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Mis 25 mejores lecturas de 2019

diciembre 30, 2019 — by Gabriella4

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Mis 25 mejores lecturas de 2019

diciembre 30, 2019 — by Gabriella4

Ha llegado. Es el momento. Que resuenen los tambores y las trompetas y los clarinetes y los xilófonos.

Sobre todo los xilófonos. No hay nada tan ominoso como un xilófono.

Parece que fue ayer cuando os enseñaba, algo tímida y nerviosa, mis lecturas favoritas de 2018, pero el tiempo vuela y todos esos topicazos que son ciertos y durísimos, y de nuevo os doy la bienvenida a algo totalmente novedoso y rompedor…

¡Una lista de libros para cerrar el año!


¡Apunte importante!

Este artículo está disponible en audio. Si prefieres escucharlo a leerlo (aunque está permitido compaginar ambas cosas, claro), puedes hacerlo si eres mecenas de mi Patreon. Puedes apuntarte aquí.

Y si no quieres audio, ¡sigue leyendo!


Como ya hice el año pasado, vaya esta lista mía con los siguientes avisos, disclaimers y descargas de responsabilidad, además de algunas reflexiones sobre mi experiencia lectora este año. Este año os traigo una selección de 25 de mis mejores lecturas (frente a las 20 recomendaciones del año pasado), ya que he leído más, en general, y porque sería imposible eliminar alguna de ellos: todas son muy dignas de mención.

¡Vamos con los disclaimers!

  1. Realmente ya casi no uso Goodreads, más que como catálogo enumerativo. Si me seguís por ahí, no veréis reseñas ni valoraciones. Ya hablo de las lecturas de ficción que me apasionan en la lista de correo de Lo extraño y lo maravilloso, y por aquí, en Gabriella Literaria de lo que quiero compartir de mis lecturas de no ficción.
  2. Leo mucho en inglés, porque prefiero leer una obra que me interesa en su idioma original y, para bien o para mal, mucho de lo que me interesa sale del mercado angloparlante. Eso no quita que aquí tengamos obras magníficas y que yo haga un esfuerzo por alternar lecturas en un idioma y otro.
  3. En caso de haber leído el libro en inglés, incluyo entre paréntesis enlace a su publicación en nuestro idioma, de haberla. Todos los enlaces llevan a Amazon, porque soy afiliada, pero, como ya dije el año pasado, sentíos libres de adquirir las obras que os interesen en vuestra librería de barrio, gran superficie o ultramarinos intergaláctico de preferencia.
  4. Este año mi meta era leer 35 libros y he alcanzado 43, que para otros no será mucho, pero para mi ritmo de lectura es muy fenomenal. Gran parte de la culpa de este aumento la tienen los audiolibros, que se han convertido en mi formato preferido para no ficción y que me permiten “leer” en situaciones que antes no podía (como la cola de Correos, donde he pasado una cantidad de tiempo nada desdeñable este año).
  5. No incluyo aquí lecturas “de trabajo” ni libros que no terminé. Este ha sido el año en que más libros he abandonado: creo que casi tantos como los que he leído. He cometido el ¿error? de ser menos selectiva con mis lecturas: he dado muchas más oportunidades. Esto tiene su lado bueno (un par de descubrimientos interesantes), pero también es desalentador: me siento culpable cuando abandono obras de amigos y conocidos, o de autores noveles repletos de ilusión y talento. El año pasado me hice la promesa de solo terminar libros que me parecieran impresionantes por un motivo u otro, y es por esto por lo que libros que no están nada mal se quedan por el camino. La vida lectora es demasiado corta para leer cosas que te parece que “están bien”, sospecho.
  6. Como hablar de 43 libros sería larguísimo y prefiero concentrarme siempre en lo realmente güeno, os traigo solo los 25 que más he disfrutado. Si tenéis curiosidad por ver la lista completa, la tenéis aquí (no incluyo allí los libros abandonados).
  7. Son las mejores lecturas que he disfrutado en 2019, pero eso no significa que hayan salido estos libros en el 2019. Mejor tampoco significa más importante o incluso de mayor calidad: he seleccionado los que han significado algo para mí.
  8. Así que ahí va mi top 25, de bueno a muy rebueno. El 1 es el más fantabuloso de todos.

Mis 25 mejores lecturas de 2019

¡Aquí está lo mejor de mi año lector!

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25. En regiones extrañas, Lola Robles (Cazador de Ratas)

Lola tuvo el detalle de mandarme un ejemplar de su libro de ensayo el año pasado y se lo agradezco muchísimo: ha sido una lectura muy enriquecedora e interesante. Solo hay dos cuestiones que me han sacado un poco de esa lectura: el tono, que a veces encuentro demasiado subjetivo para un libro de estas características, rozando la opinión, y que, por alguna razón, la calidad de la edición decae a partir de la segunda mitad del libro, con erratas y errores en la maquetación.

Lola y yo tenemos formación similar (ella es de Filología y yo soy de Teoría de la literatura y literatura comparada), así que, como buenas colegas, es natural que no estemos de acuerdo en algunos puntos. También me habría gustado ver una perspectiva más amplia, pero entiendo que Lola se especializa en la perspectiva feminista y eso está bien (se agradecen, sobre todo, sus aportaciones de recomendaciones de libros escritos por mujeres y sus observaciones relacionadas con la Queer Theory; me encanta, además, encontrar referencias a especialistas actuales tan excelentes como David Roas o Fernando Ángel Moreno).

El estilo es ameno y las ideas están muy bien estructuradas y explicadas: se sigue con facilidad incluso si no tienes formación previa en teoría literaria, así que recomiendo este manual a todo el que quiera entender un poco mejor qué es, exactamente, la fantasía, y qué diferencia (y asemeja) a los géneros conocidos como no realistas. Lola ofrece un libro estupendo de divulgación, que creo que se convertirá en un referente.

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24. The Life-Changing Magic of Tidying Up, Marie Kondo (La magia del orden, Aguilar)

¿Qué hace un libro de autoayuda en tu lista, Gabriella? ¿Y cómo puedes apoyar a la mujer que dijo que no deberíamos tener más de 30 libros en casa?

Pues lo explico todo con detalle aquí (y no, nunca dijo lo de los 30 libros). Sea como sea, gracias a Kondo tengo un armario manejable al fin y mis estanterías están llenas solo de los libros que amo (y de la pila de libros por leer, claro, que ahí habrá de todo). Olvida la parte un poquito animista del libro y usa las palabras de Kondo para repasar un poco tus pertenencias: es impresionante la de cosas que acumulamos y que parecen estar siempre por medio, estorbando, sobre todo si te has mudado mil veces, como yo.

Gracias a Marie, mis maletas ahora permiten contener un 30% más de ropa (y estoy gastando mucho menos en calcetines). Tal vez lo de life-changing sea exagerado, pero sí que es cierto que empezar a “respetar” un poco más tus posesiones, en vez de caer en el ciclo consumista de siempre de abuso y desecho, mejora bastante tu relación con tu entorno.

Así que gracias de nuevo, Marie. Creo que encontré aquí algo muy muy raro: un libro de autoayuda que sirve para algo.

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23. The Dip, Seth Godin (Salir del abismo, Granica)

Enlazo a la versión en inglés, porque las dos que existían en nuestro idioma parecen estar descatalogadas. Hablé hace poco de por qué este librito de Godin es importante, sobre todo si nos sentimos estancados como escritores (o como cualquier cosa). A lo mejor no contesta todas tus preguntas, pero analiza diferentes situaciones que seguramente te resultarán familiares. Básicamente Godin viene a decir que si no quieres ser el mejor del mundo en lo que haces, ¿para qué hacerlo? Esta afirmación, que de entrada parece absurda, empieza a cobrar sentido cuando analiza poco a poco la realidad de un proceso de aprendizaje, y de lo que implica de verdad la adquisición de habilidades.

No estoy muy segura de si este es un libro de autoayuda (en cuyo caso sería otra de esas gemas tan raras, como la de Kondo) o un libro de negocios. Tal vez sea ambas cosas.

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22. El detective que tenía mariposas en el estómago, Alfredo Álamo

Esta es una obra con la que tengo una relación algo confusa. Me ha llevado a reflexionar sobre el valor del conflicto en la narrativa y de nuestra relación con los personajes. En la obra de Alfredo, cuesta intimar con los protagonistas. Y no porque sean todos seres despreciables, que lo son (y esa se supone que es parte de la gracia), sino porque nos da un poco igual cómo terminen: merecen todo lo malo que les pueda pasar, cuesta ponerse de su parte en el conflicto.

Sobre el problema de las expectativas

A lo mejor El detective ha puesto tanto empeño en vilipendiar aquí a la literatura ñoña de la autoayuda más cursi que ha salido por el otro lado y ha dado con una especie de fix-up ultracínico. Muchos lectores disfrutan de la inquina, de lo cáustico; sospecho que no es mi caso. En la literatura solemos necesitar algo de identificación, algo de empatía, para que nos importen algo los personajes, para que signifique algo el conflicto. Eso forma parte del patrón de expectativas que construimos a lo largo de nuestra vida lectura. Si sales demasiado de ese patrón, corres el riesgo de que se cree un efecto de indiferencia.

Pero, por otro lado, es que Álamo escribe muy bien. Y seré sincera: me cuesta encontrar autores en nuestro idioma con ese nivel técnico. Engancha desde la primera página, que no es poca cosa, y está llena de una creatividad desbordante.

Al final me quedé con Laura, la editora que tan pronto te negocia un contrato como te descuartiza un cadáver. Es, después de todo, otra joyita rara: un personaje femenino bien construido. Y creo que El detective es una de esas obras peculiares que de entrada no te apasionan, pero que después de terminarla se quedan en tu cabeza, tocando a todas las puertas y exigiendo que pienses en ella de vez en cuando.

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21. My Idea of Fun, Will Self (Mi idea de la diversión, Anagrama)

No contaré cuál es el concepto que tiene el protagonista de un buen rato, porque él te lo cuenta en las primeras páginas de la novela y es demasiado desagradable para ponerlo aquí en un blog que a lo mejor leen menores.

El protagonista se está formando como brujo. O algo así. Hay páginas y páginas de ¿fantasías? alucinatorias que a lo mejor te puedes saltar, pero todo el concepto de la obra y la prosa aturullada de Self se unen en una explosión extraordinaria de originalidad y fuerza. Esto es Harry Potter para sociópatas. Hay una escena que tuve que leer corriendo y con los ojos entrecerrados, como cuando te encuentras con algo muy asqueroso en una película de terror. Y considero que, en lo que a literatura se refiere, mi estómago es más bien durillo.

¿Dices, Gabriella, que este libro es desagradable y además tiene partes muy pesadas de lisergia gratuita? ¿Y aun así lo recomiendas?

Sí, oh sí. Self sigue siendo para mí una de las voces más rompedoras del fantástico, aun cuando casi nadie parece definir sus libros como obras dentro de ese género. Puede que se acerque al bizarro, pero a la vez consigue ser uno de esos autores a los que la crítica considera una voz singular.

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20. The Paper Menagerie, de Ken Liu (El zoo de papel, Runas)

El zoo de papel tiene ese problema que tienen tantas antologías: hay relatos mejores y relatos menos mejores. Liu, además, tiene ciertas obsesiones, y estas se repiten una y otra vez en sus cuentos, llegando a un punto en el que algunos tienen una temática y estructura muy similar entre sí. Da un poco la sensación de que este recopilatorio no es una compilación de sus mejores relatos, sino de casi todos sus relatos: pese a esa similitud mencionada, otros son radicalmente diferentes y da la impresión de que se han metido a destajo cuentos de todas sus épocas y niveles de habilidad.

Aun así, es inevitable que esté en esta lista una obra que incluye verdaderos tesoros como Acerca de las costumbres de elaboración de libros en determinadas especies, El zoo de papel o Cambio de estado. Incluso en sus relatos más flojos Liu es bueno, pero en algunos es brillante, original. Su mezcla peculiar de ci-fi, fantasía (rozando el weird en ocasiones) y leyenda es muy especial.

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19. Cat’s Cradle, de Kurt Vonnegut (Cuna de gato, Anagrama)

Es muy difícil describir Cuna de gato. Es el resultado de una época, sin duda, donde pervivía el miedo a la guerra nuclear. Vonnegut analiza desde una perspectiva tragicómica las posibilidades de las armas de destrucción masiva, utilizando para ello una pequeña república bananera repleta de personajes esperpénticos. El resultado es extraño y a la vez extraordinario, una narración cada vez más descabellada en capítulos muy cortos, con un final extremo. Leí esto unos meses después de trabajar con Lilith, el juicio de la Gorgona y La Sonrisa de Salgari y es notable la influencia de esta obra (y de Vonnegut en general) en el trabajo de Cotrina. Recomendaría muy mucho leer los dos seguidos.

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18. Marilyn Monster, de Daniel Pérez Navarro (Cazador de Ratas)

Daniel para mí se consolida como uno de los mejores autores de fantástico de nuestro país, pese al hecho de que no es un escritor fácil. O tal vez por ese hecho.

Marilyn Monster no ofrece una trama sencilla, de seguimiento ligero, sino un puzle donde, además, sospechamos que va a faltar alguna pieza en la caja. No soy muy amiga de pastiches, rompecabezas culturales y homenajes, pero es difícil no caer rendida ante el extenso conocimiento alt-pop de Pérez Navarro. Sí, tal vez me acabe de inventar esa palabra.

En realidad Marilyn Monster es una historia de terror clásica: con el miedo al otro; unido al miedo al imitador, al clon, al doppelgänger; y el pánico visceral a una biología alienígena, de orígenes y fines desconocidos. Todo va aderezado de una buena ración de música y unas visuales de los mejores Carpenter y Cronenberg. Todo va pintado con la habilidad de un maestro vanguardista.

Larga vida a Pérez Navarro.

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17. How to Be Good, de Nick Hornby (Cómo ser buenos, Compactos Anagrama)

De Hornby solo conocía un par de películas bastante disfrutables (aunque la imagen de un John Cusack protagonista con su reproductor de música a cuestas, buscando a sus exnovias, ahora me resulta bastante menos entrañable que cuando era jovencita), pero me alegro de haber dado una oportunidad a sus libros. Precisamente por sus películas esperaba un libro sencillote y feelgood, pero el ensayo que realiza sobre la moralidad de la clase medio alta liberal me ha resultado… perturbador.

Marilyn Monster es una historia de terror, como ya he dicho, pero me resultó menos inquietante que esta historia, demasiado cercana, sobre la exigencia de una virtud real. ¿Cómo sería si realmente fuéramos fieles a la moral que proclamamos e intentásemos, de verdad y de forma directa, ayudar a otros? ¿Es posible mantener cierta forma de vida siendo realmente… buenos?

Hornby crea personajes reales, grises, enfrentados al mayor dilema moral: hasta dónde están dispuestos a sacrificar la comodidad de su vida diaria aburguesada para ayudar a otros más necesitados. Y, más importante aún, plantea la pregunta de si realmente eso sirve de algo.

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16. The Night Watch, de Sarah Waters (Ronda nocturna, Anagrama)

Sinceramente, no hay muchísimas historias buenas de lesbianas. Podría aducirse la revelación de Sturgeon o argumentarse que, debido al tabú que ha supuesto tradicionalmente todo lo LGTB, es esta una temática/género/perspectiva muy nueva al que le falta desarrollo. Yo creo que es porque casi todas las buenas historias de lesbianas las tiene Sarah Waters y apenas nos deja nada a los demás.

La habilidad de Waters para describir al detalle lo cotidiano en momentos históricos ajenos al nuestro es espectacular. Tiene, además, una forma muy cuca de presentar relaciones muy ñoñas entre mujeres, para luego desbaratártelas con crueldad suprema. En Ronda nocturna construye una estructura peculiar: toda la historia está contada en orden cronológicamente inverso; comienza con la posguerra de la Segunda Guerra Mundial en Londres y termina en pleno bombardeo de la ciudad. Así, la realidad de los personajes se nos desvela a través de su pasado. Esta recurrencia al flashback nunca me ha gustado, pero Waters utiliza tan bien la intriga que consigue que funcione. Teje una red compleja de personajes que nunca dejan de sorprender.

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15. Everything That Rises Must Converge, Flannery O’Connor (Cuentos completos, Debolsillo)

Al igual que Liu, algunos de los cuentos de esta antología de O’Connor repiten ciertas estructuras y temas, pero Flannery no llega a cansar: en cada relato cada personaje tiene voz propia y una perspectiva fascinante. Los relatos de O’Connor están llenos de una musicalidad macabra y sabes, al igual que con otros autores estadounidenses que gustan de hablar de un sur profundo, de gentes y tierras asalvajadas y tocadas por lo peor de la superstición (me vienen a la mente Steinbeck o Cormac McCarthy, por ejemplo), que en estos cuentos NADA puede acabar bien.

No he encontrado un equivalente en nuestro idioma del recopilatorio Everything That Rises Must Converge, así que recomiendo probar con sus Cuentos completos, directamente, donde encontraréis joyas como el propio Todo lo que asciende tiene que converger o Una vista del bosque. O’Connor es la reina de los diálogos, ya lo veréis.

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14. El círculo de Jericó, de César Mallorquí

No es fácil encontrar ya este libro (mi copia es un préstamo, de hecho). Si no podéis echar un tiento a esta obra de Mallorquí, podéis conseguir su otro libro de relatos, Trece monos, con facilidad, y también merece muchísimo la pena.

Digo libro de relatos porque, aunque El círculo de Jericó se nos presenta como novela, es más bien un conjunto de cuentos unidos por un hilo narrativo común. Varios personajes se reúnen y cuentan historias, y ya sé que de entrada eso no suena muy atractivo (¡cuántas veces se ha hecho ya!), pero, claro, aquí las historias son de César Mallorquí.

Reconozco que el primer cuento me pareció decente, pero poco más, y pensé que, al ser un libro bastante más antiguo que Trece monos, me iba a decepcionar. También es cierto que por aquel entonces Mallorquí tenía algunos pequeños fallos de estilo que ahora ha eliminado por completo. No me esperaba lo que venía a continuación: un plantel de relatos repletos de ideas llamativas, narraciones llenas de imaginación y emotividad, y mucho, mucho más. Si eres capaz de leer El rebaño sin emocionarte siquiera un poquito, no eres un ser humano. De hecho, propongo ese relato como nuevo Test de Turing.

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13. Focus, Daniel Goleman (Focus, Kairós)

Y una vez más encontramos un ensayo de divulgación científica escondido bajo un título de autoayuda, ay. Desarrollar la atención para alcanzar la excelencia, reza el subtítulo, pero no es esa su función, en realidad (y encontraréis bastantes comentarios molestos en Amazon al respecto). Goleman analiza las partes del cerebro en relación con las funciones de concentración y enfoque. Para entender sus conclusiones principales, recomiendo echar un vistazo a mi artículo introductorio de la serie de artículos sobre el enfoque. Y para las aplicaciones prácticas de todo lo que explica, recomiendo ir al trabajo de Chris Bailey, que tenéis más abajo.

Este análisis de Goleman ayuda a comprender los diferentes modos de pensamiento y cómo afectan a nuestro poder de enfoque, a nuestros hábitos y creatividad. Diría que es una lectura muy recomendable para cualquier escritor, si bien considero que en la segunda parte del libro Goleman se va un poco por las ramas, y que es necesario complementar su trabajo teórico con otras obras. Si Goleman se os hace un poquito espeso, también podéis dar una oportunidad al Pensar rápido, pensar despacio de Daniel Kahneman (que tengo en mi lista para el año entrante, y que parece tratar temas muy similares con un lenguaje más accesible).

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12. Influence: The Psychology of Persuasion, Robert B. Cialdini

Siempre me ha interesado toda la psicología detrás de la mercadotecnia y la publicidad, pero sobre todo me fascina (y repele) el problema de la persuasión. ¿Dónde está la frontera entre los estudios de mercado, el targeting y algunas prácticas dudosas de neuromarketing, y la manipulación más enfermiza? Como admiradora de los procesos de marketing de la atracción basados en ideales de mercadeo ético, siempre estoy a la caza y captura de procedimientos cuestionables: tanto para intentar no caer en ellos como para intentar evitar utilizarlos yo misma. Como vendedora (porque sí, vendo libros), estoy en una valoración constante de la siguiente pregunta: ¿cómo puedo vender cosas buenas a la gente que realmente las quiere, sin por ello tener que manipular ni mentir a esas personas?

Cialdini abre nuestros ojos a los procesos psicológicos que nos impulsan a la compra. Tras este libro, jamás volverás a ver del mismo modo a los comerciales a puerta fría, a los concursos organizados por grandes empresas, a la publicidad que recibimos en nuestros buzones y, por supuesto, JAMÁS dirás en voz alta (¡ni escribirás!) que quieres comprar algo.

Sí que bastante de lo que habla Cialdini se queda obsoleto en estos tiempos de redes sociales y e-marketing, pero muchos de los principios básicos de la manipulación se siguen utilizando. Es divertido, la verdad, jugar a reconocer cuáles.

Existe una versión en nuestro idioma de este libro, pero parece estar descatalogada. Su otra obra más conocida, Pre-suasión, sí que está en Amazon y otras plataformas.

11. Digital Minimalism, de Cal Newport

Realmente esta entrada es sobre dos libros: Digital Minimalism (Minimalismo digital) y Deep Work (Trabajo profundo), ambos de Newport, porque van muy de la mano.

Ya hablé del trabajo de este hombre en mi serie de artículos sobre el enfoque. El concepto de trabajo profundo de Newport es sencillo pero revolucionario en estos tiempos que corren: dedica un tiempo diario a hacer algo importante para ti, algo que tenga significado e intención, por difícil que sea, y haz solo eso, sin distracciones de ningún tipo. Como escritores, esto implica escribir a diario, con concentración absoluta, aplicando lo que sabemos sobre el desarrollo efectivo de habilidades.

Asocio esto del trabajo profundo de Newport a su otro libro, Minimalismo digital, porque es difícil realizar un trabajo que merezca la pena si nuestro cerebro está en un bucle Zeigarnik constante gracias a las redes sociales, el correo electrónico, Youtube y tantas otras distracciones que están minando nuestra capacidad de concentración a un ritmo preocupante.

Newport analiza estudios sobre la relación entre enfoque, disciplina y las nuevas tecnologías, y los resultados, aunque abiertos a debate, dan mucho que pensar. Este libro consiguió, al fin, que valorara mi relación con las tecnologías que uso a diario (sobre todo redes sociales y correo electrónico). Por trabajo no puedo abandonar por completo (ese minimalismo digital que propone Newport, con un proceso de desintoxiación que comienza con 30 días de uso mínimo de internet y sus herramientas más dañinas), pero sí he desarrollado una conciencia mucho más realista acerca de mi uso.

Si crees que tu uso de internet y las redes tiene impacto en tu estado mental y emocional (spoiler: lo tiene), recomiendo este libro. Y si alguna vez te has enfadado porque no he contestado (o he tardado en contestar) uno de tus mensajes en redes o un correo electrónico, te pido, también, que lo leas.

10. Grit, Angela Duckworth (Grit: El poder de la pasión y la perseverancia, Urano)

Pasión y perseverancia pueden parecer palabros de baratillo en estos tiempos de motivación facilona, pero estamos ante un estudio tremendo de una gran profesional de las ciencias del comportamiento. Este no es un libro para “enseñarte a ser feliz”, sino una obra que analiza qué distingue a los mejores en cada campo de todos los demás. Va íntimamente vinculado a Peak, de Anders Ericsson, del que hablo más adelante, ya que Duckworth es admiradora del trabajo de Ericsson y se nota.

Evidentemente, toda la perseverancia del mundo no es muy útil si no naces con alguna oportunidad de medrar, y tanto el trabajo de Duckworth como el de Ericsson parten de estudios del mundo occidental. No obstante, su perspectiva es muy interesante si se une a la de economistas como Abhijit Banerjee y Esther Duflo, que observaban cualidades emprendedoras excepcionales en determinadas personas en países en vías de desarrollo, unidas a cualidades de perseverancia que me recuerdan a las descritas por Duckworth y compañía.

9. The Golem and the Djinni, de Helene Wecker (Los viajeros de la noche, Tusquets)

Los de Lo extraño y lo maravilloso saben lo pesadita que me he puesto con este libro, pero es que no es para menos. Esta es una historia preciosa sobre dos personajes de leyenda (una mujer golem y un hombre djinni, un genio como los de las lámparas), que se encuentran en la Nueva York de finales del XIX.

La recreación histórica y cultural es deliciosa, hay un malo realmente interesante, y además me han dicho que la traducción a nuestro idioma es muy buena. He escuchado comentarios de todo tipo sobre esta novela (hay quien considera que la primera mitad es mucho mejor que la segunda), y sí que hay un ritmo diferente en ambas partes, pero para mí funciona a la perfección: en la primera mitad se nos presenta el elenco de personajes, fascinantes, y asistimos a un ritmo sosegado, casi cotidiano, y en la segunda comienza a acelerarse la trama hasta alcanzar un final, para mi gusto, perfecto.

En cualquier caso, recomiendo dar una oportunidad a esta maravilla, que, tal vez por su aspecto anodino, pasó bastante desapercibido para la comunidad de lectores de literatura fantástica.

8. The Sudden Appearance of Hope, de Claire North (La súbita aparición de Hope, Hidra)

Ay, Claire, mi Claire. Ya me había maravillado con Las primeras quince vidas de Harry August y lo vuelve a conseguir con este thriller emocionante sobre una chica que tiene una extraña habilidad… ¿o maldición?

Hope es una persona de la que nunca te acordarías, aunque la hubieras conocido. Digamos que es una persona olvidable. Tanto, que sus propios padres olvidaron quién era. Tanto, que puede robar lo que le dé la gana porque al cabo de unos segundos los testigos del robo ya no se acordarán de quién se llevó ese objeto tan valioso.

North es tremendamente original con sus historias y cómo las desarrolla. Tal vez me falló algo el final, pero es que con una historia tan estupenda las expectativas eran altas, muy altas. No esperes una conclusión clara, ni una explicación factible al caso peculiar de Hope, pero en realidad eso tampoco es del todo necesario: el viaje es tan bueno que el destino no tiene por qué ser cerrado por completo.

7. Dark Places, de Gillian Flynn (Lugares oscuros, Debolsillo)

Es posible que sea de esos lectores que huyen un poquito del mainstream, porque sí, reconozcámoslo, soy un poquito rara y lo que me gusta a mí no tiende a coincidir con lo que le gusta a la gran mayoría aplastante. Pero por Gillian Flynn estoy dispuesta a hacer una excepción.

Perdida, su gran éxito, es una buena novela, pero en mi opinión Lugares oscuros es mejor. Te guste o no te guste Flynn, si te dedicas a escribir recomiendo leerla porque domina a la perfección el suspense: es provechoso estudiar su técnica porque es una maestra de la intriga.

Decir que Lugares oscuros es un pasapáginas sería quedarse corto: no es solo por los cliffhangers, por todos sus puntos de tensión, sino que el ritmo de la obra es de una rapidez devoradora (¡pero inteligente!). La prosa sufre un poquito a veces por falta de experiencia (fue la segunda novela de Flynn, y en Perdida se nota su progreso estilístico), con símiles un poco exagerados o sin sentido en ocasiones, pero se le perdona porque es todo parte de un deseo muy sensorial de jugar y experimentar con la lengua y con la comunicación.

Una cosa que tienen en común Flynn y North es su protagonista femenina: una persona moralmente cuestionable pero a la vez interactiva, que se comunica con el lector de mil maneras, y que se define por pequeñas acciones, gestos y manías. Flynn y North prestan atención a los detalles, que es, dicen, donde se esconde el diablo.

6. Lilith, el juicio de la Gorgona y La Sonrisa de Salgari, de José Antonio Cotrina [1]

He comparado más arriba Lilith con Cuna de gato. Lilith no tiene el peso existencial de Vonnegut, un peso existencial que sí tienen otras obras de Cotrina, sobre todo la escalofriante La deriva, probablemente su obra más madura. Pero es que la intención de Lilith es muy diferente: la presentación de un mundo grandioso (el universo Entre Líneas) mediante un personaje con el que es demasiado fácil empatizar.

Vonnegut usa el humor como crítica, como arma, pero Cotrina lo usa como diversión pura y dura, y como pieza de contraste ante la dureza de un mundo con frecuencia cruel. El humor de Cotrina no es ácido como el de Vonnegut, sino que es una vía de escape a la desesperación. Es componente de un sentido notable de la maravilla.

Decía que es demasiado fácil empatizar con el protagonista de Lilith, porque hace de nosotros, del lector. Vemos a través de sus ojos el mundo tremendo que es el universo Entre Líneas, desde una perspectiva mucho más amable que en las historias aterradoras que sufren los protagonistas de Las fuentes perdidas y La canción secreta del mundo, por ejemplo.

Entiendo que es difícil hacerme caso en mi condición de fangirl absoluta de quien es, ¡advertencia!, mi coautor ocasional y pareja permanente, pero, como me gusta decir siempre, una cosa no quita la otra. Ya era seguidora del autor antes de empezar a escribir juntos, y mi relación con su obra como lectora siempre ha sido un tanto… devota. Lilith tiene ya sus años, pero ha sido este año cuando la he descubierto y ha resultado ser una lectura reveladora y muy satisfactoria.

5. When We Were Orphans, de Kazuo Ishiguro (Cuando fuimos huérfanos, Anagrama)

Comencé a leer este libro de viaje, hace unos años, y justo cuando me quedaban 20 o 30 páginas para acabarlo, me lo dejé en un tren. Así que ha sido muy interesante revisitarlo, sobre todo porque gran parte del final, que había interpretado en mi primera lectura como un pasaje surrealista, de realismo mágico u onírico (como en Los inconsolables, mi obra favorita de Ishiguro), no lo es en absoluto.

Ishiguro narra el horror pesadillesco de la guerra con una sensación de frustración angustiosa. Entra en un mundo donde tiempo y memoria se confunden, y ese efecto niebla del que hablaba Umberto Eco se produce entre las páginas y en la cabeza del lector, maravillado ante la pluma maestra de un autor que tan pronto te escribe sobre distopías con clones como sobre artistas japoneses de posguerra o leyendas artúricas.

Vaya un pequeño aviso: siempre he leído a Ishiguro en inglés, pero algunos conocidos me han comentado que las traducciones de Anagrama de este autor no son muy buenas (en el caso de Pálida luz en las colinas, por ejemplo, hay un error garrafal que modifica el sentido del texto por completo). Si le dais una oportunidad, espero vuestras opiniones y comentarios.

4. The Power of Habit, de Charles Duhigg (El poder de los hábitos [2] , Urano)

La razón por la que este libro está tan arriba en la lista es sencilla: es un libro que ha servido de referencia, una y otra vez, para muchos de mis autores de ensayo favoritos. Todo lo que hablo sobre hábitos en este blog (y todo lo que he aplicado a mi vida escritora) proviene de voces que, a su vez, bebieron de la obra de Duhigg.

El libro tiene ya unos años y eso se nota: hay puntos que se han quedado obsoletos conforme se han realizado nuevos estudios en los campos de psicología y ciencias del comportamiento. Lo importante permanece: la base de cómo se forma un hábito, cómo nos afecta y cómo influye en lo más crucial de nuestras vidas.

Fue aquí donde leí una de las historias más interesantes sobre los hábitos: la de Eugene Pauly, el hombre que debido a una lesión cerebral perdió su capacidad de formar recuerdos a corto plazo. Lo apabullante del caso es que al cabo del tiempo se descubrió que Eugene podía llevar una vida más o menos funcional. Esto se debía a las rutinas y hábitos que habían quedado instalados en su cerebro, rutinas que se habían insertado en su memoria a largo plazo. Así, el hombre que en ocasiones no reconocía a sus propios familiares podía salir a dar un paseo y saber cómo llegar a casa, por ejemplo. La historia es fascinante y da una perspectiva muy especial al poder que tienen nuestras rutinas y hábitos, para bien y para mal. Y lo maravilloso, claro, es que podemos cambiarlos (y Duhigg explica cómo).

Este no es el único libro sobre hábitos que hay ahí fuera, pero tal vez es el más importante.

3. Peak, de Anders Ericsson (Número uno: Secretos para ser el mejor en lo que nos propongamos, Conecta)

Igual que Duhigg escribió EL libro sobre hábitos, Ericsson escribió EL libro sobre adquisición de habilidades. Leía a muchos autores que no hacían más que citar a Ericsson y sus estudios, así que decidí que ya era hora de ir a la fuente. Hablé del trabajo de Ericsson en profundidad en mi artículo sobre cómo desarrollar la habilidad de la escritura (algo en lo que me gustaría entrar de manera más extensa y práctica a lo largo de este 2020 que entra).

Este es otro de esos libros cuyo subtítulo HORRIBLE de autoayuda cutre no le ha hecho ningún favor en nuestro país. Este libro NO es una guía para ser “los mejores en lo que nos propongamos”: es un estudio científico de un grupo de profesionales que analizaron qué diferenciaba a los más destacados de cada sector del resto, bien explicado a través de un ensayo excelente de divulgación. Ericsson te da las mimbres: el desarrollo de cómo aplicar todo esto a tu propia vida es, evidentemente, algo que debes hacer tú.

Una pieza clave en el aprendizaje del escritor

Si aún crees que el talento determina la escritura, por ejemplo (y ese es un concepto que me encuentro a diario, en comentarios a este mismo blog, entre escritores tanto noveles como avanzados, en debates de redes sociales…), te recomiendo muy mucho que leas a Ericsson. Puedes estar de acuerdo o no con él, pero por lo menos se ha tomado la molestia de intentar probar con datos reales sus teorías sobre adquisición de habilidades. Recomiendo unir este libro al de Angela Duckworth, que menciono más arriba, y al de Deep Work de Cal Newport (su noción de trabajo profundo tiene muchos puntos en común con el concepto de práctica deliberada que explica Ericsson).

2. Hyperfocus, de Chris Bailey (Hyperfocus: Cómo centrar tu atención en un mundo de distracciones, Reverté Management)

Este libro no parece haber tenido apenas trascendencia por estos lares (de hecho, solo he podido encontrarlo disponible en eBook; por alguna extraña razón Amazon enlaza la versión en papel a otro libro diferente. Google no me ofrece muchas más opciones) y culpo, ¡de nuevo!, al mal marketing. Se habrá perdido entre la montaña de libritos mierdosos para emprendedores soñadores o algo así, quién sabe.

Pero Hyperfocus (o hiperenfoque, como me gusta llamarlo) es una verdadera flipada, y perdonad mi lenguaje informal. Es una obra de recopilación muy inteligente que reúne lo mejor de lo mejor de todo lo que sabe la comunidad científica sobre la atención y el enfoque. Puedes leerte tres libros sobre mindfulness, quince sobre neurociencia y cuatro sobre psicología, o puedes leerte esto. Bailey se lo ha zampado TODO y lo sintetiza aquí para ti con un lenguaje sencillo, ameno y funcional.

1. The Shipping News, de Annie Proulx (Atando cabos, Tusquets)

Hablo con demasiada pasión de este libro. Pasión pesada y aburrida, de no dejarte en paz hasta que consigo convencerte de que te leas la obra y compartas mi experiencia. Lo malo es que 1) me parece que está descatalogado, ya que solo veo copias de segunda mano a la venta online y 2) yo no sé si hay forma de traducir la prosa espléndida y extraña de doña Proulx.

Atando cabos es de una autora que a lo mejor no conocéis pero que, realmente, sí conocéis. Aparte de que tiene un Pulitzer, que no es poca cosa, os sonará más si os digo que la película Brokeback Mountain está basada en un relato suyo.

Diferentes modos de fantástico

Hablaba en la lista de Lo extraño y lo maravilloso de como este libro es el ejemplo perfecto de la inversión del término “lo real maravilloso”. Como explica muy bien en su libro ya mencionado Lola Robles, “lo maravilloso real” es fantasía sin ser fantástico: la sensación de sobrecogimiento al encontrar algo que es real, que ocurre, pero que se escapa tanto de nuestra experiencia que parece un hecho de fantasía.

Leedlo si podéis. No es un libro donde ocurran grandes cosas a cada rato, ni tiene un ritmo que quite el hipo. Es página y página de lo cotidiano mezclado con lo increíble: la nueva vida de una familia unida por la tragedia, que llega a Terranova en busca de un comienzo. Terranova es un sitio… peculiar. ¿Inhóspito? ¡Mucho! Pero al mismo tiempo os seducirá con cada pincelada, con cada personaje, con cada diálogo (y los diálogos son para enmarcarlos).

Supongo que muchos de vosotros ya habréis hechos vuestras propias listas. O a lo mejor no. Me encantaría saber qué es lo mejor que habéis leído este año.

Aquello que ha hecho que os caigáis de la silla, que ha redefinido vuestra experiencia lectora. Lo que os ha hecho enfocar la escritura de un modo distinto.

Aquello que ha llenado 2019 de un nuevo sentido de la maravilla.


Notas:

[1] Incluyo aquí un enlace a la edición de Urano, ya que la mayoría de mis lectores sois españoles. Hay otra edición, más barata, de Penguin Random House, pero por los comentarios en Amazon parece que es una traducción al español hispanoamericano. Lo comento por si eres de un lado u otro del charco y tienes preferencia por un tipo de español u otro.

[2] El enlace al libro lleva a la edición firmada y dedicada, pero también tenéis esta obra en papel y en eBook en Amazon.

-Imagen de cabecera de Morgan Vander Hart en Unsplash.

Más información:

Cómo sobrevivir a la escritura
Si lo quieres con tu nombre dedicado con plumilla (o con el nombre de otra persona, si lo quieres para regalar), puedes adquirir el libro en nuestra tienda de Lo extraño y lo maravilloso.

Y recuerda que si no quieres perderte ningún artículo, solo tienes que apuntarte a mi lista de correo.

4 comments

  • L. M. Mateo

    diciembre 31, 2019 at 8:33 am

    Ay, querida:

    Me has roto al decir que «Pálida luz en las colinas» tiene un error garrafal en la traducción de Anagrama. Algo me dice que de ahí viene el comentario que os hice de… «es genial, pero para tener claro esto, debería hacer una segunda relectura». Lo pongo en la lista para leer en V. O. durante este año.

    Me he apuntado unos cuantos, sobre todo a Waters y Wecker, que les tengo ganas desde hace tiempo y siempre las olvido.

    En mi caso la lista saldrá en enero, que con Ladillita en casa, si rasco tiempo para escribir 500 palabras y que no se me traguen las lavadoras, ya es suficiente. XDDD Sí que adelanto que «Lilith, el juicio de la gorgona y la sonrisa de Salgari» están entre mis recomendados.

    Pasa un fin de año de lujo. Y abracines a todos los animales que tienes en casa.

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    • Gabriella

      diciembre 31, 2019 at 11:25 am

      ¡Ay, pues sí! Hay un momento CRUCIAL en que hay un pronombre que parece que está mal, que parece un error de Ishiguro (pero que no lo es, está ahí a propósito y esa es una clave fundamental para entender el final del libro). ¡Lo malo es que quien lo tradujo también debió de pensar que era un error y lo cambió! Te recomiendo muchísimo que le des un tiento en inglés, porque la diferencia es grande. El final es un tanto abierto y puede tener varias interpretaciones (el propio Ishiguro lo confirma), pero ese cambio de pronombre sí que es un dato importante para entender la historia.

      Un beso grande y que tengas una entrada de año espectacular.

      Reply

  • Diana

    diciembre 31, 2019 at 2:23 pm

    Yo leí “Atando cabos” hace más de diez años (comprado en Círculo de Lectores) y puedes recomendarlo con tranquilidad porque la traducción es fabulosa. Lo disfruté como una niña chica y es uno de los que suelo usar para poner ejemplos en mis talleres. Una maravilla.

    Reply

    • Gabriella

      diciembre 31, 2019 at 4:00 pm

      ¡Gracias, Diana! Lo recomendaré con aún más ímpetu entonces. Porque traducir eso… madre mía.

      Reply

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