Comenzar con diez mil no es muy realista, pero no es descabellado para un autor que empieza a publicar marcarse el objetivo de vender cien ejemplares. Realmente, entre familiares, amigos y redes sociales, no es un mal número para vender a los más cercanos.

Hablamos de tener un objetivo. El número será distinto según el género en que escribas y el sector al que te dirijas. Y variará con el tiempo. Lo lógico sería pensar que una vez conseguidas las cien ventas quieras pasar a las quinientas y de ahí a las mil. Pero luego todo puede cambiar y pasas de vender cinco mil a quinientos. Ocurre. Dependerá, como he dicho, de tu público, de la editorial con la que te muevas, de la distribución, del clima económico y de mil factores más. Y por esto es tan importante establecerte no tanto como el autor que vendió miles y miles de ejemplares de un libro, sino como el autor X, al que conocemos y nos gusta y nos compramos todos los libros que saca, incluso ese tan raro donde todas las páginas terminaban en la palabra ornitorrinco.

Si partimos de la base de que lo que quieres es vender ejemplares, tu enfoque no será solo escribir. Deberás invertir una gran cantidad de tu tiempo en promocionarte y establecerte como autor, no solo entre profesionales del sector (agentes, editores, etc.), sino entre el público objetivo de tus libros. Algunos profesionales de mercado hablan de una relación de 80/20: ¡80 % del tiempo y esfuerzo para promoción y un 20% para el acto de crear!

En mi experiencia, lamento decir que no andan muy desencaminados. Por ello, es importantísimo que tu estrategia de promoción sea algo que disfrutes y con la que estés cómodo. Yo dedico mucho tiempo al blog, que es mi ventana principal al mundo, pero por suerte escribir en él es algo que me encanta. Aunque es muy diferente escribir artículos que ficción, las habilidades y experiencia adquiridos en cada tipo de texto se alimentan entre sí.

¿Recomiendo por ello mantener un blog a todos los que quieren vender libros? No.

El blog es una táctica muy a largo plazo, con una inversión grande de tiempo. Me hace gracia cuando veo comentarios de lectores o referencias que dicen de este blog: “esa web que acaba de salir ahora”. Llevo escribiendo en blogs desde hace más de diez años. Llevo mucho tiempo intentando desarrollar un formato y estilo que puedan ser interesantes y útiles. Y soy muy consciente de que lo que estoy haciendo ahora es crear una relación personal y especial con mis lectores. Miles de visitas no te garantizan ni una venta de tu libro (por muy estupendo e interesante que este sea). Y veo, una y otra vez, a autores que arrancan con blogs porque creen que eso los llevará a la gloria de las ventas millonarias y del backstage reservado para escritores (pista: no existe) y que, tras actualizar tres veces por semana durante dos meses y no ver absolutamente ninguna respuesta, abandonan.

Encuentra la forma más cómoda para ti: blog, redes sociales, novela por entregas colada en todos los buzones de tus vecinos. Pero todas esas técnicas y maneras son maratones, carreras de fondo. No hay magia.

La cosa es que sabes lo que quieres. Y si lo que quieres es vender, eso puede implicar ciertos sacrificios. Igual esa novela en ocho idiomas que querías escribir en segunda persona del plural tendrá que esperar un poco. Sea como sea, creo que ayuda pensar en las ventas de una manera acumulativa: no tanto en lo que vende un libro en un año, sino en la acumulación de las ventas de todos tus libros desde que salió el primero. Ese crecimiento medio es mucho más importante que el que un libro funcione mejor que otro en primera instancia. Debes tener siempre libros y textos en movimiento, no depender del éxito o fracaso de una sola obra.

Empieza con una cantidad pequeña. Vende diez libros. No es tan difícil. Ahora veinte. Luego cincuenta.

Pero mencionándonos a todos en Twitter, llenando nuestros buzones de spam y nuestro Facebook de porquería no, por favor.

Si todo esto que estoy diciendo sobre vender y promoción te está produciendo una picazón que te sube por la espalda y se te clava en las sienes, mejor pasa al punto siguiente:

5. Quiero ganar un premio literario y recibir la adoración de la crítica

Si este es tu objetivo, la mala noticia es que no hay una fórmula secreta y eficiente de escribir un libro que sea de calidad. Un libro que se estudiará en generaciones venideras y que dejará sin habla hasta al crítico más feroz. Es evidente que, incluso en su intento, un libro así llevará mucho más tiempo de producción que un libro que busque simplemente gustar al público medio.

Teniendo en cuenta que los premios y reconocimientos (y críticas en publicaciones de prestigio) suelen otorgarse a libros impresos, producidos por la industria editorial tradicional, ese es el camino que te tocará recorrer. Si te has autoeditado en ebook, por ejemplo, será bastante más complicado.

También has de considerar que no solo estás buscando hacer un libro “superior”, diferente, formalmente avanzado, etc. Estás apelando a un tipo de lector más exigente. Con escasas excepciones, esto se traduce en menos ventas. Además, hay estudios que apuntan a que los grandes premios pueden hacer que un libro sea menos popular. Las ventas pueden crecer, sí, pero las valoraciones de lectores medios en sitios como Goodreads pueden bajar. El público medio te castigará con envidia, sorna y dos de las frases más temidas para cualquier escritor: “pues no era para tanto” y “no lo entiendo”.

Hay quien dice que, en el mundo del arte, cuanta mayor sea la desigualdad económica en una zona, mayor es su mercado artístico (mayor cantidad de personas con el suficiente dinero como para gastarlo en productos no estrictamente necesarios). A menor clase media, tienes más pobres (preocupados por cubrir sus necesidades básicas) y más ricos: más personas interesadas en proclamar su estatus con obras que probablemente ni colgarán en su casa. Cuando hablamos de páginas web con animaciones que cuestan siete mil dólares, por ejemplo (o cualquier otra manifestación artística que puede parecernos un tanto chorra), puede compensar vender poco a un puñado selecto de millonarios (recuerdo que en Etsy se decía que, a no ser que fueras un productor chino vendiendo suministros como loco [es decir, el 90% de los que venden algo en Etsy], compensaba mucho más vender productos artesanos de alta gama a precios altos que productos medios/baratos a precios bajos).

Pero es diferente para los libros. A no ser que te dediques al complejo mercado de los libros joya, un libro transgresor y exigente a nivel artístico se venderá al mismo precio que cualquier otro libro (pero venderá menos ejemplares).

A lo que iba: la aceptación crítica y la adoración de los profesionales más elevados del sector no te va a dar de comer. Si eso es para ti lo importante: adelante, lo estás haciendo bien. Pero si pretendes hacerte rico con la literatura (what?), lo vas a tener muchísimo más complicado que, no sé, alguien que escriba sobre vampiros, hombres lobo y de cómo el universo conspira para darte lo que deseas.

La mayoría, en el fondo, no queremos hacernos ricos. Bueno, sí que queremos. Pero nos contentaríamos con esto:

6. Quiero ganarme la vida con la escritura

Ay, Joanna, cómo se nota que vives en otro país.

No me entendáis mal. Aquí es posible vivir de la escritura. Sobre todo si con escritura te refieres a redacción de contenidos para blogs de moda y de coches.

Aunque… sí, conozco a un par de escritores de ficción (que escriben ficción, no que sean ficticios) que viven de lo que publican. ¿Estamos hablando de autores superventas? Sí. O (y aquí está lo grande) de autores que no son superventas, pero que escriben como si les fuera la vida en ello.

¿Recordáis a Jordi Sierra i Fabra? Mirad su página de la wikipedia. Este señor escribe MUCHO. Y los que gustan de sus libros le compran libros anteriores y así se van acumulando. Además, ha sabido encontrar su sitio: se dedica sobre todo al infantil y juvenil y sus obras se han movido en los circuitos de colegios e institutos, lo que le ha asegurado unas ventas muy interesantes. Hay unos cuantos nombres que no os sonarían de nada que se ganan la vida del mismo modo. Tienen suma importancia sus contactos y relaciones con editoriales y profesionales del sector, pero es su productividad bruta lo que los lleva a poder tomarse la escritura como profesión. Del mismo modo, recuerdo a un señor que conocí hace años que vivía de ganar concursos locales. Había dado con el tipo de texto exacto que gustaba a jurados de cuentos. Eso se aprende a base de escribir cientos y cientos de relatos.

¿Te sientes capaz de escribir dos libros al año (como mínimo)? ¿Podrías escribir un relato a la semana? ¿Es tu obsesión con la literatura tal que puedes sentarte a escribir cuatro o cinco horas diarias?

Es posible que Sierra i Fabra no pase a los anales de la literatura española (y ahí tiene mucho que ver cierto desprecio de la “alta literatura” hacia el infantil y el juvenil). Pero sus libros son eficientes, correctos y entretenidos, y tienes una biblioteca interminable donde elegir.

Todos (o la mayoría) soñamos con dinero y fama. Soñamos con una aceptación tanto popular como elevada. Pero en el mundo literario esto rara vez es posible. Es hora de preguntarse si buscas una salida práctica para tu trabajo de escritor, o si buscas llevar tu arte hasta sus límites más extremos, perfeccionarte como un artesano de lujo.

No me gusta creer que una opción es mejor que otra. Tienen públicos distintos y responden a expectativas y necesidades distintas.

Eso no es excusa para producir el equivalente literario de Hombres, mujeres y viceversa, ¿eh? Hasta lo kitsch tiene un límite. Sé un productor de calidad o sé un artesano de lujo, pero ten orgullo en tu trabajo y hazlo lo mejor que sepas.

Lo cual nos lleva al último objetivo de la lista de Joanna:

7. Quiero crear un corpus artístico del que sentirme orgulloso a lo largo de mi vida

Definitivamente esta es una meta a muy largo plazo. Y es difícil de alcanzar si tenemos en cuenta el punto seis. Cuando trabajamos con editoriales (o incluso cuando trabajamos con profesionales independientes), tendremos que llegar a acuerdos que pueden no convencernos: tal vez tengamos que aceptar una portada que no nos gusta, un cambio de título que no nos convence, una modificación del contenido o cualquier otra decisión que no encaje con nuestros principios y estrategia.

Es muy complicado mantenerse firme y creer en uno mismo y en cómo quieres que sean las cosas para acabar con un cuerpo de textos que realmente te haga sentirte orgulloso. Yo creo que es inevitable, conforme aprendemos y progresamos, sentir cierta tirria hacia nuestros primeros textos, hacia los primeros libros. Algunos autores dicen que el único libro bueno es el siguiente y no puedo estar más de acuerdo.

Pero yo soy perfeccionista, insegura y sufro del síndrome del impostor. Siempre habrá un libro perfecto en mi cabeza y uno imperfecto entre mis manos.

Menos mal que no tengo hijos. Sería una madre terrible.

Habladme, escritores. ¿Qué queréis? ¿Qué buscáis?

¿Cuál es vuestra definición del éxito?


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