No lo sabéis, pero esta mañana ha tenido lugar una dura batalla en mi casa.

Ha sido entre mi cama y vosotros.

No os engaño: teníais todas las de perder.

Mi cama es tremendamente lujuriosa. Tiene un colchón finito y mullido encima del colchón normal; es una delicia a la escandinava que conseguí en unas rebajas de Ikea. Tiene un bonito cobertor de jacquard y una manta peludita y muy suave. Tiene varias almohadas y cojines. Es una cama con un poder de seducción inconmensurable (y creo que con esto ya he gastado las veces que se nos permite a los escritores utilizar la palabra inconmensurable). Hasta tiene un gato negro encima, que de vez en cuando se estira y me mira con ojos de incredulidad. No, él tampoco entiende cómo puedo salir de ese paraíso.

La batalla ha sido dura, amigos, pero, contra todo pronóstico y apuesta, al final habéis ganado vosotros.

No es que yo vaya a levantar el país con este artículo, ni voy a cambiar vuestras vidas. Pero a veces sueño con que sí. Tengo fantasías disparatadas en las que alguien lee este artículo y escribe la Gran Novela Española. Y luego me escribe para restregarme que ha ganado algún premio nacional y yo lo odio y me arrepiento enormemente de haber escrito este artículo.

Pero mejor no sigo con ese hilo de razonamiento.

Hoy vengo a hablaros de los siete métodos más comunes para planificar una novela. Son los más comunes, supuestamente, porque son los que suelen dar mejores resultados. No os preocupéis, ahora analizaremos por qué.

Recordaréis que el viernes hablamos del método de Chandler Bolt para planificar un libro, utilizando el braindumping y el mindmapping y todos esos anglicismos tan molones. Al poco de escribirlo, dándole vueltas al tema de la planificación de novelas, encontré este infográfico de NowNovel y fui a compartirlo, pero luego me di cuenta de que se podría ampliar bastante el tema, explicando uno por uno cada proceso. En el blog de NowNovel también hay un artículo (en inglés) sobre ello, y os recomiendo echarle un vistazo si os defendéis con el idioma. Pero, como quiero haceros la vida más fácil, en este artículo mío voy a explicar un poco en qué consiste cada método y cómo puede aplicarse, en mi experiencia y escasa sabiduría, a la creación narrativa.

Antes de nada, una anotación. Generalmente se suele clasificar a los escritores en dos tipos: escritores de brújula y escritores de mapa. Los escritores de brújula tienen todo muy claro en su cabeza, pero se dejan arrastrar por las musas, a ver qué ocurre en la historia. Los de mapa planifican. También hay cosas intermedias, como servidora, pero quiero dejar claros estos dos conceptos para que analicéis qué tipo de escritores sois y veáis cuáles de los métodos que veremos a continuación se adaptan mejor a vuestro proceso.

Hay quien dice que ser escritor de brújula es abocarse al desastre, pero conozco al menos dos escritores de brújula que escriben sin esquemas y que lo hacen muy bien. También es cierto que suelen dedicar mucho tiempo a planificar escenas y personajes en su cabeza antes de ponerse a escribir. La mayoría de las personas necesitamos apuntar toda esa información para no volvernos locos. En serio, porque haya dos personas capaces de escribir a lo suicida, no cometas el error de creer que eres uno de ellos, sobre todo si no tienes la experiencia de varias novelas a tus espaldas que te lo confirmen. Uno de los problemas más comunes que he visto en los autores que conozco es que a la hora de corregir y editar se topan con atascos gordos de coherencia y contenido que les quitan mucho tiempo y les dan grandes quebraderos de cabeza. Con una buena planificación, esto no ocurre. Puede ser incluso peor: puedes verte tirando 90000 palabras a la basura por no planificar de forma adecuada. Sí, estáis hartos de que os cuente mi gran tragedia. Lo siento. Vayamos a la lista de métodos.

¿Preparados? ¿Seguís conmigo? ¡No me hagáis arrepentirme de haberos elegido a vosotros en vez de a mi maravillosa cama!

planificar tu novela

1. El método tradicional

(O: Mejor me organizo un poco antes de empezar)

Seguramente este sea el método que más usamos todos. Se trata de ordenar lo que vamos a escribir en secciones, normalmente capítulos. También hay quien divide por escenas, un método que se asocia más a lo que se conoce como escaleta.

¿Qué es la escaleta?

Me alegro de que me lo preguntes. Bueno, no, no me alegro nada, porque responder a eso ya pueden ser unas 500 palabras más en este artículo.

Veréis, la escaleta es una de esas cosas misteriosas que, según a quien le preguntes, varía. Sí, una escaleta cinematográfica es algo muy claro y definido. Pero ¿cómo aplicarlo a la escritura de una novela? En una simple búsqueda en Google encontraréis como mínimo cuatro o cinco versiones diferentes de cómo enfocar y realizar una escaleta narrativa. Pero suelen coincidir en la división del texto por escenas, por lo que yo la incluiría en este apartado.

En el fondo, todo vuelve a lo mismo: en el método tradicional, se ordena la novela por secciones: ya sea por ideas (ordenadas cronológicamente), pasos, capítulos o escenas. Es la forma más utilizada. Yo la uso cuando escribo con otra persona, por pura supervivencia de ambos. Para escribir en solitario, suele ser un método que utilizo a posteriori, cuando ya tengo escritas todas las ideas y recortes y resúmenes de escenas, para ordenar todo el barullo en mi cabeza.

Hay muchas maneras de aplicar este método. Es común usar tarjetas, porque luego puedes cambiarlas de sitio y experimentar con un orden diferente; además es una forma muy visual de tener toda tu trama delante. Con programas como Scrivener, ni siquiera es necesario tener tarjetas de papel, el programa te proporciona un tablón virtual donde organizarte. También puedes usar un cuaderno, con una hoja por cada capítulo (donde pondrás el resumen de escenas). Sospecho que esto explica por qué gente como Gloria T. Dauden o Victoria Álvarez está convirtiendo su casa en una sucursal de PaperBlanks.

Este método también ayuda mucho a los que necesitamos controlar la extensión de cada capítulo y de la obra en general, por aquello de exigencias editoriales y facilidad de lectura.

2. La sinopsis

(O: Voy a soltarlo todo de golpe pero en pequeñito)

Otro sistema bastante común. Es, básicamente, hacer un resumen de tu novela. Aquí no te preocupes por capítulos ni separación de escena, tiras millas y lo sueltas todo. Al tener una cualidad más narrativa, menos estructurada, este sistema funciona mejor para autores que sienten que las escaletas y similares ahogan su creatividad.

Esta sinopsis o resumen es para tu uso particular, claro, pero es muy útil a la hora de componer las sinopsis que tendrás que mandar a editoriales, agentes y etc. Saber resumir tu obra de manera atractiva es una habilidad crucial para un escritor que busque editor, o para un escritor que necesite hacer un poco de copywriting para embaucar atraer a su público.

Este ejercicio puede combinarse además con el freewriting o escritura libre. Si todavía te faltan partes de tu novela por decidir, puede liberar tu imaginación y actuar como una tormenta de ideas dirigida, que te dejará mucho más claro todo lo que no terminabas de encajar. Se parece un poco al método del borrador cero (que veremos más adelante), pero la idea no es simplemente escribir todo lo que pasa en tu texto, sino crear una sinopsis convincente y luego irla desarrollando.

3. El método copo de nieve

(O: Soy programador informático, pero también escribo)

Ya se ha hablado mucho de este método, y aquí os dejo una explicación pormenorizada de cómo se utiliza. Parte de una sinopsis ultrarresumida (una sola frase) y la va ampliando, nivel a nivel, hasta ir formando escenas, capítulos, etc. Imagínate una célula que se multiplica, una y otra vez, creando un cuerpo complejo multicelular. O una madriguera con dos conejos que se dedican a tener conejitos, que a su vez se dedican a tener conejitos, que a su vez… Eso.

Lo bueno de este método es que le proporciona una buena organización a todo el trabajo de creación previo: te enseña a crear buenas hojas de personajes y otros recursos que sirven para ampliar tu worldbuilding. Es muy útil para gente que gusta de tenerlo todo muy estructurado y que trabaja con novelas con un orden bien definido. No es apto para aquellos que necesitan cierta libertad creativa durante el proceso de escritura, para los que trabajan con novelas experimentales, vanguardistas ni para los que eligen la subcategoría “posmodernismo” en Amazon*.

Otro aspecto interesante de este método es que no solo sirve para planificar desde cero: también puede utilizarse para darle estructura y coherencia a una novela ya escrita o en proceso.

4. El método de los tres actos

(O: Si ya le funcionaba a Aristóteles, por algo sería)

Esto es lo que nos enseñan en el colegio: las novelas (y relatos) se dividen en exposición (o introducción), nudo (o desarrollo) y desenlace (o conclusión).

Es una estructura que sigue utilizándose, bien porque funciona o bien porque nos hemos acostumbrado tanto a ella que ya cualquier otra cosa nos resulta un poco extraña.

¿Cómo aplicarla a tu novela?

Hay mucho debate acerca de qué escenas meter en cada parte, de hasta dónde llega cada una, etc., etc, etc., por la simple razón de que una de las formas más comunes que tenemos los escritores de procrastinar es hablar y opinar sobre escritura. En NowNovel lo explican así:

nownovel

Lo que se resume en esto:

    • Con esta estructura, el primer cuarto de tu novela será el primer acto (exposición). El último cuarto será el tercer acto (desenlace). El 50% que queda en mitad será el segundo acto (nudo).
    • El primer acto necesita de tres elementos principales: 1) La escena de apertura ya presenta al personaje, al entorno y al conflicto; 2) el evento desencadenante ocurre pronto, y pone a tu personaje en el camino que lo llevará al conflicto principal; y 3) el conflicto principal o primer punto de inflexión se presentará al final del primer* acto. También se conoce a este punto como el punto de no retorno para el personaje.
    • En el segundo acto, la acción deberá llegar a su clímax justo a la mitad. A veces esto se conoce como inversión, porque lo cambia todo. El segundo acto finaliza con un nuevo punto de inflexión.
  • El tercer acto llega a un nuevo clímax y finaliza con una resolución del conflicto.

¿Complicado? Sí, pero muchas novelas siguen este esquema tal cual (en novelas de fantasía, sobre todo, está clarísimo). Es un sistema eficaz, un modo de mantener el interés del lector y el buen ritmo. Creo que puedes adoptarlo si lo que buscas es una lectura rápida y que se venda bien, pero estoy muy lejos de considerarlo obligatorio. Mantener la tríada básica exposición-nudo-desenlace puede ser importante, pero considero que todo lo demás queda al gusto del autor. Recuerdo una reseña que leí a una buena novela que se pasaba el esquema antes enumerado por sus partes más íntimas, y donde se le criticaba, por ejemplo, que no presentase personaje, entorno y conflicto en las primeras páginas. El reseñador estaba claramente enfadado porque no se seguía un dictamen que le parecía indispensable (y esta es la razón por la que es preferible que no te reseñen escritores).

Otro ejemplo que me parece interesante es La cosecha de Samhein (ya, ya, tiro de lo que mejor conozco, perdón), el primer libro de El ciclo de la luna roja. Se le criticó que tardaba en enganchar, ya que no se presentaba el conflicto ya en el primer capítulo. Y sí, es cierto, tarda en enganchar. Pero el juego de empezar presentando tópicos de la literatura juvenil para luego darles la vuelta al completo con la presentación de Rocavorancolia y el rollito prejuegosdeljambre de “vamos a morir todos” a mí (y a muchos otros lectores) me cautivó. Me pareció original. En este sentido, se sacrificó salida comercial (enganchar al lector desde las primeras páginas, que no abandone el libro) en aras de una mayor riqueza textual. ¿Arriesgado? Sí, desde luego.

No, este sistema no es indispensable. Es útil si quieres vender más libros y tener enganchados a tus lectores, pero no es indispensable para hacer una buena obra, os lo prometo.

Lo que sí podría ser indispensable (si quieres vender más de tres libros), repito, es respetar la clasificación básica: exposición, nudo, desenlace. Todo lo demás depende de tus ganas de jugar al juego al que quieren jugar tus lectores (y pocos quieren jugar al ajedrez, eso te lo aseguro).

5. El método del viaje del héroe

(O: Sí, voy a seguir hablando del ciclo de la luna roja)

Basado en el estudio de mitos de Joseph Campbell, este método parte del hecho de que muchos mitos comparten ciertos elementos (Propp también tiene muchas teorías interesantes al respecto, como seguramente sabréis). Se supone que puede haber hasta 17 pasos, pero el viaje del héroe se divide, en su esquema más básico, también en la tríada aristotélica de exposición-nudo-desenlace. Campbell define a estas tres secciones como separación (o partida), iniciación y retorno. Y se desarrolla así:

    1. En la primera sección, el protagonista recibe una llamada a la acción y la rechaza. Luego se encuentra con un mentor o entidad sobrenatural y cruza a un mundo diferente. Así pasa a la segunda sección.
    1. En la segunda sección, el protagonista sufre todo tipo de pruebas y tentaciones, está a punto de morir o de perderlo todo y entonces recibe una gran recompensa.
  1. En la tercera sección, el protagonista debe regresar al mundo normal y puede que allí tenga una gran persecución o enfrentamiento, pero triunfa al final.

Aquí El ciclo de la luna roja también realiza un juego interesante. La cosecha de Samhein es, totalmente, sobre el encuentro de los personajes con el nuevo mundo mágico. En Los hijos de las tinieblas, vemos todas las pruebas y tentaciones, todas esas casi-muertes (o muertes a secas, ejem). En La sombra de la luna, esperamos, por tanto, el regreso al mundo real y la batalla última, donde los héroes se enfrentan al adversario.

Nos sabemos tanto esta estructura que nos gusta cuando le dan un giro inesperado bien hecho. No quiero estropearle a nadie el final, así que me limitaré a decir que en la tercera sección (La sombra de la luna), este mandamiento se pone patas arriba.

Lo bueno de esta estructura, como veréis, es que se sigue utilizando porque funciona, pero ese uso repetido permite que el autor se tome libertades y juegue con las expectativas del lector. Siempre que sepa hacerlo bien, claro, que trastocar fórmulas ancestrales es un deporte peligroso.

planificar novela

“Una vez trastoqué una fórmula ancestral y murieron todos mis hijos”.

Tanto en este método como en el anterior, no hay más que coger estas fórmulas y ampliar esas bases para ir construyendo la novela poco a poco. Esto, a su vez, puede hacerse de muchas maneras, aunque cualquier esquema tradicional por capítulos o escenas puede servir.

6. El método de la pirámide de Freytag

(O: Cómo usar una pirámide o un hoyo para vender libros)

La piramide de Freytag es otro método que parte de estructuras reconocidas de narrativa y no es muy diferente de los puntos anteriores. La novela se dividiría en los siguientes puntos:

  1. Exposición: Se ofrecen los datos más importantes para empezar a entender la obra.
  2. Desarrollo: Comienza a ampliarse la trama.
  3. Punto decisivo: Una decisión fundamental, una gran revelación… se trata de un momento de cambio importante.
  4. Clímax (punto culminante): El momento de mayor tensión, resultado del punto anterior.
  5. Desenlace: El clímax va bajando y vamos conociendo sus consecuencias.
  6. Final: Se cierra la trama.

Por seguir con el ejemplo anterior, el clímax de El ciclo de la luna roja estaría en el momento en que sí, FINALMENTE, sale la dichosa luna que ha tenido tan preocupados a todos los pobres niñitos perdidos en Rocavarancolia. Como es evidente, las consecuencias de la salida de la luna serán las que acelerarán la acción en dirección a una gran batalla que culminará en la resolución final. En esta imagen de la Wikipedia podéis ver la representación gráfica de esta estructura:

pirámide freytag¿Os suena? Hay otra forma de verlo, invertida, concentrada en el conflicto. Hablo del  “hombre cae en agujero” de Vonnegut. En el fondo, considero que son más o menos lo mismo, si bien uno pone el enfoque en ir poco a poco aumentando la tensión dramática y el otro en ir poniéndole las cosas cada vez más difíciles al personaje (esto es: exactamente lo mismo). Lo importante es la presentación de un conflicto para crear tensión hasta el punto de clímax, y luego ir solucionando dicha tensión hasta llegar a la resolución final.

hombre en agujeroO por lo menos es lo importante para crear un libro comercialmente apetecible, según Vonnegut. Matthew L. Jockers analizó el tema a fondo, estudiando las estructuras de grandes novelas y llegó a la misma conclusión. Escribí más sobre el tema aquí.

7. El método del borrador cero

(O: Cómo planifico si soy escritor de brújula)

Considerado el mejor método para aquellos que gustan de ir por libre y no planificar nada, también se conoce como borrador de descubrimiento. La idea es que vas descubriendo de qué va tu novela conforme vas escribiendo un primer borrador resumido y guarro. Este método es además fenomenal para cargarse inseguridades y bloqueos, porque sabes que luego ya te tocará volver y convertir tu borrador en algo que merezca la pena.

Según NowNovel, puede ser un borrador muy extenso, incluso de 100 o 200 páginas. Sí, es casi un libro, solo que te saltas los detalles, escribes rápido y dejas muchas notas de cosas que luego tendrás que comprobar, documentar y ampliar (ya sabéis, notas como: “investigar cuánto se tarda a caballo entre Neptuno y Plutón”, “describir palacio de la reina de las hormigas mutantes” o “insertar escena de doble penetración aquí”).

Lo bueno de este método del borrador rápido para planificar tu novela es que descubrirás enseguida si hay aspectos de tu trama que no se sostienen, sin tener que dedicarte luego a una edición compleja y desquiciante para arreglar todos los problemas del libro (si es que pueden arreglarse). Te encontrarás con posibles problemas antes de ponerte a escribir el libro definitivo, y eso vale su peso en oro, aunque, al ser un concepto abstracto, no pesa nada y por tanto esa es una comparación realmente mala, Gabriella.

8. BONUS: Escribir desde el centro

(O: Encontrar primero la chicha y luego escribir el resto)

Aparte de los siete métodos propuestos, me gustaría exponeros otro del que ya os he hablado en otras ocasiones, el método de James Scott Bell. Bell analizó un buen montón de novelas clásicas y modernas de alta calidad y encontró que tenían algo en común: la esencia de la trama se revelaba en el centro físico de la novela, en un momento de reflexión (consciente o no) que él llama momento del espejo. Para Bell, era evidente que estos escritores tenían muy claro cuál era el corazón de su argumento y eso les facilitaba crear un texto multicapa que realmente llegaba al lector.

Así que se planteó lo siguiente: ¿por qué no empezar al revés? En vez de analizar cuál es la esencia de nuestra novela una vez la hemos terminado, ¿por qué no encontrar esa esencia y construir la novela alrededor? Os recomiendo muy muchísimo su libro, donde detalla este método, pero os lo resumo aquí, muy brevemente.

Scott Bell expone dos métodos, uno para escritores que gustan de planificar con orden y lógica, y otro para los que escriben con brújula.

Para los planificadores:

Bell habla de signpost moments, momentos clave o señal en la novela. Esta sería la estructura propuesta, compuesta de estos momentos clave:

  1. Problema de apertura: Cualquier conflicto o problema, que se presenta ya en la primera escena.
  2. Personaje afectivo: Presentación de alguien que se preocupa por el protagonista, alguien importante para él/ella.
  3. Argumento en oposición a la transformación: El personaje expresa alguna idea o convicción que se habrá transformado para cuando lleguemos al final de la novela. Es un punto que marca el inicio de la transformación del personaje. Un ejemplo claro está en todas esas novelas donde el personaje está loco/a por salir de su pueblo natal, pero al final tiene unas ganas de volver a casa que no puede con ellas.
  4. Se aproxima una tormenta. Debe de haber alguna indicación de que todo no va a seguir tan tranquilito como hasta ahora.
  5. Puerta de no retorno 1: Lanza al personaje a los enfrentamientos del segundo acto (nudo).
  6. Patada en la espinilla: Al intentar avanzar y resolver el problema, el personaje se enfrenta a un nuevo problema que le pone las cosas aún más difíciles.
  7. El momento espejo. Este es un momento clave en la estructura de Bell, ya que es el momento en que el personaje se mira en el espejo (no literalmente, aunque también puede hacerse) y se pregunta en qué se está convirtiendo, quién es. Este es el momento en que se refleja la esencia de la trama, el corazón de tu obra. Es una clave autorreflexiva fundamental, y para entenderla recomiendo, una vez más, que se lea el libro completo de Bell.
  8. Acaricia al perro. Aun metido en un embrollo terrible, el personaje ayuda a alguien más débil, muestra su humanidad. Considero que esto puede ser muy eficiente para provocarle un poquito de empatía al lector, incluso hacia el personaje más despreciable.
  9. Puerta sin retorno 2: El personaje realiza un descubrimiento o encuentra una pista clave, que lo dirigirá inevitablemente al enfrentamiento final.
  10. Se acumulan tropas: El adversario, a sabiendas de que el personaje ya se ha puesto en marcha, acumula fuerzas/tropas/maldades en preparación.
  11. Se apagan las luces: El momento más oscuro para el personaje, en que parece que todo se ha perdido.
  12. El factor Q: Llamado así en honor al personaje Q en las aventuras de James Bond, que siempre le daba artilugios que luego lo sacaban de los peores apuros. El personaje consigue salir de ese momento oscuro del punto 11 usando alguna herramienta (física o metafórica) que se le ha proporcionado al principio de la novela. Para esto recomiendo que leáis este artículo de Víctor Selles en el blog de Lecturonauta sobre el foreshadowing o la anticipación en la narrativa.
  13. La batalla final: ¿Superará el personaje a su adversario (sea, también, una persona física o un conflicto moral)? ¿Tomará las decisiones correctas?
  14. Transformación: Normalmente el último capítulo del libro nos muestra de algún modo lo que ha cambiado el personaje, ya sea para bien o para mal. El tipo de transformación será lo que más afectará al impacto emocional en el lector.

Y, para los escritores de brújula, propone las siguientes preguntas:

  1. ¿Cuál es tu personaje principal? ¿Cuál es su problema?
  2. ¿Tiene tu personaje principal un defecto moral que está haciendo daño a otros? Si no es así, ¿puedes otorgarle uno?
  3. Una vez integrado este defecto, analiza qué lo ha causado. Métete a fondo en su trasfondo para averiguar de dónde procede.
  4. ¿Quieres terminar el libro con un final positivo? Entonces, ¿cómo supera ese defecto y se transforma? ¿Cómo será esa escena?
  5. ¿Quieres escribir un final oscuro? ¿Cómo encontrará tu personaje su oportunidad de transformarse y cómo lo rechazará?
  6. Y ahora, lo más difícil: diseñar el momento espejo. Si tu personaje estuviera frente a un espejo, justo a mitad de la novela, ¿qué se diría a sí mismo/a?***

Aunque me gusta la planificación, reconozco que estas preguntas de Bell me han explicado mucho sobre la novela que ahora estoy corrigiendo. El hecho de que el final parta, precisamente, de una decisión moral del personaje, me proporciona una guía clara de cómo ha llegado hasta ese punto y me permite dejárselo también un poco más claro al lector. Creo que estos conceptos que expone Bell pueden servir también para novelas en proceso u obras ya terminadas.

Ahí los tenéis, 7 (+1) métodos más comunes (y posiblemente eficientes) para planificar una novela, basados en estructuras de novelas y narraciones de gran éxito (ya sea comercial y/o de calidad). Repito que podéis añadir a estos el método de Chandler Bolt, que además integra el trabajo diario como herramienta indispensable. Como veis, escribir es un acto libre y creativo, pero también puede beneficiarse de una construcción deliberada y ordenada de trama. No dejéis de contarme en los comentarios los métodos que habéis probado vosotros y cuáles os funcionan mejor.

Y ya veis, ya estoy en pie, habéis alejado de mí el dulce canto de sirena de una cama tentadora (que, por cierto, sigue sin hacerse).

Ahora igual toca quitarse el pijama.


*Vale, es posible que no exista esa categoría en Amazon. Pero debería. También abogo por una sección de “libros donde el narrador se saca pelusas del ombligo durante más de 300 páginas” y “mujer blanca heterosexual se casa con un hombre que le pone los cuernos y dedica el resto de la novela a reencontrarse consigo misma con ayuda de sus amigas, un amante cachas y mucho helado de chocolate”.

**En el texto original dice segundo acto, no primero, pero imagino que será una errata.

***Obviamente, no tiene que estar físicamente frente a un espejo. Este no es más que un recurso para que el protagonista se analice y exprese sus pensamientos en esta etapa de su camino.


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