main

herramientas para escritoreslifehacking

Las cuatro habilidades esenciales para escribir

abril 27, 2018 — by Gabriella8

shutterstock_1064124260-1.jpg

Te traducen al japonés y tu editorial ni te lo cuenta (ni lo incluye en las liquidaciones).

Envías relatos a treinta concursos y no obtienes ni una mención de honor.

Inviertes mil euros en autopublicarte (portada, corrección y demás) y vendes veinte libros.

Tienes que comprar ejemplares de tu propia obra, porque así lo estipula un contrato que pensabas que era de edición tradicional (pero no).

¿Situaciones de pesadilla? No. Todas están basadas en casos reales.

Puede que estés harto de tantas vueltas: de tanta pelea sobre derechos, malas editoriales, pagos justos e injustos, marcas personales, tácticas de promoción y demás. Cuando eres autor y estás agotado y confuso, al final solo queda una cosa, que es escribir.

A veces todo es demasiado y en esos momentos es cuando debemos recordar que nosotros a lo que veníamos aquí era a crear y es que eso es, como dice un amigo escritor, “lo que nos da la vida”.

No sabía muy bien cómo titular este artículo, porque Cuatro habilidades necesarias para triunfar queda, no sé, como algo salido de un blog megamotivador de persona que vende contenidos sobre cómo vender contenidos mientras hace coaching sobre cómo alinear tus chakras.

Compra mi libro

El título que he puesto al final es, en cierto modo mentiroso: para escribir solo necesitas una habilidad, que es la de saber unir letras para formar palabras y saber unir esas palabras para que formen frases coherentes. Escribir era eso, ¿no?

Siglos de teoría literaria podrán hablarte de forma, fondo, intencionalidad y recepción, pero yo diría que la definición que yo he dado sigue siendo válida, en esencia. Hasta la RAE diría algo similar.

Pero me siento en la obligación, una vez más, de hacer una distinción importante entre escribir para ti y escribir para los demás. Y ahí es donde entran ciertas habilidades de las que vengo a hablar hoy, así que olvida tus preocupaciones, ve sacando la silla, el té y la botella de ginebra premium, que ya sabes que yo soy de meterme en materia in profundis.

lifehackingproductividad

12 razones por las que nunca serás productivo

abril 18, 2018 — by Gabriella16

shutterstock_786454177-960x640.jpg

La productividad tiene mala fama.

En una reunión de vecinos, la productividad sería ese señor desagradable al que se le seca la saliva en la comisura de la boca y que siempre se queja de las cagadas de tu perro. Tú recoges esas cagadas religiosamente, pero todo el mundo respeta y soporta a ese señor porque es el único que se atreve a llevar las tareas de tesorería y lidiar con los técnicos del ascensor.

Suena mal, es cierto. No tengas vida, sé productivo. Olvida a los demás seres humanos, olvídate de ti mismo y céntrate en la tarea obsesiva y agotadora de formar parte del engranaje de un producto.

En cierto modo, esta fama es merecida. Ese vecino nos cae fatal. Es fácil asociar productividad a un sistema donde trabajar es lo único importante; un sistema donde, además, encontramos casos frecuentes de abuso, remuneración insuficiente (o nula) y exceso materialista. Si este concepto de la producción vacía y cruel lo vinculamos a lo artístico, tenemos una bomba entre nuestras hermosas manos escritoras (y quien dice nuestras dice tuyas, que yo tengo las uñas sin hacer).

Pero hoy no vengo a hablar de la glorificación del trabajo y de todo lo que eso conlleva, sino de algo mucho más sencillo: el problema de no llegar. El problema de la pereza. El problema de la distracción. En suma: el problema que aqueja a los que saben que tienen que llevar a cabo una serie de tareas para alcanzar sus objetivos personales, pero no lo consiguen.

No hablo de personas que físicamente no pueden. Personas con enfermedades crónicas o con ocho niños asalvajados a los que cuidar. Habrá quien te diga que puedes con todo y que lo que te pasa es que te inunda la vaguería, pero sabemos que eso no es así (y ya verás cuando lleguemos al punto 13 y hablemos sobre el tema). No, no, no, no, no. Si estás en ese grupo, tienes preguntas más importantes que hacerte antes de lidiar con este artículo, como: ¿cuál era el número de urgencias para cuando Rodrigo Jaime se abre la cabeza? o ¿conseguiré hoy salir de la cama y llegar hasta la ducha? O, tal vez, tú también eres víctima de la terrible obligación de actualizar tu cuenta de Instagram, esa cuenta donde te esperan 321581 seguidores:

Uf, ¿que eso era hoy?

Pero yo te estoy hablando a ti, sí, tú: persona que abre Facebook y descubre, cinco horas después, que hoy no ha hecho nada. Te estoy hablando a ti: persona que trabaja de sol a sol para descubrir, con desaliento, que no ha conseguido terminar nada de importancia. Ambos escribís, ¿no? O, por lo menos, queréis escribir. Y no entendéis dónde se os ha ido el tiempo, el día, la semana. La vida.

Quiero hablar de las razones por las que esto ocurre. La razón por la que pasa un año y te preguntas qué fue de todo aquello que querías alcanzar. Trabajes en oficina, en casa o en el pico de un monte nevado, probablemente te encante pensar que todo es una cuestión de disciplina y de saber organizarse.

Creo que mientras sigamos pensando que todo es disciplina y organización, seguiremos perdiendo el tiempo.

Estas son mis razones. Y digo mis, porque he caído (y sigo cayendo, aunque menos) en cada una de ellas. Sé que no soy la única.

herramientas para escritoreslifehacking

Cómo sacarle provecho a un taller literario

agosto 25, 2017 — by Gabriella9

shutterstock_209955418.jpg

Como recordaréis —porque no dejo de recordároslo y por tanto es normal que lo recordéis—, hace poco más de un mes di un taller literario en el marco del muy fantástico festival Celsius de Avilés.

El taller se llenó hasta los topes (que no eran pocos) y pasamos unas horas bastante agradables (¡por lo menos para mí! ¡Y vosotros os reíais de mis chistes malos!). Hicimos una sesión por la mañana presentando conceptos básicos (como qué debe contener un contrato editorial, qué implica la autoedición, cómo escribir a editoriales, etc.) y otra por la tarde, en la que hablamos de mercadotecnia.

Cuando doy cualquier tipo de curso, charla o conferencia, me gusta repasar la experiencia y analizar los resultados para ver en qué puedo mejorar. Pero hoy se me ha ocurrido que también podría analizar en qué pueden mejorar los alumnos: es decir, de qué manera pueden sacarle el máximo rendimiento a la experiencia de un taller literario, ya sea mío o del mismísimo Stephen King.

Así que aquí van algunas ideas, que espero que os sirvan. Espero que me contéis si estáis o no de acuerdo con ellas, y si se os ocurre alguna más:

taller literario

1. Revisa tus datos

Durante el taller pedí a los asistentes que escribieran en una lista su nombre y correo electrónico. Mi intención era enviarles el guion del temario por email, para que no tuvieran que copiar a mano dicho guion mientras yo lo proyectaba (me gusta que la gente tome notas, pero si alguien intenta apuntarlo todo se encontrará con que se ha perdido gran parte de la experiencia).

Tal y como prometí, al cabo de una o dos semanas envié el guion a los emails de mi lista.

Si tienes que dar tus datos en algún momento de un curso o taller, asegúrate de que están bien, ¡revísalos! Y si tienes que escribirlos a mano, hazlo con una letra bien clara (las mayúsculas ayudan para esto). De los 66 emails que mandé, 8 nunca llegaron a su destinatario. ¡Eso es más de un 10%!

2. Si el taller es gratuito, trátalo como si fuera de pago

Voy a hacer una observación que tal vez sea algo polémica, pero dejad que me explique:

Los asistentes a talleres gratuitos tienden a aprender menos que aquellos que acuden a talleres o cursos de pago.

No me lo estoy inventando. Es algo que he ido viendo de un tiempo a esta parte. No tiene una precisión absoluta; es, ya digo, una tendencia.

¿Por qué ocurre esto?

La primera razón, y la más aparente, es que un taller gratuito ofrece menor valor y calidad que uno de pago, y por tanto los alumnos aprenden y se interesan menos. Esto puede ser cierto, pero no es una ley. En mi caso, mi esfuerzo es el mismo. No “recorto” empeño ni contenido por hacer algo de manera no remunerada.

La segunda es una simple razón psicológica: solemos tener un nivel de compromiso mayor hacia aquello en lo que hemos invertido algo, ya sea dinero, esfuerzo o tiempo.

Me refiero a que los alumnos que pagan por un servicio de enseñanza siempre lo exprimen más. Recuerdan mejor lo aprendido y buscan aplicaciones prácticas. Esto es normal: uno no quiere pensar que ha tirado el dinero. Y si soltó pasta para empezar, es porque el interés es real y apremiante, no mera curiosidad. Esto tampoco se cumple al 100%, por supuesto: hay asistentes a talleres y cursos gratuitos que le sacan muchísimo provecho y alumnos que sueltan cantidades altas de dinero para formación que luego no usan. Pero en mi experiencia esas son las excepciones.

Esto me lleva a pensar que si te estás planteando acudir a alguna actividad literaria gratuita que podría ayudarte como escritor/a, tal vez sea efectivo que te mentalices para tratarla como una actividad de pago. ¿Cómo actuarías si hubieras tenido que hacer un esfuerzo económico para asistir? ¿Qué harías de forma diferente?

taller literarioEjemplo gráfico de alumnos que sacan provecho de mis talleres.

Lo que me lleva al siguiente punto, fundamental:

3. Haz un seguimiento de lo aprendido

Entiendo que estamos en verano y que muchos están de vacaciones o descansando, pero aun así me sorprendió ver que solo un 67% había abierto el correo donde les mandaba el material. Probablemente parte acabaría en carpetas de promociones o spam, pero creo que es una buena idea insistir en que si asistes a cualquier curso o taller, te cundirá mucho más si realizas una labor de seguimiento.

¡No te limites a sentarte y escuchar! Apunta lo que te interesa y revisa tu material unas semanas después. Si no has recibido el material que correspondía, contacta con la persona encargada.

4. Busca aplicaciones prácticas

La teoría está muy bien, pero la mejor forma de aprender está en el ejercicio. La próxima vez que acudas a cualquier tipo de clase, conferencia o taller, ponte como objetivo apuntar un mínimo de tres acciones reales, tangibles, que puedes llevar a cabo en tu vida real de escritor avezado.

Y comprométete a usar esas acciones. Ponte alarmas en el calendario, metas en tu aplicación o libreta favorita, marcas con estrellitas en tu bullet journal… lo que a ti mejor te sirva.

taller literarioPepe sabía que aquel taller literario solo era el primer paso en su plan de dominación mundial.

Tu tiempo es muy importante. Si has dedicado varias horas a escuchar a alguien que (esperamos) sabe algo de lo que está hablando, no dejes que esas horas queden en la ignominia del desperdicio.

Porque para eso puedes ver una serie, por ejemplo. Te recomiendo The Young Pope.

5. ¡Habla con el profe!

En los cursos o conferencias, muchos de los asistentes buscan no solo aprender, sino un contacto personal con la persona que da el curso. Tras las charlas, suelo tener un grupo de personas que quieren conversar, preguntar dudas o simplemente presentarse. ¡Un taller también es una oportunidad de hacer conexiones molonas!

Y a mí me encanta. Para mí es el mejor momento, porque ya me puedo despreocupar del trabajo propiamente dicho y hablar con los asistentes de un modo más personal.

taller literarioMe siento así cuando habláis conmigo, palabrita.

Por alguna razón, en este último taller tuve la sensación de que muchos huían lo antes posible.

Esto puede deberse a varias razones:

  • Doy un poco de miedo (poco probable).
  • Lo hice tan mal que tenían que salir corriendo, horrorizados (posible).
  • Todos se estaban meando (bastante posible).
  • Había algo importante que empezaba justo cuando yo terminaba (muy posible, teniendo en cuenta la programación del festival Celsius).
  • Les daba vergüenza dirigirme la palabra (misteriosamente posible).

Allí había mucha gente joven. Tengo la sensación de que en esa sala ocurría lo que me ocurría a mí en la universidad: no quería ser la pelota que se acercaba a hablar con el docente al finalizar la clase.

¡No os cortéis, en serio! ¿De quién me voy a acordar, de la persona al final de la sala que desapareció misteriosamente o de alguien que vino a saludar y presentarse?

Si esto te da demasiado apuro, hay una forma muy sencilla de solucionarlo. Si vas a ir a un taller, unos días antes mándale al profesor o profesora un email. Simplemente con decir que te hace ilusión asistir, o preguntarle si tratará algún tema concreto, puedes obtener una respuesta. Y luego solo tienes que acercarte, decir que eres la persona que mandó ese email y darle las gracias por la charla. ¡Facilísimo!

6. ¡Haz preguntas!

A veces en las presentaciones, cursos y talleres, a la gente le falta tiempo para preguntar cosas. Pero otras veces se produce un silencio incómodo, mientras me quedo a la espera de que alguien diga algo. Me niego a creer que el 99% de las personas que están en una sala porque vienen a aprender sobre el tema que se está tratando no tienen ABSOLUTAMENTE ninguna duda sobre lo que habíamos hablado.

Lo entiendo. Yo soy tímida e introvertida. Pero he descubierto que quedarse con las ganas de preguntar es una tontería. Y eso que os ronda por la cabeza podría afectar a muchas más personas de la sala. No hay nada tan deprimente para alguien que habla en público (y reconozcámoslo, a todo el mundo le cuesta hablar en público) que terminar su charla, abrir ronda de preguntas y que suenen los grillos.

taller literarioConsejo: Antes de preguntar, valorad vuestro índice de deseabilidad. Muchos profesores no responderán a personas con un índice de belleza por encima del suyo. Volved a vuestras casas perfectas, gentuza.

7. Habla con otros asistentes

Esto es difícil, lo admito. Pero como dije en el taller del Celsius: los amigos que hagáis entre otros escritores son los contactos que tendréis dentro de uno, dos y quince años. Y muchos de esos contactos podrán ayudarte, al igual que tú podrás ayudarlos a ellos.

Esto tampoco quiere decir que seas pesado/a. Aprende la diferencia entre amabilidad e interrumpir conversaciones privadas, apuntarte a cosas a las que no estás invitado o escribirle a alguien todos los días porque todavía no ha contestado tu email de 8000 palabras.

8. ¡Sonríe!

Esto os parecerá la tontería del siglo, pero prometo que no es así.

Cuando alguien habla para un público, busca una respuesta a su comportamiento y actuación, para saber si está llegando a dicho público o haciendo el ridículo de su vida. Busca además un reflejo: si quien habla sonríe, encontrará sonrisas en su público, que imitan su gesto facial de manera no consciente, porque están entendiendo y disfrutando el discurso.

En todos los públicos hay gente que sonríe y gente que no sonríe. Gente que tiene una cara de palo tremenda. Es frustrante, porque a veces tienes la sensación de que no les está gustando lo que haces, que lo estás haciendo mal.

Lo sorprendente es que a veces luego esas personas tan serias te dicen lo mucho que lo han disfrutado. Y tú ahí sufriendo, agobiada, por el desastre.

Así que si te lo estás pasando bien, si estás aprendiendo, sonríe.

Si no, no sonrías.

¡Pero dejad de confundirme, c*****s!

 


Notas:

autosuperaciónescribirescrituralifehacking

Cosas inesperadas que los escritores podemos aprender de Steve Jobs (y otros recortes literarios)

septiembre 11, 2015 — by Gabriella22

workspace-766045_1920-960x640.jpg

Antes de nada, el disclaimer necesario. No soy una fangirl de Jobs, ni me gusta Apple.

De hecho, en mi familia, Apple es una palabra prohibida. Mi padre trabajó con los primeros ordenadores en Londres, con macrosistemas que ahora nos harían llorar, con lenguajes de programación que han enloquecido a más personas que los primigenios de Lovecraft. Mi hermano es un obseso del hardware, y para trabajar con hardware y modding y con personalización absoluta, el PC es el rey.

Ya. Igual se quedaron todos un poco decepcionados cuando a mí me dio por la literatura.

Hay mucho que se discute sobre la figura de Jobs. Que si fábricas de Apple en países asiáticos con empleados a nivel esclavo, que si tenía un mal genio alucinante, que si traicionó a más de uno… Etc. Sobre eso hemos leído todos. También sabemos que de joven tenía un parecido asombroso con Ashton Kutcher.

Todo esto no quita que personas como Jobs nos fascinen, tanto por su carisma como por su obvia genialidad. ¿Pero qué es realmente lo que convirtió a Jobs en un rey de multitudes, en un referente en la industria? Bastardos (si es que era tan malvadísimo como lo pintan algunos) hay por todas partes. ¿Hay algún punto en común, alguna habilidad especial que se observe no solo en él, sino en otros emprendedores del mismo alcance, personas como Richard Branson, Elon Musk, Jeff Bezos y similares?

autosuperaciónescribirescrituraherramientas para escritoreslifehackingrecortes

8 atajos para recuperar la motivación (y otros recortes literarios)

septiembre 4, 2015 — by Gabriella6

life-863673_19201-960x1114.jpg

Aburrimiento. Indecisión. Sin metas fijas, sin ilusiones. Sin saber hacia dónde tirar. Sin motivación.

¿Te suena de algo?

La motivación no es determinante para conseguir algo: lo determinante es el trabajo diario y para eso nunca hay motivación suficiente. Aun así la perseguimos, a la busca de la nueva emoción, de ese subidón que nos da comenzar un nuevo proyecto o leer un libro que nos restaura la fe en nosotros mismos.

Hay detonantes, trucos que nos permiten volver a ponernos en el camino adecuado o, por lo menos, en el camino menos nefasto (ese que conduce a la abulia y a la desesperanza). Atajos para recuperar la ilusión.

De eso quiero hablaros hoy.

A riesgo de pisarme con mi artículo sobre cómo volver a enamorarte de la escritura, creo que merece la pena comentar los hacks para recuperar la motivación que propone Steve Pavlina. Más que nada porque no solo sirven para darle un acelerón a tu escritura, sino también a tu vida en general.

Pavlina es un ser polémico y yo misma desconfío de mucho de lo que escribe. En el último par de años se ha vuelto un poco demagógico para mi gusto y tiene salidas new age que a veces huelen a pseudociencia y a espiritualismo exacerbado. Pero eso no quita que, cuando no está hablando de talleres de crecimiento personal, de subjetivismo extremo y de su comunión con el mundo, siga proporcionando contenidos realmente buenos. Recomiendo su blog también por sus experimentos variados, desde el sueño polifásico hasta el poliamor y el BDSM. No se corta un pelo y personalmente admiro mucho su valentía a la hora de enfrentarse a supuestos fundamentos de nuestra vida diaria.

Pero vamos a lo que vamos. Hace poco publicó en su blog un artículo con atajos para volver a encender la chispa de la motivación. Aquí los traigo, calentitos:

autosuperaciónescribirescrituralifehacking

6 formas de acabar con la procrastinación (que realmente funcionan)

julio 14, 2015 — by Gabriella57

grass-829909_1280-960x1280.jpg

Oh, la procrastinación. “Vuelva usted mañana“. Enemiga de musas, premios, resultados. Triste nombre (bueno, triste no, como palabra me parece megabonica) para definir esa sensación de inevitable aplazamiento, ese bucle infinito de “ya lo haré luego”.

A menudo la procrastinación se convierte en una entidad casi superior, en un ataque directo a nuestro poder de decisión, al igual que esa vocecilla de “eh, tienes que terminarte esa bolsa de patatas fritas, no vas a dejarlas ahí, ¿verdad?”. Es una pérdida de control, una patada al lóbulo frontal del cerebro. Uno se rinde a su destino y su destino es no terminar nunca nada (ni dejarse sin vaciar una bolsa de patatas).

Lo gracioso es que esa especie de divinidad malévola ni siquiera existe. Claro que podemos dejar sin terminar la bolsa de patatas (¿y dejarlas ahí? ¡Qué desperdicio!). Claro que podemos hacer esa tarea ahora mismo (¡pero por qué, si mañana también puedo!).

autosuperaciónel fin de los sueñosescritoresescrituralifehacking

El método de Bradbury para lidiar con el rechazo editorial (y otros recortes de la semana)

abril 24, 2015 — by Gabriella14

stack-letters-447579_640.jpg

Creo que para mí el mejor momento de la semana es el viernes a mediodía, cuando compongo el artículo de recortes para el blog y me tomo la primera cerveza del finde.

Es como hacer un repaso sesudo de lo más interesante que has leído en los últimos siete días, mientras te aseguras de ir mermando poco a poco tus capacidades intelectuales. Es un poco como rendirse y decir “ya está, ya lo he dado todo. Ahí tenéis todo lo que he pensado desde el lunes. Ahora ya no tengo que pensar más“.

Como todas, ha sido una semana intensa, de trabajar mucho y de realizar una serie de enfrentamientos físicos y emocionales que me han dejado exhausta. Se suponía que esto de enfrentarte a tus temores te hacía más fuerte, ¿no? A mí siempre me deja temblando. Desde hace un tiempo tengo la idea de que si algo es difícil, razón de más para hacerlo. Ya sabéis, lo que dicen en todos los libros de autoayuda. Hay otra cosa que no te dicen los libros de autoayuda: el 90% de las veces te vas a llevar la hostia. Las razones por las que tenemos miedos muchas veces son lógicas. Las cosas son difíciles porque son difíciles, si no, las haríamos sin pensar.

Pero creo que el 10% de veces que no te llevas la hostia ocurren hechos sorprendentes. Y así no me quedo nunca sin ideas para relatos y siempre tengo algo que contarle a la gente en reuniones de esas incómodas en las que pasa un ángel y nadie tiene nada interesante que decir.

autosuperaciónDesafío 30 díasescribirhábitosherramientas para escritoreslifehacking

9 maneras de conseguir algo cuando no tienes fuerza de voluntad

enero 27, 2015 — by Gabriella25

temptation-513494_640.jpg

Disciplina. Voluntad. Motivación.

Esos tres santos griales de cualquier persona que busque conseguir algo, ser productiva, progresar. Los tres santos griales de los que trabajamos desde casa. Santísimos para los que nos dedicamos, además, a tareas creativas.

He llegado a la conclusión de que esas tres palabras son contraproducentes. Mentirosas, incluso. Nos han vendido desde niños que podemos hacer las cosas si queremos. Podemos evitar la tentación con fuerza de voluntad. Podemos progresar con disciplina y trabajo duro.

¿Pero qué ocurre cuando esa voluntad se te escapa entre los dedos? Sigues intentando una y otra vez hacer lo mismo, tener disciplina, y cuando fallas te sientes culpable. Te sientes inútil.

Hace un tiempo leí una entrevista a la escritora Julie Fast, que había sacado un libro llamado Get It Done When You’re Depressed (Cómo hacer las cosas cuando estás deprimido). Tal vez la depresión sea un ejemplo extremo, pero los que hayáis pasado por ahí sabéis lo imposible que parece todo. La escritura, en concreto, es una de las profesiones más asociadas a este problema. Pero yo diría que todo el mundo tiene momentos de bajona, momentos en los que cuesta salir de la cama por la mañana. ¿Cómo conseguimos alcanzar nuestras metas, sobrevivir al día, en esas circunstancias?

Julie admite que se pasa deprimida el 75% del tiempo. Y sin embargo es una escritora productiva. ¿Cómo es posible?

No puede ser una cuestión de tener fuerza de voluntad. Uno no tiene de eso cuando está deprimido.

Bebiendo de las experiencias de Julie, de las mías propias y de todo lo que he podido encontrar, yo diría que tiene poco que ver con la voluntad y la disciplina, y tiene todo que ver con el sistema, con la planificación.

escribirescritoresescrituraherramientas para escritoreslifehacking

15 cosas que los escritores estamos haciendo fatal en las redes sociales

enero 9, 2015 — by Gabriella33

Socmed_-_Flickr_-_USDAgov.jpg

Socmed_-_Flickr_-_USDAgovAh, las redes sociales. Ese otro universo virtual donde vamos a comunicarnos, promocionarnos o perdernos. Qué de moda está ahora escribir sobre etiqueta y comportamiento en el mundo de internet. Y es que parece increíble, pero ahí fuera hay bastantes personas que no saben comportarse en las redes sociales. Es posible que tampoco sepan comportarse en la vida real, porque las reglas de educación y respeto tampoco son tan distintas.

autosuperaciónescribirescrituralifehacking

Los 4 secretos del éxito (que no son nada secretos)

enero 6, 2015 — by Gabriella1

3941048713_1acf5ee1eb-11.jpg

3941048713_1acf5ee1eb (1)¿Sabéis eso que dicen: “alcanzar el éxito es sencillo, pero no fácil”?

Esto lo he escuchado respecto a todo tipo de objetivos. Por ejemplo, el proceso para dejar de fumar es sencillo. Simplemente no fumas. ¿Es fácil? Pregúntale a millones de fumadores. Aplíquese lo mismo a cualquier otra adicción: alcohol, azúcar, heroína, cafeína, Facebook, Juego de tronos, lo que quieras. El proceso, sobre el papel, no puede ser más sencillo: no consumas. Y qué difícil llevarlo a cabo.

Ocurre lo mismo con otro de nuestros propósitos favoritos de año nuevo: perder peso. A no ser que tengas determinados problemas de metabolismo u otras complicaciones de salud, sobre el papel no puede ser más sencillo: más ejercicio, comer mejor. Mayor salida de calorías, menor entrada. Luego nos complicamos mucho. Que si mejor proteína que hidratos de carbono, que si grasas animales o vegetales, que si lácteos sí o no, que si ejercicio aeróbico o anaeróbico… Nos hacemos planes complejísimos y necesitamos estructuras rígidas para desarrollar hábitos, porque por muy fácil que sea en apariencia (menos consumir calorías, más quemar calorías), en la práctica se nos resiste una y otra vez.

Claro que hay planes más complicados. Decir “alcanzar el éxito” puede significar cualquier cosa. Puede significar sacar un libro y que venda tropecientas mil billones (europeos) de unidades. Puede significar tener un millón de euros. Puede significar doctorarse y encontrar trabajo en España (aunque ni siquiera sé si eso es humanamente posible). Pero creo que hay algunos puntos en común: queremos alcanzar una meta. Y hay algunas directrices que tienden a ponernos en el buen camino.

Me hizo ilusión recibir un email reciente en el que el creador de AppSumo, Noah Kagan, hablaba de cómo habían llegado este año a un billón (americano) de personas. No sé si conocéis AppSumo. Básicamente es un servicio (que funciona sobre todo por lista de correo) de promoción y descuento de apps, un poco a lo Groupon pero para software. Pero no para cualquier software; se especializan en aplicaciones dirigidas a emprendedores y diseñadores (también hacen alguna cosilla para escritores, de hecho la primera vez que escuché hablar de Scrivener fue en uno de sus emails). Aparte de que ofrecen descuentos siempre muy fenomenales, regalan una pechá de cosas útiles de su propia cosecha, sobre todo para blogueros y usuarios de WordPress. Está claro que esta dinámica de cuidar a sus usuarios les ha funcionado muy bien; su crecimiento ha sido espectacular.

¿Por qué os cuento esto? No porque AppSumo me pague una comisión ni porque esté afiliada a ellos de ningún modo. Igual mañana me entero de que en realidad son unos capullos sin ética ninguna y que esos tacos de los que tanto hablan en realidad están aderezados de sangre de gatito. Pero en el email en el que hablaban de su astronómico progreso, su fundador mencionó los cuatro puntos que él cree que son los que los han llevado a la cima, sus cuatro secretos del éxito. Me gustaría compartirlos con vosotros, porque desde luego son aplicables a cualquier meta o propósito:

1. Un objetivo claro. El objetivo de AppSumo parecía una locura: querían llegar a mil millones de visitas a su página web. Pero decidieron partir este gran objetivo en metas pequeñitas: objetivos de tráfico mensual y semanal, para no perder el entusiasmo ni la constancia. La lección que aprendemos es la siguiente: concéntrate en alcanzar un solo objetivo (aunque sea una locura) y te sorprenderá todo lo que puedes conseguir. Además, por experiencia puedo atestiguar que, aunque no lo consigas, te sorprenderá lo lejos que has llegado.

2. Elimina las distracciones. Todo lo que no ayude a que alcances tu objetivo debe eliminarse. A la hora de enfrentarte a un nuevo proyecto, hazte LA PREGUNTA: ¿ayuda esto a alcanzar mi objetivo? Si la respuesta es no, adiós y muy buenas, nuevo proyecto. Y quien dice proyecto dice, me temo, personas, aficiones y todo lo demás. Es lo que tienen los objetivos, que son exigentes. Con esto quiero decir que si lo que quieres es dejar de fumar, no es buena idea rodearte de fumadores, por ejemplo. (Este tipo de eliminación también ayuda a ver hasta qué punto queremos/necesitamos/estamos dispuestos a sacrificarnos por el objetivo). Lo cual nos lleva al siguiente punto:

3. Rodéate de los mejores. El éxito no está en los grupos grandes de personas, sino en los grupos bien coordinados de personas de talento. Esto es verdad en el mundo empresarial y es verdad en el día a día. Supongo que estaréis de acuerdo conmigo en que es mejor tener un grupo pequeño de amistades alucinantes que os inspiran, apoyan y os dan una patada en el culo cuando sois cobardes o vagos (y que son capaces de identificar cuándo estáis siendo cobardes o vagos), que tener muchísimos conocidos que no hacen más que deprimiros y/o fomentar las actitudes y vicios que os llevan al estancamiento. Como dice Noah, “si quieres hacer cosas extraordinarias no puedes rodearte de personas ordinarias”.

4. Diviértete. Este es el que siempre se me olvida, y que últimamente estoy recuperando. A veces te obsesionas tanto con tus metas que te olvidas de disfrutar. Había olvidado lo divertido que podía ser escribir. Había olvidado lo divertido que podía ser trabajar con clientes geniales (sabéis muy bien quiénes sois) y con gente genial (yo creo que hago las entrevistas relámpago solo como excusa para interactuar con escritores interesantes). Claro que todo no va a ser fácil y emocionante, pero está bien acordarse de las cosas chulas (Desigual ha estropeado ya esta palabra para mí para siempre) que nos encantan y disfrutar de ellas.

¿Qué añadiríais a estos cuatro puntos? Yo echo en falta algo que es de cajón: la persistencia. El trabajo diario, sin falta. Considero que es indispensable para todo. Y tomemos buena nota del detalle de las metas mensuales y semanales, no solo nos ayuda a tener mejor perspectiva de lo que queremos, sino que para proyectos largos como puede ser la escritura de una novela (ejem), son necesarias para tener la sensación de haber conseguido algo a un plazo más corto, y no volverse loco de desesperación.

Y hablando de metas y progreso…

NOVEDADES

(o de cómo me aprovecho de que os acabáis de leer este artículo sobre temas interesantes que trata gente interesante para contaros cosas mías):

-Después del desafío Beeminder de invierno, que terminé con éxito relativo (hubo un par de cosillas en las que fracasé, qué le vamos a hacer, pero con todo lo demás estoy muy contenta), ya os dije que este 2015 me iba a concentrar en lo más importante: leer y escribir. He sido tremendamente productiva este mes, y espero que en unas semanas pueda ya ofreceros por fin en ebook mi libro de relatos. Se han producido algunos cambios: pasa a llamarse Lectores aéreos y, como no terminaba de convencerme la portada que había diseñado, he preferido recurrir a otro tipo de cubierta (en concreto: adquirí una cubierta prediseñada. Os hablaré pronto de esta opción, que me parece muy válida para el mundo del ebook, debido a su bajo precio y aspecto profesional). Os la enseñaré muy pronto, a mí me encanta y espero que a vosotros también.

-El libro es una compilación de relatos: incluye algunos de los relatos cortos que publiqué aquí en el blog, pero en su mayoría son relatos largos e inéditos. En principio solo tengo previsto sacarlo en ebook.

-Si no estáis apuntados ya a la lista de correo, id corriendo al cuadrito que tenéis para ello en el menú a vuestra derecha y hacedlo, porque voy a hacer una promoción del libro que creo que os interesará bastante (spoiler: habrá un número limitado de ejemplares gratuitos). También anunciaré pronto los libros de otros autores que se sortearán este mes: si todo va bien os adelanto que habrá algo de juvenil y algo de ciencia-ficción/fantasía muy bien escrita y un tanto inclasificable. En resumen: si queréis estar al tanto de todo lo relacionado con el libro nuevo y con los sorteos en general, apuntaos a la lista. Solo os llegará un correo de vez en cuando, no soy nada pesada (y os podéis “desapuntar” cuando queráis).

-Del mismo modo, si eres reseñador o bloguero y te gustaría reservar una copia de prensa para hablar de mi libro de relatos en tu web, puedes enviarme un email a gabriellavc(arroba)yahoo.es Una nota: este texto no es juvenil, o por lo menos una editorial al uso no lo clasificaría como tal, debido al contenido sexual y en ocasiones violento.

¿Y qué hay de tus otros proyectos, Gabriella?

¡Pensé que nunca me lo preguntarías, Gabriella!

-La novela de siempre sigue corrigiéndose a paso lento pero seguro. También estoy escribiendo una novela corta ambientada en el mismo universo.

-Por otro lado, he escrito una novela corta de ciencia ficción. Hay muchas drogas y tetas. Me lo he pasado como una niña pequeña (si las niñas pequeñas hablaran de drogas y tetas).

-Hay otros proyectos en manos de editoriales. Mis dedos siguen cruzados y todas esas cosas.

Que parece que no, pero madre mía todo lo que he escrito este año.

 

Feliz día de Reyes a todos. Espero que os hayan traído todo lo que vuestro corazoncito podría desear.