Facebook es un tira y afloja de amor y odio.

No solo es un agujero negro devoraproductividad. Es un punto de encuentro de debates estériles, del malentendido, del “no tienes ni idea, pero yo sí”. Y no hablemos ya de los problemas de privacidad, del dichoso edgerank, de la publicidad de pago mal enfocada, etc., etc., etc.

facebook para escritoresFacebook: devorando materia (sobre todo gris) desde 2007 d. C.

Sí, tiene cosas buenas, pero ha habido un par de ocasiones en las que he considerado dejar Facebook. Sé que no soy la única.

Luego me di cuenta de que lo estaba usando mal.

Mucha gente ve Facebook como un escaparate donde vomitar sus pensamientos más o menos profundos, sus preocupaciones, quejas y, sí, ese “compra mi libro” que tanto toca la moral. Desde fuera, solo vemos ese líquido pardo lleno de tropezones que se ha quedado pegado al cristal. Solo eso.

Pero Facebook podría ser tu mayor fuente de visitas y, a la larga (¡si lo haces bien!), de conversión a ventas. Yo no tengo una página inmensa (me acerco a los 2000 seguidores, que en comparación con otras páginas “profesionales”, no es demasiado), pero es la mayor fuente de tráfico y seguimiento para mi blog. Me quita mucho menos tiempo que otros recursos, como Twitter o esta web (sobre todo cuando escribo artículos interminables como este). Junto a mi lista de correo, es mi mayor punto de partida para entender lo que preocupa a mis lectores. Su rentabilidad, en este sentido, me parece óptima.

Porque en Facebook no se trata de cuántas personas te siguen, sino de quién te sigue y por qué. Coleccionar seguidores porque sí no sirve de nada. He visto páginas de más de 10000 seguidores sin seguimiento activo, sin sentido ni porqué.

Mucha gente ve Facebook como un escaparate para proyectar su voz. Creo que esto es un error. Cuando entendí esto, mi manera de relacionarme con Facebook cambió de forma determinante.

Tenemos que dejar de pensar en Facebook como un sitio donde lanzar cualquier cosa y empezar a pensar en Facebook como un sitio donde conversar y, sobre todo, escuchar. Bien usado, Facebook puede ser la mayor herramienta de marketing que has tenido y tendrás (sospecho que todavía andará por aquí dentro de unos años). Para ello, para sacarle el máximo rendimiento como escritor/a (y aprender y divertirte en el proceso) me gustaría hacer las siguientes sugerencias.

facebook para escritores¡Atención! Este artículo no es longform, es kilometricform. Sí, lo de "guía rápida" era mentira. Vamos, que es largo de narices (¡y aun así no hago más que arañar la superficie de este monstruo!). Haceos un café, un té, cogeos la botella de tequila y poneos otro cojín bajo el culo.

¿Listos? Lo primero y más importante:

facebook para escritores

1. Deja de usar Facebook como tu patio personal

Estoy segura de que tienes muchas cosas interesantes que contar, pero también las tienen los demás millones de usuarios que utilizan la red social. Del mismo modo, ¿realmente quieres compartir detalles íntimos de tu vida con gente que apenas te conoce (porque, seamos sinceros, nuestros “amigos” de Facebook no son nuestros amigos fuera de las redes)? Desde que intento usar Facebook desde una perspectiva más profesional que personal, encuentro que no solo me va mucho mejor, también lo disfruto más.

Creo que somos más sensibles a Facebook de lo que queremos creer. No sé si recordaréis ese experimento que se hizo con grupos de usuarios, donde se comprobó que un exceso de mensajes negativos en su feed modificaba su ánimo. El estudio fue polémico, porque los usuarios desconocían que estaban siendo sujetos de esta manipulación, pero a mí personalmente me dio mucho que pensar. Noté que las mañanas en las que entraba en mi página de inicio de Facebook a primera hora tenía peor humor, estaba incluso enfadada, peleada con el mundo. Luego salía a la calle y el sol brillaba y la gente me sonreía, y me preguntaba de qué burbuja de tormenta negra había salido.

Y es que Facebook muestra lo peor de nosotros mismos: lo menos considerado, lo más rápido, lo más efímero. Solo en Facebook puedes encontrarte a personas que de cara a cara son realmente interesantes y majas diciendo barbaridades que no esperarías de tu peor enemigo (creo que en Twitter de eso hay menos, porque caben menos barbaridades en 140 caracteres). Sí, creo que saca lo peor de nosotros, porque lo usamos como un lugar donde vomitar, sin tener en cuenta cómo afecta a los demás lo que vomitamos. Y cómo nos afecta a nosotros.

facebook para escritoresEn Facebook todo el mundo puede oír tus gritos... pero solo contestan si cuelgas selfies en condiciones.

Claro que a veces comparto cosas personales (tanto en mi perfil personal como en el de Gabriella Literaria). Pero si quiero desahogarme, si quiero vomitar, quedo con mis amigos o hablo con mi familia o le susurro encabronada a mi gato. Funciona mucho mejor (aunque a mi gato no parece hacerle mucha gracia) y me deja tiempo y ganas para compartir aquello que sí considero que merece la pena: contenido cuidadosamente seleccionado para aquellos que siguen mi página. Desde que actúo de esta manera, noto que Facebook me quita mucho menos tiempo y que además mi interacción con otros usuarios es mucho más eficiente.

En resumen: si quieres usar Facebook para promocionarte como escritor, deja de usarlo como un patio de vecinos y empieza a usarlo como una herramienta.

2. Empieza a tratar a la gente como si la tuvieras delante

¿Te acercarías a alguien por la calle, a alguien a quien no conocieras de nada, y le gritarías COMPRA MI LIBRO? No, ¿verdad? (¿VERDAD?). Con frecuencia olvidamos que las redes sociales no son una especie de realidad virtual inexistente de videojuego, sino que hay personas auténticas al otro lado de la pantalla. Así que tus habilidades como buen orador, tu habilidad para captar la atención de alguien, funcionan igual que en la vida real. Vas a tener que tener una voz y un discurso persuasivo y agradable si quieres que te escuchen. Porque Facebook a menudo es el gran concurso de ver quién grita más alto y repetido, y al final siempre gana quien habla de manera más sexy y seductora.

george takeiO quien se parece más a George Takei, el auténtico rey de Facebook.

Repito: no uses Facebook para gritar, úsalo para interaccionar con tus lectores de manera educada y respetuosa. Crea un entorno donde se sientan cómodos y a gusto. Empieza a pensar en qué les interesa a ellos, en qué puedes ofrecerles para que acudan a ti.

A no ser que ya tengas un gran seguimiento, recomiendo que, al crear una página desde la que pretendas acaparar visitas para tu plataforma o para tus libros, no le pongas simplemente tu nombre. Piensa en cuál es el público al que quieres llegar y qué puede interesarle. Yo tengo mi perfil personal, de toda la vida, con mi nombre, pero mi página de literatura, que uso como autora, es Gabriella Literaria, no solo porque es reconocible por este blog, sino porque ese Literaria deja muy claro qué va a encontrarse la gente.

Tampoco recomiendo crear páginas solo para libros concretos. Por lo menos en mi experiencia (y en lo que he visto en otros autores) no es una buena idea. Hay un límite de cosas que pueden decirse de un solo libro y hablas solo para gente que ya ha comprado tu obra (si no, ¿para qué seguirían la página de un libro?): hablas a un público que ya te conoce, no estás captando nuevos seguidores (¡y nuevas ventas!). Es mejor utilizar plataformas más generales en Facebook (ya sean páginas personales o profesionales) para ir compartiendo las novedades conforme ocurran, y aprovechar así el tirón de tu seguimiento general.

3. El debate es positivo, pero sé consciente del tiempo que quita

¿Os acordáis de todo eso del efecto Zeigarnik? Facebook aplica este efecto de manera muy perniciosa. ¿Cuántas veces has contestado de manera conflictiva a algo en Facebook, y has estado pegado/a a la pantalla luego durante una hora, solo para ver qué te respondían? ¿Cuántas veces se te han ido minutos incontables intentando convencer a alguien (que nunca será convencido) de que está equivocado/a?

Un buen debate es importante, y personalmente creo que deberíamos tener siempre a personas con ideales diferentes a los nuestros a nuestro alcance, para abrir nuestras miras y evitar caer en sesgos de confirmación. Pero cuidado con el peligro de entrar a debate con personas que a) no muestran respeto y personalizan todas las conversaciones; b) aman tanto el debate que harán de abogado del diablo solo por tenerte discutiendo media hora más y c) tienen conflictos emocionales y problemas personales que pagan con el pobre al que le toque en ese momento en la red social más cercana.

Como ya he dicho antes, creo que si buscas utilizar Facebook de manera profesional, tienes que aprender a alejarte de muchos debates. No porque se traten temas complejos y conflictivos, sino porque probablemente no dispongas del tiempo y la energía mental necesaria como para entrar en esas conversaciones. Resérvate ese tiempo y energía para conversaciones en persona, donde puedes ofrecer toda tu atención a tu interlocutor, además de permitir que entre en juego el lenguaje gestual y lo que eso implica para una comunicación clara y correcta.

perros en facebookDesde que Kayla dejó Facebook, ha optimizado sus habilidades de comunicación proxémica e interespecial, y su negocio de estilismo de perros goza de un crecimiento imparable.

Pocas cosas quedan tan mal como ver a un profesional, ya sea él mismo o su community manager, perdiendo las formas en alguna cuestión peliaguda. Recuerda que cuando te metes en el barro con un cerdo, tú sales manchado y el cerdo, muy contento.

A no ser que tu marca personal se base en la discusión y el conflicto, no confundas este tipo de debate, que normalmente solo te aporta atención rápida a corto plazo, con lo que realmente necesitas, que es interacción consistente a largo plazo. Sobre todo en las páginas profesionales, que por los algoritmos de Facebook tienen menos visibilidad en el feed ajeno, te interesa que todas tus publicaciones tengan muchos comentarios y que se compartan. Por esto, te interesa contenido que apetezca compartir (buen diseño, lectura clara, aplicaciones prácticas), y que despierte un tipo de conversación sana, donde los que vean el contenido puedan dar su opinión en un entorno seguro (acuérdate de eliminar participaciones groseras o que falten al respeto a otros participantes) y fértil.

Un ejemplo. Imagínate que quieres hablar de libros donde el tema central sea la religión. Quieres enlazar a un artículo sobre el tema, o simplemente quieres que tus contactos/seguidores participen. Podrías abrir dicha conversación de dos modos:

Contenido A: “La religión no sirve de nada y es un lastre para la sociedad”. O también: “Todo el mundo sabe que los ateos se alimentan de niños”.

Contenido B: ¿Qué títulos de libros conoces que analicen la influencia de la religión en la sociedad? ¿Cuáles recomiendas y por qué?

El contenido A parte de un supuesto que puede despertar el debate, pero que te va a tener bastante tiempo moderando y contestando a respuestas indignadas. El contenido B dirige el debate hacia el tema de tu página (al ser escritor, doy por sentado que este estará relacionado con la literatura) y anima a los lectores a aportar un punto de vista, sin por ello expresar un supuesto definitivo de partida.

4. Aprende a aumentar tu alcance

Si eres escritor, tienes varias opciones para darte a conocer a través de Facebook. En primer lugar, tienes tu perfil personal, aquel que usas con amigos y conocidos. Luego, tienes tu página “profesional”, de escritor, donde puedes recibir “me gustas” de posibles seguidores. Y para terminar, puedes también aprovechar tu presencia en grupos y comunidades.

Cada una de estas opciones requiere un comportamiento algo distinto. En tu página personal, es normal y aceptable que solo compartas contenidos sobre ti y lo que te interesa; en una página profesional es aceptable, pero no recomendable (¡me aburroooo!); en un grupo es inaceptable.

Y aquí está lo sorprendente: tu alcance crece si aprendes a usar las tres cosas, y aprendes a usarlas bien. Lo explica muy bien SumoMe en este gráfico:

facebook para escritores

¿Cómo conseguir mayor alcance y seguimiento a través de Facebook?

  1. Aumentas tu presencia general en Facebook. Esto se consigue…
  2. creando (y buscando) contenido de gran atractivo para compartir y…
  3. compartiendo ese contenido en tus páginas profesionales y los grupos en los que participas, de ahí que consigas…
  4. que lluevan las visitas a tu web/blog/página de ventas, etc.

¿Cómo encontrar contenido muy atractivo para compartir?

Puedes crearlo tú, claro. Pero recuerda que, como mínimo, la mitad de lo que compartes debería ser de otras personas. Esto fulmina la impresión de que estás todo el dichoso día hablando de tu libro. Pero no vale compartir cualquier cosa ajena. Debes compartir aquello que crees que gustará a tu público objetivo. Así, ellos tendrán un interés general en tu página (o páginas), y acabarán pinchando también en tu propio contenido. De poco sirve compartir un artículo sobre la moda rococó en el París dieciochesco en una página de fútbol (aunque podría hacer que los uniformes fueran un poco más interesantes); de poco sirve compartir noticias sobre comportamiento animal en una página de política.

Aunque igual me equivoco en esa última afirmación.

¿Con qué frecuencia (y cuándo) publicar?

He visto estudios incontables (¡incontables! ¡Por lo menos más de cuatro!) sobre este tema y todos daban respuestas distintas. Hay quien dice que conviene publicar en los momentos de mayor uso de esta red; hay quien afirma que es mejor publicar en los momentos de menor uso, para que haya menos competición con otras páginas y más posibilidades de aparecer en los feeds de tus seguidores. Personalmente encuentro que para mi página lo mejor es publicar dos o tres veces al día, y obtengo los mejores resultados en los artículos que comparto sobre las seis de la tarde en días laborables. Para ti tal vez será diferente, te animo a experimentar y comprobar qué entradas tienen mejor nivel de interacción, cuándo y por qué.

En lo que sí están de acuerdo los expertos es en la frecuencia de publicación: a diferencia de Twitter, donde conviene publicar mucho por su carácter efímero, con Facebook no tiene mucho sentido publicar más de dos o tres veces al día, por aquello de que las publicaciones se muestran a los usuarios poco a poco, y una saturación de posts hace que estos pierdan alcance.

¿Cuánto contenido propio puedo publicar?

En Twitter, por ejemplo, puedes llegar a tener una relación de contenido de 3/1 (2 o 3 enlaces ajenos por cada uno tuyo), pero en Facebook es aceptable llegar incluso a hacer un 2/1, siempre que no compartas con demasiada frecuencia y siempre que tus contenidos tengan interés propio y valor real para tus destinatarios. Con esto quiero decir que puedes compartir a menudo publicaciones de tu propio blog, por ejemplo, pero si todos los días hablas de tu libro, sin duda acabarás cansando al personal. Y es que hay que tener en cuenta algo importante:

5. Compartir no es solo compartir

Hemos dicho que compensa compartir contenido atractivo, sea de quien sea. Pero no acaba ahí la cosa. Tienes que “vender” lo que compartes. No vale simplemente hacer un share desde la web original. Tienes que fomentar los comentarios, la participación, y además tienes que dar algunas pistas para que tus seguidores se den cuenta de que no estás simplemente compartiendo sin mirar, y para que tengan la suficiente información como para decidir si les interesa o no dedicar sus preciados segundos de atención a aquello que les estás mostrando.

En cuanto a tu contenido original, deberás optimizar aquello que compartes para tener más posibilidades de que salte a la vista y de que se cuele por los algoritmos de Facebook, para que lo vean (¡y pinchen!) la mayor cantidad posible de personas. Un mensaje comentando el artículo compartido ayuda, sí, pero si compartes contenidos propios, ten en cuenta algunos puntos:

-Procura utilizar en tu artículo una imagen lo bastante grande como para que Facebook la coloque como imagen grande sobre el título compartido. Si es horizontal (apaisada), Facebook le otorgará casi siempre estatus de “imagen grande”, así que ten sobre todo cuidado con las que son verticales. Haz la prueba antes de publicar. Acuérdate también de editar la descripción antes de compartir, para que junto al título del artículo aparezca información de interés. Y, hablando de imágenes:

-Sé gráfico.

escritoresNo, así no. Guárdate tu sucia pornografía para ti.

Incluye imágenes, infográficos, vídeos… cualquier cosa que haga que tu publicación destaque por encima de las demás. No te pases con los #hashtags, ni etiquetes a todos tus contactos si no están directamente involucrados en la publicación. Hay otra forma de incluirlos:

Involucra a tus contactos, crea contenido interactivo. Debes entender que aunque alguien le dé a me gusta en tu página, con frecuencia no verá lo que publicas. Esto se debe a que Facebook selecciona solo lo que le parece más relevante para el usuario, usando una compleja mezcla de algoritmos secretos, magia negra y gilipollez, por lo que vas a tener que hacer que una publicación se mueva (se comente, se comparta), si quieres llegar a tus seguidores.

Para esto vienen fenomenal los sorteos, giveaways y similares. Cualquier cosa que, a cambio de participar, pidas que se comparta, comente o siga. O simplemente hazles una pregunta a tus seguidores que sea divertida de contestar. Por ejemplo: estoy preparando un sorteo para cuando lleguemos a los 2000 seguidores de la página de Facebook de Gabriella Literaria. Como soy fan de Medusa Dollmaker, quiero comprar una de sus libretas para incluir en el lote que sortearé. Pido ayuda a mis seguidores para elegir qué libreta, porque son geniales y, con toda sinceridad, no sé con cuál quedarme:

facebook para escritores

Estas cosas funcionan muy bien para recordarles a tus usuarios que tu página existe, pero además, personalmente me encantan y me resultan muy entretenidas. Este post en concreto ya tenía 57 comentarios en el momento en que hice captura de pantalla. Su alcance en estos momentos supera las 1700 2000 personas. El tipo de entrada de “ayúdame a elegir” es también un clásico para hacer que tus lectores se involucren con tu libro, si les pides que colaboren eligiendo entre más de una propuesta de portada (esto lo hace con mucha eficiencia, por ejemplo, Plataforma Neo).

6. ¿Página personal, página profesional o grupos?

Ya hemos visto que pueden usarse los tres tipos de página en Facebook para movernos como autores. Cuando promuevas contenido original (o cuando promociones un libro), puedes publicarlos tanto en tu página personal como en tu página profesional/de autor (solo las cosas nuevas o importantes; procura no publicar todo por duplicado en ambas páginas o la gente te abandonará por pesado/a).

No considero que haya que decidir entre página personal y profesional. Puedes usar ambas y graduar la privacidad de tu página personal según publiques. O puedes usar solo una de las dos. Creo que Javier Pellicer, por ejemplo, mantiene un equilibrio interesante entre lo personal y profesional en su perfil normal de Facebook (aunque hace poco ha inaugurado una página profesional, para su web). Si realmente necesitas un sitio donde desahogarte, payasear o contar cosas muy privadas, siempre puedes hacerte un perfil falso [como el que yo tengo, que nunca encontraréis, donde cuento mis orgías intergalácticas, lo que cené el sábado pasado y cuelgo fotos de mis pies(1)]. Ten en cuenta que darse a conocer tiene sus desventajas: una de ellas es que pierdes algo de intimidad. Conforme crezca tu nombre como autor, habrá más y más gente pendiente de tu perfil personal. Así que, ¿por qué no aprovechar eso para compartir lo que te interesa que conozcan?

Ante todo, y repito again, si quieres que Facebook trabaje para ti (y no al revés), tienes que verlo como una herramienta y decidir cuánto quieres compartir con tus seguidores y cómo utilizar los recursos disponibles en esta red social.

Pero ¿cómo usar los grupos?

Personalmente los uso poco, ya que me quitan un tiempo del que no dispongo, pero para muchos autores pueden ser tan útiles como cualquier otro foro o comunidad no-Facebook. Para ello solo hay que usar un poco de sentido común y seguir las mismas reglas que usarías en cualquiera de esos foros o comunidades.

Respecto a los grupos, tienes dos posibilidades: participar en grupos existentes o crear el tuyo propio. Crear el tuyo tiene mucho más trabajo, pero te da control absoluto sobre todo aquello que ven los miembros de tu maravilloso nuevo centro sectario de escritor. Los grupos son el no va más de la interacción (y son muy visibles para sus miembros debido a las notificaciones), ya que permiten comunicación constante entre los usuarios. Tendrás que moderar lo que publiquen otros miembros (¡cuidado con el spam!), pero tendrás todos los ojitos puestos en lo que tú compartas.

Si vas a crear tu propio grupo, dejo aquí los consejos de un impresionante artículo megafantástico de SumoMe al respecto. Abajo pongo mi traducción con aclaraciones:

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  • Monta un grupo en Facebook, porque mola.
  • Posiciona tu grupo respecto a tu industria, tu marca o incluso un evento. Es tu elección (puedes crear un grupo de literatura, de recomendaciones de libros, del género en el que escribes, de tu blog, etc.).
  • Crea tu grupo de Facebook. Un consejo: haz que sea un grupo cerrado (que haya que solicitar entrada), pero no secreto (para que los demás puedan encontrarlo).
  • Haz que la imagen de cabecera de tu grupo sea llamativa y mete una llamada a la acción (esto dependerá de lo que pretendes conseguir con tu grupo: puede ser una petición de que se suscriban a tu lista de correo, que compren tu libro, que visiten tu blog…). No escribas una descripción aburrida y coloca las etiquetas adecuadas. Deja como principal/predeterminada una publicación chula.
  • Haz crecer tu grupo a través de tu página web, tus emails, otras redes sociales y afiliaciones.
  • No hagas spam con tu contenido. Pero dirige tráfico desde el grupo hasta tu web respondiendo a preguntas y realizando ingeniería inversa (analizando qué buscan los miembros de tu grupo, examinando otros artículos que les gustan) para crear contenido que definitivamente será popular.

Y si lo que quieres es limitarte a participar en otros grupos, SumoMe dice lo siguiente:

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  • Busca grupos que lleguen al público al que tú quieres llegar.
  • No seas spammer. Da más de lo que tomas (comparte más contenidos ajenos que tuyos) y sé estratégico respecto a cuándo y cómo publicas.
  • Lleva tráfico a tu objetivo a través de grupos bien establecidos haciendo lo siguiente:
  • Mencionando tu web en tu primera publicación (donde te presentas al resto del grupo)
  • Respondiendo preguntas y poniendo enlaces relevantes.
  • Haciendo algo chulo y enseñando a los demás cómo hacerlo (por ejemplo: si has realizado una promoción con éxito en Amazon, puedes explicarle a otros escritores cómo lo conseguiste).
  • Moderando el grupo a base de bien (en el artículo de SumoMe se recomienda que te ofrezcas a convertirte en moderador, esto te dará una mayor participación y prestigio dentro del grupo; pero sé consciente de que esa moderación tendrás que ganártela a tu vez con una participación activa en el grupo y una demostración de que eres de fiar).
  • Publicando tu propio contenido solo cuando ya has aportado mucho valor al resto del grupo.
  • Publicando contenidos de otros de tus grupos o páginas (indicando de dónde provienen, para obtener nuevos seguidores en estos).
  • Siendo un invitado ejemplar y compartiendo cuando se te pide (en muchos grupos hay hilos especiales para compartir contenidos o enlaces de los propios miembros).

Como veis, son directrices similares a las recomendadas para promocionarse en foros de escritores.

7.  Pero ¿para qué quieres Facebook?

Recuerda siempre, ya sea en el caso de una página personal, de autor o un grupo, cuál es tu objetivo final. No vas a vender libros directamente desde Facebook: debes recordar adónde quieres mandar a tus seguidores (web, plataforma, blog, página de Goodreads, Amazon…). En Content.Os explican muy bien la importancia del enfoque de marketing con el que deberás usar Facebook. Es muy importante saber dónde mandas a tus seguidores y qué pretendes hacer cuando lleguen. Como dice Julieta Lionetti:

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Si tu respuesta a todas esas preguntas es NO, igual conviene reflexionar acerca de ese famoso embudo de mercadeo del que tantas veces os he hablado. Facebook está en la parte más ancha del embudo, pero necesitas también la parte estrecha para llevar a tus seguidores hasta la compra. Dejo de nuevo el ejemplo del dinoporno, porque para qué dibujar otro ejemplo horrible si ya tienes uno hecho:

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No promociones en Facebook a lo tonto. Facebook debe llevar a la parte estrecha del embudo, para que tus lectores potenciales ya no puedan escapar y no tengan más remedio que adquirir (¡con dinero! ¡O sexo! ¡O drogas! ¡O títulos universitarios inexistentes!) tu fantástico libro.

Es como cuando venís aquí porque habéis pinchado de forma distraída en algo que ha compartido un amigo pesado y de repente os veis comprando un libro que os va a salvar la vida(2).

Y nos queda la gran pregunta:

8. ¿Cómo consigo más seguidores en Facebook?

Ya sean “amigos” de tu página personal, seguidores de tu página de autor/profesional o miembros de tu grupo, el procedimiento es similar. Ahí van algunas ideas que suelen funcionar bastante bien (ideas que o bien me han funcionado a mí o que he visto utilizar a facebookianos de éxito):

  • Comparte tu enlace. No en plan spam, sino en sitios donde tu perfil sea visible. En tu página web (veréis que tengo un pequeño banner en el menú de la derecha que os lleva a mi Facebook), en la firma de tu email, en tu lista de correo, en tu perfil de otras redes sociales… donde puedas. Insisto en que Facebook es la red social que, a mi juicio, es más rentable para escritores a nivel de esfuerzo/recompensa, así que recomiendo probar a darle prioridad en vuestros perfiles.
  • Intercambia publicidad con otras páginas. Busca a otras páginas con público, temática y alcance similares al tuyo y diles que pondrás una publicación publicitando su página si ellos hacen lo mismo contigo.
  • Facebook Ads: Sí, hay a quien le funciona, aunque personalmente soy pobre y no me puedo permitir andar gastando en algo que poco a poco puedo ir consiguiendo con esfuerzo gratuito. Para algunos es una inversión que merece la pena, sobre todo a gran escala; por ahora yo seguiré currándomelo (casi) gratis, ya que prefiero pagar por otras cosas. Por ejemplo, en mi sorteo de 1000 seguidores en Facebook conseguí 100 seguidores nuevos. Eso es un 10% más. Por los 35 euros que gasté entre premios y envío al ganador, dudo que hubiera conseguido mucho más poniendo anuncios (y fue mucho más divertido).
  • Menciona a otras páginas. De nuevo, busca a otras páginas con público similar al tuyo y comparte contenidos suyos que merezcan la pena. Acuérdate de mencionarlos (etiquetarlos) al compartir y comentar su contenido, para que vean que les has hecho el favor. También puedes mencionar a personas concretas si les afecta directamente (si crees que les interesará mucho, o si han creado ellos el contenido); siempre cabe la posibilidad de que tu mención salga en su página personal y obtenga visibilidad entre sus contactos.
  • Invita a tus amigos. No olvides mirar los perfiles de tus amigos en tu Facebook personal e invitar a aquellos que sean tu público objetivo a tu página de autor. Esto te vendrá bien sobre todo al principio: necesitarás un buen puñadito de personas que sigan tu página para tener cierta credibilidad social (la gente no suele darle likes a páginas con 15 seguidores).
  • Como ya hemos dicho, sorteos y regalos variados. Si la regla básica de un concurso es que los participantes tienen que seguirte y compartir tu publicación, considero que esta es la forma más eficiente y chula de conseguir seguidores nuevos. Procura que el premio sea algo directamente relacionado con lo que tratas en tu página, para asegurarte de que tus nuevos seguidores formen parte de tu público objetivo (por ejemplo: a mí me gusta regalar libretas, marcapáginas, materiales de escritura y libros).

Para terminar, no hay que olvidar una última cosa fundamental:

9. ¿Cómo aprovecho al máximo mi tiempo en Facebook?

Los chicos de CoSchedule han creado una tabla que proponen para uso profesional, que distribuye en 4,5 horas semanales el tiempo dedicado a redes sociales. Teniendo en cuenta el peso que pueden tener las redes sociales para tu visibilidad como escritor, yo diría que esas 4,5 horas son una ganga temporal. He probado algunas de las técnicas descritas y no solo te ahorran tiempo en general, sino que te evitan caer en el temible agujero de distracción que son las redes.

Tened en cuenta que esta tabla se refiere no solo a Facebook, sino a todas las redes. Personalmente uso Twitter y Facebook, y, como ya he dicho, aplico mucho de lo especificado aquí. Sobre programación en redes sociales también podéis leer a Ana González Duque. Pero ahí va la tabla y abajo mi traducción comentada:

facebook para escritores

Y es que estas 4,5 horas se dividen en lo siguiente:

  • Dedica 30 minutos a analizar dónde se está yendo tu tiempo, para reelaborar cada semana un plan de actuación y optimizar tu rendimiento.
  • Dedica una hora solo a programar todo lo que vas a compartir (lo bueno de Facebook es que te permite programar los contenidos directamente. Para otras redes tendrás que usar programas como Buffer o Hootsuite).
  • Durante 30 minutos, concéntrate en interaccionar solo en un par de redes sociales, no te vuelvas loco/a probándolas todas.
  • Dedica otra media hora a buscar contenido interesante y a crear algún tipo de archivo o carpeta donde guardar todo lo que te llame la atención, o para leer en otro momento (para esto hay programas como Instapaper, Pocket o mi favorito: Evernote).
  • Dedica 15 minutos a revisar tu credibilidad. Repasa bien tu gramática y ortografía. Sobre todo si eres escritor, ¡esto es muy importante! Asegúrate de no repetir demasiadas veces los mismos contenidos. No te metas en broncas, sé respetuoso.
  • Dedica una hora a averiguar cuándo están tus seguidores en línea. Averigua qué les gusta, qué tipos de contenidos funcionan mejor.
  • Dedica media hora a seleccionar contenidos como un profesional. Busca activamente contenidos que crees que gustarán a tus lectores. Puedes buscar tendencias, imágenes inspiradoras o tirar de lo que has ido guardando en tu contenido almacenado. Otra gran fuente de novedades interesantes son las listas de correo. Suscríbete a listas que creas que te aportarán información útil. Algunas, como la de Mariana Eguaras, hasta te lo dan masticadito: enlaces interesantes a lo mejor de cada semana en las redes, en relación al mundo editorial.

Hay muchas herramientas de análisis que te servirán para hacerte todo esto más fácil, desde Google Analytics hasta la propia CoSchedule. Os recomiendo echar un vistazo al artículo completo, aunque esté en inglés, por si hay alguna que os atraiga en general. No os agobiéis: es muchísima información. Tomaos esto poco a poco; siempre lo digo, pero es que es importante recordarlo: esto no es un sprint, sino una maratón. Y para más cosas importantes sobre redes sociales en general, ya sabéis que tengo un artículo al respecto. Como ya he dicho, esta muy breve guía de más de 5000 palabras no es más que el principio, un acercamiento muy superficial a todo lo que puede significar Facebook para los que trabajamos con contenidos y promoción. Si quieres saber más (¡y hay mucho más!), siempre puedes venir al curso que daré en Madrid el 23 de abril.

¡Ah, y también quiero mencionar un truco concreto de CoSchedule, que es también uno mío particular!

Aunque a veces puede parecer que no, la gente responde mejor a lo positivo que a lo negativo. Como he dicho al principio, a la larga tus seguidores te apreciarán más por tus contenidos útiles y optimistas que por tus quejas acerca de la terrible industria del libro, que nos lleva a todos al Apocalipsis.

Porque esa es una tontería.

¿Cómo va a llegar el Apocalipsis, si tu libro nos va a salvar a todos?


(1)Solo una de estas afirmaciones es cierta.

(2) Tal vez lo de salvar la vida sea exagerado. Pero corregir a veces es como la muerte: un terrible parásito transdimensional que te chupa la existencia y las mismísimas ganas de vivir. O no. Sí, lo de salvar la vida ha sido muy exagerado. Pero el libro está muy bien, os lo prometo. Y en cualquier caso salva mi vida, por aquello de darme de comer.

NOTA ÚTIL: Para crear imágenes de portada chulas vosotros mismos para vuestra cabecera de Facebook, podéis usar esta plantilla de Photoshop que me ha pasado Alex Sebastian (¡gracias, Alex!). Canva también dispone de plantillas editables para realizar apaños rápidos y dignos.


Si este artículo te ha sido útil, tal vez te interese el curso que tengo de Facebook para escritores, bastante más detallado y extenso que este texto. La tarifa plana de Marketing Online para Escritores solo cuesta 14,95 € e incluye varios cursos geniales para autores, entre ellos el mío de Facebook.