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¿Debo poner mi libro gratis en Amazon?

marzo 21, 2019 — by Gabriella2

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Si me dieran un euro por cada vez que alguien hace esta pregunta en algún grupo de Facebook, foro, encuentro, taller o convención, no tendría que preocuparme de poner libros en Amazon (gratis o no), porque sería escandalosamente rica y podría ir regalando mis libros como Heidi por las flores, brincando y canturreando alguna versión de Money, Money, Money.

Vale, vale, es posible que haya exagerado una mijilla. Pero es indiscutible que esta pregunta plantea una duda impertinente. Si Amazon es la mayor plataforma ahora mismo de venta de libros en línea en nuestro país, y si Amazon ofrece la oportunidad de promocionarnos unos días ofreciendo nuestros libros gratis, será por algo, ¿no?

¿No?

Antes de seguir me gustaría decir algo en mi defensa sobre este artículo: puede parecer largo y complicado. Pero es que Amazon es muy, muy complicada, y aquí apenas toco algunas cuestiones básicas sobre el funcionamiento de su algoritmo.


Demuestro la complejidad y largura del asunto mostrando una foto real y verídica del último señor que intentó leer sobre los entresijos de Amazon.

Volvamos a la pregunta de inicio: ¿debo poner mi libro gratis en Amazon, sí o no?

Una pregunta más compleja de lo que podrías pensar

Sabéis muy bien que soy de esas personas insoportables que son incapaces de responder con un sí o un no, que procuran activamente no tener opiniones sobre nada y que se pierden en el terrible pavor sistémico de los matices y las variables de gris. Si hay gente que ve el mundo en blanco y negro, yo lo veo en un borrón absurdo y terrorífico de marrón cutre.

Repito: Amazon es un sistema complejo, que hace uso de varios algoritmos también muy complejos para asegurarse de que los que visiten su página 1) compren y 2) vean sobre todo productos que los puedan llevar a la compra.


Pero Amazon, ¿cómo sabías que esto era EXACTAMENTE lo que necesitaba en mi vida?

Para ello, recurre a toda una serie de tácticas. Tiene una lista de novedades; una lista de los más vendidos (el famoso sales ranking), que crea mediante una computación sofisticada de novedad, acumulación de ventas (más páginas leídas en Kindle Unlimited) y su espaciamiento en el tiempo; tiene una lista generada de productos que han visto y/o comprado clientes que están mirando tu libro; y una cosa mucho menos conocida: la lista de popularidad.

La lista de popularidad es menos conocida porque es interna. Realmente no la vemos nosotros de forma consciente (aunque en algunos sitios aparece sin que la reconozcamos como tal): es más bien un cálculo que permite a Amazon ver qué libros se están moviendo bien y en qué categorías.

Esa lista de popularidad también le permite hacer recomendaciones a consumidores, sobre todo a consumidores de Kindle Unlimited. Y eso nos interesa hoy especialmente. Pero, antes de nada: un aviso importante.

Disclaimer, advertencia y más

Amazon cambia a la velocidad de un rayo. Modifica sus algoritmos, modifica su manera de pensar. Es posible que Prime Reading se cargue todo lo que sabemos. Es posible que la implementación paulatina de Amazon Ads también lo haga. Tomaos esta información con mucho tiento: podría caducar mañana.

También me gustaría añadir que, si bien esta información parte de mi propia experiencia, o, por lo menos, lo que me ha parecido observar, también surge de mi (limitado) conocimiento teórico del funcionamiento de Amazon, y, por desgracia, la mejor información proviene de expertos en amazon.com. Siempre cabe la posibilidad de que haya algunas cosillas en las que amazon.es (que solemos usar los que vivimos en España) no concuerde. Para empezar, el volumen de libros y de ventas es mucho más bajo, lo que lógicamente afecta a los algoritmos de los que vamos a hablar.

Y, claro, también está el hecho de que todo esto es mu difísil y puedo meter la pata con mi entendimiento de persona moderadamente inteligente pero a la vez extremadamente despistada. No me responsabilizo del éxito o fracaso de las diferentes estrategias que apunto aquí. Dependen de múltiples factores de cada caso particular, de tu signo zodiacal y de si la Luna está en Venus con el viento de levante y las marsopas en celo.

Oye, Maruxi, que creo que se levanta superventas en histórica del bajo medievo saudí.

Necesitarás un conocimiento muy básico de cómo funciona Amazon y sus servicios para poder sacarle provecho a este artículo (y a la plataforma en sí, claro). Si no has pisado Amazon como autor, o si eres autor principiante sin publicaciones bajo el brazo, hay buenos libros introductorios en general para algunos de los conceptos que voy a tratar, como El escritor emprendedor o Manual de autopublicación. Ten cuidado al seleccionar obras específicamente orientadas a la autopublicación en Amazon, ya que algunos están enfocados sobre todo a no ficción y pueden liarte más de la cuenta. Además, los hay que se quedan obsoletos apenas meses tras su publicación o se centran en tácticas concretas que a ti podrían no servirte. Eso es parte del problemón de Hamazón, como a mí me gusta llamarlo.

Una cosa se ha mantenido en Amazon durante los últimos dos o tres años, una vez pasó el subidón del “todo gratis”. Los lanzamientos suelen realizarse del siguiente modo, en general: pones tu libro con descuento o gratis unos días para subir en la clasificación de las categorías correspondientes y obtener visibilidad, anuncias tu libro por todas partes a destajo y, cuando ya empiezas a bajar en esa clasificación, subes el precio hasta el importe que te interesaba desde el principio.

Visto esto, la pregunta de ¿pongo gratis mi libro? parece tener una respuesta sencilla: sí, ponlo gratis en los primeros días de tu lanzamiento para obtener visibilidad. Luego, ponlo gratis como oferta especial en días puntuales para volver a darle vidilla. Fácil, ¿verdad?

Pues no, para nada. Porque cada autor es distinto, tiene un público distinto y un tipo de libro distinto. Y todo eso hay que tenerlo en cuenta. Además, si estás en el programa Select (que necesitarás para hacer ofertas con tu libro), hay que pensar en Kindle Unlimited.

Así que hablemos de Kindle Unlimited, KU para los amigos. Me gustaría añadir que cuando hablo de KU, meto también la Biblioteca de préstamos de Kindle (KOLL). Si todo esto te suena a chino, no te preocupes: en realidad lo que nos interesa aquí es el KENPC (Kindle Edition Normalized Page Count): el número de páginas leídas por préstamo de usuarios de estos servicios, que a ti te proporciona un dinero que se suma al de tus ventas en las liquidaciones de cada mes (y que ves con claridad en la paginita de informes que KDP te proporciona, llamado “tablero de ventas”).

El poder de Kindle Unlimited

Yo no le hacía mucho caso a Kindle Unlimited por varias razones: a veces no estaba en Select (ese programa de exclusividad de Amazon que te permite realizar promociones, y estar en Kindle Unlimited y Matchbook) y tenía libros que no se prestaban mucho al préstamo, valga la bonita redundancia. Tanto 70 trucos para sacarle brillo a tu novela como las entregas de Crónicas del fin eran obras de bajo paginaje (menos de 200 páginas cada uno). Pensé que era por esto último sobre todo por lo que mis páginas leídas eran escasas.

Sabía que otros compañeros escritores tenían buenos resultados con KU e imaginaba que era porque sus libros eran muy largos (o porque publicaban en géneros como la romántica, donde el consumo acelerado y la gran demanda hace que tenga muchísimos usuarios de KU). En parte tenía razón, pero tampoco entendía lo que influía aquí la lista de popularidad, concepto crucial que he mencionado antes de pasada y del que hablaremos en breve.

Entonces ocurrió el desastre… que no fue tan desastre. Entre José Antonio Cotrina y yo maquetamos, revisamos y creamos una nueva edición de su trilogía clásica, El ciclo de la Luna Roja. Tuvimos un montón de problemas al autopublicarla. Retrasos por parte de Amazon, libros que no se vinculaban con su versión digital, más retrasos por parte de Amazon (y un tercer libro que salió mucho más tarde por cuestiones nuestras). Nos lamentábamos, pero no había mucho que pudiéramos hacer.


Léase lo de “nos lamentábamos” con banda sonora de Rocío Jurado y cinco métodos distintos de autoflagelación atormentada.

Esto lo que consiguió fue que en vez de realizar un lanzamiento de golpe, en un solo día, nuestro lanzamiento tuvo que extenderse a lo largo de un par de semanas. Esto era frustrante, claro, porque queríamos tener a nuestros lectores informados sin agotarlos con contenido publicitario.

Y ocurrió algo extraño. Al cabo de unos días, comenzaron a subir las páginas leídas en KU. Razonamos que era lógico, al ser una trilogía de muchas páginas. La gente que paga tarifa plana le vería provecho.

Y al mes siguiente subieron más, mucho más. El mes de febrero estimamos que la mitad de nuestros ingresos vinieron de las páginas leídas. Luego, ya en este mes de marzo, las lecturas comenzaron a bajar de nuevo.

¿Qué diablos había ocurrido?

Sin comerlo ni beberlo, habíamos dado con la magia de la lista de popularidad.

El algoritmo de la popularidad y su relación con los precios de tus libros

Poner un libro gratis o a 0,99 € o a 9,99 € es una decisión mucho más estratégica de lo que cabría pensar. Si seguís leyendo, enseguida entenderéis por qué. Disculpad todas estas explicaciones iniciales, pero es que es realmente necesario entender el funcionamiento de Amazon antes de decidir precios, ya que estos pueden marcar el éxito o fracaso de vuestro libro. Sí, tal cual.

Según David Gaughran en Amazon Decoded (una joyita maravillosa que podéis conseguir gratis al apuntaros a su lista de correo) el misterio de las lecturas de KU en mi caso se debe a algo curioso: la lista de popularidad de Amazon no es dinámica. Es decir: tarda unos días en ajustarse para reflejar las ventas y tracción de un libro dentro de su categoría y en la tienda Kindle en general. Así, suele tardar tres o cuatro días antes de empezar a recomendar libros a sus usuarios de Kindle Unlimited. Si haces un lanzamiento gordo en un solo día o dos, tus ventas subirán, tu puesto en la clasificación de ventas subirá, tu visibilidad en la web subirá y sí, habrá quien lea tu libro en KU. Pero al cabo de un par de días tu libro ha bajado de golpe, nadie te recuerda y Amazon ya no te tiene en su radar, así que no te recomienda a nadie.

No obstante, si espacias tu lanzamiento, no es necesario obtener una cantidad gigantesca de ventas para que Amazon se fije en ti. Y aquí viene lo curioso: cuanto mayor sea el precio de tu libro, más valor tiene cada venta en la lista de popularidad de Amazon.

El valor de una descarga

Veréis, al principio Amazon creó a todas las descargas iguales. Para su lista de popularidad, daba igual que ofrecieras cien libros gratis, a 0,99 € o a 38,67€. Si había muchas compras/descargas, subías en su lista de popularidad y te recompensaba.

Y entonces llegó el follón del todo gratis y lo gratis se comenzó a comer la tienda Kindle en amazon.com. Esto quedaba… bueno, quedaba feo. Primero, porque lo gratis tiene menos valor percibido por el comprador: los usuarios descargaban pero luego no leían, y, más importante, todas las listas y recomendaciones eran copadas por productos gratuitos, de los que Amazon no estaba viendo un duro.

Representación gráfica de cosas que Amazon NO hace.

Así que cambió el valor de cada venta. Según Gaughran, un libro gratis tiene un valor de UNA CENTÉSIMA PARTE de una venta normal. Es decir, tienes que conseguir miles y miles de descargas de tu libro gratis si quieres subir en la lista de popularidad. Sin embargo, cuanto mayor sea tu precio al lanzar tu libro, tendrás menos ventas, sí, pero cada una de esas ventas tendrá más valor para Amazon y más rápido subirás con sus algoritmos de popularidad.

¿Todo esto te confunde? No te preocupes, que te lo explico mejor: Gaughran dice que para que un lanzamiento gratis te compense a largo plazo, deberías tener la seguridad de poder conseguir al menos 5000 descargas. Pero nuestro mercado es mucho más pequeño que el suyo: yo diría que en amazon.es no merece la pena un lanzamiento gratuito a no ser que puedas garantizar un mínimo de 500 descargas.

Si puedes alcanzar esa cantidad de forma espaciada (y no de forma descendente) a lo largo de 4 o 5 días, genial, Amazon te amará durante semanas. Pero eso es… complicado. Lo habitual en un lanzamiento gratis es tener un pico muy grande el primer día y bajar mucho en los siguientes. Si puedes controlar esto, espaciando tus promociones, genial, pero insisto en que es complicado, y la razón principal por la que creo que, a largo plazo, un lanzamiento gratis no es una buena idea.

Un ejemplo de lanzamiento gratuito (y sus consecuencias)

Lancé 70 trucos para sacarle brillo a tu novela allá por enero de 2016, que en medidas de gente normal son poco más de tres años, pero en medidas de tiempo Amazon son varios siglos. Sospecho que por aquel entonces el algoritmo de Amazon era algo distinto, pero sigue prestándose el ejemplo por razones que enseguida veréis.

Lancé el libro desde una plataforma ya bien establecida, con un seguimiento decente en lista de correo, redes sociales y demás. Lo puse gratis un par de días, siguiendo la clásica táctica de “2 días gratis, uno o dos días a 0,99 € para que se mantenga unas horas en la lista de los más descargados gratuitos, luego a precio completo de 2,99 €”. En los días gratis el libro obtuvo 1771 descargas, una cifra que no sé si podría reproducir hoy si hiciera lo mismo, ya que el mercado Kindle español está mucho más saturado de contenido que antaño.

Los tengo bonicos, bueeeenos y baratos. Los chick-lit, thrillers médicos y novelas juveniles paranormales de vampiros van con un 50% de descuento, oooiigaa.

¿Qué ocurrió? Como solo hubo movimiento grande los primeros dos días, Amazon apenas me recompensó en KU. Enero fue flojo en ese sentido. Febrero subió conforme la gente conocía el libro (pero tampoco mucho), y en marzo casi no había ya lecturas en KU. Esto tampoco era el fin del mundo, porque es un libro corto (unas 150 páginas), pero es interesante observarlo ahora, ya que me da una medida que me permite entender el funcionamiento de otros libros donde sí es muy rentable obtener lecturas de páginas en KU y KOLL.

Por otro lado, el libro tuvo una vida de ventas muy variable por muchas razones, pero puedo decir que a día de hoy, gracias a varias colaboraciones con Ebrolis, gracias a este blog, a mis suscriptores que son lo mejor del mundo mundial, y al poder de las recomendaciones entre usuarios de redes sociales, es un libro que funciona muy bien. También optimicé categorías, palabras clave, creé una página de aterrizaje, tuve un par de ofertas Flash, añadí una versión impresa… muchas cosas pequeñas que, junto al propio algoritmo de recomendaciones de Amazon, poco a poco han dado sus frutos. También, cuanto más aprendes de marketing, más te das cuenta de que es mucho más fácil vender no ficción que ficción, porque respondes a necesidades urgentes de tu público.

Mi gran error fue intentar luego vender ficción a ese mismo público, algo en lo que entraremos otro día, pero quedaos con esta máxima crucial: necesitas plataformas distintas para públicos distintos… y si usas un nombre levemente distinto ya… mejor que mejor. Eso es muy importante hacerlo desde el principio, insisto, para que Amazon separe bien tus distintas plataformas.

Así que mi lanzamiento gratuito, sin ser maravilloso, algo sí me compensó: me dio visibilidad poco a poco, pero podría haberle sacado bastante más provecho. Lo malo era que yo no tenía más catálogo a donde llevar a la gente en Amazon. Si alguien compraba mi libro, probablemente vería debajo de este recomendaciones de Carlos Salas o de Ana González Duque, pero ningún libro mío (o alguno mío de ficción, lo cual no es bueno, porque crea unas recomendaciones que no funcionan y que a Amazon no le gustan). Por suerte, sí tenía un blog donde llevarlos y una lista de correo con la que realizar cierta fidelización que me sirvió para vender servicios (y, espero, para que os compréis mi próximo libro para escritores, ejem).

¿Conclusión?

  1. Las cosas pequeñas ayudan a largo plazo.
  2. Invierte en tu catálogo. No te centres solo en los lanzamientos.
  3. Si vas a poner un libro gratis, debes pensar en términos estratégicos. ¿Cómo enlaza tu libro a tus demás libros? ¿Hay enlaces a tu lista de correo, a tu plataforma? ¿Hay referencias a tus otras obras?
  4. Poner gratis un solo día (o dos) no sirve de mucho. Sería más práctico hacerlo durante 4 o 5 días, y solo si sabes que puedes conseguir un número muy grande de descargas, sin grandes picos descendentes al final. Piensa que si cada descarga tiene un valor de 1/100 para la lista de popularidad de Amazon, tendrás que conseguir 500 descargas bien distribuidas para superar a la persona que acaba de vender 5 de sus libros a buen precio. Eso es una barbaridad.
  5. Por otro lado, tener un libro gratis durante varios días resta valor a ojos de tus lectores potenciales. Cuanto más tiempo esté gratis tu libro, más “barato” parece en general. Así que la maniobra de uno o dos días gratis puede ser ideal para personas que quieren poner un libro gratis como cebo para una serie de libros: consiguen enganchar a su serie sin que el libro pierda demasiado valor a ojos ajenos. Para ellos, es un libro que cuesta dinero, pero aprovechan esta oportunidad única para conseguirlo.
  6. No sé si recomiendo en ningún caso que un libro esté permanentemente gratis. Puedes pensar que es un buen cebo para enganchar a otros libros, pero los libros que siempre están gratis no tienen valor para sus consumidores, que tienen su Kindle repleto de ofertas similares. Lo más probable es que tu libro acabe perdido en la memoria de un dispositivo saturado.

¿En resumen? Pon tu libro gratis solo si puedes asegurar una cantidad grande de descargas a lo largo de 4 o 5 días, manteniendo un mínimo de descargas al día.

¿Y qué ocurre con las series de libros?

Lanzando una serie

Con Crónicas del fin tuvimos otra experiencia interesante, que enlaza con lo anterior: intentamos usar un libro gratis (solo durante días puntuales) como cebo para que la gente comprase los libros siguientes (a 2,99 €). Cuando no estaba gratis, ese libro volvía a ponerse a 0,99 €.

En este proceso hicimos varios descubrimientos de esos que ahora os parecerán evidentísimos, pero en los que no caímos en su momento.

El riesgo de lo gratis, como ya he mencionado, es que la gente descarga mucho pero lee poco. Los que leían El cielo roto, la primera parte de Crónicas del fin, tendían a seguir leyendo (es un conjunto de libros que engancha bastante, por lo general), ¡pero lo complicado era que se lo leyeran para empezar! Al haberlo conseguido gratis, no le daban valor. Incluso a 0,99€ había más posibilidades de que leyeran que si lo descargaban gratis.

Además, como cada entrega siguiente de la serie costaba 2,99 €, estábamos dividiendo nuestro trabajo, sin saberlo, entre dos públicos: el que lo quiere todo gratis y el que está dispuesto a pagar por contenidos de calidad.

—Por favor, Jaime, suelta a ese perro muerto.
—Pero es gratis, mamá, graaaaatiiis.

Como el lanzamiento de los primeros libros de Crónicas se hizo de golpe, Amazon nos ignoró para su lista de popularidad. Las ventas no fueron mal (gracias a un marketing constante) y conseguimos estar en boca de nuestro público, pero en KU apenas vimos lecturas.

Luego retiramos la serie de Amazon porque Alethé nos propuso sacarlo bajo su sello y queríamos llegar a lectores nuevos mediante la distribución nacional en librerías, pero esa es otra historia. De aquí podemos deducir que un buen marketing y espaciamiento de una historia en una serie progresiva puede darte una visibilidad interesante, pero habría ido mejor si hubiéramos entendido mejor el algoritmo de popularidad de Amazon desde el comienzo.

Para nosotros este libro por entregas tomó otro camino al pasarnos a la edición y distribución tradicional, pero me gustaría apuntar que en su momento representaba otra gran ventaja: tener catálogo en Amazon. Es una web que premia a la acumulación de títulos mediante la sección de “también compraron” y “también vieron”. Y si trabajas en una categoría moderada en vez de una categoría gigante (por ejemplo “fantasía urbana” en vez de “fantasía” en general), llenar los primeros puestos con tus libros tiene sus ventajas.

A la tercera va la vencida: Un lanzamiento a 0,99… y a 3,99€

Como bien sabéis, hay miles de guías ahí fuera con procesos de lanzamiento y tácticas de todo tipo. Y cada una es diferente. Lo que está claro es que solo entiendes bien las estrategias que funcionan en Amazon por propia experiencia. Y a veces un poco por casualidad.

Cuando tuvimos todo el follón con los libros de El ciclo de la Luna Roja, nuestro plan era hacer un lanzamiento con el primer eBook, La cosecha de Samhein, a 0,99 € unos días, para luego regresar a su precio original. Y su precio original era 3,99 €, un precio excelente para la cantidad de páginas que ofrece la obra. Los dos segundos libros de la trilogía los pusimos a 4,50€ y a 4,99€, un precio también muy bueno para libros de más de 500 páginas cada uno. Los libros en papel intentamos mantenerlos al precio más asequible que nos permitían nuestros cálculos.

Entre pitos y flautas variadas y malsonantes, los lanzamientos se diluyeron, a lo largo de dos semanas. Había menos ventas diarias que si hubiéramos lanzado todo de golpe, claro, pero había. Y al cabo de tres o cuatro días, el primer libro ya estaba a 3,99€. No parece un buen cebo, ¿verdad?

Pues a Amazon ese cebo le encantó. 3,99 € era un precio estupendo para su algoritmo y comenzó a darnos besitos en forma de recomendaciones a KU. Si bien nuestras ventas han bajado, manteniéndose en un nivel similar a las que tuvo Crónicas del fin en su momento, seguimos recibiendo amor en Kindle Unlimited. Y lo bueno de KU es que la gente LEE. Se termina los libros, no los abandona como las cositas gratis. Si estás en KU es porque lees mucho y te gusta mucho leer. Generalmente, quienes comienzan La cosecha pasan al segundo libro. Y de allí pasar al tercero es inevitable (porque madre-mía-el-tercero-cómo-es).

—¡Por fin llegó, papá! ¡El recibo del mercenario que contrataste para acabar con José Antonio Cotrina como justa retribución por mi sufrimiento con sus libros!
—¡Feliz cumpleaños, cariño!

Por supuesto, hay que seguir alimentando al monstruo que es Amazon, que favorece a los que tienen muchos libros, como ya he comentado. Este mes hemos sacado Lilith, el juicio de la Gorgona y La Sonrisa de Salgari, que probablemente sea otra experiencia distinta, al tratarse de novela corta.

Todo es más experiencia para la base de datos.

Todos esos casos de gente que triunfa autopublicándose en Amazon… si miráis con lupa, no suele ser con su primer libro. Han adquirido la pericia necesaria no solo en la creación de libros mejores y más atractivos para su público, sino para explotar el sistema Amazon de todas las formas posibles.

Yo soy yo y mis circunstancias

Una cuestión que no suele tenerse en cuenta al preguntar por lanzamientos de Amazon es que no hay una respuesta única porque no hay un caso único. Y es por esto por lo que hay tantos libros sobre cómo vender en Amazon… y tan pocos autores que tengan éxito vendiendo en Amazon. ¿Sabíais, por ejemplo, que un tercio de los libros publicados en amazon.com no entran en su clasificación de ventas? Eso significa que hay un tercio de libros en Amazon de los que no se ha vendido ni un solo ejemplar. ¡Ni uno solo!

Una sola fórmula sencilla puede dar resultado a un tipo de autor, pero no a otro. Diría que estos factores son los más importantes:

1. ¿Selectear o no selectear?

Plantéate si te compensa estar en Select y en KU, para empezar. Habría que hacer números con ventas por delante (aunque es difícil estimar estas cosas), pero si eres un autor con gran poderío y poder de convocatoria, y tienes un libro a precio alto pero con pocas páginas, a lo mejor no te compensa perder alguna venta a cambio de muchas lecturas. Sobre todo en el mercado americano, donde las plataformas alternativas y la venta directa online pueden ser una alternativa viable (y más inteligente a largo plazo) a la exclusividad con Amazon, evidentemente KU no te interesa en absoluto. Aquí en España, me temo, la decisión es distinta.

Aquí en España, un libro corto que traiga muchas ventas podría ser mucho más rentable fuera de Kindle Unlimited (por ejemplo, mediante ventas directas desde tu propia web) pero yo diría que, con un buen paginaje, una cantidad alta de ventas te trae chicha de la buena en KU, siempre que sigas el proceso de lanzamiento adecuado. Un préstamo de KU no es una venta que pierdes, porque esa persona ha elegido un libro que tenía disponible (probablemente habría pasado de comprar tu libro si no). Y recuerda que las lecturas de KU hacen que subas en la clasificación de ventas también, lo que proporciona mayor visibilidad.

Llame ahora y consiga esta pizarrita llena de flechas a un precio único. ¡Visibilidad para su autoficción neoliberal metafísica garantizada! ¡Más ventas para su novela romántica de topos! ¡Mejores visitas para su recopilación de poesía sufí! (Incluye persona que lo acompañará con la pizarra a todas partes y la mantendrá siempre estratégicamente colocada tras su cabeza. ¡Llame ya!).

En este artículo hablo, sobre todo, de cómo aprovechar los algoritmos de Amazon estando inscritos en Select. Si tienes una buena plataforma, puedes plantearte hacer venta directa y pasar de la exclusividad con Amazon, pero esa es una decisión compleja que dejaremos para otro día.

2. ¿Cómo de chachi es tu plataforma?

Pregúntate si tienes una plataforma y visibilidad online con una buena estrategia de marketing. Ten en cuenta que Amazon no venderá tu libro por ti, a no ser que pertenezcas a un nicho muy específico dentro de un género en alta demanda. Es por esto por lo que el esfuerzo de marketing de un autor de romántica, por ejemplo, puede conseguir resultados mucho más rápido que el de un autor de autoficción o de terror.

3. ¿Cuántas ventas estimas que puedes conseguir?

Piensa en los compradores potenciales de los que ya dispones. Teniendo en cuenta el recorrido de El ciclo de la Luna Roja, un libro que en la industria tradicional ya había superado las 15000 ventas en su amplio recorrido (un longseller donde los haya, que pasó por varias editoriales), sabíamos que alguna venta iba a caer. No es lo mismo vender eso que un libro de un autor que nadie conoce.

¿Qué conversión tiene tu lista de correo? ¿Qué movimiento real tienen tus redes? ¿Tienes datos que te permitan estimar ventas aproximadas de tu obra?

4. Cataloguito, catálogo o catalogazo

¿Cuántos libros tienes ya en Amazon? Poner un libro gratis y conseguir lecturas no sirve de nada si no lleva a nada más. ¿De qué sirve que alguien te lea si luego no hay más libros tuyos que comprarse ni una lista de correo a la que apuntarse para enterarse cuando saques más? Te leerá y, por mucho que le guste tu libro, te olvidará. Y cuando saques tu segundo libro tendrás que empezar de cero.

Qué estrategia seguir con tu primer libro

Es por todo esto por lo que tengo la opinión (sí, de las pocas que tengo, pero seguramente sea discutible) de que el primer libro no es importante y que no merece mucho la pena comerse la cabeza con lanzamientos gratis en ese momento. Si es tu primer libro y apenas tienes seguimiento, no vas a conseguir hacer las ventas suficientes para gustar a Amazon, y el valor de lo gratis en la lista de popularidad de Amazon es minúsculo.

Mejor prueba esta estrategia básica:

  1. Pon tu libro a 0,99€. ¿Te has preocupado de ir construyendo una plataforma decente de público objetivo? Lleva todo tu público a ese libro, pero intentando espaciar tu promoción a lo largo de unos días.
  2. Observa tu posición en la clasificación de ventas y categorías. Cuando notas que ya empiezas a bajar poco a poco y que pierde visibilidad, sube tu libro a su precio “oficial”.
  3. NO pidas a todos tus amigos y familiares que lo compren (eso se va cargar las recomendaciones posteriores de Amazon, ya que no son tu público objetivo) y trabájate sobre todo la colocación del libro (palabras clave y categorías, ¡descripción!, una cubierta perfecta para tu público objetivo…).
  4. Consigue que te dejen reseñas bonicas.

Insisto: en estas circunstancias, una promoción gratis no te servirá de mucho. A corto plazo conseguirás descargas, pero ya hemos explicado por qué esas descargas no te ayudan tanto como querrías. Si, como suele ser habitual en el lanzamiento de un primer libro, tu plataforma es pequeña y te conoce poca gente, la estrategia de lo gratis no te va a ayudar: tus descargas no serán suficientes para que Amazon te dé la visibilidad que buscas.

Con tu segundo libro ya verás mejores resultados, uses la estrategia que uses, ahora que Amazon tiene otro libro tuyo que recomendar, siempre que este tenga al mismo público objetivo, ¡no lo olvides! Solo quieres que te deje reseñas y te compre tu público objetivo, porque su comportamiento en Amazon influirá en la sección de “también compraron…” y ahora que empiezas a acumular libros te interesa que tus otros libros (y otros libros de tu sector) salgan ahí, no el libro de jardinería que compró tu madre o el calendario Pirelli de tu primo. A Amazon no le gusta nada esa confusión, por razones de mala conversión en las que es muy largo entrar aquí, pero creedme. Así que más te vale haber ido aumentando tu marketing y plataforma desde que sacaste tu primera obra.

Tras las veinte horas dedicadas a obtener la foto perfecta para su cuenta de autora en Instagram, Clara recordó que también debía escribir un libro.

De hecho, en Amazon, la única función de tu primer libro es vender el segundo. Y el segundo es el que realmente venderá al primero. Y el tercero venderá a los dos. Tal cual.

Si haces las cosas bien, claro. En cualquier caso, es importantísimo que sepas que Amazon recompensa a la acumulación de títulos, si sabes gestionar bien tu catálogo y tu público. Es muy raro que un primer libro de un autor desconocido sea un exitazo, por muchas razones. Pero no es tan raro que un autor que a ti a lo mejor ni te suena se consiga unos ingresillos decentes apuntando a un público muy específico con una cantidad interesante de libros acumulados en esta plataforma.

Listo. ¿Pero qué hacemos cuando ya hemos lanzado un libro o dos, cuando ya hemos hecho crecer un poquito nuestra plataforma de lectores?

La estrategia ideal para quienes ya han crecido un poco

Si eres un megaventas tremendo y lo sabes, adelante, pon gratis tu libro durante 5 días y espera que KU te recompense. Pero la mayoría de los mortales no lo somos y puede que no lleguemos al mínimo de descargas que harían falta para que Amazon recompense a la larga una estrategia de libro gratuito.

Así que me gusta la estrategia general que propone David Gaughran, que es la que a nosotros también nos ha dado los mejores resultados. Recuerdo que no es recomendable para el lanzamiento de tu primer libro: necesitas una cantidad mínima de ventas para poder espaciar bien el proceso.

  1. No lances tu libro de golpe. Divide el lanzamiento en 4 o 5 días para que los algoritmos de popularidad de Amazon tengan tiempo de valorarte y hacer su magia. Por ejemplo, si tienes una lista de correo, segméntala para enviar el correo de lanzamiento por tandas diarias. Utiliza redes distintas cada día. No saturas y creas ventas más “orgánicas”, de las que le gustan a Amazon, en vez de grandes picos que hacen que desconfíe de tu molonidad a largo plazo.
  2. Si en esos 4 o 5 días bajan tus ventas, recurre a anuncios para dar un pequeño repunte. Facebook Ads es una buena opción, si sabes usarlos un poquito (y te recomiendo que aprendas). Si lo haces bien, es dinero que pierdes de entrada, pero que recuperarás de sobra luego en KU.

Evidentemente, aplica esta estrategia solo con libros con una buena cantidad de páginas. Los libros muy cortos no se verán tan beneficiados por las recomendaciones de Amazon a los consumidores de KU. Si tu libro es corto, te interesa más subir rápido en la clasificación de ventas: haz un lanzamiento normal de 0,99 € unos días y sube tu libro al precio original en cuanto empieces a bajar en los rankings de ventas. Puedes lanzar el libro a lo largo de un día o dos, para obtener el mayor impacto posible en estas clasificaciones.

¿Y si no estoy en Select?

Si no estás en Select, sí que puedes usar la estrategia de poner gratis tu libro para obtener visibilidad en los primeros días, ya que KU te importa un comino. Si no te conoce absolutamente nadie, puede ser un modo de colarse en algunos kindle (y rezar por que alguien te lea y le guste), pero siempre tienes el peligro de atraer al público incorrecto y que eso se refleje en mala conversión para Amazon y en malas reseñas.

Personalmente recomiendo más lo del apartado anterior: lanza tu libro a 0,99€ y súbelo cuando empieces a bajar en la clasificación de ventas.

Un apunte final:

Siempre digo que si algo no está funcionando en tus ventas, puede ser por muchas razones. Sí, los procesos de Amazon son complicados y tienes que dar en el clavo desde el día uno de lanzamiento de cada libro para que funcione. Pero encuentro que el mayor problema suele ser que hay un mal marketing detrás, sobre todo el que se produce cuando no estamos enfocando nuestro producto al público adecuado. Esto lo leemos en todas partes y sin embargo no registra, no nos entra en la cabeza. Lo entiendo bien, también me ha pasado. Durante mucho tiempo vendí mis libros de ficción desde la plataforma de Gabriella Literaria (que es para escritores, no para lectores de fantástico, aunque evidentemente se pueden solapar) por la sencilla razón de que no me daba la vida para crear otra plataforma aparte.

No obstante, la cruda realidad es que a tus lectores no les importa que tengas tiempo y energía para crear dos plataformas. Ellos quieren lo que quieren, igual que Amazon.

Y Amazon lo que quiere es llegar al público objetivo para cada libro, porque cada persona interesada en un tipo de libro, que llega a ese tipo de libro, es una persona que descargará o comprará, que se emocionará con ese trabajo y dejará reseñas positivas de una obra que ha hecho que sienta algo, que ha recibido un enriquecimiento personal.

Bueno, vale, igual a Amazon lo del enriquecimiento personal se la refanfinfla. Pero es una consecuencia maravillosa de acertar con tu marketing, tus algoritmos y todo lo demás: llegar a los lectores que merecen la pena.

¿No era eso lo que tú también querías?


Nota 1: Repito que toda esta información son cábalas que hacemos los que experimentamos con Amazon: yo no garantizo nada con todo esto y, sinceramente, cada vez que pienso en los algoritmos estos me duele la cabeza. Si habéis tenido experiencias que no coinciden en absoluto con lo que comento por aquí, me encantaría que las compartierais (pero tened en cuenta que no nos valen ejemplos de hace unos años, ya que los algoritmos respecto a lo gratis han cambiado mucho desde entonces).

Nota 2: Gracias a mis queridos mecenas por hacer posible este artículo. Si quieres unirte a gente tan generosa y estupenda como Pamela RojasJorge del OroCarlos S. BaosMay Quilez, Eduardo Norte, Carla CamposAdela Castañón, Anabel Rodríguez, Daniel Hernández Alcojor Álvaro Arandave a Patreon y dame amor del bueno. También puedes apoyarme comprando cualquiera de mis libros.

Nota 3: Si quieres artículos exclusivos que no salen en este blog, apúntate a mi lista de correo. Mando pocos correos (un correo o dos al mes como mucho) y te aseguro que están llenos de información útil para escritores.

También tengo una lista que es solo para lectores de género fantástico.


Créditos:

  • Foto de hombre desesperado con Amazon por Just Dance en Shutterstock.
  • Imagen de amables gentes de campo con grados avanzados en predicciones librísticas, por Shootdiem en Shutterstock.
  • Foto de chica que se abanica atribulada por Antonio Guillem en Shutterstock.
  • Imagen de billetes tirados al retrete por Alan Poulson Photography en Shutterstock.
  • Foto de mercado muy saturado de libros por Sihasakprachum en Shutterstock.
  • Imagen de niño llorando porque el perro es gratis por Kamelia Ilieva en Shutterstock.
  • Foto de gente feliz con un recibo por fizkes en Shutterstock.
  • Imagen del señor de las flechas por gpointstudio en Shutterstock.
  • Foto de instagrammer escritora por Maksym Azovtsev en Shutterstock.
  • Imagen de cabecera con globos por HappyAprilBoy en Shutterstock.

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Por qué no progresas en tu escritura

febrero 11, 2019 — by Gabriella17

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Que yo no digo que a la escritura haya que tratarla como un proceso frío y científico.

Tampoco entiendo por qué lo científico tiene que ser frío. Lo científico puede ser apasionante.

A mí me produce pasión (de esa escalofriante y gustosa) todo lo que estamos descubriendo en los campos del aprendizaje. Se habla de una nueva “ciencia de la pericia” (science of expertise), pero no veo que se aplique demasiado al campo de la escritura.

Sospecho que es por el halo.

No el de Beyoncé, el otro.

leerlibroslifehackinglimpiezapersonal

¿Por qué nos cuesta tanto deshacernos de libros?

enero 15, 2019 — by Gabriella27

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No tengas más de 30 libros en casa.

Esta frase ha invocado rayos y centellas en las redes sociales, y no es para menos.

¿Deshacernos de libros, en serio?

¿Quién se cree que es Marie Kondo para decirnos cuántas obras debemos tener en la estantería, en la mesilla de noche, sobre la cama o bajo la pata de una silla coja? Twitter, Facebook y hasta Google+ (¿tal vez? ¿creo? ¿posiblemente?) se han incendiado con semejante descaro, despertando, a la vez, toda una suerte de reflexiones, profundas o no, sobre el valor de nuestros libros:

tirar libros

Lo gracioso es que yo estoy un poquito de acuerdo con lo que dice Marie Kondo. O sobre lo que no dijo. Porque Marie Kondo no dijo eso*.

Pero solo os pido que, antes de mandarme las metralletas a casa, subidas a lomos de drones, tanques o tiranosaurios, leáis el resto del artículo.

librosnotas de lectura

Mis mejores lecturas de 2018

diciembre 27, 2018 — by Gabriella8

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Los mejores libros de 2018. Los gifs óptimos de gatos de 2018. Los mejores pedos públicos de políticos de 2018.

Cabe la pequeña posibilidad de que ya haya bastantes listas de lo mejor del 2018 ahí fuera.

Muchos ya seguís mis lecturas (y las de mi coautor, José Antonio Cotrina), en el boletín que ofrecemos para amantes del fantástico, Lo extraño y lo maravilloso.

Así que este artículo sobra.

Pero por alguna razón que no termino de entender, cuando hice una encuesta en Twitter y os pregunté de qué queríais que fuera mi último artículo del año, la cosa salió así:

Como veis, la disputa entre este artículo y un vídeo nuevo de Lechuguita*, asexora literaria, fue terrible y descarnada. Pero al final ganaron los libros.

Y yo mantengo mi nivel en Twitter de fiabilidad, cultura, dignidad, saber hacer e inteligencia social.

Que probablemente no sea muy alto.

Mis lecturas FAVORITAS de 2018:

lo mejor, lo interesante y lo confuso

Anotaciones

  1. Antes ponía estrellitas a los libros que leía en Goodreads. Ahora enumero los libros leídos y a veces dejo comentarios, pero no suelo poner “nota”. Prefiero hablar de lo que me apasiona y de lo que no, sin entrar en valoraciones con numerito, que, al fin y al cabo, son muy limitadas y subjetivas (y que, además, por empatía con otros escritores, me incomodan).
  2. Leo mucho en inglés, por la sencilla razón de que prefiero leer una obra que me interesa en su idioma original y, para bien o para mal, mucho de lo que me interesa sale del mercado angloparlante. Eso no quita que aquí tengamos obras magníficas y que yo haga un esfuerzo por alternar lecturas en un idioma y otro.
  3. En caso de haber leído el libro en inglés, incluyo entre paréntesis enlace a su publicación en nuestro idioma, de haberla. Todos los enlaces llevan a Amazon, porque soy afiliada, pero evidentemente sentíos libres de adquirir las obras que os interesen en vuestra librería de barrio, gran superficie o ultramarinos intergaláctico de preferencia.
  4. Sí, este año he descubierto el audiolibro y ha sido a-lu-ci-nan-te, si bien (por ahora) prefiero este formato solo para no ficción. Empecé con Audible, el servicio de Amazon, pero ahora estoy probando Storytel (bastante más barato) y no tiene mala pinta. También tengo pendiente Sonolibro, donde no es necesaria suscripción, para audiolibros en nuestro idioma.
  5. No incluyo aquí lecturas “de trabajo”. Por ejemplo, La sociedad de la libélula de Ana González Duque no está, aunque salió este año, porque trabajé con ella en el borrador y todavía no he leído la versión final.
  6. Este año he conseguido cumplir mi objetivo de leer 30 obras, pero he decidido que hablar de todas ellas sería larguísimo, aún más largo que el artículo que traigo hoy, que ya es largo, larguísimo. Además, tampoco tiene mucho sentido hablar de libros que no me han entusiasmado.
  7. Ojo: son las mejores lecturas que he disfrutado en 2018, pero eso no significa que hayan salido estos libros en el 2018.
  8. Así que ahí va mi top 20, de bueno a muy rebueno. El 1 es el más fantabuloso de todos.

Vamos a lo que vamos: ante ustedes, los libros.

20. The Quarry, de Iain Banks

mejores lecturas 2018

Banks probablemente no haya escrito nunca un mal libro, pero este no es de los mejores. Falta algo de la profundidad de sus grandes obras (y un final mejor construido) pero es ameno, está lleno de diálogos magníficos y de personajes (demasiado) redondos. Puede hacerse caduco (y localista) por sus referencias a eventos políticos de su momento, pero no creo que decaiga mucho en cuanto a presentación de escenas y protagonistas. El horror que esconde esta obra, no obstante, es evidente: Banks escribía esta obra sobre un hombre que se muere de cáncer (y la reacción de los que lo rodean) cuando se enteró de que él, también, moría de cáncer.

19. Desconocidos, de David Lozano

mejores lecturas 2018

Un thriller juvenil que te tendrá agarrado del asiento hasta el final (o del angelico que se sienta a tu lado, si lees en el autobús). La prosa de Lozano es elegante y la trama está construida con ingenio; los personajes están retratados con realismo y afecto. Este es un pasapáginas de calidad que se disfruta con avidez. Es difícil hablar de libros de amigos con objetividad, pero por suerte con David no tengo ese problema. Escribe bien, conoce a su público y sabe mantener al lector (muy) enganchado.

18. The Geek Feminist Revolution (La revolución feminista geek), de Kameron Hurley

mejores lecturas 2018

Este libro de ensayo de Hurley fue mi primera experiencia con un audiolibro y he de decir que me conquistó. La narradora que eligieron en Audible era perfecta para la lectura: su forma de hablar es curiosamente similar a la de la autora, a la que tuve el placer de entrevistar este año en el Espacio Fundación Telefónica, en el marco del festival Celsius, junto a Laura Fernández. Pero me interesa hablar de este libro en relación, sobre todo, con el siguiente de la lista:

17. Bad Feminist (Mala feminista), de Roxane Gay

mejores lecturas 2018

La revolución feminista geek es un comentario estupendo que nos acerca al mundo del feminismo en el entorno cultural pop de nuestro tiempo. Reflexiona sobre problemas que a todos nos suenan: la permisividad frente al comportamiento de algunos autores, el acoso que puede llegar a sufrir una mujer en internet (más si se atreve a hablar de ciertos temas), el rechazo de parte del fandom hacia la mujer geek en general… y tanto más. Mi única queja es que Hurley utiliza un tono algo simplón y repetitivo (después de todo, el compendio es de artículos de blog) y que me habría gustado un poco más de profundidad en algunos de los asuntos que trata. Por ello, fue fantástico leer después a Roxane Gay, cuyo Bad Feminist se complementa a la perfección con los ensayos de Hurley, ofreciendo un feminismo menos restrictivo, más interseccional, y una perspectiva algo más academicista.

16. Purity (Pureza), de Jonathan Franzen

mejores lecturas 2018

Pureza es una gran novela que tiene la desgracia de venir de la pluma de un autor que tiene novelas mucho más grandes. Podemos aprender mucho de sus logros y errores, e intento explicar eso aquí.

15. The 48 Laws of Power (Las 48 leyes del poder), de Robert Greene

mejores lecturas 2018

Si estás pensando en invadir un país, derrotar a tus enemigos o seducir a tu rey, este libro es para ti.

Greene ofrece una obra divertidísima (por mucho que insista al principio en que nos la debemos tomar en serio), repleta de anécdotas de la historia que muestran de qué manera determinados individuos han conseguido obtener y mantener el poder, ese objetivo máximo del humano ambicioso e inmoral. Si quieres vivir a partir de ahora con la paranoia constante de que los demás te están manipulando, seduciendo y utilizando para sus propósitos maléficos, dale una oportunidad a esta obra.

14. On Chesil Beach (Chesil Beach), de Ian McEwan

mejores lecturas 2018

Conoceréis a McEwan probablemente por Expiación, porque hubo peli y esas cosas que permiten que nos suene más un autor. On Chesil Beach es una novela corta, una pequeña preciosidad sobre las consecuencias de la mala comunicación, una sociedad opresiva y el resentimiento en una pareja. Muy recomendable, con un final exquisito.

13. The Subtle Art of Not Giving a F**k (El sutil arte de que [casi todo] te importe una mierda), de Mark Manson

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Siempre me río cuando veo la versión española de este libro en las tiendas, ya que le han puesto el subtítulo de Un enfoque rompedor para alcanzar la felicidad y el éxito. Será por marketing de ese absurdo, porque el libro va, precisamente, de que la vida no va de alcanzar la felicidad y el éxito, y que ese impulso nos está destrozando. Están intentando vender el libro antiautoayuda por excelencia como libro de autoayuda. No me extraña que las reseñas en nuestro país hayan sido bastante tibias.

Tiene otro problema: esta obra no es más que un extracto del contenido del blog de Manson. Realmente no sé qué puede significar para alguien que no sea seguidor de este bloguero. Yo llevo leyéndolo desde hace años y su web es de una calidad espléndida. Me decepcionó un poco el libro, porque esperaba más contenido inédito. La mayor parte la tenía ya más que leída. No obstante, solo por recompensar un poco las horas deliciosas que me han dado sus artículos, pagué por el libro muy encantada.

12. The Bird’s Nest, de Shirley Jackson

mejores lecturas 2018

Ah, qué bien escribe la Jackson y qué personajes tan esperpénticos y adorables presenta. La Shirley entra aquí en el farragoso terreno del trastorno de personalidad múltiple y, pese a un ritmo desigual, produce una historia llena de pistas, símbolos y capas (y más de un misterio). Delicioso.

11. The Stars are Legion (Las estrellas son legión), de Kameron Hurley

mejores lecturas 2018

La originalidad de Hurley es aplastante. El mundo extremadamente biopunk y weird que crea es mi mierda. Prometo que hay una escena en concreto que me recuerda muchísima a una escena de Crónicas del fin. No me enamoré demasiado de los personajes (que para mi gusto rozan a veces el melodramatismo) y la trama no me pareció muy redonda, pero da igual, porque es que no hay página en la que no aparezca algo que me haga decir OJALÁ YO HUBIESE ESCRITO ESO.

Ci-fi raruna con tecnología asquerosita. Un placer intenso.

10. Arañas de Marte, de Guillem López

lecturas 2018

No me gustó el final de Arañas de marte y me sentí algo engañada, a decir verdad. Había tantos elementos, tantas posibilidades… pero ahí está el juego. El final tiene todo el sentido que tiene que tener (pero no esperas que te satisfaga). La obra crea una experiencia que, desde el raciocinio, funciona (con complejidad y acierto), pero que sospecho no termina de crear el resultado emocional que muchos lectores necesitan/necesitamos. Me ha hecho reflexionar mucho sobre la exigencia que tenemos de que se cumplan ciertos patrones narrativos, probablemente por ese molesto efecto Zeigarnik que quiere atar todos los hilos e hilar todos los signos.

Por supuesto, sobra decir que el estilo de Guillem se mantiene a un nivel superheroico en este libro. Sobra decirlo, pero lo digo de todas maneras.

9. Hellblazer: Dangerous Habits (Hellblazer: hábitos peligrosos), de garth ennis et al.

mejores lecturas 2018

Constantine está en su mejor momento cuando se enfrenta a conflictos insondables y decide que bueno, que les den a todos, que hasta a la mismísima muerte se le puede engañar. Este tomo incluye la que probablemente sea la escena más emblemática de Hellblazer, ese momento en que consigue jugársela al mismísimo Infierno, pero yo me quedo con el instante de hundimiento total y depresión del espabilado de John.

mejores lecturas 2018

Demasiado por hacer y nada que hacer se pueda.

8. THE PAYING GUESTS (Los huéspedes de pago), Sarah Waters

lecturas favoritas 2018

El padre de Frances básicamente murió de estrés y sus hermanos perecieron en la Primera Guerra Mundial. Vive con su madre en una casa vieja, llena de deudas, así que va tocando meter a unos inquilinos en el piso de arriba, ahora vacío. Pero la pareja que ocupa dicho piso es muy especial. Sobre todo la mujer, Lilian. Desde el momento en que Frances se fija en esos gemelos bien bonitos que se ocultan bajo las medias de su nueva inquilina, sabemos que aquí hay salseo seguro.

7. Los peligros de fumar en la cama, de Mariana Enríquez

mejores lecturas 2018

Mariana ofrece algunos relatos excelentes (El carrito, El aljibe, Dónde estás corazón) con otros buenos. Estilazo tremendo el de la Enríquez: cada párrafo es un rebujito burbujeante de palabras usadas en el lugar exacto. Conseguí que me firmara este libro en el festival Celsius (no en la firma oficial, qué os creéis, sino en un bar, como debe ser), pero con los nervios admiradores se me olvidó decirle que incluyera a José Antonio en la dedicatoria y sospecho que a día de hoy no me ha perdonado. José Antonio, quiero decir. A Mariana dudo que le importe.

6. A Brief History of Seven Killings (Breve historia de siete asesinatos), de Marlon James

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No he visto la traducción de este libro al castellano ni sé quién ha afrontado tamaña odisea, pero me gustaría encontrar a esa persona, invitarla a un café y darle un abrazo, si es que a día de hoy está en condiciones mentales de abandonar su habitación.

La obra de Marlon James no es para mentes livianas. Sobra mucho, mucho del libro. Hay tanto que no aporta nada… Y sin embargo los personajes se mueven en una red compleja de caracterización que en realidad esconde a la verdadera protagonista: la ciudad de Kingston, Jamaica. Violencia, más violencia y, a veces, solo a veces, una promesa y un pequeño atisbo de esperanza. Este libro me dejó una resaca monumental.

5. Brooklyn (Brooklyn), de Colm Tóibin

mejores lecturas 2018

Brooklyn fue la aspirina perfecta para quitarme la resaca de Marlon James. Chica pobre irlandesa consigue la oportunidad de su vida: marchar al nuevo mundo y trabajar como dependienta en unos grandes almacenes. Allí conoce a un chico de familia italiana, empiezan a salir juntos y… bueno, dejémoslo en que la historia no es tan sencilla como podría parecer. El final hizo que muchos aborrecieran el libro, pero a mí me parece absolutamente perfecto.

4. Atomic Habits, de James Clear

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Ay, que amo al señor Clear. Ya os sabéis por aquí muchos mi historia: mi vida cambió cuando empecé a implementar hábitos diarios, sobre todo el de la escritura. En Atomic Habits, James Clear explica el proceso de formación del hábito y cómo utilizar los microhábitos para adquirir la disciplina que no sabías que tenías. Para los que, como yo, no tenemos fuerza de voluntad ni nada que se le parezca, todo este proceso es fabuloso.

Clear narra su propio audiolibro y no es tan bueno como Godin o Gaiman, pero su lectura es correcta y este será uno de esos libros que seguramente escucharé otra vez.

3. Las tres muertes de Fermín Salvochea, de Jesús Cañadas

lecturas de 2018

Si solo lees un libro este 2019 que llega, lee este.

A no ser, claro, que no te guste Cádiz, que no tengas sentido del humor, que no te interesen los vampiros o que desconfíes de textos escritos con maestría cañadiense.

2. This is Marketing, de Seth Godin

mejores lecturas 2018

Por favor: que traduzcan rápido este libro, que necesito que lo lean TODOS los escritores del mundo. Si el marketing te parece un invento del diablo, o si crees que hacer marketing es gritar “compra mi libro” en todos los grupos de Facebook que pillas, adquiere esta obra de arte.

Godin ha sido una de mayores influencias en mi carrera como escritora. Gracias a él entendí la importancia de diseminar las buenas ideas, la importancia de servir a un público y entender sus necesidades, y, sobre todo, lo apasionante que puede ser el marketing “bueno”, el marketing ético (sí, eso existe): el marketing de la atracción. Este libro resume lo mejor de sus conceptos, mentalidad y escritos. Esta obra es revolucionaria y he disfrutado cada palabra.

1. The View From the Cheap Seats (La vista deSDE LAS ÚLTIMAS FILAS), de Neil Gaiman

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Gaiman ha escrito un libro para mí. Ha escrito un libro… bueno, en realidad ha recopilado un montón de cosas que escribió para mí. Prefacios, presentaciones, conferencias y ensayos. Un buen montón de artículos dedicados a lo mejor de mi vida friqui. Sí, he llorado (como una mocosa). He reído, también. Sí, habla de Pratchett y de Diana Wynne Jones y de Clive Barker y de Douglas Adams y de tantos otros autores con los que me he criado. Con la misma pasión con la que lo haría yo, si tuviera su pluma.

Y por si eso fuera poco, este libro lo escuché en audiolibro y lo leía él mismo. Gaiman no es solo un escritor excelente, es un locutor extraordinario.

¿Sabéis qué me emociona de este libro?

Que Gaiman no sufre de comparacionitis. No hay envidia, ni crítica ni desprecio. Gaiman no habla de lo que no le gusta, habla de lo que adora y le maravilla. Transmite un afecto extraordinario por los libros y autores de los que habla. Y eso es lo que hace que este sea mi libro del año. Me recuerda que no hay nada tan alucinante (sobre todo en este mundo tan lleno de estímulo agresivo, de sesgo negativo) como la pasión por el arte, por los libros, por los buenos creadores.

Me recuerda que es muy importante hablar de lo que amamos.

¿Qué opináis?

¿Hablamos un poquito menos de lo que odiamos… y un poquito más de lo que nos entusiasma?

Menciones de honor

Me veo en la obligación moral de incluir algún libro más, pero no los incluyo en la lista general, porque estarían todos en el número 1, pugnando, y me acusaríais de nepotismo, porque son del señor Cotrina. Pero necesito hablar de ellos.

La deriva

mejores lecturas 2018

Realmente no leí este libro este año, sino que devoré el manuscrito el año pasado, pero lo meto en 2018 ya que ha sido su año de publicación. No hay mucho que pueda decir, porque sencillamente me parece una pasada. He leído algún comentario que opina que es más lento que otros libros de José Antonio y estoy de acuerdo, pero no entiendo muy bien qué tiene eso de malo: el ritmo es exactamente el que tiene que tener. Es un libro a rebosar de detalle, un estudio fantástico sobre la naturaleza humana y, por supuesto, un homenaje al sentido de la maravilla.

Y tiene uno de los finales más espeluznantes que le he leído. Su impacto no es como el de La canción secreta del mundo o El ciclo de la Luna Roja: no funciona de la misma manera. Se te mete en la cabeza y las implicaciones se van deshilando poco a poco. Es un libro que te deja incómoda, pensativa. Esta es una obra realmente especial.

El ciclo de la Luna Roja

mejores lecturas 2018

Menuda historia tengo yo con esta trilogía. Leí las primeras entregas, La cosecha de Samhein y Los hijos de las tinieblas, hace mucho tiempo, mucho antes de que José Antonio y yo fuéramos pareja. El día en que nos… ejem… hicimos pareja, le entregué mis notas sobre el manuscrito del tercer libro: La sombra de la luna. Sí, este ciclo tiene recuerdos muy emotivos asociados. Cuando recuperó los derechos de la trilogía, tras pasar por las manos de varias editoriales, decidimos reeditarlo nosotros mismos. José Antonio le dio una buena revisión e hicimos las maquetas, contando con la muy estupenda Libertad Delgado para las cubiertas. El día en que le pedimos a Libertad hacer las cubiertas de esta nueva versión, nos dijo que sí antes de que terminásemos la pregunta. Y es que es un libro importante para los tres.

Esta historia de supervivencia, de amor y de heroísmo, de tragedia y magia, es realmente sobre Rocavarancolia, una ciudad tremenda llena de portentos y monstruos, adonde llegan doce pobres adolescentes terrestres, engañados de mala manera. Se las verán y desearán para sobrevivir. Solo saben que tienen que aguantar hasta que llegue la Luna Roja, pero nadie tiene ni p******a idea de qué narices pasará entonces.

Y no, por supuesto que no todos aguantan.

Vais a llorar, os lo prometo.

La trilogía se compone de:

  1. La cosecha de Samhein
  2. Los hijos de las tinieblas
  3. La sombra de la Luna (en preventa: saldrá el 25 de enero en papel y digital)

Dentro de unos meses tendremos listo además El libro de Rocavarancolia, un cuarto libro a modo de epílogo que incluye todos los cuentos que creó el autor en años posteriores a la publicación original de la trilogía (¡y material que no se ha llegado a publicar hasta la fecha!).

(¿Os he prometido ya que vais a llorar?).

Ahora tengo que irme.

Tengo que leer más libros y escuchar más audiolibros y publicar más cosas.

(En serio, lloráis seguro).

Hola, 2019.

 


*Habrá vídeo nuevo pronto, ¡prometido!



Créditos:

Imagen de cabecera de Zinaida Zaiko en Shutterstock.

70 trucos para sacarle brillo a tu novelaherramientas para escritores

Las listas de verificación salvarán tu novela

diciembre 5, 2018 — by Gabriella6

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Entre octubre de 2007 y septiembre de 2008, un estudio se llevó a cabo en las ciudades de Toronto, Nueva Delhi, Amán, Auckland, Manila, Ifakara, Londres y Seattle. Se observaron los datos, procesos y resultados de 3955 pacientes, y las conclusiones se publicaron en enero del 2009 con una noticia interesante: las listas de verificación salvan vidas.

Esto de las listas de verificación en el entorno médico no era nada nuevo, pero todavía no había llegado a la cirugía. El uso de la lista de verificación para cirujanos, recomendada por la OMS, fue una implementación con resultados asombrosos. Obligar a los cirujanos a revisar una lista de acciones antes de sus operaciones redujo el índice de muertes y complicaciones quirúrgicas más de un tercio en estos ocho hospitales tan diferentes. También se redujeron de forma notable las complicaciones posteriores a la operación y el índice posterior de muertes relacionadas. Ni que decir tiene que el proceso comenzó a adoptarse en muchísimos más hospitales alrededor del mundo.

¿Qué tiene esto que ver con la escritura?

Bastante, de hecho.

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El trípode de la estabilidad (o cómo desenredar tu vida escritora)

noviembre 21, 2018 — by Gabriella19

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Anoche soñé con Ramit Sethi.

Probablemente no sepáis quién es y eso tampoco es importante. Todo el sueño Sethi se lo pasaba en mi habitación, gruñendo y quejándose y regañándome por todo lo que estoy haciendo mal.

Llegó el momento en que Sethi se marchaba, diciéndome que me esperaba abajo para comer. Mientras, yo me cambiaba de ropa (sí: había atendido a un bloguero de fama mundial en pijama y bata). Como ocurre en una cantidad nada desdeñable de mis sueños, dediqué un tiempo excesivo a elegir qué ropa ponerme: me probaba mil cosas y todas me quedaban horribles; cada vez estaba más ansiosa, consciente de que me esperaban en la planta de abajo.

el trípode de la estabilidadVaya echándose un vodka, señor Sethi, que esto nos va a llevar un rato.

Es demasiado fácil analizar este sueño. No creo (mucho) en el poder simbólico de lo onírico, pero sí creo que es posible encontrar aquello que nos preocupa, aquello de lo que el cerebro se deshace durante la noche, en lo que soñamos. Lo de la ropa es un síntoma clásico de ansiedad y de preocupación por las opiniones ajenas. Y Sethi no es más que una representación de la parte menos compasiva de mí misma.

Todo el tiempo que Sethi me apuntaba con el dedo y me acusaba de algo, yo ofrecía excusas. Razones débiles y ridículas. A la vez, me enfadaba con él, porque no decía claramente qué esperaba de mí.

Es tan representativo este sueño de mi psique en general, que ahora que lo recuerdo me da un poco de risa. A la vez, me conduce a un problema del que todos sufrimos: un estado recurrente de confusión.

El problema de la confusión

Ese estado confuso que me dominaba en el sueño me recuerda al estado confuso en el que estoy a veces (¿a menudo?). Es un estado que observo en muchos otros escritores. Supongo que todos lo sufrimos, hasta cierto punto, pero en los artistas lo veo multiplicado por diez, tal vez porque haya pocos mapas y caminos marcados para nosotros. Por un lado, eso supone una libertad tremenda, pero por otro es aterrador.

Con frecuencia, clientes, amigos, alumnos y gente desesperada por email me pregunta: ¿qué hago? ¿Me concentro en mis redes sociales o en mi escritura? ¿Debo aprender SEO? ¿A qué hora del día es mejor publicar en el blog? ¿Dónde puedo encontrar buenos profesionales para una corrección? ¿Cómo puedo tener pelo como el tuyo?

Todas son preguntas válidas en momentos concretos (excepto la del pelo: nadie quiere un teleñeco fagocitador de bolígrafos y experto creador de enredos sobre su cabeza). Pero de nada sirve preocuparse por los detalles si lo fundamental no está en su sitio. Y cuando yo me siento así, desorientada y confusa, con esa vocecilla acusatoria disfrazada de mi copywriter favorito, intento regresar a lo básico.

Qué conveniente entonces que Ramit Sethi, precisamente, llame a esta técnica el trípode de la estabilidad.

Qué es el trípode de la estabilidad

De nada sirve construir castillos de naipes si a la mesa sobre la que se apoyan le falta una pata. No sirve estudiar SEO, SMO o Google Analytics si no tienes buenos contenidos. De nada sirve crear buenos contenidos si solo lo haces cada dos o tres meses. Sethi habla así de su trípode:

nailing the big things means that you can play around and take risks in other areas

Hacer bien las cosas grandes significa que puedes jugar y arriesgarte en otras áreas. Sethi pone el ejemplo de los grandes cómicos, que prueban sus chistes una y otra vez delante de públicos pequeños, que los testean de mil maneras antes de usarlos en un escenario grande o un especial de Netflix. Tienen muy seguro lo básico (que sus chistes funcionarán) antes de experimentar con otras cosas.

el trípode de la estabilidadBien, ahora que sé que el chiste sobre la Inquisición española funciona, vamos a probar a arrancaros a todos una uña de los pies. ¡Nada puede fallar!

Dejemos de lado la escritura un momento y procuremos analizar cuáles son los tres fundamentos de nuestra vida, los tres sitios donde necesitamos estabilidad para poder hacer todo lo demás. En mi caso, serían:

  1. Salud
  2. Familia
  3. Pasión

Con contracturas y migrañas no puedo trabajar de manera óptima, así que es importante para mí hacer lo posible para mantener mi salud en las mejores condiciones. Mi familia es mi colchón, donde acudo en las emergencias, y necesito escribir (ya sea ficción o en el blog) para sentir que el día ha merecido la pena. En vez de escribir podría hablar de pintar, de tocar la flauta o criar perritos de la pradera, pero para sobrevivir necesito una obsesión, algo en lo que trabajo a diario.

Estos son mis tres fundamentos cruciales. Tal vez echéis en falta otras cuestiones importantes, como el dinero, la vida social o el amor romántico. Estas son muy importantes, pero no son la base sobre la que me muevo. Necesito esas tres cosas para poder llevar adelante las demás (he sobrevivido más de una vez sin dinero gracias a mi familia, por ejemplo; y ni amigos ni pareja me aguantarían si estuviera siempre enfadada y enferma, o deprimida por no sentir que tengo un propósito). Con esto quiero decir que hay muchas cosas importantes, pero suele haber tres que son indispensables para crecer en el camino que hayas elegido. Tus bases probablemente no coincidan con las mías: solo tú puedes conocerlas.

Sethi da otros ejemplos. Tu trípode podría ser: tu trabajo, tus relaciones personales y tu hogar. Podría ser tu negocio, tus ahorros y tu coche. No entres en juicios morales o sociales: nadie tiene por qué ver tu lista de tres. Escríbela con sinceridad. Recuerda: no es que lo que se queda fuera del trípode no tenga importancia, es que lo que se queda fuera del trípode no podría medrar sin lo que está en el trípode.

Piensa en cuál es tu trípode y elige. Es más fácil de lo que parece: creo que lo tendrás claro pronto. Solo se trata de ir reduciendo aspectos de tu vida hasta dar con los que son indispensables para todo lo demás.

Examina tu trípode. ¿Tienes estabilidad en esas tres cosas que has apuntado? Si no es así, es mejor que trabajes en ello.

El trípode del escritor

Del mismo modo, puedes crear un trípode para tu escritura. En mi caso, podría ser este:

  1. Contenidos para escritores
  2. Ficción
  3. Comunicación

Dentro del primer punto podría incluir mi blog, 70 trucos para sacarle brillo a tu novela, la lista de correo de Gabriella Literaria y otros proyectos orientados a escritores. En el segundo estarían mis relatos, novelas, Lo extraño y lo maravilloso, etc. Y en el tercero metería mis redes sociales, convenciones, charlas y conferencias, talleres, etc. No son tres grupos separados: suelen interrelacionarse.

Cuando me agobio, procuro recuperar la estabilidad en ese trípode. Escribo en el blog, corrijo un relato, comparto algo que me parece relevante para mi público en Twitter. Todo lo demás (el papeleo, las consultorías, la programación de contenidos en redes, emails pendientes, aprendizaje, lectura…) es importante, pero parte de esos tres puntos. Necesito primero regresar a lo básico para reorientarme.

¿Cuál sería tu trípode de escritor? ¿Qué haces cada semana para alimentarlo?

el trípode de la estabilidadSi tu respuesta es: "sacrificar una cesta de niños a los dioses del inframundo", tal vez los resultados no sean los que esperas. Pero siempre viene bien tener a Cthulhu tranquilo un milenio más.

La importancia de la estabilidad

La estabilidad tiene mala fama. Suena poco atrevida, aburrida. Pero es la estabilidad en un área la que nos permite crecer en ella. Uno puede escribir bien porque lleva años escribiendo con disciplina y progresando. Lleva años mostrando su trabajo y aprendiendo de la retroalimentación. Puede arriesgarse en detalles, ciertas formas y formatos, pero sabe bien qué funciona y qué no funciona en lo básico.

Si no te va bien en lo básico, lo demás se convierte en una maraña tremenda de construcciones en derrumbe, levantadas sobre cimientos débiles.

Si necesitas dinero para sobrevivir (como todos), no te lances a escribir pensando que desde el primer día vas a estar arrasando en Amazon. Tendrás que escribir poco a poco, compaginándolo como puedas con tu trabajo. Si estás en el paro, es más importante encontrar un empleo que escribir. ¿Sufres de una adicción nociva? Es más importante solucionar esa adicción antes que escribir. Si sufres de ansiedad o depresión y eso bloquea tu creatividad, intenta primero hablar con un profesional y encontrar maneras de reducir esa ansiedad y depresión.

el trípode de la estabilidad—Verá, doctora, a veces escucho voces. Hay como... personas en mi cabeza. También sufro de ansiedad, depresión, alcoholismo y adicción a los gatos. 
—¿Es usted escritora? 
—¡Madre mía, doctora! ¿Cómo lo ha adivinado?

Escribir puede ser una terapia excelente para todos los casos que comentamos más arriba. Pero si tu vida está llena de problemas cruciales, tienes que intentar resolver mínimamente ese trípode básico de supervivencia antes de desarrollar tu trípode de escritor. Esto puede parecer de cajón, pero no te gastes dinero en cursos de escritura si no tienes dinero para comer. No te sientes a soltar 10000 palabras del tirón si tu espalda se va a resentir luego. Sé que es difícil distinguir entre las excusas (“hoy no escribo porque me molesta un poco la espalda”) y las necesidades (“la espalda me está matando y sé que hacer ejercicio me aliviará, pero en vez de eso voy a escribir otras mil palabras”), pero tenemos que intentarlo.

Todo esto parece de lo más evidente, pero una y otra vez encuentro escritores que descuidan aspectos básicos de su salud física, económica y social, y luego no entienden por qué andan quemados y bloqueados. Echan la culpa a cualquiera menos a sí mismos.

Del mismo modo, muchos escritores me preguntan cómo solucionar la cabecera de un blog donde no han escrito en ocho meses, o me dicen que van a comprarse una cámara carísima para sus fotos de Instagram cuando su cuenta ni está enfocada a su público objetivo, o quieren saber cuál es la mejor palabra clave para su novela en Amazon… cuando llevan tres mil páginas escritas de la novela. O me encuentro con autores que autopublican una novela sin que nadie la haya valorado ni leído antes, y no entienden el silencio (o las malas reseñas) que suele llegar luego.

Regresa a lo básico y afiánzalo

Ya, ya, todo esto es complicado. El trípode de la estabilidad es exigente. Pero más difícil es seguir ignorando los problemas más básicos y pasarte el resto de tu vida probando la táctica de la semana, con la esperanza de que de repente te conviertas en George R. R. Martin. Cuando la gente habla del éxito de Canción de hielo y fuego tiende a olvidar toda la práctica en narrativa básica que George adquirió en su trabajo televisivo (y con novelas anteriores que no tuvieron mucha suerte).

Asegura tus bases y solo entonces sal a jugar. Si te pierdes, siempre puedes regresar a ellas.

Pero. Sin embargo. No obstante.

No uses esas bases como excusa para detenerte. Sé mejor que yo: no sigas dándole razones endebles al señor Sethi, mientras peleas con montones y montones de ropa que no termina de quedarte bien.

Si lo haces, lo sabré.

Ya sabes que te estoy vigilando.

 



Créditos:

herramientas para escritoresmarketing

9 trucos para que te atrevas a hablar en público

octubre 26, 2018 — by Gabriella9

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Este artículo no es sobre cómo hablar en público de manera profesional y óptima. No es sobre cómo mejorar tu estilo, dominar tu lenguaje corporal y eliminar tus muletillas.

Este artículo es sobre cómo atreverse a hablar en público y punto.

Cómo tener la valentía de subir al estrado y presentar tu libro, participar en una mesa redonda o dar una conferencia.

Cómo hacer todas esas cosas sin mearte en los pantalones.

Cómo hacer todas esas cosas sin quedarte completamente en blanco.

Cómo hacer todas esas cosas con algún control de lo que sale de tu boca.

No puedo hacer magia. No puedo hacer que todas las personas tímidas del mundo de repente se conviertan en estrellas del espectáculo. Pero puedo contaros algunos conceptos importantes que descubrí sobre esto de exponerse, exhibirse y prestarse al examen de un grupo grande de personas.

Cuando la timidez hace que tu vida sea más complicada

Cuando estaba en la universidad, tenía una amiga que podía hablar con desconocidos en el autobús o ir a una tutoría con cualquier profesor sin pensarlo dos veces, pero que era incapaz de articular palabra cuando tocaba presentar algún proyecto. Yo, sin embargo, me subía a un escenario con la felicidad de una actriz de farándula, pero habría preferido cortarme un brazo antes que acudir a una tutoría, y a día de hoy me sigue costando pedir la cuenta en los bares.

Hay muchos tipos de interacción y cada persona tiene sus fuerzas y sus debilidades.

Reconozco que este amor por el escenario me viene desde pequeña, porque de niña yo era rubia y adorable a lo Shirley Temple, y me daban todos los papeles protagonistas en las funciones de la guardería. Luego crecí y, aunque era menos rubia y adorable, mis padres me apuntaron a clases de teatro. Seguía siendo tímida sin remedio, pero descubrí algo maravilloso: si algo te da miedo, puedes fingir que eres otra persona. Puedes interpretar un papel. Es un truco que sigo usando en mi vida diaria y del que hablaremos un poco más adelante.

Ese taller de teatro fue lo que me hizo salir de mi escondrijo personal e interesarme por mis congéneres humanos. Empecé a ir a recitales de poesía y descubrí que mis poemas me ayudaban a comunicarme con el mundo, a crear otro tipo de escenario.

hablar en públicoEse momento incómodo cuando estás recitando una oda a tus partes íntimas y entra tu madre en el local.

Ahora puedo estar en un grupo de personas desconocidas sin perder por completo los nervios y echarme a llorar*: un progreso impresionante. Pero que yo haya progresado como persona y haya descubierto el placer de hablar en público no quita que a veces lo haga fatal o me quede en blanco o digo algo inapropiado. Tampoco quita el nerviosismo que siento cada vez que me toca dar un taller o participar en una charla. Por suerte, he descubierto que con valentía no se nace, sino que se hace.

Recibo muchos emails de gente que saca su primer libro y se enfrenta a un obstáculo que le parece insuperable: la presentación. Eso me parece una lástima, porque la primera presentación de un libro tuyo es de las cosas más bonicas que hay. No dejes que unos nervios te priven de uno de los mayores lujos de la vida: HABLAR DE TU LIBRO Y QUE NADIE TE PUEDA DECIR QUE TE CALLES.

A continuación desarrollo un poco lo que suelo contestar a esos emails:

1. No estás solo

No, en serio. No eres tú. Nos pasa a todos. Hablar delante de una masa de personas es horrible. ¿Y si te juzgan?

Porque la realidad es que sí, te van a juzgar. Y lo sabes porque cuando acudes a cualquier evento tú también juzgas a quien habla.

La pregunta importante no es: ¿y si me juzgan? No. La pregunta importante, te recuerdo, es: ¿cómo consigo convencer a todos estos de que compren mi libro?

Si te da miedo presentar tu libro, dar una charla, participar en una mesa redonda… piensa en la persona que ha dado la charla justo antes que tú, o en aquel autor cuya presentación te encantó, ese que parecía tan seguro de sí mismo. Te cuento un gran secreto: ese autor también se estaba cagando vivo**. Todos queremos la aprobación de los demás, es un mecanismo de supervivencia.

Aquí no importa la aprobación de los demás. Lo que importa es que compren tu libro. Aquí lo realmente importante es tu obra y tu trabajo.

¿A que no te da ninguna vergüenza hablar a otros de las bondades de alguien a quien admiras o quieres? Pues lo mismo: habla de lo muchísimo que mola tu trabajo y por qué.

Ya sé que el síndrome del impostor corre feliz entre nosotros y nos infecta con su ponzoña antiartística. Así que… ¿qué pasa si no tienes mucha seguridad en tu trabajo?

Fácil: finge.

2. Fake it till you make it

Esta es una expresión muy común del mundillo de la autosuperación estadounidense: finge hasta que lo consigas. Finge ser alguien hasta que te conviertas en ese alguien.

No os voy a decir que os apuntéis a talleres de teatro (aunque prometo que funcionan y mucho), ni que mintáis en vuestros currículos, pero sí que saquéis al actor que todos llevamos dentro. Todos hemos jugado a las casitas de pequeños. Todos hemos fingido ser alguien que no somos. Os prometo que en realidad es muy divertido. Súbete a ese escenario y hazte pasar por una persona segura, confiada, carismática.

Nadie tiene por qué saber la verdad.

Todos ocultamos facetas de nuestra personalidad

Mi gran secreto es que no tengo sentido del humor. Soy de esas personas que cuando suelta un chascarrillo los demás la miran, muy confusos. Un día hice un chiste en el blog por error y alguien se rio. Desde entonces me hago pasar por alguien gracioso, tanto en el blog como en público. No tengo velocidad de respuesta como los cómicos de la tele, pero cuando entro en flow sale la Gabriella falsa, la Gabriella que intenta hacer reír a su público. Es una Gabriella peligrosa, porque puede ser un poco ácida y a veces suelta barbaridades, y con frecuencia se cree más graciosa de lo que es, pero es uno de mis personajes favoritos.

Todos tenemos nuestras máscaras y cada máscara tiene un poco de nosotros. A veces hasta se fusiona con nuestra cara.

Si eres una persona tímida, hazte pasar por una persona sociable y expresiva. Si eres una persona reflexiva y tranquila, hazte pasar por una persona enérgica y espontánea. Funciona, lo prometo.

hablar en públicoA Laura lo que realmente le gusta es quedarse en casa leyendo a Foucault con una infusión de limón y jengibre.

Cuando hablo en público me hago pasar por una persona megacarismática y hermosísima y fabulosa. Imaginad el susto cuando veo vídeos y fotos, y veo a una persona de atractivo medio y gracia en el culete. Es impresionante la capacidad que tenemos los seres humanos para engañarnos. ¡Usémosla!

3. Practica, practica mucho

Las primeras veces no son las mejores, pero todo mejora. Mejoran tus habilidades comunicativas, adquieres mayor seguridad y aprendes a reaccionar si algo sale mal. Nunca olvidaré aquella vez en la que, en una mesa redonda que yo moderaba, un tipo del público se levantó, se sentó a mi lado y empezó a decirnos a los ponentes todo aquello en lo que nos equivocábamos. Ni la vez en que una amiga acudió borracha a una de mis presentaciones, o la vez en que tuve que dar una charla en un descampado.

Creo que tu percepción cambia mucho cuando, en vez de “ojalá el público no me odie”, tu mayor ruego para un acto es “ojalá estén todos sobrios y haya un techo sobre nuestras cabezas”.

Hagas lo que hagas, lo más seguro es que te toque en algún momento hablar en público, sobre todo si quieres promocionar tu trabajo. Cuanto antes te expongas a este tipo de experiencia, mejor. No hay nada como la práctica para saber qué hacer cuando una banda de niñas chungas intenta arrancarte el micrófono de las manos para montarse un karaoke.

4. Prepárate

No sé si os pasa a vosotros, pero con el paso del tiempo mi capacidad de improvisación ha ido mermando. Me he dado cuenta de que ya no puedo hacer eso de aparecer en algún lado y hablar durante horas de un tema que me guste sin parar. Necesito, por lo menos, algún tipo de guion de ideas, para no quedarme un buen rato mirando al vacío en estado absoluto de pánico, diciéndome: “¿y ahora con qué entretengo a toda esta gente (aparte de con mi increíble carisma, hermosura y fabulosismo fabulosidad fabuleza)?”.

No digo que lleves tu discurso ya escrito y que te dediques solo a leerlo. Eso se nota y suele quedar fatal. Pero sí ayuda mucho llevar un pequeño guion: te hará sentirte mejor y te servirá de apuntador si te quedas en blanco. Se aprecia muchísimo en charlas y conferencias y presentaciones cuándo alguien lleva algunos temas preparados y cuándo va a hablar del tiempo y de lo primero que se le ocurra. Un guion ayuda a tener un discurso claro y ordenado, y evitará que te vayas demasiado por las ramas.

hablar en públicoYa sé que esta conferencia era sobre ciencia ficción, pero os aseguro que los próximos treinta y cinco minutos sobre las obras que me están haciendo en casa merecerán la pena.

A mí también me gusta llevar algún tipo de actividad o juego que pueda compartir con el público. Por ejemplo, en las presentaciones de El día del dragón, que contiene el peor chiste del mundo***, solemos cerrar el acto con un concurso de chistes malos. Esto es muy útil cuando presentas en colegios e institutos, con públicos obligados con los que a veces puede ser difícil conseguir atención y/o participación.

También puede resultar de ayuda fijarte en lo que hacen los monologuistas de comedia. Me encanta analizar sus estructuras narrativas, cómo se mueven y expresan. Solo con verlos te dan ganas de subirte a un escenario y contar una historia. Que igual tu ponencia sobre el papel de la mujer en la fantasía medieval de inspiración japonesa no es exactamente un discurso de Dani Rovira, pero la habilidad de un cómico para comunicarse con su público es inspiradora.

Por supuesto, siéntete libre luego de saltarte lo que tengas preparado en la medida que quieras y necesites. Es tu escenario y tú eres la estrella.

5. Organiza tu energía

Si eres una persona introvertida como servidora, la intensidad de un acto social bestia puede dejarte tiritando. Este finde pasado tuve un par de charlas en la Andalucía Reader Con, en Sevilla, y, aunque fue una experiencia maravillosa, todavía me estoy recuperando. Hablar en público (y estar en situaciones sociales con mucha gente a mi alrededor) me sobrestimula, me carga de adrenalina y me produce una euforia curiosa que luego tengo que pagar.

Es como si tuviera un banco de energía social y los eventos de este tipo me dejasen en números rojos. Los días siguientes siempre estoy cansada e irritable. De grandes festivales como el Celsius puedo necesitar semanas para recuperarme. Si te pasa algo similar, acuérdate de tener cuidado con los compromisos de este tipo. Separa eventos, mira bien los horarios y asegúrate de dormir bien. Mi error en mis primeros festivales fue apuntarme a todos los actos que pudiera, emocionada, y además irme de fiesta todas las noches con otros escritores, editores y juerguistas profesionales. Aunque de esa época guardo muy buenos recuerdos y posiblemente alguna enfermedad venérea, esta no es una buena combinación.

Antes de tu presentación, charla, conferencia… asegúrate de tomártelo con tranquilidad, de tener una buena noche de sueño y cuidarte. Socializa un poco justo antes del acto para no pensar en tus propios nervios y para ir soltándote un poco. Revisa un poco tu guion, pero NO dejes la preparación para el último momento.

6. Pide ayuda

Si realmente te desquicia la idea de subirte solo a un escenario, ¡no tienes que hacerlo! Dar una charla yo sola es divertido porque tengo el control absoluto de qué voy a decir y cómo, pero siempre estoy mucho más tranquila cuando hay otra persona que comparta conmigo la experiencia. Por eso, estoy más relajada en una mesa redonda o en cualquier charla moderada que en una conferencia. Si vas a presentar tu libro, busca a alguien de confianza que se ocupe de hacerte preguntas: así tú solo tienes que estar pendiente de responder lo mejor posible.

No tiene que ser una persona famosa. Cualquier amistad con desparpajo te puede servir. La idea es que sea alguien con quien te sientas a gusto y que sepa sacar lo mejor de ti. Pero ¡cuidado! Lo del desparpajo está bien, pero no elijas a alguien que hable más que tú o que vaya a hacerte sombra. La estrella eres tú y el público tiene que comprar tu libro, no el de la persona que te está presentando.

Esto lo digo, obviamente, para que no me invitéis a presentar vuestros libros. Porque intentaré vender los míos. No puedo evitarlo, son muchos años ya de tragarme la timidez y de fingir que soy una persona requeteinteresante.

Estáis avisados.

7. Habla a una sola persona… o a una masa informe

Seguro que habéis oído ya el truco ese de imaginar que el público está desnudo o en ropa interior. Es un truco malísimo, lo siento. Primero, porque respeto demasiado a la gente del público para hacer eso. Segundo, porque siempre hay gente en el público que está tremendamente bien de lo suyo y antes de darme cuenta estoy OTRA VEZ hablando de sexo en mi conferencia sobre procesos de autopublicación frente a la cadena tradicional de producción y distribución del libro.

Hay otro truco que funciona mejor y que yo usaba mucho al principio. Se trata de encontrar a la persona del público que sonríe. Siempre hay una. Ya sea porque le has caído bien, porque es de naturaleza sonriente o porque tiene una historia de fondo a lo Joker muy trágica que ha congelado su rostro en un rictus permanente, encontrarás a esa persona. Habla solo para ella. Intenta que sonría más, cuéntale cosas. No te digo que tengas la vista fija (eso queda un poco raruno), pero regresar a esa sonrisa te dará confianza.

hablar en públicoHola, amable desconocido. Es posible que me recuerdes de otras charlas como la de ayer por la tarde, donde sonreías mucho. Este discurso de cincuenta y cinco minutos es solo para ti. Ponte cómodo.

Una amiga modelo lo pasaba mal en las sesiones de fotos, pero no tenía problema con subirse a pasarelas rodeadas de espectadores. Esto era porque los focos de la pasarela iban directos hacia ella y no le permitían ver al público. Este no era más que una masa informe. Y ese es otro truco, muy diferente al anterior: imagínate que no estás hablando a personas, sino a una gran masa irreconocible. Imagínate que no hay nadie de verdad, que estás en tu casa a solas. Y que estás compartiendo contigo mismo aquello que te apasiona.

Estos trucos son herramientas de principiante, claro. Cuando hayas hecho unas cuantas presentaciones o actos te darás cuenta de que es bonito ir fijándote en diferentes personas del público, hablando para cada una de ellas. Aprenderás a hablar con el grupo en general sin problema. Y es que lo realmente importante de hablar en público es esto:

8. Diviértete

Aunque no me creáis, es cierto: hablar en público es divertido. El problema es que solemos estar tan ocupados preocupados por qué pensarán de nosotros que no nos damos cuenta.

¿Qué otras oportunidades tendrás de compartir lo que te gusta, lo que te preocupa, lo que te apasiona? ¿Cuántas veces podrás hablar de tu trabajo sin que los presentes te digan que te calles, Gabriella, que ya está bien y qué jarticos nos tienes con tu p**o libro?

No tienes que hacer las cosas como los demás. No tienes que hacer la típica presentación pesada. ¡Puedes hacer lo que quieras! (Dentro del margen de la ley, claro. Que dar presentaciones desde la cárcel es más complicado).

La pasión se contagia

Si tú te lo estás pasando bien, tu público lo nota. Disfruta del poder que te da ser quien tiene la palabra. Cuenta algún chiste. Si nadie se ríe, puedes seguir como si nada. Pero si consigues un par de risas del público, todo irá sobre ruedas a partir de entonces. La risa es contagiosa, siempre va a más y la gente que está ocupada riéndose no está ocupada juzgándote.

Yo mido lo bien o mal que ha ido un evento por esa respuesta del público. No hace falta montar ese monólogo cómico que ya he comentado, pero alivia tensión y relaja a los asistentes, que ya saben que por lo menos una parte de la charla no será tremendamente aburrida.

Y por favor, por favor, por favor, que tu charla no sea tremendamente aburrida. Te lo recuerdo: si escribes, tienes que saber contar una historia. Eso también sirve para tus presentaciones. ¡Ay, por qué son tan aburridas tantas presentaciones de libros!

Haz que el público participe, juega con él y pásalo bien. Pero nunca a costa del público, ojo. No hagas que se sienta incómodo: necesitas que se sienta a gusto. He ido a un par de eventos donde todos queríamos estrangular al conferenciante porque básicamente se dedicaba a insultarnos y a intentar dejarnos en evidencia. Es muy distinto tener autoestima y confianza que ser arrogante.

9. Quédate un rato

Creo que un error grave que cometen muchos autores es llegar a su presentación, hablar de su libro/trabajo/teoríaespaciotemporal y largarse. Para mí una de las mejores cosas de hablar en público es el rato de después, el quedarse charlando con asistentes, compañeros u organizadores del evento. Ahí es donde se estrechan lazos, se conoce a gente válida y donde interaccionas con tus lectores de verdad. Recuerda comentar en tu acto que estarás disponible después para firmar libros y señala dónde pueden adquirirlos. Suelen caer unos cuantos si tu charla ha sido de interés para el público.

Personalmente, intento ir un poco más allá. Ya que estoy con el subidón, con esa máscara de persona sociable que casi me estoy creyendo, ¿por qué no aprovecharlo? Siempre sugiero que vayamos todos después a tomar algo. Evidentemente, esto dependerá de la cantidad de asistentes. Si son muchos, no es practicable (aunque merece la pena por ver la cara de los camareros en los bares cuando pides mesa para cincuenta y ocho), pero suelo esperar a que ya quede poca gente (los que han pedido firma, los de mayor confianza, los que se han acercado a preguntar o comentar algo) y les propongo compartir todos un té, café o bebida alcohólica de su preferencia. Os aseguro que esas charlas son las que te van ofreciendo poco a poco la confianza que necesitas para superar tu miedo a hablar en público (y son parte fundamental del famoso networking).

hablar en públicoIrse de cañas después de una charlita es algo que el ser humano lleva haciendo desde tiempo inmemorable.

Un apunte para amigos y familiares: tras una charla o conferencia, todos estamos en un punto extraño de vulnerabilidad. Si tenéis alguna crítica constructiva, ahora no es el momento. Hacedlo luego, preferiblemente al día siguiente. Y si alguien en el público ha hecho algún comentario desafortunado sobre tu persona, NO QUIERES SABERLO. Esto es muy importante, porque sé que hay gente que te lo dirá con la mejor de las intenciones, pero eso puede minar esa confianza que tanto te ha costado reunir. Por supuesto que debemos aprender a hacer las cosas mejor, pero justo después de una conferencia NO ES EL MOMENTO. Repito, por si no ha quedado claro: NO ES EL MOMENTO. Merece la pena explicar esto a la gente que te rodea.

Todo puede ir mal, pero eso tampoco importa

Ante todo, acepta que esto de exponerse al terrible mundo del escritor público no siempre va a ir bien. Habrá asistentes imposibles. Habrá públicos que no se rían de ninguno de tus chascarrillos. Habrá públicos que pondrán algo que has dicho en su blog o en redes sociales, sacado de contexto. Alguien se quedará con esa frase horrible que salió de tu boca y no sabes cómo. Pero creo que todas esas posibilidades son mejores que seguir con miedo, mejores que evitar cualquier compromiso público y mejores que hablar con disgusto, odiando cada segundo de tu acto público.

Te aseguro que la mayoría de públicos son personas como tú o como yo, que lo único que piden es no aburrirse ni quedarse dormidos.

Entiende que eso es raro. Que el mundo está lleno de conferenciantes tediosos, de presentaciones interminables, de charlas egocéntricas.

En realidad, lo tienes fácil.

 


*Siempre que no haya alguien vestido de payaso en ese grupo. Con algunas fobias no hay trucos que valgan.

**Traducción para mis lectores de más allá del charco: tener mucho miedo, perder la compostura, necesitar ir al baño con urgencia.

***Testado en laboratorio.



Créditos:

escriturapersonal

Las 8 verdades terribles del panda de la decepción

octubre 17, 2018 — by Gabriella11

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Ayer vino a visitarme el panda de la decepción e insistió en que os hablara de él.

El panda de la decepción me acobarda bastante, así que tuve que hacerle caso.

Este oso blanco y negro tan poco simpático no es una creación mía, sino del bloguero y autor Mark Manson, y lo descubrí en su libro El sutil arte de que (casi) todo te importe una mierda. Escuché el audiolibro en inglés y otro día ya hablaré de la obra en sí. Libertad Delgado tiene un vídeo sobre el tema que podéis meter en marcadores: no vayáis a verlo AHORA, que os estáis leyendo mi artículo.

NO LA MIRÉIS. QUE NO OS DISTRAIGA DE MI SAPIENCIA.

No os dejéis amedrentar por el subtítulo que le han puesto al libro de Manson en cristiano:Un enfoque rompedor para alcanzar la felicidad y el éxito“. No es una buena traducción del subtítulo original (A Counterintuitive Approach to Living a Good Life), y de hecho parece proclamar justo lo contrario de lo que proclama el libro (que tanta búsqueda de felicidad y éxito nos está, de muchas maneras, destrozando). Cosas del Marketing del Lado Oscuro.

Pero hablaba del panda, no de traducciones ni de Mark.

El panda de la decepción es lo mejor que te puede pasar

El panda de la decepción es un superhéroe. No el superhéroe que queremos, sino el que necesitamos. La función de este osito adorable con capa y antifaz es ir de puerta en puerta diciéndole a cada persona esa gran verdad que lleva negando toda su vida. Por ejemplo, el panda podría decirte que tu novia está buscando algún modo de cortar contigo. Lo sabes, pero crees que si lo ignoras, ese problema desaparecerá. Podría decirte que diez minutos de vez en cuando en fin de semana no te van a servir para escribir una novela. Podría decirte que tu poesía es mala. O que otra copa más sí te va a hacer daño. Cualquier cosa tremendamente obvia que tú, sin embargo, eres incapaz de ver.

El panda de la decepción es brutal, pero tal vez es lo mejor que nos podría pasar. Porque el panda no busca humillarnos ni hacer que nos sintamos mal. Tampoco busca, como un trol de internet cualquiera, tocarse un poco pensando en como nos ha hecho llorar. El panda es sabio y verdadero; el panda conoce aquello que nos hará libres. Es difícil diferenciar al panda de la decepción de mentira del auténtico, porque todos llevan capas y antifaz.

A mí me ha visitado el panda alguna vez y el tipo es un cabroncete de cuidado. ¡Qué daño hace! Pero es daño del que sana, del que hace que a la larga todo sea mejor.

Yo también he intentado ser panda a veces, siempre con mucho cuidado.

De cómo Gabriella se convirtió en un panda

(con un 10% de chistes sobre su peso y orondez voluptuosidad)

Solo soy panda si estoy convencida de que tengo, aunque sea, parte de razón, basándome en experiencias que no solo he vivido, sino que he observado de manera constante en otros, con datos verificables al respecto. Busco ahorrar a la otra persona esa desgracia que veo venir hacia ella, como un camión a 250 por hora.

No me ha ido muy bien.

panda de la decepciónParezco adorable, pero vengo a destruir tu realidad.

Nadie quiere oír que lleva haciendo algo de forma equivocada los últimos cinco/diez/veinte años de su vida (yo tampoco, por cierto). He perdido clientes por negarme a formar parte de su visión chiripitifláutica de la realidad. Si quieres que alguien te diga que vas a vender cien mil libros echándole un par de horas a la semana y solo llevando a cabo tareas que te gustan, mejor búscate a otra panda… digo asesora.

Por supuesto hay gente que sí escucha (y actúa en consecuencia). Hay algunos casos de éxito que me hacen sonreír. No son muchos. Como dijo Steve Scott, uno de los autores que más ha vendido como autopublicado en los últimos años: cualquiera puede hacer lo que él hizo, pero la mayoría de la gente no está dispuesta a trabajar tanto como él.

Tiene algo de razón: Scott analiza problemas cotidianos de la gente, se documenta a saco, y publica libritos cortos y baratos con soluciones. Tiene libros sobre todo tipo de cosas, desde cómo implementar el hábito del ejercicio a cómo utilizar Evernote de forma eficiente. Lleva haciendo eso desde hace más de diez años. No todos estamos dispuestos a invertir las horas diarias que invierte Scott durante más de diez años. Y es que, como él asegura:

Cosas como la ley de la atracción, El secreto y la idea de que “todo lo que tengo que hacer es pensar de forma positiva y todo será genial” están limitando nuestra capacidad para vivir mejor.

Todos asentimos, serios, y pensamos que a nosotros nos encantaría un panda de esos, que nos dijera la cruda realidad, porque es muy difícil reconocerla. Pero no somos conscientes de nuestro propio estado de negación.

Dicho esto, y con todos los disclaimers por delante de que en realidad no sé una patata, que solo suelto por aquí cosas que me habría gustado que me dijeran a mí en su momento (porque me habría ahorrado mucho tiempo y energía), me gustaría intentar ser panda de la decepción un ratito, si me dais permiso. No porque me guste (bueno, un poquito sí me gusta), ni porque tenga hechura moral para ello, sino porque es práctico para mí. Cada vez que alguien me mande un email lleno de “si lo visualizo mucho y sigo mis sueños, seré millonario”, podré ponerle este enlace.

Confieso también que esta es una suerte de catársis. Porque estas ocho cosas me las vino a contar el panda. Con su lindura blanquinegra y su sonrisa afable e insufrible.

Y su imbecilidad, porque hay que ser tontico para alimentarse solo de bambú, por cierto.

Cómo odio a ese maldito panda.

Vamos allá.

1. No, tu libro no venderá por sí mismo

*Coge aire*

El boca a boca es un mito creado por la industria editorial para que creas que ese libro que está en todas las estanterías de todas las librerías en primera plana está ahí porque “se ha vendido por recomendaciones personales y por tanto es independiente y buenísimo”.

*Suelta aire*

A las empresas de coedición y a muchos editores tradicionales (y me incluyo, que yo también lo fui) nos interesa que creáis en ese sueño, en el sueño del libro que se vende solo, porque seréis menos exigentes en vuestros contratos y no os pondréis pesados con el tema de la promoción. Para muchas grandes editoriales las ventas son una cuestión de estadística: se trata de publicar muchos libros porque hay una probabilidad X de que uno sea un superventas. Y muchos están todavía viviendo en una era donde los libros los vendían los periódicos y la radio.

Sí, periódicos y radio. ¿Sabéis cuántos libros vendí cuando salí en medios conocidísimos de alcance nacional?

Pista: bastantes menos que en el festival Celsius, que sí está orientado a mi público.

Eres una estrellita especial, pero el público y sus hábitos de compra no van a cambiar por ti. Necesitas aprender a promocionarte y necesitas entender qué quiere tu público. Y necesitas entender que tu público NO es el 100% de la población.

El daño de fenómenos como Harry Potter o Canción de hielo y fuego es que nos hacen creer que nosotros también podemos gustar a casi todo el mundo. Y eso es tremendamente engañoso, porque a) probablemente no cuentes con las habilidades narrativas que Martin ha desarrollado tras una vida entera creando historias y b) estos fenómenos son tan llamativos porque son, precisamente, el porcentaje mínimo, la gran excepción. Esto es como decir que vas a jugar todos los días al Euromillón porque está claro que en algún momento te va a tocar.

Robert Rankin definió en sus libros de ficción a la lotería nacional como el mayor timo llevado a cabo por el hombre. Y, sin embargo, seguimos creyendo en la probabilidad ínfima. Eso siempre me asusta un poco, porque si creo que me va a tocar el Euromillón o que voy a ser superventas internacional, también tendría que creer que me va a partir un rayo en cuanto salga a la calle o que no debería subirme a un avión, jamás.

panda de la decepciónEstá claro que no sé de lo que hablo. 
Este caballero recibió un email de un banquero nigeriano diciéndole que había ganado la lotería irlandesa por ser el visitante un millón de una página de fans de Coehlo, y miradlo ahora.

No digo que el boca a boca no funcione. Pero es que no funciona de la manera que crees.

2. No hay una respuesta sencilla

No puedo explicarte en una sesión de una hora cómo hacerte millonario vendiendo tus libros. Tendría muchos más clientes si lo hiciera (y cobraría mis sesiones mucho más caras), pero a la larga me reventaría en la cara, porque habría montones de escritores aporreando mi puerta echándome la culpa de haber dejado su trabajo, hipotecado a sus niños y abandonado a sus marsopas.

No hay una cantidad de tiempo exacta que necesitarás para vivir de tu escritura ni un proceso infalible por el que te convertirás en un autor de prestigio. Conocemos mecanismos, estrategias a largo plazo que han funcionado a otras personas, pero ni siquiera eso es una garantía de que te funcione a ti. Si alguien te vende lo contrario… entiendo que la tentación es grande. Pero pregúntate por qué esa persona no está en su mansión echando la siesta en vez de estar creando libros o cursos que te aseguran una riqueza futura a cambio de un desembolso insignificante.

panda de la decepciónNo busques mi nombre en Google, soy demasiado triunfador como para salir en ese motor de búsqueda para no iniciados.

Del mismo modo, no puedes ir a un taller de escritura durante una semana y esperar que tu escritura esté a nivel nobel de literatura, ni escribir tres cuentos y enfadarte porque nadie te los publica. Aprender a escribir debe de ser uno de los procesos más complicados que existen, ya que, tras un aprendizaje larguísimo a nivel técnico de forma y fondo, seguirás peleando por conseguir ese yo-no-sé-qué que hace que tus lectores secuestren a tu familia para tenerlos como rehenes hasta que escribas la continuación de tu serie más reciente de dinoporno yaoi BDSM con embarazo.

(Que, por cierto, Matilde, estaría bien que me devolvieras a mi hermano. Con todos sus dedos, preferiblemente).

3. Lo que a ti te gusta no le interesa, necesariamente, a los demás

Una cosa que nos cuesta mucho aceptar como escritores es que porque nosotros tengamos un estándar dorado de lo que es LITERATURA (así, todo en mayúsculas), millones de personas no tienen que estar de acuerdo con nosotros. Qué narices, es posible que ni cien personas estén de acuerdo con nosotros. No puedes molestarte porque a nadie le interese tu poemario dadá de flamenco-gore. Y entiendo que es muy cansino ver que otros autores que descuidan más su trabajo venden mucho más que nosotros, porque nos desconcierta que nuestra exigencia personal no sea la de los demás.

Esto nos lleva a otro punto importante:

4. Tu comportamiento como consumidor no es el mismo que el de tu lector ideal

Es crucial tener una idea de qué tipo de persona compra nuestros libros, no solo porque así podemos adecuar nuestra oferta, sino porque así sabemos dónde se mueven y cómo consumen, y podemos llegar a ellos.

Reconozco que esto a mí me tuvo atrapada bastante tiempo: pensaba que mis hábitos de lectura, compra y consumo eran iguales que los de los demás, y resulta que no es así. Que yo odie ver vídeos no significa que mi público ideal también lo odie. De aquí a que yo me haga booktuber sigue habiendo un tiempecico, pero sí que estoy intentando salir de mis costumbres anquilosadas y experimentar con otras formas más audiovisuales de llegar a mi gente, al igual que cada vez creo más contenidos para mi público (no escritor) de fantasía. El hecho de que leas, por ejemplo, Crónicas del fin, no implica que leas blogs para escritores, ni mucho menos.

panda de la decepciónPero deberías leerlo, por Angie. ¿Habías visto alguna vez un chico araña tan adorable?

Es difícil partir de experiencias de compra ajenas para formular la estrategia de promoción de tu libro. Y por eso tanta gente no vende.

Otra gran verdad del panda de la decepción, que nos dicen una y otra vez, pero que no parece calarnos: nadie dijo que esto fuera fácil. Lo que nos lleva a…

5. El mundo es injusto

Ese autor de mierda que escribe fatal acaba de vender tres millones de libros en 18 idiomas y tú este mes le has vendido uno a tu prima. Sí, el mundo es injusto y también la terrible industria editorial y blablabla.

Por favor, ahórrate tu activismo de lamento en redes sociales y sal ahí fuera y haz algo para cambiar el mundo. Monta tu propia editorial, invierte tu propio dinero, cambia el sistema desde dentro o desde fuera. Si no, cállate y aguanta. Analiza qué hace ese autor para vender tantos libros y decide si tus principios te permiten hacer algo similar. Si no es así, volvemos a la frase anterior: ahórrate tu activismo de lamento en redes sociales y sal ahí fuera y haz algo para cambiar el mundo.

No hay un karma divino y ordenado con una justicia perfecta. De haber de eso, yo estaría ahora mismo en mi piscina en forma de dragón gigante rodeada de modelos de todos los sexos (¡todos!) bebiendo cava y zampando pizza sin engordar un gramo. Y la pizza tendría gluten.

panda de la decepciónEn España nadie lee, porque hay más escritores que lectores y toda la industria editorial es una conspiración judeomasónica de Pérez Reverte. 
Y SÓLO VA CON TILDE CUANDO ES ADVERBIO.

Pero estoy aquí, en mi butaca maltrecha del Carrefour, con mi batita de flores y mi tripa adorable, escribiendo para vosotros.

6. Lo que estás haciendo no funciona

Esta tal vez sea una verdad muy complicada, porque hay un punto muy difícil de definir en el que debemos abandonar algo que no nos está funcionando (Seth Godin lo definía como “el abismo”). Por un lado, se nos dice que si perseveramos, alcanzaremos nuestros sueños, pero conozco autores que llevan treinta años escribiendo y no han alcanzado nada. Perseverar solo tiene sentido si lo hacemos de manera inteligente y deliberada. Escribir todos los días no es muy eficiente si no se acompaña de conocimientos teóricos; estudiar mil libros de escritura no sirve de nada si no escribes de forma periódica.

Y así se crean dos situaciones igualmente frustrantes:

a) Te acomodas en lo que sabes hacer, sin plantearte si está sirviendo de algo, si funciona.

b) Cambias de tácticas cada dos por tres, sin darle tiempo suficiente a cada una para aprender y progresar.

Creo que la virtud puede estar en el punto medio, como siempre. Prueba tácticas, dales unos meses y asegúrate de estar llevándolas a cabo de la mejor forma posible:

  1. Analiza la curva de aprendizaje de la táctica o método que vas a implementar (por ejemplo: ten en cuenta que no dominarás Facebook Ads en un par de semanas).
  2. Analiza cuánto tiempo suelen exigir para producir resultados. Por ejemplo, un blog muy bien llevado y enfocado a su público suele empezar a dar resultados al cabo de un año, aunque hay quien tarda menos. No pretendas ver un pico enorme de ventas si llevas dos semanas en la blogosfera.
  3. Decide cuál será la conversión que necesitas: ¿buscas más ventas, más suscriptores, más seguidores en redes sociales…?
  4. Es crucial hacer un seguimiento de cada resultado.
  5. Si no ves crecimiento (una mayor conversión), busca por qué. ¿Hay algo que podrías hacer mejor?
  6. Si realmente consideras que has hecho todo lo que tenías que hacer y la táctica no resulta, abandona con frialdad. No caigas en la falacia del costo hundido.
panda de la decepciónHe invertido ya 10000 euros en mi escuela de vuelo para gallinas, no voy a detenerme ahora.

Ese punto 6 es muy, muy, muy complicado. Si has dedicado varios años de tu vida a un proyecto, es muy difícil decirle adiós, aun cuando no da resultados. Esto le ocurre a muchos autores con su primer libro. Les cuesta lidiar con el hecho de que un primer libro rara vez es bueno. Y cuando no obtiene ventas o si se lleva malas reseñas, se desesperan y se frustran, y siguen empeñados en promocionar ese libro, en invertir en él tiempo y esfuerzo, cuando les vendría mejor escribir otro y aprender de sus errores.

7. No puedes hacerlo todo tú

A lo mejor tú eras, como yo, esa persona que en los proyectos en grupo del cole acababa haciendo todo el trabajo. Los demás o bien no cumplían con su parte o entregaban textos realmente malos, con la confianza de que vendría la idiota de Gabriella a arreglarlo todo.

O tal vez has tenido malos compañeros de equipo en tu entorno laboral. Tal vez has contratado a un corrector para tu libro que era un desastre o un portadista que daba vergüenza ajena.

el panda de la decepciónSon 1000 euros, gracias. Sé que parece algo caro, pero con algo tengo que alimentar a mis gallinas voladoras.

El problema de estas situaciones es que acabas desarrollando una fobia tremenda a delegar y quieres hacerlo todo tú.

Tampoco ayuda nuestra mentalidad de principiante, que nos lleva a pensar que invertir dinero en profesionales para que nuestro libro salga mejor es un desperdicio. Y a veces simplemente no puedes permitirte la ayuda de otros. Pero con el paso de los años he aprendido a apreciar la colaboración de gente estupenda que me ha hecho la vida mucho más fácil. A veces puedo pagarlo, otras veces recurro a mis propias habilidades para intercambiar servicios.

Sobre todo esto de delegar, vi este artículo de authority.pub y he adaptado sus listas a las mías propias:

He aquí algunas cosas de las que NO debería ocuparse un autor:
  • Su cubierta (a no ser que sea ilustrador profesional, claro).
  • La valoración de su propia obra (para eso están los lectores cero y los lectores profesionales).
  • La corrección (a no ser que sea corrector profesional, y aun en ese caso aconsejo recurrir, por lo menos, a otros lectores avispados para pillar erratas).
Ahí van cosas que recomiendo muy mucho que se deleguen:
  • La maquetación y el diseño del libro.
  • La creación y diseño de una página web.
  • Creación de materiales audiovisuales y gráficos (aquí incluyo booktrailers y audiolibros).
ahí van algunas cosas que podemos delegar si queremos, para hacernos la vida un poco más sencilla:
  • Redes sociales (pero solo si tu marca no es muy personal o si tu community manager la entiende perfectamente).
  • Investigación de palabras clave y categorías para Amazon.
  • SEO en web.
  • Creación y gestión de anuncios.
Y aquí van algunas cosas que creo que deben quedar en manos del autor:
  • Tu estrategia de crecimiento.
  • La creación y gestión de tu plataforma.
  • La relación con tus seguidores.
  • La relación con otros autores y profesionales del gremio (el famoso networking).
  • Entrevistas.
  • Conferencias, mesas redondas, convenciones… todo lo que sea hablar en público.
  • ¡Publicar más libros!
  • El desarrollo de productos asociados a ti, como cursos online o talleres presenciales.

8. Te vas a comer toda la mierda del mundo, así que elige qué mierda vas a comer más a gusto

Sí, sí, terminamos con esta, porque tal vez sea la más importante. En nuestro viaje como escritores empezamos siempre diciendo que lo que queremos es escribir, pero poco a poco nos vamos dando cuenta de que esto implica mucho más que soltar novelas.

No solo está nuestra plataforma y promoción: acabamos haciendo cosas que no nos gustan porque hay que comer y esto es así. Si creéis que la vida escritora es todo aviones privados y fiestas con directores de Hollywood y piscinas en forma de dragon, es posible que os equivoquéis. Vamos a tener que devorar porquería a paladas, a montañas. Habrá cosas que no te apetezca hacer y tendrás que hacerlas.

Pero sí tenemos el poder de decidir qué tipo de porquería queremos devorar. Prefiero corregir novelas (nota: ODIO CORREGIR) a triunfar en Amazon vendiendo libros sobre cómo triunfar en Amazon. Todos tomamos decisiones de ese tipo a diario. Cada día aprendo mejor a decir que no a las cosas que no se alinean con mis valores personales y que no me ayudan a salir adelante.

No creas que tú te librarás de tener que hacer cosas que no te gustan. Me temo que no tienes esa decisión si quieres alcanzar tus metas (a no ser que tus padres sean millonarios y tus metas sean quedarte en casa en el sofá viendo HBO y Netflix).

Pero sí puedes elegir el tipo de basura en el que te toca meter el morro.

Ya lo dijo un poco más arriba el panda de la decepción: nadie dijo que esto fuera fácil.

Antes de que entre todos nos arranquemos el pelo y nos convirtamos en nihilistas a lo feo, a lo Schopenhauer, os confesaré que hubo algunas verdades que el panda se olvidó de contarme. No me dijo que esta sería una experiencia de crecimiento personal increíble, que vería satisfechas gran parte de mis tendencias narcisistas, que descubriría a un montón de gente alucinante o que habría personas humanas ahí fuera que querrían leer mis libros.

Para eso está el Hada de los Floripondios y la Purpurina. Viste de morado, canta YMCA a pleno pulmón y cada vez que menea la pata izquierda caga moneditas de oro y tirillas de piedras preciosas.

Por desgracia, esa solo toca a mi puerta muy de vez en cuando.

Yo le tengo un altar siempre puesto: con un tótem de peluche, un librico colocado y una botella de champán del bueno.

Por si acaso.

panda de la decepción


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  • Y si buscas asesoría personalizada en tu camino de escritura, tengo una consultoría para autores. Ofrezco sesiones de una hora por Skype o Hangout donde podemos analizar tu situción y buscar la mejor forma de promocionar tus libros, hacer crecer tu plataforma, mejorar tu escritura, romper tus bloqueos… ¡lo que necesites! Escríbeme a gabriella@gabriellaliteraria.com para más información y un presupuesto sin compromiso. ¡Corre, que este mes ya quedan muy poquitas plazas!
  • ¿Cuál ha sido vuestro panda de la decepción particular? Me encantaría que me lo contarais en los comentarios.

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Vender también es aprender a contar historias

septiembre 25, 2018 — by Gabriella14

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Todo esto empezó porque me pidieron un prólogo.

No soy muy amiga de los prólogos. Los prólogos y yo tenemos una relación parecida a la relación entre la protagonista de una comedia romántica para adolescentes y su némesis rubia y popular. No suelo leerlos hasta terminar el libro (¿y si hay alerones feos… digo… spoilers de la obra?) y no suelo escribirlos para otras personas. Un prólogo es una responsabilidad, al fin y al cabo. ¿Y si el libro es malo, engañoso o aporta información mal documentada? Es tu nombre el que está ahí, apoyando y aprobando la obra.

aprender a contar historiasDe algunos prólogos me arrepiento más que otros

Ana González Duque me pidió que escribiera un prólogo para su libro nuevo, Cómo monetizar tu blog de escritor. Con Ana, por suerte, sabía que podía escribir un prólogo con mucha tranquilidad, preocupándome solo de no usar (casi) palabrotas. Pocas personas tienen su habilidad para producir de manera periódica contenidos útiles, que además han pasado por el filtro valioso de su propia experiencia. Es fácil hablar de la teoría: pocos hablan de la práctica, de aquello que ya han verificado. Y pocas personas comparten su experiencia con tanta generosidad.

Antes de escribir esto que leéis que, por cierto, es ese mismo prólogo mencionado (pero con menos símiles de comedias románticas y menos portadas de Chuck Tingle), me tuve que leer el libro, como es lógico y normal. En él, Ana habla de un tema que conoce bien: cómo sacarle rentabilidad a tu blog si eres una persona cuya ocupación principal es escribir (o si te gustaría ser una persona cuya ocupación principal fuera escribir). Toca, además, una cuestión que poco se menciona: escribir no es solo escribir ficción y la creación de contenidos de no ficción puede ser una ayuda tremenda para los que también le damos a eso de la literatura. Escribir no es solo crear novelas.

Así que ahondemos más en eso de crear contenidos, sean literarios o no. ¿Cómo influye la creación de contenidos en nuestro trabajo artístico?

Arte y mercadeo no son agua y aceite

Al principio, yo era como esos escritores que dicen que el arte es lo primordial y que no puede mancillarse con el sucio dinero, ¡y mucho menos con el (sucísimo) mercadeo! Lo que yo no sabía (y lo descubrí mucho después) es que el famoso marketing puede ser divertido. No soy, precisamente, una autora que escriba para todo el mundo, así que he tenido que ingeniármelas de mil maneras para a) encontrar mi público y b) llegar hasta él, intentando mantener siempre mi respeto por el lector y por mi propias creaciones.

Siempre asociamos marketing a vender de forma mentirosa y pesada, con intenciones aviesas. Lo que yo descubrí (y creo que Ana también) es que vender no tiene nada de malo si se resume en lo siguiente:

Ofrecerle un producto o servicio a una persona que desea o necesita ese producto o servicio.

Por supuesto, no es lo mismo vender un libro que vender una consulta de dentista. La facilidad de venta siempre depende de la necesidad (lo que en el mundillo del mercadeo se conoce como dolor) del consumidor. Un dentista solo necesita anunciarse una vez, al igual que un cerrajero. Si me duele una muela o si he salido de casa sin las llaves, recordaré enseguida que hay un dentista o cerrajero disponible. Sin embargo, tendré que ver muchas veces (y en situaciones muy concretas) un libro para tener el impulso de compra.

aprender a contar historias-Y es una historia inolvidable que no te dejará indiferente.
-Vale, con esta van 622 veces, ya solo te faltan 18 para que lo compre.

Esto es malo, sí, es una caca como una montaña de grande. Pero también nos enseña a ser más ingeniosos e imaginativos que otros sectores. Nos enseña que es la emoción personal (más que la pura necesidad de un dolor de muelas o una casa cerrada) la que dirige la compra, por lo que la relación con el lector es más importante que nunca.

Cuando aceptas esto, cuando aceptas que los libros, por muy buenos que sean, no se venden solos, descubres que vender y promocionar pueden ser procesos muy creativos. De hecho, cuando dejé de vender y promocionar como hacían los demás (ay, esos «compra mi libro» en grupos de Facebook…) y me decidí a enfocarlo como hacía con mi escritura (con humor, imaginación y ganas de experimentar), los resultados cambiaron bastante. ¡De repente, la gente quería leerme! ¿Y no es eso estupendo?

La clave está en tu contenido

Ana habla en su libro de formas distintas de las que disponemos para sacarle rentabilidad a nuestra escritura, escribamos ficción, no ficción o diccionarios de klingon. Como ella ya habla de todo eso de manera sucinta y amena, con sus ejemplos claros, a mí me gustaría insistir en otra cosa, que va muy unida a todo esto.

Dicen por ahí que el contenido es el rey (y que probablemente el SEO sea la reina… aunque algunos aseguran que ahora la reina es el SMO, la optimización de redes sociales). No importa, no importa. Da igual cuánto SEO aprendas, dan igual todos los truquitos que te sepas sobre cómo moverte en redes: si tu contenido es malo, aburrido o engañoso, vas a tener problemas. Un blog es una de las herramientas más poderosas que puedes tener como escritor, pero de poco sirve si ahí lo único que demuestras es que no sabes… eh… escribir.

aprender a contar historiasCompra mi livro

En un encuentro de marketing digital en el que estuve hace algún tiempo, un experto en AdWords me dijo algo que se me quedó clavado: «No intentes vencer al SEO. Google siempre va un paso por delante ti. Por mucho que intentes gustar a Google, siempre valorará la calidad del contenido por encima de todo. Si intentas engañarlo con atajos y artimañas, sin cuidar la relevancia de tu contenido… bueno, allá tú. Google tiene un equipazo de los mejores programadores del mundo optimizando su algoritmo día a día. ¿Tú qué tienes?».

Tal vez no lo dijera justo con esas palabras, porque yo tengo cierta tendencia a la exageración y a lo dramático (y me encanta la palabra artimaña), pero este es mi prólogo y me lo teatralizo como quiero.

También me dijo otra cosa que viene bien recordar. Si no sabes lo que quiere tu público, pregunta. Pregúntales por email, pregunta mediante encuestas o formularios. Muchas veces te mentirán, ojo, porque en realidad poca gente sabe lo que quiere. Pero es un buen sitio para empezar.

Problemas comunes por los que nadie se queda en tu blog

Desde luego, la manera en que te presentes es importante. He visitado buenos posts que he abandonado enseguida porque eran palabras blancas sobre fondo oscuro. He abandonado blogs que tardaban demasiado en cargarse. Pero la buena escritura sobrevive, aun así… o por lo menos la que interesa a tu público. Cuando empecé a escribir sobre la atribulada vida del autor y la creación literaria, tenía una web horrorosa, pero las visitas comenzaron poco a poco a crecer. El diseño, el SEO, el SMO… son importantes, ¡casi cruciales!, pero nunca tan importantes como lo que cuentas y cómo lo cuentas.

Un buen artículo es todo un arte. No se trata solo de que sepas escribir, sino de que sepas escribir de una manera que convenza a tu público de que siga leyendo. Recuerda que vivimos en una nueva economía de la atención: si no captas a tu lector en el primer par de segundos, se marchará. Con frecuencia veo a blogueros que se preguntan por qué no obtienen conversión y lecturas pese a un diseño perfecto, con su formulario de suscripción perfecto, con sus palabras clave perfectas y toda esa pesca (perfecta). Entiendo muy bien su frustración, pero me temo que es inevitable. Estas son las razones más comunes que encuentro:

  1. Una mala redacción. Ortografía pésima, muchas erratas, mala gramática, oraciones larguísimas llenas de subordinadas, barroquismo exacerbado, etc.
  2. No decir nada, en realidad. Si me leo mil palabras donde no tengo ni idea de qué querías contarme, tenemos un problema.
  3. Copiar, copiar y copiar. No hablo de hacer un copipega de otro blog (aunque también lo he visto), sino de copiar ideas, formatos o incluso formas de redactar. Nadie necesita leer cinco veces lo mismo. Las tendencias son útiles, pero solo hasta cierto punto. Y el contenido perenne a la larga da mejores resultados (y menos trabajo de reciclaje) que un contenido que caduque cada par de semanas (a no ser que la función de tu blog sea anunciar noticias o gestionar tendencias).
  4. Falta de personalidad. Si me das buenos datos y tu información es válida, estupendo. Pero si quieres que compre tus libros… ay, necesito algo más.
  5. Demasiada personalidad. En ocasiones, por intentar copiar el tono de otros blogs en vez de intentar desarrollar poco a poco la voz propia, encuentro artículos que son esperpénticos, forzados.
  6. Búsqueda de polémica como cebo. En mi experiencia, tras años y años de moverme en la blogosfera, los blogs que intentan atraer visitas mediante críticas malintencionadas o salseo del facilón acaban muriendo poco a poco. La polémica atrae a cierto tipo de lector y genera un ambiente de malestar donde suele ser complicado crear fidelización.
  7. Falta de comunicación. El protagonista es el lector, no tú. Esta es la razón por la que no tiendo a seguir cuentas de Instagram donde cada foto es un selfi. Eso será funcional para cuentas destinadas a personas interesadas en tu bonita cara, pero si tu público objetivo es el lector de misterio, vas a tener que crear contenidos que puedan interesar a un lector de misterio (y no hay capas de maquillaje ni boquitas de pato que puedan cambiar eso).
aprender a contar historiasPor favor, Horacio, para. Solo te avergüenzas a ti mismo.

La narración no es solo para tus novelas

Supongo que todo esto se resume en que bloguear también es un arte, con sus patrones, modas y reglas no escritas. Atrás quedaron los días de exposición-nudo-desenlace, como nos enseñaron en el colegio. Ya nadie tiene paciencia para la exposición. Métete de cabeza en el nudo, habla de tú a tus lectores, conversa con ellos con la intención de entretener y aportar valor. Engánchalos con cliffhangers, usa símiles que inspiren, ponte en su lugar y piensa en qué te gustaría leer. Esa forma de crear es parte de tu aprendizaje como narrador. Léete el libro de Ana de cabo a rabo (¡no te olvides de complementarlo con El escritor emprendedor!) y une todas sus fantásticas herramientas a tus capacidades narrativas.

Porque la buena noticia es que el storytelling, como lo llaman ahora, el arte de contar historias, se usa con gran éxito en la escritura persuasiva y en los blogs.

¿Y acaso no empezaste tú a escribir porque querías contar historias?

 



Créditos de imágenes

herramientas para escritoresmarketingproceso de ediciónpromoción

El viaje del comprador te afecta más de lo que crees

agosto 30, 2018 — by Gabriella12

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Es importante no confundir viaje con vacaciones. Yo he estado de viaje, pero no de vacaciones*.

Digo que viaje no es lo mismo que vacaciones porque las palabras no siempre son lo que aparentan. Todo se complica aún más cuando entramos en el farragoso terreno de las nuevas tecnologías, ciencias del comportamiento y otros asuntos donde el mundo angloparlante lleva la delantera. No hablo del mundo del travelling, no, ni del wanderlust ni del R&R, sino de otro sector donde realmente nos faltan palabras en nuestro idioma: el marketing (o mercadeo o mercadotecnia o lo que os dé la real gana).

Una vez más, aquí hemos venido a hablar de marketing. Somos escritores, sí, pero eso de dedicarnos solo a escribir en nuestras cuevas al estilo ermitaño se acabó, por desgracia (si es que existió alguna vez).

viaje del compradorAh, por allí veo acercarse una idea para mi próxima novela. Pondré al buitre de las tres y media a hacerme la portada, a ver qué tal.

Hablaba con Jaume Vicent sobre lo problemático que es traducir algunos conceptos de SEO y marketing, sobre todo cuando trabajamos en un entorno (el literario) donde muchos conceptos no son nada conocidos. No es una cuestión solo de términos, de léxico, sino de conocimiento. En el mundo angloparlante mucha gente sabe lo que es el buyer’s journey, por ejemplo, pero es muy posible que a muchos de nosotros os suene a esperanto. Y si nos dan la traducción literal, viaje del comprador, nos quedamos más o menos igual.

He encontrado muchos artículos que definen este concepto, pero están muy orientados a diseñadores web, copywriters o expertos en mercadeo, y eso se nota. Están llenos de los mismos tecnicismos que a muchos nos siguen sonando, sí, a esperanto, o tal vez a algún dialecto lejano del mandarín. Por no hablar de todas esas comas tras sujeto. ¿Por qué en tantos blogs sobre marketing siempre hay comas detrás de sujeto? ¿O en cualquier lugar menos el que corresponde, en general?

viaje del compradorHola soy Benito y vengo ablarte de, marketing

Algunos de mis compañeros emprendedores y escritores han tratado este tema en sus libros o cursos, pero en la blogosfera no hay mucho al respecto, por lo menos no enfocado a los que escribimos ficción. Y esto es extraño, porque para los que somos autores y pretendemos vender más de dos ejemplares al año de nuestros libros, este concepto es crucial. De hecho, si no entiendes el viaje del comprador, lo vas a tener mucho, mucho más complicado para vender tus libros.

Pero ¿qué es eso del viaje del comprador?