A veces las ideas se convierten en bichitos muy salidos que flotan en el aire de un subsistema cultural y hacen guarraditas entre ellos, creando ideas entrecruzadas aquí y allá.

A veces, incluso, se te cuelan en el subconsciente.

Creo que algo parecido ha pasado con la pregunta esa de: ¿necesito tener un blog?

Yo escribo. ¿Me hace falta un blog?

Si eres escritor, es muy posible que te hayan aconsejado tener uno. Así que muchos autores preguntan en grupos de Facebook, redes sociales e incluso por email si realmente es necesario. Después de todo, tener un blog implica tiempo y esfuerzo (y escasa garantía de triunfo): ¿merece la pena?

Este es un tema sobre el que hemos debatido, tal vez, demasiado. Jaume Vicent escribió hace poco un artículo que creo que resume mis ideas al respecto. Dice Jaume que un blog ayuda mucho, pero si no te gustan los blogs, hay otras maneras de conseguir visibilidad. No obstante, todas esas maneras tienen el mismo trabajo que un blog, así que si lo que te falta es tiempo y energía, sigues con el mismo problema. Recordatorio indispensable: no es fácil esto de darse a conocer como escritor y no hay atajos, por muchos eBooks a 0,99€ que haya en Amazon que te juren lo contrario.

A raíz de todo este debate, llevo un par de días en que algo extraño sucede en mi cabeza. Una misma pregunta revolotea una y otra vez. Anoche soñé con ello: alguien me preguntaba por qué hay tantos blogs para escritores.

Y esta pregunta, lectores y queridos míos, va mucho más lejos de lo que os podáis imaginar. No es más que el hilo suelto de un jersey gigante.

Si haces punto, seguramente acabas de tener un infarto solo con visualizar ese jersey con cabo suelto. Pido perdón por mi homicidio involuntario.

Lo primero es lo primero: ¿por qué hay tantos blogs para escritores?

Si tienes la sensación de que ahora hay más blogs sobre escritura que nunca, estaré muy de acuerdo contigo. Tal vez sea una percepción sesgada, pero creo que los blogs para escritores han crecido de manera exponencial. Muchos de ellos pertenecen a empresas de servicios y son una forma estupenda de realizar marketing de contenidos.

Otros muchos pertenecen a autores. Puede que ahí sea donde empiezan los problemas.

Veréis, muchos llevamos con blog desde hace siglos. Y los blogs de antaño servían como diario o journal. No tenían temas fijos: escribíamos sobre nuestras experiencias. Y si eres escritor, lo normal es que escribas sobre eso. Así, creo, surgieron las primeras bitácoras sobre el arte y la técnica de escribir (y sobre el mundo editorial). Los blogs servían para compartir cosas que descubríamos y para advertirnos de errores en los que caíamos.

Con el desarrollo de la mercadotecnia en todos los sectores artísticos, muchos autores descubrieron que escribir sobre escritura atraía el interés de otros autores. Personas como yo misma nos sentimos muy felices de que, por fin, alguien nos hiciera caso.

Algunos somos capaces de lo que sea por tener tu atención

De este modo, entramos en una trampa peligrosa: ser escritores de ficción escribiendo para un público de no ficción.

El problema de escribir para el público equivocado

Los escritores también son lectores, pero no son necesariamente nuestros lectores objetivos. Yo compro todo lo que saca Joanna Penn de no ficción, pero jamás he comprado una de sus novelas, porque los thrillers sobrenaturales no son lo mío. Si quieres vender erótica, no hables de cómo escribir erótica (por lo menos no todo el tiempo). Si quieres vender fantasía, no hables de marketing para escritores (a no ser que tengas dos marcas claramente diferenciadas, como Ana González Duque).

Si lo mido de manera proporcional, mis libros de no ficción suelen vender más que mis libros de ficción, así que debería haber aprendido la lección, ¿verdad? Tengo previsto en breve desarrollar mejor mi trabajo de visibilidad como escritora de fantasía. Pero tengo un problema gordo, muy muy gordo.

Mi problema es que me encanta escribir sobre escritura. Me he pasado estas últimas semanas con correcciones de mi novela, con galeradas y trabajando en los últimos capítulos de otro manuscrito, y todo ese tiempo me picaban los dedos por no poder sentarme aquí a escribiros otro artículo (aunque la lista de correo sí se llevó un par). No en vano me formé como teórica de la literatura, es una parte de mí tan grande como la parte que escribe fantasía.

blogs para escritoresDe hecho en mi carrera había una asignatura llamada Por qué no deberías tener un blog, pero confieso que me la saltaba para jugar a la ruleta rusa con Volodya, el célebre formalista tártaro, en la cafetería. Eran otros tiempos.

Así que si, como a mí, te apasiona escribir sobre los entresijos de la narrativa, adelante.

Pero por favor, no lo hagas porque crees que así venderás más novelas, porque no es el caso.

Todo este tema lleva a otro efecto curioso.

La saturación de la esfera

Creo que se puede hablar de saturación en una esfera temática cuando hay una cantidad tremenda de contenidos similares, sobre el mismo tema, y un manojo escaso de voces originales. Un ejemplo claro de esto es la música pop. Por supuesto que hay pop fabuloso y distinto, pero por definición crea música olvidable: divertida de escuchar, con estructuras reconocibles (eso a nuestro cerebro le encanta), pero nada que vaya a cambiarnos la vida.

blogs para escritores¿Recuerdas a Chum-Chum Punk, con su gran éxito I wanna make you sex? No, yo tampoco, porque me lo acabo de inventar, pero el ejemplo es válido.

El pop funciona bien y por eso hay blogueros pop, que recopilan lo de siempre y lo escriben de un modo facilón y repetitivo. Hay un buen puñado de articulistas angloparlantes en Medium, con decenas de miles de seguidores, que recurren a esta treta. Cuando leo sus artículos, diez minutos más tarde ni recuerdo de qué iban. Son como un vaso de vino malillo, que te lo bebes si no tienes otra cosa y ya lo has pagado, pero mientras te estás acordando de esa copa deliciosa que te tomaste hace tres meses en otro sitio que sí recuerdas, muy muy bien.

Cuando intentas salir de esa norma, da un poco de miedo. Habrá voces críticas, gente que te diga, por ejemplo, que tus artículos son demasiado largos y que deberías escribir cositas vacías y rápidas de 500 palabras. Escucha las críticas y fíjate en quién las hace, ¿es alguien a quien deberías estar escuchando? Y luego escribe longform de todos modos, porque la realidad del asunto es que nada en la vida es sencillo, y si quieres analizar algo importante de verdad, se te va a ir la mano con las palabras. No hablo de escribir porque sí, de rellenar con tonterías, claro. Dragón, mantícora, quimera, chalaúra, cosmonáuticamente. Usa solo palabras que importen. Unicornio, ultradimensional, pipirrana.

Ese último ejemplo no está basado en ningún hecho real, claro. Es otro ejemplo inventado. Os lo aseguro. De verdad. Ejem. Y lo de la longitud de los artículos es una muestra más de que cualquier herramienta se puede adaptar a lo que necesitas: también puedes escribir articulos cortos si quieres, si tienes una mente que funciona como la de Seth Godin, Con todo esto quiero decir que por favor, por favor, por favor, ¿podemos dejar de escribir siempre sobre lo mismo y de la misma manera? Si quieres hablar de la puntuación en diálogos o la creación de hojas de personajes, ¿realmente puedes aportar algo diferente, mejor, más completo e interesante sobre ese tema?

¿Y podemos dejar de imitar a otros? ¿Cuántos blogueros conocéis con un tono solo suyo, que reconozcáis de inmediato? La voz no se hace en un día y es cierto que aprendemos imitando lo que nos gusta y que somos un cúmulo de influencias, pero si algo sé de hablar con otros compañeros es que estamos bastante cansados de trabajar lo más grande para hacer alguna cosilla original o hablar sobre algo nuevo, para que unos días más tarde eso ya no sea original porque lo están haciendo ocho blogueros más. (Y mejor no empecemos con el copipega directo…). Coger una idea ajena y darle tu propia perspectiva no tiene nada de malo, pero ¿tanto te cuesta citar a la persona que la mencionó, para empezar?

Antes de publicar, pensemos:

  1. ¿Es este artículo necesario? ¿Aporta información nueva al lector?
  2. ¿Es este artículo mío? ¿O me he limitado a regurgitar información ajena tal cual, copiando el tono y el formato de otra persona?
  3. ¿Me sobran ideas? ¿Leo siempre sobre estos temas, me encanta escribir sobre ello o es una obligación para mí?
  4. ¿Realmente es este el mejor uso de mi tiempo?

Si para ti llevar un blog es una tarea odiosa, no lo lleves. O escribe sobre algo que sí te apasione. Conseguir que se te haga caso en un mundo saturado de información es muy difícil. Busca otra manera que te llame más. ¿Eres muy visual y te encanta la fotografía? Tira de Instagram, pero por favor no limites tus publicaciones a selfis con un libro. ¿Qué le pasa a #bookstagram con los selfis? ¿Pretendes que leamos de tus ojos, por muy bonicos que sean? ¿Y qué está pasando con las velas? Lo de las fotos de libros y velas me tiene intrigada.

Cada vez más personas recurren a esta peligrosísima costumbre. ¿Será una conspiración del temible lobby internacional de velas? ¡Que el papel arde fácil, gente!

Y es que todo se reduce a una sola cosa:

Las mejores zapatillas no te enseñarán a correr

Parto de la base de que tú escribes y quieres vender libros, ¿verdad? Un blog puede ayudarte con esto.

Ya sé que todo esto es mucho. Parece que no damos abasto con todo. Tengo un truco: elige solo tres cosas (por ejemplo, escribir a diario, publicar en tu blog una vez a la semana y estar en una red social; o escribir cada par de días, publicar en el blog cada semana y mandar un email mensual a tu lista de correo… cualquier combinación que te apetezca) y aprende a hacerlas muy bien antes de meterte en más follones.

Y piensa que el blog más bonito del mundo con la mejor plantilla, la mejor publicidad y las mejores keywords no sirve de nada si no estás escribiendo, si no estás trabajando tu arte. Si no estás practicando tu técnica, tu estructura y tu estilo, si no estás creando obras que tus lectores disfrutarán. Al fin y al cabo, el trabajo que tiene un blog merece algún tipo de remuneración, y el blog debe ser tu herramienta para poder vender esas obras, no un monstruo que se zampe todo tu tiempo para obtener un par de grillos como respuesta.

¿Sabes por qué es tan fascinante el blog de César Mallorquí, un blog en una plantilla vieja y una fuente un poco pequeña? Porque es un escritor excepcional. Porque por encima de todo está su trabajo como autor y su práctica.

El artículo de un blog no solo sirve para transmitir información. También sirve para experimentar, para lucirnos, para aprender a comunicar de manera eficiente como escritores. Y si no sabemos comunicar algo en un artículo de mil palabras, ¿qué vamos a comunicar en una novela de cien mil?

Si vamos a escribir sobre escribir, quiero que entre todos intentemos hacerlo mejor. Quiero grandes voces en la blogosfera literaria española. Soy así de insoportable: no me basta leer cosas que están bien, quiero grandeza. Quiero a gruñones que te enganchen, a personas que no tengan miedo de analizar cuestiones complejas, a autores que se atrevan con las cosas técnicas y complicadas para hacernos la vida más fácil a todos, a guerreros sin pelos en la lengua que además sean muy divertidos de leer. Y quiero poder escuchar a cada una de esas voces y decir: esto es de Fulana o de Mengana o de José Pipo Ramón de los Palotes Cuadraos. Quiero que esas voces sean claras, que sean fáciles de entender y persuasivas, que me hagan sentir algo.

Tal vez ahora te hayas enfadado porque creas que te estoy criticando a ti, con tu blog para escritores, y pensarás que quién soy yo para hacerlo.

Y tienes razón, qué sabré yo. A lo mejor tienes un blog que es la rehostia. Sí, sí: tienes toda la razón del mundo. ¿Quién soy yo para decir nada?

Así que propongo que tú y yo hagamos lo posible por mejorar. Por traer mejor entretenimiento, mejor información, y más originalidad y vanguardia a nuestros lectores. Para conseguir que piensen, que analicen, que aprendan con nosotros. Por hacer que sientan ese algo que acabo de mencionar. Porque de esa manera no solo tendremos un blog mejor, también seremos mejores escritores.

¿Qué me dices?

¿Tenemos un trato?


Por cierto, tengo una GRAN noticia que daros. Mi librito de corrección básica para escritores ya está disponible en papel. Si quieres tenerlo en tus manitas, para subrayarlo y guarrearlo como debe ser, tienes dos opciones:

a) Comprarlo directamente en Amazon aquí: http://mybook.to/70trucos o…

b) Escribir a gabriella@gabriellaliteraria.com con asunto “70 trucos” si quieres comprarlo dedicado y caligrafiado.

¡OS PROMETO QUE HA QUEDADO MONÍSIMO! Hasta tiene un unicornio en la contraportada, lo cual imagino que no os sorprenderá en absoluto:

Y si te ha gustado este artículo y disfrutas del blog, recuerda que puedes ser mi mecenas por un precio mínimo mínimo. ¿Quieres echarme una mano como ya hace gente maravillosa como Jorge del Oro, Carlos S. Baos, May Quilez, Eduardo Norte, Carla Campos, Adela Castañón, Anabel Rodríguez o Daniel Hernández Alcojor? Es fácil hacerlo con Patreon.


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